IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

QUE BUENO QUE HUBO CRISIS

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“¿Crisis? ¿A quién le gusta? Sólo aquellos que parecen tener más dinero puden aprovecharse de estas situaciones para ensanchar su capital.” Bueno, esto es lo que comunmente diríamos, pero… ¿Qué tipo de beneficio puede dar una crisis a un creyente? Hablo de un verdadero creyente…

“Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.” 2ª Reyes 4:1
Esta es una imagen muy común hoy en día. El acreedor golpeando nuestra puerta, o más bien, llamando a nuestro teléfono reclamando lo que le debemos. El banco, el seguro del coche, la aguja del combustible que indica que hay que volver a echar gasolina, etc. ¿Qué esperanza tiene el cristiano? ¿Qué puede hacer aquel que confía en Dios?

2Re 4:2-7  “Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. El le dijo: Vé y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Vé y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.”
Podríamos hablar aquí de mirar lo poco que tenemos y ponerlo en las manos de Dios esperando el milagro de la multiplicación, pero sería volver a hablar de lo mismo que siempre hemos escuchado. No es mi intención intentar sacar algo nuevo y entiendo que realmente existe aquí este principio de confianza en Dios y de multiplicación, pero quiero añadir algo que el Espíritu Santo habló a mi vida y que se encuentra reflejado en estos textos.

Centrémonos en las palabras “Vé y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.” Las vasijas eran el recipiente común en aquellos tiempos, no como ahora que tenemos los “tapers” o recipientes de plástico de todos los tamaños y colores. En las vasijas se guardaba tanto alimento sólido como líquido: Aceite, harina, grano, agua, vino, etc. Las vasijas no tenían el principal propósito de servir como adorno o decoración, sino más bien para uso de almacenaje, por lo tanto sería normal entender que en circunstancias normales, todas las vasijas que los vecinos tuvieran, estarían ocupadas o llenas de algún producto alimentario.

Pero estas no eran circunstancias normales. La tierra estaba pasando por una crisis terrible y el alimento escaseaba. Como resultado de esta crisis, mucha gente tenía vasijas en sus casas, pero vasijas vacías, vasijas que en otro momento contenían vino o aceite, harina o trigo, ahora estaban vacías. Y esto era un desastre para aquella gente, una desesperación. Así como muchos hoy ven sus frigoríficos vacíos, o sus cuentas bancarias a cero, o en números rojos. Pero lo que para muchos fue una crisis terrible, para aquella mujer que se encontró con el profeta, fue una oportunidad. Ella no podría haber encontrado tantas vasijas vacías si no hubiera sido por aquella crisis. Sus vecinos que quizás no fueron capaces de prestarle algo de vino o aceite, de trigo o harina para comer cuando tenían abundancia, ahora le estaban prestando sus vasijas vacías, pensando, ¿Para qué querrá esta ahora estas vasijas vacías si no hay con qué llenarlas?

Pero aquellos que se encuentran con Dios. Aquellos que han puesto su confianza en Dios, pueden sacar provecho de esta crisis. Para aquella pobre mujer fue una oportunidad ya que halló tantas vasijas como necesitó y fue la crisis la que hizo que esto fuera posible. Aquellas vasijas inservibles para sus vecinos, le sirvió a ella para recoger la abundancia que Dios le estaba dando.

A menudo nos detenemos en que “no hubo más vasijas y por eso se detuvo el aceite”, y aunque es una gran verdad, no obstante yo quiero hacer que te fijes en que “las vasijas faltaron sí, y ya no hubieron más vasijas, pero cuando las vasijas estuvieron llenas.” No importa si es poco o mucho el espacio que tú tienes, Dios quiere llenarlo y usará esta crisis para llevar a cabo sus planes. Lo que para algunos puede ser una crisis demoledora, para los que confían en Dios, pueden ser recursos para recibir lo que viene de Dios. Piénsalo. ¿Acaso Dios está tan distraido como para que se le olvide que tiene que proveer a sus hijos? Bien sabes que no. Confía en Él, nunca falla.

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