IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

Desesperado por que algo ocurra

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Isaías 26:9 “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte.”
Puedo ver el corazón del profeta Isaías clamando por más de Dios. ¿Cómo podría conformarse después de haber visto su gloria y de haber experimentado la santidad de Dios?
Muchos hoy se conforman a vivir vidas rutinarias y religiosas exentas de expectativas, pero esto no sucede con los que están desesperados como Isaías. Ellos claman día y noche y buscan cualquier momento para correr a la presencia de Dios y derramar su corazón delante de Él. Así lo demuestra la historia, la iglesia puede esperar un avivamiento verdadero solamente cuando un remanente del pueblo de Dios se DESESPERA – desesperado por el estado recaído de la iglesia, desesperado por la tibieza dentro de ellos y en todos los que los rodean, desesperados por el pecado y los falsos compromisos, desesperados por el hecho de que Dios no está siendo GLORIFICADO, que El no es realmente SEÑOR de Su iglesia, que un mundo moribundo se burla de Sus palabras y las considera irrelevantes. Como se decía de Evan Roberts:
“El se quebrantaba, llorando amargamente ante Dios para que El les doblegue ante El, en una agonía de oración, con lágrimas corriendo por sus mejillas, con todo su cuerpo encorvándose de dolor.” – Y John Wesley preguntó: “¿Tiene Ud. días de ayuno y oración? Asalte el trono de la gracia y persevere allí, y misericordia vendrá de lo alto.” Hermanos, hermanas, ¡necesitamos volvernos DESESPERADOS en nuestras oraciones!”
La DESESPERACIÓN te llevará a importunar a Dios, a molestarle hasta que intervenga. Cuando otros se conformaron, tú te desesperas y sigues golpeando a sus puertas porque quieres, deseas que algo de una vez ocurra, en tu ciudad, en tu país, en tu trabajo. Tienes hambre y sed por la justicia de Dios y has visto en su Palabra que Él promete saciarte, así que no puedes conformarte, necesitas clamar porque uno de tus sueños, es ver al Espíritu Santo derramándose no solo en las iglesias, sino aún fuera de ellas, en los colegios públicos, en los parques, supermercados y en todo lugar por donde pases. Hombres y mujeres que provocan cambios en su vecindario, en su ciudad, que a través de su clamor y desesperación hacen que el Reino de los cielos descienda, que la justicia de Dios se manifieste trayendo salvación, sanidad, restauración para hogares, jóvenes, niños y tanta gente que anda necesitada de una intervención de Dios.
La pregunta aquí sería: ¿Estás desesperado? ¿Sientes ese tipo de hambre y sed por Su justicia? Espero que sea así, porque Dios no necesita más predicadores, no necesita más gente con títulos honoríficos. Dios necesita gente llena del Espíritu Santo, capaz de cambiar el ambiente del lugar por donde pasan. Gente que transmite, gente apasionada, desesperada por un cambio radical en sus vidas, por una marca en su corazón que les recuerde cada día de su vida que no pueden conformarse con la mediocridad, que no pueden permitirse vivir vidas apáticas, frías, tibias, indiferentes a su estado espiritual.

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