IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

La autoridad dada el hombre

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La autoridad dada al hombre
Génesis 1:26-28 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”
Partiendo desde el mismo versículo vemos que no sólo Dios nos hizo a su imagen y semejanza sino que también nos capacitó para poder realizar con éxito la función a la cual nos llamó. Sería una obra imperfecta o inacabada si tan solo nos hubiera hecho a su imagen sin dotarnos de ninguna de sus capacidades sobrenaturales. Dios tenía un sueño como dijimos anteriormente y es que el ser humano gobernase el lugar donde Satanás había sido arrojado, la tierra. No es que este sea nuestro único propósito, ya que fuimos creados para alabarle, para estar con Él por toda la eternidad, pero centrándonos en esta parte de su propósito, esta misión sin dotación, jamás podría llevarse a cabo. Pero Dios no solo imprimió en ti un modelo exacto de Su Persona, sino que te capacitó de autoridad, autoridad espiritual.
La versión Reina Valera 95 usa la palabra “potestad” en lugar de “señorear”:
“y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.”
Fuiste habilitado de “potestad” amigo mío, potestad dada por Dios. De toda la creación Dios te escogió a ti para gobernar, gobernar sobre los peces, aves, bestias, sobre toda la tierra. Dios está mencionando todas las especies de animales como un modo de representar la autoridad global del hombre sobre toda la creación. Pero no todo queda ahí. En esta tierra no solo hay animales y árboles que gobernar sino que existe un mundo espiritual liderado por Satanás. Fíjate como la Palabra de Dios menciona a los animales que se arrastran como algo aparte. Y es en el capítulo tres de Génesis cuando aparece por primera vez uno de estos animales que se arrastran y lo hace representando al diablo, la serpiente.
Dios le dio autoridad al hombre no solo sobre animales y plantas sino sobre todo lo creado ya sea natural o espiritual. En la carta a los Efesios Pablo menciona una lista de autoridades espirituales que gobiernan a nivel jerárquico y que continuamente están intentando señorear sobre tu vida, la de tu familia y sobre todo lo que en este mundo existe.
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12)
La Biblia de Lenguaje sencillo le da aún más el sentido que intento mostrarte:

“Porque no luchamos contra gente como nosotros, sino contra espíritus malvados que actúan en el cielo. Ellos imponen su autoridad y su poder en el mundo actual.”
Continuamente, como decíamos intentan imponer su autoridad y su poder en este mundo. Tienes autoridad no solo sobre carne y sangre representando al mundo natural sino sobre principados, que viene de la palabra griega “arjé” y significa “iniciación”. Esta palabra a su vez es una variación de la palabra “árjo” que significa “ser primero”. Es por esa razón que creemos que Satanás tiene un gobierno jerárquico en el cual está él a la cabeza seguido de los principados. Luego le siguen las potestades refiriéndose a “un lugar de privilegio”, alguien con fuerza, maestría, con libertad para operar, con derecho o gran poder. Después de las potestades vienen los gobernadores de las tinieblas, usando una palabra en griego que significa “gobernador del mundo”. Por último Pablo termina la lista mencionando a las huestes espirituales haciendo referencia a “un ejército acampado.” Y es sobre toda esta clase de seres espirituales que Dios te ha puesto para que gobiernes sobre ellos, no de una forma pacífica y amigable sino atando y desatando con toda autoridad recibida del cielo. En muchas ocasiones el hombre intenta señorearse de otros hombres y ocupar un lugar al que realmente no ha sido llamado. No te confundas, tu lucha no es contra carne ni sangre. Es mucho más fácil intentar imponer nuestra autoridad sobre nuestros semejantes o sobre aquellos que demuestran una mayor debilidad que nosotros, pero es entonces cuando estamos perdiendo de vista el propósito de Dios para nosotros. Dios quiere que su gobierno, su reino se establezca en esta tierra, un gobierno de justicia, de paz, de amor y rectitud. Un gobierno de amor al prójimo que erradique toda iniquidad implantada en el corazón del hombre por el pecado. Pero ese gobierno es espiritual y tiene el propósito de devolverte al lugar donde Dios decidió un día que deberías estar. El propósito es que Satanás pierda terreno y dominio sobre el cual ejercer autoridad. Dios es un Dios de renuevo, de restauración, de restitución y es lo que quiere hacer contigo, con tu familia, tus vecinos, compañeros de trabajo, quiere que a través de tu vida ellos puedan acceder a una vida plena bajo una nueva justicia basada en el perdón y la gracia de Dios manifestada en Jesucristo.
La palabra señorear viene del hebreo: “pisotear; subyugar; dirigir; dominar o mandar” Pero en ninguna manera hemos sido llamados a ejercer este dominio sobre seres humanos sino como antes hemos dicho, sobre principados, potestades, gobernadores y huestes espirituales. Fuiste equipado de plena autoridad para pisotear todo plan del enemigo, para subyugar a cualquier hueste espiritual de las tinieblas, estás puesto para dirigir el mundo espiritual y no dejar que sea el diablo el que te lleve de un lugar a otro. Tienes que dominar y no dejar que te domine con todo pensamiento de mentira destructivo. Tienes que mandar y el diablo tiene que obedecer. No permitas que te engañe. El diablo te hará creer que ese “traje” te viene demasiado grande, que no es para ti, que no lo mereces, y que realmente no tienes esa autoridad. Pero donde tienes que fijar tus ojos es en la Palabra de Dios, en lo que el Espíritu Santo dice de ti para tomar autoridad y comenzar a declarar el plan de Dios sobre tu vida y sobre todo cuanto te rodea.
Hay otra palabra que el texto de Génesis usa para definir la autoridad que nos fue dada, y esa palabra es “sojuzgar”. “Y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28)
La versión Reina Valera 95 lo traduce:”sometedla”, mientras que la Dios Habla Hoy dice: “llenen el mundo y gobiérnenlo”. Pero lo cierto es que la palabra sojuzgar significa en su origen hebreo “pisotear; conquistar; subyugar; someter; sujetar”. Un significado muy similar al de señorear.
Muchos líderes hoy día tratan de poner esto en práctica pero desafortunadamente lo hacen sobre sus mismas ovejas. Creen que por el hecho de que Dios les haya llamado al ministerio tienen autoridad sobre sus ovejas llegando al punto de subyugarlas, someterlas y hasta pisotearlas. Dios no te llamó a eso. ¡¡Cuánto necesitamos pastores, líderes, siervos y siervas de Dios que entiendan realmente la autoridad que les fue delegada!!

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