IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

SU CAMINO TE LLEVA A LA CRUZ

Deja un comentario

Su camino te lleva a la Cruz
Lucas 9:23-24 “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.”
Me encantaría saber cuál es la interpretación que algunos le dan a versículos como este que encabeza o como los siguientes: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” (Lucas 9:61-62)
Necesitamos urgentemente volver a predicar el verdadero evangelio, el mensaje de la cruz, de la gracia, de la auto negación, del sacrificio, del precio verdadero de la salvación. Como diría Spurgeon:
“En nuestros días oímos de personas que son sanadas antes de haber sido heridas, y llevadas a la seguridad de la justificación sin haber llorado jamás su condenación, pero dudamos mucho del valor de tal curación y justificación. Estas novedades no están de acuerdo con la verdad. Dios no viste a los hombres sin haberlos desnudado primero, ni lo vivifica por medio del evangelio sin que antes sean muertos por la ley.”
Estas palabras y de quien vienen me hacen reflexionar en las grandes demandas de avivamiento que se hacen hoy día en las modernas iglesias. Demandas que no son satisfechas por la manera errónea de vivir y entender el Evangelio. Hablamos de estos hombres como avivadores, hombres como Spurgeon, Finney, Wesley, Moody y otros tantos y de las grandes masas que movían y que llevaban a los pies del Salvador. Nos preguntamos una y otra vez que es lo que hicieron para poder imitarlos y así contemplar con nuestros ojos lo que los suyos pudieron ver. Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. (Ec. 7:10) No hay sabiduría en esto porque ya sabemos la respuesta. Estamos cansados de leer biografías suyas y obras de sus avivamientos, pero parece que no nos damos cuenta de que su mensaje difería mucho del que se predica en nuestro medio, en nuestras iglesias o aún del que predicamos nosotros mismos. Evangelio fácil, adulterado o entrecortado es el que se ofrece para darle a alguien una seguridad de salvación que no lo llevará sino a una vida vacía y pobre en el Espíritu. Pero el mensaje de los avivamientos o para ser más concreto, el mensaje que produjo los avivamientos del siglo XVIII y IXX, no era otro que el de la cruz, del sacrificio continuo de nuestro yo, la dependencia absoluta de Dios y de su gracia no adulterada con nuestras buenas obras. Para Spurgeon, la seguridad de salvación iba más allá de una oración. En un seminario dirigido a los estudiantes de su curso pastoral indicó las siguientes pautas en cuanto a lo que es realmente la salvación:
“Si no hay oración, pueden estar completamente seguros que el alma está muerta. En el día del juicio, cuando se pase lista de todos los que han sido convertidos por la música selecta y los adornos de la iglesia, así como por las exhibiciones y actuaciones religiosas, nadie responderá “¡presente!”, sin embargo siempre agradará a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Hermanos, sea su objeto al predicar, que los hombres dejen sus pecados.”
En los relatos que encontramos de los diferentes avivamientos, hallamos el mensaje de estos predicadores era siempre el mismo. Era un llamado a volver a las bases del cristianismo, a las sendas antiguas pero eficaces del verdadero discipulado. Como anota Guillermo MacDonald:
“El Salvador no está buscando personas que le dediquen sus tardes libres, sus fines de semana o sus años de jubilados. El busca personas dispuestas a darle el primer lugar en su vida. El Señor Jesús planteó exigencias rigurosas a los que iban a ser sus discípulos, demandas que han sido totalmente olvidadas en nuestros días de vida materialista. Aceptamos que los soldados entreguen sus vidas por razones patrióticas. No nos extraña que los hombres pongan su vida por ideologías políticas. Pero que la característica de la vida de un seguidor de Cristo sea “sangre, sudor y llanto”, nos parece remoto y difícil de asimilar”
Todas estas afirmaciones salen de hombres y mujeres que supieron el alto costo de seguir a Cristo y que no sólo lo expresaron en hermosos libros, sino que decidieron vivirlo en sus propias carnes. Son antorchas encendidas que arden y alumbran tal y como lo era Juan el Bautista. Porque como lo expresa W. Phillip Keller: “La función del ministro no es hacer que la gente se sienta cómoda en sus bancos. El no está ahí para condescender a las preferencias triviales de los miembros de su congregación. El está ahí para proclamar todo el mensaje de Dios y su eterna verdad, y para ganar a los perdidos para Cristo.”
Querido hermano, si de verdad deseas volverte a Dios, si anhelas ver su poder manifestado en tu vida. Si tienes añoranza de tiempos mejores, el camino hacia la plenitud de Cristo no es otro que el que estamos enseñando a través de estas páginas. No hay atajos para la salvación ni para la vida fructífera. Si estás decidido en seguir a Jesús, sus pasos te guiarán hasta la cruz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s