IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

SI SE HUMILLARE MI PUEBLO

Deja un comentario

Si se humillare mi pueblo
Humillarse viene del latín “humiliare”, o en el contexto de este versículo, del hebreo “Kaná”: Doblar la rodilla. Es inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento. También entendemos por humillarse, abatir el orgullo y altivez de alguien.
En el contexto bíblico es reconocer a Dios como la única alternativa, la única solución posible o la única esperanza. Dios no está esperando a que nos humillemos en el aspecto despectivo, para pisotearnos y enseñarnos quien manda. Su intención siempre ha sido que reconozcamos nuestra incapacidad propia, nuestros límites impuestos por nuestros propios pecados y por nuestra propia naturaleza caída. Es dejar el trono de nuestro corazón para que Él y sólo Él gobierne.
¿Cuándo hubo avivamiento? Cuando una persona o iglesia o nación vio que si Dios no los visitaba se morían espiritualmente. DESESPERACIÓN POR SU PRESENCIA. No existe ningún anhelo más fuerte. Es suplicar, rogar, por su visitación, por su favor. Es un reconocimiento de nuestra incapacidad como humanos. “Si se humillare mi pueblo.” Es la oración de Dios, su respuesta a nuestra vana manera de vivir, su petición hacia un pueblo que Él ha santificado y un pueblo que continuamente le está demandando su bendición. Dios quería contestar a la oración de Salomón, y de hecho, lo estaba haciendo. —¿Quieres que mis oídos estén atentos sobre esta casa, sobre vuestras oraciones hechas en este lugar Salomón?— —¿Qué mis ojos estén siempre sobre este Templo que con tanta ilusión y esfuerzo habéis levantado— —Si se humillare mi pueblo, si doblaren sus rodillas, si reconocieran quien soy para ellos, quien he sido para vuestros padres, quién los sacó de la esclavitud. Si entendieran que sin mí nada pueden hacer, si comprendieran que no es suficiente con venir a este lugar y levantar manos, que no es suficiente con creer o confesar.—
A lo largo de toda la Biblia podemos encontrar a aquellos hombres o mujeres que entendieron lo que Dios les estaba demandando. Supieron reconocer su voz, llegaron a escuchar el clamor de Dios, su petición y pudieron responder favorablemente humillándose ante Él. En el libro de Lamentaciones 5:21 encontramos la oración de Jeremías en una actitud de arrepentimiento, de humildad y de reconocimiento de que eran ellos los que habían pecado, los que se habían salido de la voluntad de Dios y por lo tanto no merecían el favor de Dios: “Vuélvenos a ti Señor y nos volveremos, y renueva nuestros días como al principio.” Ya hemos hablado de esto en el capítulo anterior, pero cabe recalcar la actitud de Jeremías en favor del pueblo, ya que era el único que había entendido la necesidad de humillarse ante Dios, de reconocer que no fue su ira la que los llevó al quebrantamiento sino sus propios pecados, su arrogancia y su altivez. Es en el capítulo 5:16 cuando Jeremías en nombre del pueblo se dirige a Dios declarando: “Cayó la corona de nuestra cabeza; ¡Ay ahora de nosotros! Porque pecamos.”
También Nehemías al enterarse de la situación de su pueblo lo primero que hizo fue humillarse pidiendo perdón por sus pecados, por los de su pueblo y reconociendo que sólo Dios podía sacarlos de aquella situación (Neh. 1:6)
En el libro de Daniel encontramos que después de que él oró a Dios pidiendo perdón por los pecados de su pueblo, humillándose al reconocer que no eran suficientes, que dependían de Dios, fue entonces cuando recibe la respuesta que estaba esperando la cual nos arroja mucha luz en cuanto a lo que pretendo explicar: “Desde el día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de Dios fueron oídas tus palabras.” (Daniel 10:12)
Fue la humillación en el mejor sentido de la palabra, el reconocimiento de Daniel por parte de su pueblo lo que despertó la respuesta de Dios, lo que hizo mover su mano a favor hacia su vida y hacia su pueblo. Dios quiere responder nuestras oraciones, sanar nuestra tierra, pero ¿Cómo está nuestro corazón? Fue desde el día que dispuso su corazón, ¿Está nuestro corazón dispuesto? Dispuesto a entender. Es necesario que entendamos lo que Dios nos está demandando, lo que Él pide de nosotros para poder responder a favor nuestro y del pueblo que nos rodea. Daniel dispuso en su corazón el entender a Dios, su mensaje, su situación como humano, como pecador y se humilló reconociendo que sólo Dios podía sacarlos del agujero que ellos mismos habían cavado.
El apóstol Pedro nos insta en su primera carta: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1ª Pedro 5:6) La exaltación siempre viene después de la humillación, de la misma manera que el quebrantamiento es un precedente de la soberbia (Pr. 16:18) Las promesas de Joel 2:28 vendrían tras una respuesta válida por parte del pueblo. “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.” ¿Después de qué? El contexto de este mismo capítulo es una demanda de Dios hacia el ayuno, el cilicio, el humillarse, lamentar por los pecados y rasgad el corazón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s