ESCLAVO O HEREDERO

Introducción

Video “La Celda”

Gálatas 5:1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

 2ª Corintios 5:17  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 ¿Cuántos creen que Cristo vino a libertar a los cautivos? ¿Cuántos creen que Cristo tiene poder para romper cadenas? ¿Cuántos creen que la sangre de Jesús es suficiente y tiene poder para hacer de nosotros una nueva persona?

¡¡¿Entonces por qué muchos que han creído en Cristo y lo han recibido siguen pecando atados a vicios, a cadenas de pecado como si la sangre de Jesús no fuera suficiente para hacerlo libre!!? ¿Le gusta el pecado? ¿Le gusta estar atado? ¿Ha nacido de nuevo realmente o es que Dios no tuvo suficiente poder cuando usted lo aceptó?

Definición de Esclavo: [persona] Que carece de libertad y derechos propios por estar sometido de manera absoluta a la voluntad y el dominio de otra persona que es su dueña y que puede comprarlo o venderlo como si fuera una mercancía.

[persona] Que está dominado por una pasión o por un vicio que necesita para vivir o para sentirse bien.

Hebreos 6:1-6 Así que dejemos de repasar una y otra vez las enseñanzas elementales acerca de Cristo. Por el contrario, sigamos adelante hasta llegar a ser maduros en nuestro entendimiento. No puede ser que tengamos que comenzar de nuevo con los importantes cimientos acerca del arrepentimiento de las malas acciones y de tener fe en Dios. (2) Ustedes tampoco necesitan más enseñanza acerca de los bautismos, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno. (3) Así que, si Dios quiere, avanzaremos hacia un mayor entendimiento.

 (4) Pues es imposible lograr que vuelvan a arrepentirse los que una vez fueron iluminados —aquellos que experimentaron las cosas buenas del cielo y fueron partícipes del Espíritu Santo, (5) que saborearon la bondad de la Palabra de Dios y el poder del mundo venidero — (6) y que luego se alejan de Dios. Es imposible (Incapaz; no pueden) lograr que esas personas vuelvan a arrepentirse; al rechazar al Hijo de Dios, ellos mismos lo clavan otra vez en la cruz y lo exponen a la vergüenza pública.

 Hebreos 10:26-31 Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados. (27) Sólo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos. (28) Pues todo el que rehusaba obedecer la ley de Moisés era ejecutado sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos. (29) Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto —la cual nos hizo santos —como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios. (30) Pues conocemos al que dijo: «Yo tomaré venganza. Yo les pagaré lo que se merecen». También dijo: «El SEÑOR juzgará a su propio pueblo». (31) ¡Es algo aterrador caer en manos del Dios vivo!

 

Vv.32-34 Acuérdense de los primeros tiempos, cuando recién aprendían acerca de Cristo. Recuerden cómo permanecieron fieles aunque tuvieron que soportar terrible sufrimiento. (33) Algunas veces los ponían en ridículo públicamente y los golpeaban, otras veces ustedes ayudaban a los que pasaban por lo mismo. (34) Sufrieron junto con los que fueron metidos en la cárcel y, cuando a ustedes les quitaron todos sus bienes, lo aceptaron con alegría. Sabían que en el futuro les esperaban cosas mejores, que durarán para siempre.

 ¿Eres un esclavo o Heredero?

  1. ESCLAVOS DEL PECADO

 Si a pesar de haber creído en Cristo, de haberle aceptado como Salvador de tu vida, sigues practicando el pecado de manera continua: Eres un esclavo. Quizás nunca naciste de nuevo. ¿Qué comunión tiene las tinieblas con la Luz? 2ª Co. 6:14; ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y el diablo? 2ª Co. 6:15

Quizás piensas ¡¡Yo no soy esclavo!!

Romanos 6:16 ¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer? Uno puede ser esclavo del pecado, lo cual lleva a la muerte, o puede decidir obedecer a Dios, lo cual lleva a una vida recta.

  1. 14) El pecado ya no es más su amo, porque ustedes ya no viven bajo las exigencias de la ley. En cambio, viven en la libertad de la gracia de Dios.

 Juan 8:33Pero nosotros somos descendientes de Abraham —le respondieron—, nunca hemos sido esclavos de nadie.

Jua 8:34-35 Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado. (35) Un esclavo no es un miembro permanente de la familia, pero un hijo sí forma parte de la familia para siempre.

Juan 8:39 —¡Nuestro padre es Abraham! —declararon. —No —respondió Jesús —pues, si realmente fueran hijos de Abraham, seguirían su ejemplo.

¿Somos hijos de Dios? ¿Realmente lo somos? ¿Cómo es posible entonces que no sigamos su ejemplo? ¿Cómo es posible que no solo no sigamos su ejemplo sino que además practiquemos cosas por las que Él tuvo que morir? Dios apartó su mirada de Cristo cuando estaba en la Cruz por causa del pecado. Y no por eso dejó de amarle. Dios te ama, pero no puede aguantar el pecado porque Él lo aborrece. Ro. 1:18

 Sí, yo se que vienes a la Iglesia. Que alabas a Dios, que le adoras, que lees la Palabra e incluso predicas a otros, pero ¿Qué les predicas? ¿Qué Cristo no te hace del todo libre? ¿Qué Dios puede hacerles libre del pecado?

2ª Pedro 2:19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.

 1Jn 3:7-8  Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. (8)  El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio.

¿Estás pecando deliberadamente? ¿Es el pecado algo habitual en tu vida (ponle el nombre que quieras)? Entonces ¿a quién perteneces?

  1. LIBERTAD EN CRISTO

 

Como el hombre del video (la celda) No queremos estar ahí, odiamos ese lugar, sabemos que a Dios no le agrada, incluso queremos dejar de hacer, de practicar este pecado, pero tienes que reconocerlo… ¡¡Estás atado!! ¡¡Eres esclavo!!

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; (8)  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Romanos 8:7-8

…acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gál. 5:20

 1ª Juan 3:8 Hemos dicho que El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Pero el Hijo de Dios vino para destruir las obras del diablo.

 Cristo te quiere hacer libre hoy de tus cadenas. Cristo tiene poder para romperlas, para que nunca más tengas que llevarlas, para que no formen parte de tu vida.

Como el hombre de la Celda, quizás te acostumbraste, te conformaste, pero Romanos 12:2 dice: No os conforméis a este mundo…

Lucas 4:18-19 «El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, (19) y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR»

Tito 3:3-7 En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.(4) Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, (5) él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. (6) Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. (7) Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna».

 Pero nadie puede sacarte de tu esclavitud, de esa celda si tú no quieres salir.

¿Esclavo o Heredero? ¿Qué prefieres? Esclavitud o Libertad – Vida o Muerte.

 Deut. 30:19-20 »Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! (20) Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el SEÑOR tu Dios. Esa* es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al SEÑOR, vivirás por muchos años en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob».

 Juan 10:10 El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante (superabundante (en cantidad) o superior (en calidad).

Conclusión

¿Reconoces que algo te ha vencido? ¿Reconoces que hay un pecado o pecados que no puedes dejar de hacer? ¿Reconoces que no eres totalmente libre?

¿Quieres ser libre? ¿Quieres vivir, disfrutar la vida abundante que Cristo tiene para ti?

 Hechos 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

Arrepentimiento: Estar dispuesto a dejar de hacer lo que estabas haciendo. No es un simple sentimiento de tristeza o rechazo. Es Hacer lo contrario. Y Conversión: Es volverse a Dios. Es someterse a Él para que como dice Sgo 4:7, el diablo huya de vosotros. Es nacer de nuevo. Es renovar mi compromiso con Cristo, con su Palabra y con mi Obediencia hacia Él.

¿Quieres ser libre?  Cristo te hace libre hoy, si tú quieres.

Deut. 30:19-20 »Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! (20) Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el SEÑOR tu Dios. Esa* es la clave para tu vida.

¿ERES UN CRISTIANO VERDADERO? EXAMINATE

Muchos hoy en día profesan ser cristianos porque una vez en sus vidas pasaron adelante a un “altar” y repitieron una oración, “aceptando” a Cristo. Otros piensan que son cristianos porque fueron bautizados. Y otros piensan serlo porque nacieron en un hogar cristiano o asisten a una iglesia. Pero según la Biblia,
ninguna de estas cosas son las marcas de un cristiano verdadero. En Mateo 7:21-23 Jesús dice que no todo el que le diga “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos. Muchos le dirán eso en el Día del Juicio, pero Él les contestará:“Nunca los conocí; apártense de mí, HACEDORES DE MALDAD”. ¿Entonces, cómo saber? ¿Cómo estar seguro de no ser uno de aquellos a los cuales Jesús dirá eso en aquel día? La Biblia nos da unas pruebas para saberlo. En 2 Corintios 13:5 dice: “Pónganse a prueba para ver si están en la fe. Examínense a sí mismos. ¿O no se reconocen a ustedes mismos de que Jesucristo está en ustedes, a menos de que en verdad no pasen la prueba?” Puede que alguna vez te hayan dicho que nunca debías dudar de tu salvación, pero aquí nos dice lo opuesto. Debemos examinarnos. Y esta es una de las razones por la cual Juan escribió su primera epístola: “Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.” 1 Juan 5:13 En el libro de Juan encontramos una serie de pruebas que nos ayudarán a determinar si somos verdaderos creyentes o no.
H ay muchas, pero solamente veremos cinco de ellas. ¿Estás listo? Empecemos.
1. ¿ANDAMOS EN TINIEBLAS?
“Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad”. 1Juan 1:6 ¿Contradice tu vida a la Palabra de Dios? ¿Vives constantemente un estilo de vida de pecado, mintiendo, robando (sin importar el valor), adulterando (si miras a una persona para codiciarla cometes adulterio en tu corazón, Mat.5:28), tomando el nombre de Dios en vano, maldiciendo, etc.? Y peor aún: ¿haces estas cosas mientras profesas ser un seguidor de Cristo? Esto se llama hipocresía.
“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado
desde el principio…” 1Juan 3:8

2. ¿NEGAMOS TENER PECADO?
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros”. 1 Juan 1:8 ¿Eres sensible al pecado en tu vida? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste o te quebrantaste porque habías ofendido a un Dios Santo? ¿Aborreces el pecado? ¿Si caes, recibes la disciplina del Señor, que Él da a todos sus hijos (Hebreos 12:5-11)?

3. ¿GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS?
“Y en esto sabemos que Lo hemos llegado a conocer: si guardamos Sus mandamientos. El que dice: ‘Yo Lo he llegado a conocer,’ y no guarda Sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él”. 1 Juan
2:3-4 ¿Es tu vida consumida por un anhelo intenso de ser más como Jesús? ¿Es Cristo el centro de todo? ¿Podrían decir tus amigos y familia que Él es el amor más grande de tu vida y corazón? ¿Amas a su Palabra y te alimentas de ella constantemente? ¿Te deleitas en el Señor, pasando tiempo con Él en oración? ¿Te encanta compartir tiempo con otros cristianos? ¿Predicas el evangelio de Cristo a los perdidos?
4. ¿ABORRECEMOS ANUESTROS HERMANOS?
“El que dice que está en la Luz y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas”. 1 Juan 2:9 ¿Tienes odio contra alguien en tu corazón? ¿Guardas rencor o amargura? ¿Has perdonado a todos? “Todo el que aborrece a su hermano es un asesino, y ustedes saben  que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él”.1 Juan3:15

5. ¿AMAMOS AL MUNDO?
“No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la
vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”. 1 Juan 2:15-16 ¿Amas las cosas del mundo (la música, las películas, las series de televisión, las discotecas, etc.)? Recuerda que cualquier cosa que no
glorifica a Dios en este mundo glorifica al diablo. “No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí”. Salmos101:3 ¿Puedes sentarte y disfrutar de un programa o una película que Dios absolutamente aborrece, lleno de los mismos pecados por los cuales Jesús tuvo que morir? ¿Amas y deseas las riquezas y cosas materiales? ¿Te atrae toda la ostentación y el glamour que este mundo ofrece? “¡Adúlteros! ¿No saben que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios”. Santiago 4:4

¿Cómo te fue en el examen? ¿Irás al cielo con el Señor, o serás uno de aquellos impostores que Jesús mandará al infierno? Si tu caminar no concuerda con la Palabra de Dios, es muy probable que no seas cristiano. Es nuestro sincero deseo que tengas una experiencia verdadera de salvación.
Recuerda que Jesús hizo algo por ti para que no tengas que morir en tus pecados. Él sufrió y murió en la cruz, llevando sobre su cuerpo tus pecados y el castigo que justamente merecías: la ira de Dios. Él
derramó su sangre y se hizo una maldición para que tú puedas tener vida eterna. Y resucitó de entre los muertos en el tercer día y venció a la muerte.
Entonces, ¿qué debemos hacer para ser salvos? La Biblia dice que tenemos que nacer de nuevo (Juan 3:3). La única forma que podemos hacerlo es por medio del arrepentimiento y la fe. El arrepentimiento significa pedirle perdón a Dios y apartarnos del pecado, estando dispuestos a dejar nuestro estilo de vida pecaminoso. Tener fe en él no significa creer intelectualmente (los demonios creen y tiemblan, Santiago 2:19), sino poner toda nuestra confianza en él y su obra completada en la cruz, entregarle todo nuestro corazón. Si haces esto Dios realmente te salvará y te dará un nuevo corazón con nuevos deseos. Serás una nueva criatura en Cristo (2 Cor.5:17) y empezarás una verdadera relación con él. Y la Biblia dice que en verdad sabrás que eres un hijo de Dios: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.” Romanos 8:16 ¿Después de tan grande sacrificio que Jesús hizo por ti en la cruz, no
crees que Él merece todo? ¿Menospreciarás el regalo que te ofrece o le entregarás toda tu vida? Por favor, arrepiéntete y pon tu fe en Él antes de que sea muy tarde. !Hazlo hoy! 2 Corintios 6:2

EL HURTO, EL PERJURIO Y ROBAR A DIOS

El hurto, el perjurio y robar a Dios.

Derek Prince

Todos los tres últimos profetas del Antiguo Testamento – Hageo, Zacarías y Malaquías – tratan con varios asuntos en los cuales Israel experimentó el resultado de la maldición de Dios.

Es como si estos profetas hubieran recibido el encargo de resumir la historia de los israelitas desde que habían estado bajo la ley de Moisés, y de confrontarlos con las razones por las cuales les habían alcanzado maldiciones específicas de la ley.

En Zacarías 5:1-4 el profeta describe una visión que tuvo de la maldición de Dios que vino sobre los hogares de su pueblo:
De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: “¿Qué ves?” Y respondí: “Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho.

“Entonces me dijo: “Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta (como está de un lado del rollo) será destruido; y todo aquel que jura falsamente (como está del otro lado del rollo) será destruido.

Yo la he hecho salir,” dice Jehová de los ejércitos, “y vendrá a la casa del ladrón, y a la casa del que jura falsamente en mi nombre; y permanecerá en medio de su casa y la consumirá, con sus maderas y sus piedras.

La maldición que describe Zacarías entra en la casa de todos los que han cometido dos pecados específicos: robar y jurar en falso. (El término moderno para este último es “perjurio”). Una vez que entra, la maldición permanece allí hasta que ha destruido la casa entera: maderas, piedras y todo.

Este es un cuadro gráfico de la forma en que actúa una maldición, después que la hemos admitido en nuestra vida. No podemos fijar límites que escojamos nosotros para las dimensiones que la misma afecte. A menos que nos arrepintamos y busquemos la misericordia de Dios para que nos libre de ella, terminará por destruir toda la casa.

El predominio de estos dos pecados de hurto y perjurio en nuestra cultura contemporánea puede medirse con algunas estadísticas sencillas. El robo es tan predominante hoy en Estados Unidos que casi el diez por ciento del precio de las mercancías exhibidas en las tiendas minoristas se debe al costo del seguro contra robos.

¡He aquí una causa poco conocida de la inflación! Por otra parte, el perjurio defrauda miles de millones de dólares cada año al Servicio de Contribuciones Internas de Estados Unidos mediante declaraciones de ingresos deshonestas. ¡Es posible que la total honestidad en este sector pudiera eliminar por entero el déficit presupuestario!

De acuerdo con la visión de Zacarías, la maldición que sigue a estos dos pecados de hurto y perjurio afecta no sólo al individuo, sino también a toda su casa. En el hebreo bíblico, la palabra “casa” se aplica no a una estructura material simplemente, sino también a la gente que vive dentro de ella: o sea, una familia.

Mucho más de que lo que a primera vista pudiera parecer, estos dos pecados, y la maldición que les siguen, han contribuido a la ruina de la vida familiar, que es una característica única de nuestra era presente.

Sus efectos finales serán similares a los del rollo que Zacarías vio e su visión: la erosión de naciones completas e incluso de una civilización entera.
Antes que él, Hageo había dado un igualmente gráfico cuadro de la ruina que estaba afectando la vida de su pueblo:

¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: “Meditad bien sobre vuestros caminos.

Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos, os vestís, y no os calentáis, y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Hageo 1:4-6

La maldición que describe Hageo puede resumirse en una palabra: “insuficiencia”. De acuerdo con todas las apariencias exteriores, los israelitas tenían todo lo que requerían para satisfacer sus principales necesidades materiales.

Pero por alguna razón que no comprendían, siempre les faltaba algo. Dios le había mandado un profeta para mostrarles que la fuerza invisible que erosionaba sus provisiones era una maldición que habían traído sobre sí por anteponer sus propias preocupaciones egoístas antes que las necesidades de la casa de Dios.

Muchas de las naciones solventes del mundo de hoy enfrentan una situación similar. La mayoría de la gente gana mucho más de lo que sus padres o abuelos ganaron jamás.

Sin embargo, mientras las generaciones previas disfrutaron de una sensación de seguridad y contentamiento, la presente generación está plagada de un ansia incesante que nunca satisface. En algunas de estas naciones, el nivel de endeudamiento personal es más alto que nunca.

Malaquías, el último de los tres profetas, combina los cargos ya presentados contra Israel por sus dos predecesores.

Acusa a su pueblo no sólo de una actitud equivocada hacia Dios, sino también de robo en su forma más grave: robar no únicamente a los hombres, ¡sino incluso al mismo Dios!

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: “¿En qué te hemos robado?” En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Malaquías 3:8-9

Este pasaje revela un principio que gobierna los tratos de Dios en cada era y dispensación: Dios mantiene un registro de lo que su pueblo le ofrece a él.

Más de mil años antes, Dios había ordenado que Israel debía apartar para él la primera décima parte de su ingreso total, en efectivo o en especie. Era un sello importante de su pacto con Dios. La desobediencia en esto era una ruptura de su pacto.

Ahora, por medio de Malaquías, Dios les pasa su cuenta. Con respecto a todo lo que su pueblo ha retenido ilegalmente, los acusa de “robo”. Señala que esto ha traído una maldición de ruina sobre toda la nación y en cada sector de sus vidas.

Pero Dios no termina con esta nota negativa. En el siguiente versículo da instrucciones a su pueblo de cómo puede salirse de esta maldición y entrar en su bendición.

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:10

Para pasar de la maldición a la bendición, Dios requiere de su pueblo dos cosas: arrepentimiento y restitución. En todo caso de robo, estos requisitos jamás varían, tanto si es Dios o un hombre quien ha sido robado.

En el Nuevo Testamento, Dios no establece una ley específica, como la del Antiguo Testamento, ordenando a los cristianos que aparten para él un diezmo de su ingreso total.

El pacto de la gracia no opera mediante leyes impuestas desde fuera, sino mediante leyes escritas por el Espíritu Santo en los corazones de los creyentes. En 2 Corintios 9:7 Pablo instruye a los cristianos: Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad.

Una cosa, sin embargo, es cierta: el Espíritu Santo jamás hará que un creyente sea mezquino. En el Salmo 51:12 David ora al Señor: Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.

Una característica distintiva del Espíritu Santo es la nobleza y la generosidad. Dios mismo es el mayor de todos los dadores. Cuando su espíritu se mueve en los corazones de su pueblo, los hará como él es: dadores generosos.

En Hebreos 8:6 el escritor compara el Antiguo y el nuevo pacto, y recuerda a los cristianos que ellos han entrado en “un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas”. Es inconcebible que la gente que disfruta de este mejor pacto pueda ser menos generosa cuando da a Dios, que quienes estaban bajo un pacto inferior.

Si el pueblo de Dios bajo la ley le daba sus diezmos – y mucho más – ¿cómo podrían los cristianos bajo la gracia justificar dar menos? Las normas de la gracia son más altas, no más bajas, que las de la ley.

A lo largo de todas las dispensaciones, se mantiene inalterable un principio básico: la mezquindad hacia Dios provoca su maldición, pero la libertad libera su bendición.

Libro: Bendición o maldición: ¡Usted puede escoger!

EL DISCÍPULO

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EL DISCÍPULO

Objetivos:

  1. Que cada alumno conozca la importancia de llegar a ser un discípulo.
  2. Que todo alumno debe enrolarse en el discipulado del Señor, de otra manera no podrá permanecer en Él.
  3. Que cada alumno anhele pertenecer a la multitud de los discípulos.

Introducción:

  1. Desde los inicios del ministerio de Jesús, Él preparó a sus discípulos, estuvo rodeado de doce que eran los más cercanos a Él, y aún de esos 12 escogió a tres que serían su círculo de confianza.
  2. Los enseñó, los entendió, los amó, los probó y los envió a través de su Palabra a ser discípulos para luego cumplir con la gran comisión de id y haced.
  3. Es el plan de Dios trazado en su Palabra que seamos formados como tales.

Los maestros de aquel tiempo no eran como los de ahora. Algunos judíos llevaban a su hijo (sobre todo al mayor) para que durante un tiempo viviera con el maestro. De esta manera, el alumno no sólo aprendía una asignatura, sino un estilo de vida a través de la experiencia, las decisiones, la conducta del maestro.

De la misma manera cuando Jesús se fue y dejó al Espíritu Santo cumplía con esta función de Maestro. A través del Espíritu Santo vive dentro de cada uno de nosotros y nos acompaña a todo lugar donde vamos enseñándonos no sólo algunos versículos de la Biblia, sino un estilo de vida digno de un cristiano, manifestándose a través de los frutos del Espíritu Santo.

El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos.  Isaías 50:4

 Discípulo:

  1. A. ¿Qué es un discípulo?

Según el DRAE:Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro.”

* Del griego: Mathetes: “Aprendiz”. De manthano: “Aprender”. De Math: “indicativa de pensamiento acompañado de esfuerzo”.

La palabra DISCÍPULO aparece 29 veces en 27 versículos. 1 en el A.T. y 28 en el N.T.

– Discípulo viene también de la misma raíz etimológica que “Disciplina”.

 

DIFERENCIA  ENTRE EL CREYENTE Y EL DISCÍPULO

TODO DISCÍPULO ES UN CREYENTE, PERO NO TODO CREYENTE ES UN DISCÍPULO.

1.- El creyente suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador.

2.- El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse.

3.- El creyente se gana; el discípulo se hace.

4.- El creyente depende en gran parte de los pechos de la madre; el discípulo está destetado para servir. 1ª Samuel 1:23,24.

5.- El creyente gusta del halago; el discípulo del sacrificio vivo.

6.- El creyente entrega parte de sus ganancias; el discípulo entrega parte de su vida.

7.- El creyente puede caer en la rutina; el discípulo es revolucionario.

8.- El creyente busca que le animen; el discípulo procura animar.

9.- El creyente espera que le asignen tarea; el discípulo es solícito en asumir responsabilidades.

10.- El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a si mismo.

11.- El creyente suele ser condicionado por las circunstancias; el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercer su fe.

12.- El creyente reclama que le visiten; el discípulo visita.

13.- El creyente busca en la Palabra promesas para su vida; el discípulo busca vida para cumplir las promesas de la Palabra.

14.- El creyente es yo; el discípulo es ellos.

15.- El creyente se sienta para adorar; el discípulo Le anda adorando.

16.- El creyente pertenece a una institución; el discípulo es una institución él mismo.

17.- En el creyente la unión del Espíritu Santo es confirmación y meta; en el discípulo es medio para lograr la meta de ser testigo eficaz a toda criatura.

18.- El creyente vale para sumar; el discípulo para multiplicar.

19.- Los creyentes aumentan la comunidad; los discípulos aumentan las comunidades.

20.- Los discípulos de la iglesia primitiva trastornaron el mundo; los creyentes del siglo XXI están trastornados por el mundo.

21.- Los creyentes esperan milagros; los discípulos obran milagros.

22.- El creyente es un ahorro; el discípulos una inversión.

23.- Los creyentes destacan llenando el templo; los discípulos se hacen para conquistar el mundo.

24.- Los creyentes suelen ser fuertes como soldados acuartelados; los discípulos son soldados invasores.

25.- El creyente cuida de las estacas de su tienda; el discípulo ensancha el sitio de su cabaña.

26.- El creyente hace hábito; el discípulo rompe los moldes.

27.- El creyente sueña con la iglesia ideal; el discípulo se entrega para lograr la iglesia real.

28.- La meta del creyente es ganar el cielo; la meta del discípulo es ganar almas para el cielo.

29.- El creyente maduro se hace discípulo; el discípulo maduro asume los ministerios del Cuerpo.

30.- El creyente necesita de campañas para animarse; el discípulo vive en campaña porque está animado.

31.- El creyente espera un avivamiento; el discípulo es parte de él.

32.- El creyente agoniza sin morir; el discípulo muere y resucita para dar vida.

33.- El creyente aislado de su congregación se lamenta de no tener ambiente; el discípulo crea ambiente para formar una congregación.

34.- Al creyente se le promete una almohada; al discípulo una cruz.

35.- El creyente es socio; el discípulo es siervo.

36.- El creyente se enreda con la cizaña; el discípulo supera las escaramuzas del diablo y no se deja confundir.

37.- El creyente es espiga; el discípulo es grano lleno en la espiga.

38.- El creyente es “ojala”; el discípulo es “Heme aquí.”

39.- El creyente, quizá predica el Evangelio; el discípulo hace discípulos.

40.- El creyente espera recompensa para dar; el discípulo es recompensado cuando da.

41.- El creyente es pastoreado como oveja; el discípulo apacienta los corderos.

42.- El creyente recibió la salvación por la Cruz de Cristo; el discípulo toma su cruz cada día y sigue a Cristo.

43.- El creyente espera que oren por él; el discípulo ora por los demás.

44.- El creyente se congrega para encontrar al Señor; el discípulo trae la presencia del Espíritu Santo.

45.- Al creyente le es predicada la salvación por la Sangre de Cristo; el discípulo toma la Santa Cena y anuncia a las potestades de los aires la victoria de Cristo en él, para gloria de Dios.

46.- El creyente sigue intentando limpiarse para ser digno de Dios; El discípulo no se mira más y obra en la fe de que Cristo le ha limpiado ya.

47.- El creyente espera que le interpreten las Escrituras; el discípulo conoce al Señor y habla de Él.

48.- El creyente no se trata con miembros de las diferentes denominaciones; el discípulo se hace como los demás para ganar a algunos de ellos para Dios.

49.- El creyente busca consejos de los demás para tomar una decisión; el discípulo ora a Dios, lee la Palabra y en fe toma una decisión.

50.- El creyente espera que el mundo se perfeccione; el discípulo lucha por llevar a Cristo a los demás y sabe que este no es el Reino de Dios y espera su venida.

 

  1. En constraste a didaskalos que significa: “Maestro”. De ahí, denota a “uno que sigue la enseñanza.” “Aquel que es enseñado, aprendiz, alumno.”
  2. La palabra hebrea “lim mudh”: “Una persona que está en el proceso de aprender, ser enseñada, que es adiestrada en una determinada discliplina.”

 

  1. El precio del discipulado (Mateo 19:29)
  2. Según Guillermo MacDonald:
  3. Un amor supremo por Jesucristo.
  4. Una negación al Yo.
  5. Elección deliberada de la cruz.
  6. Una vida invertida en
  7. Un amor ferviente por todo lo que pertenece a Cristo.
  8. Permanencia continua en su Palabra.
  9. Rechazo de todo por seguir a Cristo.

Dar todo por seguir e ir en pos del Señor. Es entender que lo que poseemos no nos debe detener por seguirlo a Él.

Juan 6:1-15, 26 “Jesús multiplica el pan y los peces y la gente le sigue porque vio como sus necesidades físicas eran suplidas y entonces le quieren hacer rey.”

Juan 6:28-66 “Los que le siguen le preguntan qué deben hacer para hacer la obra de Dios. Jesús les habla claro y muchos dejan de seguirle.

Juan 6:66-69Los verdaderos discípulos son aquellos que deciden seguir a Jesús porque reconocen quién es Él y que sin Él nada son y a ningún otro lugar pueden ir.”

 

  1. Es llegar a amar a Dios sobre todas las cosas. Comprender que pagamos un precio mínimo por la grandeza de lo que recibimos en esta vida.

¿Hay un precio por seguir a Cristo? Lucas 9:23

  1. En palabras del apóstol Pablo: 2ª Corintios 4:16-18
  2. La actitud de un discípulo es de negarse a sí mismo, es de perder su vida. Mateo 16:24

¿A quién lo dice? A sus discípulos, no a todo creyente nominal.

Si alguno:

–     Quiere: “determinar”

–     Venir en pos: “ir detrás”

–     Niéguese: “negar completamente que se conoce a una persona; desconocer, rechazar; abstenerse.”

–     Sígame: “estar en el mismo camino”.

 

III. La instrucción:

  1. Según el DRAE: Caudal de conocimiento adquirido. Mateo 11:1 “arreglar completamente”.

Los discípulos del Señor Jesús fueron instruidos para realizar toda buena obra.

  1. Cuando un cristiano es instruido llegará a ser un obrero aprobado.

2ª Timoteo 3:16-17 “Enteramente aprobado” (equipar completamente)

  1. Para ser instruidos es necesario que estemos dispuestos a someternos a una disciplina total ya que sin ella será difícil aprender y no podremos crecer.

Disciplina según el DRAE: Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.”

* En el hebreo: “Aflojar”

Proverbios 15:32  “El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.”

– Biblia al Día: Rechazar la corrección es despreciarse a sí mismo; atender a la reprensión es ganar entendimiento.

– Biblia Latina 95: El que desprecia la corrección se perjudica a sí mismo, el que escucha los consejos forma su conciencia.

– Septuaginta: Quien desecha disciplina, aborrécese a sí mismo, y el que observa reprensiones, ama a su alma.

– Traducción Lenguaje Actual: Quien no acepta la corrección se hace daño a sí mismo; quien la acepta, gana en entendimiento.

* En el griego: tutoría, educación, entrenamiento, corrección.

 

  1. Las demandas al discípulo:
  2. Todo lo que realizamos en la vida tiene un precio, ya sea si hablamos de las cosas seculares o las espirituales. Lucas 14:28-32
  3. En el área del deporte para poder llegar a una liga profesional se paga un precio muy alto. Desde muy joven el jugador tiene que someterse a un entrenamiento riguroso y a una vida disciplinada. 1ª Corintios 9:24-27
  4. No sabemos lo que nos espera, debemos estar dispuestos a todo. El que quiere seguir al Señor y no perder su comodidad no podrá seguirlo.
  5. Un discípulo no puede tener su corazón en dos lugares, ni mucho menos servir a dos señores. Su visión debe ser clara. Lucas 9:58-62

 

  1. Los derechos del discípulo:
  2. Las puertas del infierno no prevalecerán contra él. Las llaves del reino de los cielos.

Según Guillermo McDonald: “Una vida guardada para sí es una vida perdida, pero entregar la vida por Cristo es encontrar la vida, es salvarla, es gozarla para la eternidad.”

  1. Los misterios del Reino le son revelados y al conocerlos nos da crecimiento en nuestro ser integral. Mateo 13:10-11
  2. Derecho a reclamar cada una de las promesas de la Biblia.
  3. A descansar en Dios y en su fidelidad cuando está pasando por momentos difíciles a nivel económico.
  4. A pedir la presencia continua de Dios sobre su vida tal y como Jesús prometió en Mateo 28:18-20
  5. A ser capacitados por el Espíritu Santo para hacer toda clase de maravillas en su Nombre.

 

  1. El poder del discipulado (Mateo 10:1)
  2. La palabra griega es “exousia”: Capacidad, privilegio, libertad, potestad, tomar control, poder.
  3. Es la autoridad delegada del cielo. Una autoridad que viene directamente de Dios a sus discípulos. Hechos 1:8 y 6:8
  4. Id: viajar, moverse, remover, jornada.

      Haced: Es llevarlos a la realidad de una vida en Cristo, formarlos. Mateo 28:19