LA VERDADERA GLORIA DE DIOS (Pastor Rafa Boix)

Juan 14:12-13 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

I. LAS OBRAS QUE JESÚS HACE

 De cierto, de cierto os digo: Esta es una manera de enfatizar lo que se está a punto de decir. Es una manera de asegurar que lo que se dice es cierto, es importante y es seguro. Es una palabra que viene del hebreo: amén, amén. Y significa firme, confiable, digno de confianza, así sea.

La versión NVI lo expresa así: “ciertamente les aseguro”; la versión NTV dice: “les digo la verdad.”

Jesús está queriendo llamar la atención de sus discípulos con estas palabras. Está queriendo que sepamos que lo que está a punto de decir es importante, es seguro, es verdadero y que podemos confiar en que ocurrirá. De cierto, de cierto os digo.

 El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también

Esta frase es una promesa poderosa de Jesús: “El que en mí cree…” Podríamos hablar de:

“El que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn 6:35);

“Al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23)

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Jn 3:36)

“El que en mí cree… de su interior correrán ríos de agua viva” (Jn 7:38)

“El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (Jn 11:25)

“El que cree en Jesús, vence al mundo” (1 Jn 5:5)

Creer en Jesús marca la diferencia en cualquier situación. Creer en Jesús siempre acaba en esperanza, en milagros, en bendición, en expectativa.

Pero no es de esto de lo que quiero hablar en este día.

Jesús nos está diciendo “el que en mí cree (¿Crees en Jesús?) las obras que yo hago…

Podríamos hablar de cada uno de los milagros que Jesús hizo y sigue haciendo:

De como Jesús sanó a los leprosos (Mt 8:1-4; Lc 18:35-43) al siervo de un centurión (Mt 8:5-13); a los paralíticos (Mt 9:1-8); a la mujer de flujo de sangre (Mt 9:20-22); a los ciegos (Mt 9:27-34; Mr 8:22-26; Mr 10:46-52); a personas con fiebres (Mt 8:1-13); a personas con miembros inhabilitados (Mt 12:9-14). “Las obras que yo hago”.

Podríamos hablar de:

Como Jesús liberó a los endemoniados (Mt 12:22-37; 17:14-21; Jn 5:1-18; Mt 8:28)

– Como Jesús resucitó a los muertos (Mt 9:18-26; Lc 7:11-17; Jn 11:1-44). “Las obras que yo hago”.

Podríamos hablar sobre:

– Cómo Jesús hizo milagros sobre las tempestades (Mt 8:23-27); multiplicando la comida (Mt 14:13-21; 15:32-39); andando sobre las aguas (Mt 14:22-33); Cómo hace que de los peces salga dinero (Mt 17:24); que las higueras se sequen por su palabra (Mt 21:18-22); que los peces salten a las redes hasta llenarlas (Lc 5:1-11); que el agua se convierta en vino (Jn 2:1-11). “Las obras que yo hago”.

Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿Cuál era el propósito de que Jesús hiciera todo esto?

II. LAS OBRAS QUE NOSOTROS PODEMOS HACER

 A. ÉL TAMBIÉN LAS HARÁ

Jesús nos está diciendo, nos está asegurando, nos está dando su palabra. De cierto, de cierto os digo, amén y amén, les aseguro, les digo la verdad… que “el que en mí cree (¿Crees en Jesús?) las obras que yo hago… él las hará también.

Podríamos hablar aquí de que si crees en Jesús, puedes sanar leprosos, ciegos, mancos, cojos, paralíticos, mudos, liberar endemoniados, resucitar muertos, hacer milagros impresionantes sobre la naturaleza, la provisión o los recursos.

Mateo 17:20 “y nada os será imposible”.

 “Las obras que yo hago… él las hará también.”

Podríamos decir en base a este texto, que los demonios se nos sujetarían al vernos o escucharnos hablar. Podríamos enseñar con este texto que Dios nos escogió para hacer milagros, maravillas, prodigios. Podríamos hablar sobre los dones, sobre el poder ilimitado de Dios manifestado a través de nosotros. “De cierto, de cierto os digo, que el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también.”

 Pero no vamos a hablar este día de esto. Este no era el énfasis de Jesús y no es el énfasis de este mensaje en este día.

La pregunta que este día debemos hacernos es ¿Cuál sería el propósito de que hiciéramos todo esto?

 B. Y AÚN MAYORES

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Sin ninguna duda las palabras de Jesús son ciertas, seguras. Son una promesa, son para nosotros. Son para este tiempo y son para todo aquel que en Él cree.

Sin ninguna duda, Jesús nos promete no sólo que podemos llegar a hacer todo lo que Jesús hizo, sino que aún nos asegura, nos afirma que lo que nosotros podemos llegar a hacer será aún mayor que lo que Él hizo. Mayores milagros, mayores prodigios, mayores maravillas.

En la vida del profeta Elías se registran 7 milagros. En la vida de su discípulo Eliseo, 14 milagros.

Jesús prometió que los milagros que nosotros, los que creemos en Él, haríamos, serían mayores (palabra griega mega).

Podríamos hablar de todo esto y mucho más, de cómo nuestra fe en Jesús es capaz de mover montañas, sacudir el infierno, hacer correr a los paralíticos, sanar con nuestra propia sombra (Hch 5:15); sacudir edificios (Hch 4:30; 16:26). Ser mordidos por víboras y salir inmunes (Hch 28:3-5). Hacer descender al Espíritu Santo sobre multitudes para convencerlos de pecado o bautizarlos con poder (Hch 2:37; 10:44)

¡¡Cuánto se ha predicado y enseñado sobre este versículo!!

Pero no vamos a hablar de todo esto en este día ni es el propósito principal de este texto.

La pregunta que este día debemos hacernos es ¿Cuál sería el propósito de que  llegásemos a hacer mayores cosas que Jesús?

III. LO QUE JESÚS PUEDE HACER POR NOSOTROS

 “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”

De cierto, de cierto os digo… que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”.

 Este texto nos habla del poder de la oración, de la fe, de la seguridad de las promesas. ¿¡¡Cuántas veces hemos citado este texto en oración reclamando al Padre alguna de sus promesas!!? ¡¡Padre, Jesús dijo que…!!

Jesús nos asegura con firmeza, con veracidad, nos da su palabra, no sólo que haremos las obras que Él hace, que haremos mayores obras y milagros que Él, sino además que podemos pedir cualquier cosa en su nombre, y Él lo hará.

Podríamos decir en base a este texto que todas nuestras necesidades quedarán cubiertas, que siempre que oramos Dios nos oye. Que el deseo de Dios es darnos cuanto pidamos. ¡¡Pero no es el énfasis de este mensaje en este día!!

 “Todo lo que pidiereis…” NTV: Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre; NVI: Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre… Yo lo haré.

Podríamos decir que Dios proveerá todo lo que nos falta conforme a sus riquezas en gloria (Filp 4:19). Con este texto podríamos comenzar a llamar a las cosas que nos son, como si ya fuesen (Ro 4:17). Podríamos pedir más del Espíritu Santo y tendríamos la seguridad de que nos será concedido (Lc 11:13); Podríamos pedir sabiduría y nos sería dada (Sgo 1:5); podríamos pedir una mejor casa, un mejor auto, un mejor trabajo, una buena esposa o para no parecer tan materiales, podríamos pedir un avivamiento, la salvación de nuestra familia, de una ciudad, los dones del Espíritu Santo, un derramamiento, sanidades, milagros, prodigios, un mejor local, etc. “Porque todo lo que pidiéremos al Padre en su nombre, Él lo hará”

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”

Tremenda promesa, tremenda palabra y cuánto se ha predicado y enseñado sobre esto, pero, yo no quiero hablar de esto en este día. Mi pregunta es:

¿Cuál sería el propósito de hacer las obras de Jesús? ¿Cuál sería el propósito de hacer cosas mayores que Jesús? ¿Cuál sería el propósito de conseguir todo lo que pidiéramos en oración?

 IV. PARA LA GLORIA DE DIOS

 Juan 14:12-13 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

 El verdadero propósito de Jesús en esta tierra fue darle gloria al Padre en todo lo que hiciera.

Jesús vivió de manera que el Padre recibiera gloria.

Hizo los milagros que hizo, para que el Padre recibiera gloria.

Sanó a los enfermos, liberó a los endemoniados, resucitó a los muertos para que el Padre recibiera gloria por todo ello.

Jesús estableció su Reino en esta tierra para que el Padre recibiera gloria por parte del Hijo y por parte de todos aquellos que llegarían a ser sus hijos.

Dios creó al ser humano para que este le glorificara:

Isaías 43:21  Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.

Éxodo 20:2  Yo soy Jehová tu Dios…

Éxodo 8:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva (abad: adorar, rendir culto 2ª Cr 33:3;  ministrar Num 3:8; 4:24; honrar Jos 23:16).

Éxodo 14:18  y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.

Deuteronomio 6:13  A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás,

1ª Crónicas 16:24  Cantad entre las gentes su gloria, Y en todos los pueblos sus maravillas.

1ª Crónicas 16:28  Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová gloria y poder.

Salmo 19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios.

Salmo 29:1-2 Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre;

Sal 66:2-3  Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!

Isaías 42:8  Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Es cierto, Jesús lo prometió, lo aseguró y así será que el que en Él cree, hará milagros, maravillas, prodigios tal como Jesús lo hizo. Es cierto que el que en Jesús cree, hará cosas mayores a las que Jesús mismo hizo. Es cierto que podemos tener la seguridad de que todo lo que pidamos al Padre en el Nombre de Jesús, Él lo hará… pero todo esto tiene como fin, como propósito: “que el Padre sea glorificado en el Hijo”.

 Si perdemos de vista este propósito, podríamos pertenecer al grupo de personas que en su nombre hicieron muchos milagros, profetizaron y echaron fuera demonios, pero que nunca llegaron a ser conocidos por Dios porque no le dieron gloria con sus vidas (Mt 7:21-23)

 Hoy se exalta mucho la figura del creyente, de la autoridad que Dios le ha dado, de que estamos sentados en lugares celestiales, de que todo lo podemos en Cristo, de que somos reyes y sacerdotes, cabeza y no cola, etc. ¡¡Pero cuidado con tocar su gloria!! ¡¡Cuidado con atribuirnos un poco de gloria!! ¡¡O cuidado con pensar que somos el centro de todo, cuidado con pensar que las señales nos tienen que seguir y eso sea todo lo que anhelemos!! Nuestro mayor anhelo deber ser: DARLE GLORIA A DIOS

Mat 5:16  Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos

 Romanos 15:7-9  Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.  Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito…

1ª Pedro 2:11-12  Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

 Lucas 17:17-18 Jesús preguntó: «¿No sané a diez hombres? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Ninguno volvió para darle gloria a Dios excepto este extranjero?».

 Juan 12:28 Padre, glorifica tu nombre». Entonces habló una voz del cielo: «Ya he glorificado mi nombre y lo haré otra vez».

 Juan 17:4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

 Jesús se aseguró que aún el en mismo momento de su muerte, la gente diera gloria a Dios: Lucas 23:47  Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

CONCLUSIÓN

¿En qué está centrada tu vida? ¿En ti, en tus necesidades, en obtener todo lo que puedas de Dios? ¿En intentar cumplir tus sueños o que Dios cumpla tus sueños? El humanismo ha tratado de poner al hombre como centro de la existencia, pero el único centro es Dios.

Hch 17:28 Pues en él vivimos, nos movemos y existimos.

Aunque hicieras todos los milagros del mundo, vieras todas las maravillas, fueses usado para hacer prodigios mayores que los que Jesús hizo, aunque todas tus oraciones fuesen contestadas, si no estás dándole gloria a Dios por todo lo que Él te da, y por todo lo que Él te quita, y por todo lo que Él permite en tu vida, entonces estás fallando en el propósito de Dios para tu vida.

 Job 1:21 y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo estaré cuando me vaya. El SEÑOR me dio lo que tenía y el SEÑOR me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del SEÑOR!».

Juan 11:4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios.

 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

…para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

…para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

 2ª Co 1:20  porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

 ¿Estás dándole gloria a Dios, en tu vida, con tus palabras, con tus hechos, en tu familia, en tu trabajo, en tu ministerio

Juan 7:18  El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia

1ª Co 10:31  En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios

Santidad en el matrimonio

Pues recuerdan lo que les enseñamos por la autoridad del Señor Jesús. La voluntad de Dios es que sean santos, entonces aléjense de todo pecado sexual. Como resultado cada uno controlará su propio cuerpo y vivirá en santidad y honor, no en pasiones sensuales como viven los paganos, que no conocen a Dios ni sus caminos. Nunca hagan daño ni engañen a un hermano cristiano en este asunto, teniendo relaciones sexuales con su esposa, porque el Señor toma venganza de todos esos pecados, como ya les hemos advertido solemnemente. Dios nos ha llamado a vivir vidas santas, no impuras. Por lo tanto, todo el que se niega a vivir de acuerdo con estas reglas no desobedece enseñanzas humanas sino que rechaza a Dios, quien les da el Espíritu Santo.
1 Tesalonicenses 4:2‭-‬8 NTV
http://bible.com/127/1th.4.2-8.NTV
Día 6: La tentación a la impureza no cesa con el matrimonio

Mejor es casarse que estarse quemando. Cientos de cristianos jóvenes miman su lujuria pensando que el matrimonio será el extinguidor de su exceso sexual. El matrimonio en realidad es el vehículo para tener comunión íntima entre esposos, y así satisface el deseo sexual ordinario, pero no sacia el extraordinario.

En esta porción se da una advertencia a creyentes casados en contra de la fornicación. Se les recuerda que el llamado de Dios es uno a la santificación y no a la fornicación; a que la santidad, y no la concupiscencia, debe motivar la relación entre esposos tanto como controlar la relación hacia los cónyuges de sus hermanos o hermanas creyentes.

La lección para ti el día de hoy es cultivar la pureza a tiempo y fuera de tiempo. Debes comenzar a hacerlo en tu soltería y continuar en tu matrimonio; pues el matrimonio no es garantía de pureza. Ten presente, que antes de casarte la concupiscencia buscará protagonizar en la arena de la fornicación, y después de casado en la arena del adulterio.

Desesperación

Para vivir una vida de conocimiento regular e interminable de la presencia de Dios debemos desarrollar el hábito de tener una desesperación diaria por Dios.

Oh Dios, tú eres mi Dios; de todo corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti; todo mi cuerpo te anhela en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua. Te he visto en tu santuario y he contemplado tu poder y tu gloria. Tu amor inagotable es mejor que la vida misma, ¡cuánto te alabo! Te alabaré mientras viva, a ti levantaré mis manos en oración. Tú me satisfaces más que un suculento banquete; te alabaré con cánticos de alegría. Recostado, me quedo despierto pensando y meditando en ti durante la noche. Como eres mi ayudador, canto de alegría a la sombra de tus alas. Me aferro a ti; tu fuerte mano derecha me mantiene seguro. Pero los que traman destruirme acabarán arruinados; descenderán a las profundidades de la tierra. Morirán a espada y se convertirán en comida de chacales. Pero el rey se alegrará en Dios; todos los que confían en él lo alabarán, mientras que los mentirosos serán silenciados.
Salmos 63:1‭-‬11 NTV
http://bible.com/127/psa.63.1-11.NTV

PERROS SILENCIOSOS

Isaías 56:9-12 ¡Vengan, animales salvajes de los campos! ¡Vengan, animales salvajes de los bosques! ¡Vengan a devorar a mi pueblo!
Pues los líderes de mi pueblo, los guardianes del SEÑOR, sus pastores, son ciegos e ignorantes. Son como perros guardianes silenciosos que no advierten cuando viene el peligro. Les encanta estar echados, durmiendo y soñando.
Como perros glotones, nunca quedan satisfechos. Son pastores ignorantes; cada uno va por su propio camino y busca ganancias personales.
«Vengan —dicen ellos—, consigamos vino y hagamos una fiesta. Emborrachémonos todos. ¡Mañana lo haremos de nuevo, y tendremos una fiesta aún más grande!»

Con esta reflexión no se pretende ofender a nadie, y mucho menos a ningún pastor o ministro del Evangelio, pero al leer estos versículos del profeta Isaías no puede más que hacer una reflexión para que aquellos que estamos a cargo del “rebaño” del Señor, meditemos en nuestros caminos y cuidemos de la gente como Moisés lo hacía con el rebaño que no era suyo, sino de su suegro Jetro (Ex. 3:1).

¿Para quién es esta Palabra del Señor?

Para los líderes del pueblo de Dios. Todos aquellos que están ostentando un cargo o responsabilidad de influencia. Para todos aquellos que han sido delegados para dirigir, guiar, enseñar o cuidar al Pueblo de Dios.

El Señor los compara con “guardianes”, pero ¿qué es un guardián? El diccionario lo define como: “Persona que guarda algo y cuida de ello”. Y en este caso, se les define como “guardianes del Señor” y esto tiene doble significado: 1) Somos guardianes bajo el servicio del Señor, le pertenecemos a Él. 2) Somos guardianes de como utilizamos el Nombre del Señor, de que testimonio estamos dando, de cómo la gente va a ver al Señor a través de nosotros. 

Los pastores: Aquí se dirige más definitivamente a los pastores, que son los líderes y guardianes del Señor y del Pueblo del Señor. Pero la descripción que el Señor da de los pastores aquí no es agradable: “Ciegos e Ignorantes”. En otras palabras: “Sin la capacidad de ver ni de entender.”

Como perros guardianes silenciosos: Los pastores, el liderazgo, los que deben cuidar, guardar y velar por el peligro al pueblo de Dios son comparados como “perros”. Suena un tanto grotesco, pero los perros tiene un significado en la Biblia similar a “falsos obreros o cristianos” o cristianos que no están viviendo o comportándose como se espera de ellos. Pero más definitivamente están siendo calificados como “perros guardianes” que tienen la función de advertir del peligro cuando alguien o algo ajeno al pueblo de Dios o a la Sana Doctrina asoma. Pero estos perros guardianes, pastores ciegos, que no ven venir el peligro, ignorantes, que ignoran el peligro que acecha al pueblo de Dios, son calificados como silenciosos. ¿De qué sirve un perro guardián silencioso? 

Los perros guardianes han sido entrenados para guardar, velar, cuidar, vigilar y no para ser engordados con toda clase de manjares y deleites. 

Les encanta estar echados, durmiendo y soñando. Como perros glotones, nunca quedan satisfechos. Son pastores ignorantes; cada uno va por su propio camino y busca ganancias personales.

Pastores echados, encantados con el dormir, y el sueño. Comparados con perros glotones que nunca están satisfechos, que cuanto más tienen, más quieren hasta llegar a morder la mano que los alimenta, el bolsillo del pueblo de Dios.

Son comparados como ignorantes, que no saben nada o aparentan no saber. Son descritos como personas que van buscando su propio camino, su propio beneficio personal, pero que de ninguna manera están cumpliendo con su deber principal de ser guardián, de velar y cuidar al Pueblo de Dios de las acechanzas de lobos vestidos de ovejas y de comida adulterada con herejías.

«Vengan —dicen ellos—, consigamos vino y hagamos una fiesta. Emborrachémonos todos. ¡Mañana lo haremos de nuevo, y tendremos una fiesta aún más grande!»

A todos los pastores, ministros, líderes del Señor, guardianes del Señor, del pueblo de Dios y de guardar también el Nombre del Señor: No tienes motivos para ofenderte si estás obrando como el Señor te llamó que hicieras. Pero si estás comportándote como un guardián silencioso, que no advierte del peligro, que busca su propio beneficio, que ignoras o callas ante las amenazas y herejías que entran en la Iglesia, que sólo buscas el sueño, la glotonería y tu propio camino… entonces toma la decisión de cambiar de rumbo, de pedir perdón al Señor, de dejarte ser corregido por el Espíritu Santo. O toma la decisión de abandonar el cargo por no estar cumpliendo con lo que el Señor le mandó o por haber tomado una responsabilidad que no era la suya. De una manera u otra, comportese como es digno del llamamiento que ha recibido. 

Dios te bendiga.

APTO O INCOMPETENTE

INTRODUCCIÓN

APTO: El adjetivo apto viene del latín aptus, un viejo participio de un verbo poco usado, el verbo apio, apere, que significa ligar, atar, vincular o establecer una relación. Apto quiere decir “atado, ligado o vinculado” a una determinada función o quehacer, aquel a quien se relaciona con algo porque se observa en él una capacidad probada para ello. Es también el participio de apiscor, un verbo de la misma raíz que significa alcanzar algo y vincularse a ello: por eso apto es también la calificación que obtiene el que intenta alcanzar un grado, un conocimiento, un puesto, una vez lo ha obtenido y adquirido, y queda vinculado a él. (Vincular: unir cosas inmateriales de manera firme o duradera; relacionar fuertemente dos o más cosas o hacer que una dependa de otra)

Apto según el diccionario es: “Que sirve para una determinada actividad, función o servicio. Idóneo, hábil a propósito para hacer algo.

Sinónimos: Capaz, capacitado, idóneo, competente, eficaz, suficiente, hábil, mañoso, diestro, dispuesto, calificado, preparado, adiestrado, perito, aprobado (preséntate como obrero aprobado….)

Antónimos: El antónimo de apto es incompetente: Persona que no tiene la capacidad suficiente para hacer cierta cosa, especialmente un trabajo, o para ocupar un determinado puesto. Que se deforma plásticamente con facilidad.

Suspenso, inepto (del latín ineptus), aquel a quien se considera absolutamente desvinculado de algo, o que no puede establecer relación alguna o nexo para algo, es decir, tener estrecha relación o vínculo con una actividad o saber, por más experiencia, conocimiento o destreza, o mejores condiciones del tipo que sea para el cumplimiento de una función cualquiera.

Lucas 9:57-62 Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús: —Te seguiré a cualquier lugar que vayas. (58) Pero Jesús respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza. (59) Dijo a otro: —Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. (60) Pero Jesús le dijo: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos! Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios. (61) Otro dijo: —Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia. (62) Pero Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.

En este texto vemos tres clases de discípulos llamados por el Señor, y tres posibilidades de ser APTOS O INCOMPETENTES para seguir el más alto llamamiento, SERVIR AL SEÑOR.

 I. EL DISCÍPULO EMOCIONAL

Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús: —Te seguiré a cualquier lugar que vayas. (58) Pero Jesús respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.

Aquellos que se emocionan tras escuchar una Palabra de Dios, una canción, o tras un momento de sentir la presencia de Dios.

Mateo 13:20-22 Estos son las semillas sobre la tierra rocosa que representan a los que oyen el mensaje y de inmediato lo reciben con alegría; pero, como no tienen raíces profundas, no duran mucho. En cuanto tienen problemas o son perseguidos por creer la palabra de Dios, caen. Y también son las semillas que cayeron entre los espinos que representan a los que oyen la palabra de Dios, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones de esta vida y el atractivo de la riqueza, así que no se produce ningún fruto.

Te seguiré a cualquier lugar que vayas.

(Mateo 26:33-35) Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.   Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

 Por la contestación que esta persona recibió, entendemos que había más emoción pasajera, o impulso momentáneo, que motivo inteligente en su discurso. La predicación de Jesús le había cautivado (¿Quién no quedaría cautivado por las palabras de Jesús?). Estaba encantado, su corazón se había llenado de gozo; su entusiasmo había sido despertado. Y en este estado mental, estaba dispuesto a ir con Jesús a cualquier lugar. Su emoción del momento le movió a comprometerse, a decírselo.

“¿De veras quieres hacerlo?”, contesta Jesús. “¿Sabes a quién te comprometes a seguir? y ¿sabes acaso a dónde te conducirá? No será a ningún hogar cómodo, ninguna almohada blanca tiene él para ti: él no tiene estas cosas para sí mismo. Las zorras tienen sus cuevas, y las aves tienen sus nidos; pero el Hijo del hombre tiene que depender del hospedaje de otros, y pedir prestada la almohada sobre la cual recline su cabeza”.

¡Qué lastimera es esta contestación! Sin embargo, Jesús no rechaza el ofrecimiento de este hombre, ni le niega la libertad de seguirle. Sólo quiere que sepa lo que está haciendo, y que calcule el costo. Quiere que pese bien la verdadera naturaleza y la firmeza de su afecto, si es de tal carácter que pueda resistir en el día de la prueba. Si así es, el hombre será bien recibido, porque Cristo no rechaza a ninguno. Pero en este caso parece demasiado evidente que el hombre no había considerado el costo. No era APTO para seguir a Jesús porque no estaba vinculado de manera firme, sólo emocionalmente.

Los discípulos emocionales, sin quererlo, se convierten en NO APTOS o INCOMPETENTES para el Reino de Dios.

II. EL DISCÍPULO DEMASIADO OCUPADO

(59) Dijo a otro: —Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. (60) Pero Jesús le dijo: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos! Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios.

Este discípulo no ofreció seguir a Jesús voluntariamente, sino que a diferencia del primero, del emocional, recibió un llamado directo de Jesús. Un llamado a servirle, un llamado a predicar el Evangelio del Reino de Dios.

Todos aquí hemos sido llamados, (Mt 22:14) pues muchos son los llamados. Pero también hay aquí personas que han sido escogidas (y pocos los escogidos). Escogidas, llamadas por nombre, a servir al Señor. Dios te ha hablado, y su voz ha sido tan evidente en ti, que no puedes decir que no fue Dios quien te habló. Como al discípulo demasiado ocupado, Jesús pronunció tu nombre y te dijo: ¡¡Ven, sígueme!!

Este discípulo representa a los cristianos “dispuestos” pero “no disponibles”. No le dicen no al Señor. De hecho dicen, Sí Señor, cuenta conmigo. Acepto el llamado. Pero ese llamado, esa decisión, esa disposición a servir al Señor va quedando relegada a un lado por la cantidad de ocupaciones que tiene.

¡¡Cuantas veces hemos oído lo mismo!! Voy a solucionar esto o lo otro, y me decido por servir al Señor. Déjame primero que… y después….

“Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: Señor, deja que primero…”

Siempre hay algo primero antes de servir al Señor.

¿Estaba Jesús prohibiéndole enterrar a su padre?

Este texto no nos habla de que su padre hubiera muerto, pues si así fuese, Jesús no habría puesto inconveniente en que fuese. En Oriente Medio, cuando alguien fallecía, el mismo día se le daba sepultura y si su padre hubiera muerto, este discípulo no estaría hablando con Jesús, sino en el funeral de su padre.

Por otro lado había una creencia en Oriente: Creían que el espíritu de la persona fallecida quedaba cerca del cuerpo por tres días y era capaz de escuchar los lamentos de los familiares.

Si este padre hubiera muerto, primero el discípulo estaría a su lado enterrándole y después posiblemente quedaría tres días más a su lado o en luto lamentando.

Pero lo que realmente el texto quiere decir es que su padre estaba ya anciano y debilitado y que difícilmente viviría por mucho tiempo. Y el discípulo sentía el deber de estar a su lado hasta que la muerte llegara y así darle un entierro decente.

Sí, Señor, te seguiré, acepto tu llamado, pero déjame primero que espere un tiempo, quizás unos meses, un año o varios, hasta que mi padre fallezca y pueda darle sepultura.

Esto explicaría la respuesta de Jesús: Deja que los muertos entierren a sus muertos. La versión NTV lo explica mejor: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos!

Hay cosas que cualquiera puede hacer, que los que no tienen a Cristo pueden ocuparse de ello, pero predicar el Evangelio, sólo pueden hacerlo aquellos que han nacido de nuevo y han dicho al Señor.

El Señor está llamando a sus discípulos a seguirle, pero muchos están demasiado ocupados en otras cosas menos importantes, cosas que perfectamente podrías hacer sin dejar de servir al Señor. Déjame primero que… y después… el problema es que ese después, nunca llega, porque siempre encontrará algo “más importante” (Excusa) que hacer.

Por esa razón, el Señor sigue diciendo “a la verdad, la mies es mucha, y los obreros pocos”. Mt 9:37

Los discípulos demasiados ocupados, sin quererlo, se convierten en NO APTOS o INCOMPETENTES para el Reino de Dios.

III. EL DISCÍPULO QUE MIRA ATRÁS

(61) Otro dijo: —Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia. (62) Pero Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.

Aquí encontramos otro discípulo que había sido llamado por el Señor, escogido para seguirle y que también había respondido positivamente: Sí, Señor, te seguiré, incluso después de haber escuchado las dos primeras excusas del discípulo emocional y el demasiado ocupado.

Pero este discípulo, sin quererlo, por sus excusas, se convierte en INCOMPETENTE O NO APTO para el Reino de Dios ya que también tiene cosas que arreglar primero.

Pero primero déjame que: Dios no va a forzar a nadie a servirle ni te va a prohibir hacer según qué cosas. Dios va a respetar tus decisiones aunque vayan en contra de su voluntad y te aparten del propósito que Él tiene contigo.

No es un caso de volver atrás: Los que os habéis encontrado con el Señor sabéis que apartarse de Él acabaría en condenación. Así que esa decisión ni os lo planteáis porque sabéis que hay un día en el cual seremos juzgados y queréis entrar al cielo.

Pero este discípulo no representa a quienes vuelven atrás, sino a los que miran atrás, tal y como Jesús le dijo. Y esto hace referencia a Gn 19:26 pero la esposa de Lot miró hacia atrás mientras lo seguía y quedó convertida en una estatua de sal.”

Vemos que no es un regreso al mundo con lo que los discípulos aquí luchan, sino con el desgano de separarse del mundo. No son capaces de despedirse de aquello que ha formado parte de sus vidas por tanto tiempo, sea bueno o malo.

También hace referencia a 1ª Reyes 19:19 cuando Eliseo fue llamado por Elías a seguirle. Eliseo sí obtuvo el permiso para despedirse de su familia antes de abandonar todo para seguir el llamado. Pero lo que hizo Eliseo, demostró que él podía hacerlo sin ningún peligro de volver atrás.

Eliseo mató al buey, quemo el arado, se despidió de su familia y siguió a Elías.

Hay personas que tienen que matar sus bueyes hoy y quemar sus arados para convertirse en APTOS para seguir a Jesús.

(Personalmente, sólo hay una cosa que a mí hoy me haría mirar atrás para dejar de servir al Señor aquí como pastor, mi familia en Elche) Pero yo ya tomé mi decisión hace tiempo y le aseguro que muchas veces que hemos ido a Elche, hemos sentido la tentación o el deseo de quedarnos, pero hace tiempo que quemé mi arado y maté a mis bueyes.

En ocasiones, los abrazos o despedidas familiares son demasiado poderosos y nos impiden regresar para seguir a Cristo.

2ª Timoteo 2:15  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado (apto), como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

CONCLUSIÓN

APTO: significa ligar, atar, vincular o establecer una relación. APTO quiere decir “atado, ligado, vinculado”. Vincular significa: “unir de manera firme o duradera”.

Muchos son los llamados (Mt 22:14) y pocos los escogidos. Muchos serán llamados a servir al Señor como estos tres discípulos. Pero pocos serán calificados como APTOS porque están todavía vinculados a la comodidad, al afán, a las preocupaciones, a la familia, a cosas que siempre cobran una mayor importancia o un primer lugar.

Muchos serán calificados como no APTOS o INCOMPETENTES para el Reino de Dios por la tentación  o el hábito de mirar atrás de manera continuada.

Muchos son los llamados, pero no todos serán APTOS para servirle, como dice Romanos 12:11 en lo que requiere diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.

Col 3:1-4  Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Dios busca personas que o tomen su arado y miren hacia adelante, o decidan quemar el arado y matar a sus bueyes. Pero ante todo, que dejen de mirar atrás. ¿Qué vas a hacer tú?

 

Las oraciones de humildad y sabiduría

Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo» .
1 Pedro 1:16 NTV
http://bible.com/127/1pe.1.16.NTV

Las oraciones de humildad y sabiduría

¿Cómo podemos vivir como Jesús? No sólo poner la cara de domingo por la mañana, pero vivir con él cara a cara? Hacemos lo que 1 Pedro 1.16, que dice: “porque está escrito: “Sed santos, porque yo soy santo” y a través de esa santidad, sometamos nuestra vida diaria a través de Romanos 12.1, “Por lo tanto, yo, hermanos y hermanas exhorto, por la misericordia de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” ¿Cómo puede ser esto más claro?

El hecho es que Dios quiere tu corazón. Él desea que vivamos de una manera segura, conveniente y cerca de su corazón. A medida que nos entregamos a diario, también guardamos Sus palabras.

No, no caminamos alrededor como monjes rezando con las manos y la cabeza hacia abajo (tal vez no es una mala idea). Sí, nosotros caminamos en un espíritu de humildad y santidad. Cuando las cosas surgen en tu día, antes de reaccionar, piensa. Piense en cómo Dios puede utilizar este momento. Piense en cómo Él quiere que crezcas con prudencia y actúe con humildad.

Cree y discierne lo que Él está tratando de enseñarte, decirte , o tratando de ayudarte a responder. No se trata de ti, pero se trata de cómo puedes permite que Dios obre a través de ti.

Uno de mis autores favoritos, Watchman Nee, escribe: “La revelación es el primer paso hacia la santidad; y la consagración es el segundo…cuando nos damos por vencidos y nos sometemos al señorío absoluto de Jesucristo.” – Estudio sobre Oseas 6.1-6 (y la oración).

Hay en realidad en nuestras vidas actos de alabanza . ¿De qué manera nuestras acciones diarias demuestran alabanza?

Cuando estamos entre nuestros hermanos y hermanas, y el mundo, hemos de ser prudentes y vivir sabiamente. Dirigimos nuestra atención y las formas de vida de Jesús. Volvemos al Señor, que nos puede curar y vendar nuestras heridas. Cuando nos sometemos a Su santidad y sus caminos, comenzamos a vivir en su presencia. A medida que avanzamos a través de este mundo y nuestras heridas, Él nos revive y restaura de nuevo. Otros se darán cuenta, no por ti, sino lo que el Señor está haciendo a través de ti.

Del mismo modo que el sol sale y se pone, el poder de Dios trabaja dentro de ti para su gloriosa alabanza. Ahora vivimos en la alabanza de su gloria, a través de las personas. Esto es lo que significa vivir como sacrificios puros a Dios. No somos perfectos, pero perfectamente amados. No imprudentes, sino más bien, sabios en cuanto a la manera de vivir.

La forma en que vivimos es un reflejo de cómo adoramos y llevamos a otros hacia el Padre. Debemos ser cuidadosos, sabios y llenos de alabanza.

Nuestra oración de hoy: Señor, gracias porque estoy hecho para alabarte y vivir como Cristo por el poder del Espíritu Santo. Ayúdame a buscar Su sabiduría y habitar en su Palabra diariamente. Que mi vida sea la misma canción que Cantas sobre mí en tu verdadero amor incondicional, con misericordia desmedida y dulce humildad. Muéstrame tus caminos, y enséñame tus pasos, para que pueda llevar alegría al Padre en todos mis días.

LA FLUENCIA DE LA ADORACIÓN

Tus decretos han sido el tema de mis canciones en todos los lugares donde he vivido.
Salmos 119:54 NTV
http://bible.com/127/psa.119.54.NTV

 La afluencia de adoración: Jesús dijo que el agua que Él da (el Espíritu Santo), se convertirá en un manantial, que brota para vida eterna. Juan 4:14 La salida de la adoración se encuentra en Juan 7:38 ” El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.””

Como el agua, la adoración a Dios siempre vuelve a su origen que es el Padre. Él fluye dentro y fuera de nosotros por las aguas del Espíritu Santo. Es esta misma vida que nos hace beber de sus aguas para nunca volver a tener sed.

Adoraremos, no porque se nos ordene, sino por el Espíritu que vive dentro de nosotros nos obliga a adorar. ” … Los verdaderos adoradores adorarán … ”

Pídale a Dios que busque su corazón y que lo haga firme, no arrojado de un lado a otro con olas de emoción. Elija tener un corazón que lo busca y lo adora , un corazón fortalecido por su palabra .