IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

DAVID BRAINERD

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AVIVAMIENTO BAJO EL MINISTERIO DE DAVID BRAINERD EN 1743

David Brainerd nació el 20 de abril de 1718 en Haddam, Connecticut, Estados Unidos. Murió de tuberculosis a la edad de 29 años, el 9 de octubre de 1747.

Ezequías, el padre de Brainerd, era un legislador de Connecticut y murió cuando David tenía nueve años. Él había sido un puritano riguroso. La madre de Brainerd, una mujer también piadosa, murió cuando él tenía 14 años. Había una rara tendencia a la debilidad y a la depresión en la familia. No sólo los padres murieron tempranamente; también los hijos. Nehemías murió a los 32, Israel a los 23, Jerusha a los 34, y él mismo a los 29. Así, al sufrir la pérdida de ambos padres, como un niño sensible, heredó una cierta tendencia a la depresión. En su corta vida padeció a menudo negros abatimientos. Él mismo dice al principio de su diario: «Yo era en mi juventud inclinado más bien a la melancolía». Cuando su madre murió, se fue a vivir con su hermana casada, Jerusha. Él describió su fe durante estos años como muy celosa y seria, pero no teniendo verdadera gracia. Cuando cumplió 19, heredó una granja y trabajó en ella durante un año. Pero su corazón no estaba allí. Él anhelaba ‘una educación liberal’. Intenta prepararse para el ministerio.

En el verano de 1742, un grupo de ministros simpatizantes del Gran Avivamiento aprobó su examen y autorizó a Brainerd para ir como misionero a los indios.
Más tarde, cuando ya estaba claro del verdadero llamamiento de Dios, habría de rechazar varias invitaciones para hacerse pastor, y seguir una vida mucho más fácil y estable. La carga y el llamamiento eran superiores: «Yo no podía tener libertad para pensar en ninguna otra circunstancia o asunto en la vida: Todo mi deseo era la conversión de los paganos, y toda mi esperanza estaba en Dios, y él no me permitía agradarme o confortarme con la esperanza de ver a mis amigos, de volver a mis queridos conocidos, o disfrutar los consuelos mundanos». Su labor como misionero
Como misionero, su primera asignación fueron los indios Housatonic en Kaunaumeek, en Massachussets. Llegó en abril de 1743 y predicó durante un año, usando un intérprete e intentando aprender el idioma.

Brainerd describe así su primera estadía en ese lugar en 1743: «Vivo con muy pocas comodidades: mi dieta consiste en maíz hervido y comida rápida. Duermo en un colchón de paja, mi labor es sumamente difícil; y tengo poca experiencia de éxito para confortarme … En esta debilidad corporal, no soy poco afligido por la necesidad de comida apropiada. No tengo pan, ni puedo conseguirlo. Es forzoso viajar diez o quince millas para conseguir pan; y a veces se pone mohoso y se agria antes de que lo coma, si consigo una cantidad considerable … Pero por la bondad divina tengo alguna comida india de la que hago pequeños pasteles. Aún me siento contento con mis circunstancias, y dulcemente resignado a Dios».

Poco después inició una escuela para niños indios y tradujo algunos de los Salmos. Luego fue reasignado a los indios a lo largo del río Delaware. En mayo de 1744 se estableció al noreste de Belén, Pennsylvania. Predicó durante un año en Delaware, y en 1745 hizo su primera gira de predicación a los indios de Crossweeksung, Nueva Jersey.

En este lugar, Dios manifestó un poder asombroso y trajo un despertar y bendición a los indios. Allí llegó el dulce amanecer después de una larga y oscura noche. Las escenas descritas por Brainerd en su Diario dan cuenta de una genuina obra del Espíritu Santo entre esos paganos: «Por la mañana platiqué con los indios en la casa en que estábamos alojados. Muchos de ellos estaban muy conmovidos y se les veía en gran manera emocionados, de modo que una pocas palabras daban lugar a que las lágrimas corrieran libremente, y producían muchos sollozos». Al día siguiente escribe: «Prediqué sobre Isaías 53:3-10. Hubo una notable influencia que siguió a la exposición de la Palabra, y una gran emoción en la asamblea … muchos estaban conmovidos; algunos ni podían estar sentados, sino que estaban echados en el suelo, como si se les hubiera atravesado el corazón, clamando incesantemente misericordia. ¡Era muy emocionante ver a los pobres indios, que unos días antes estaban vitoreando y gritando en sus fiestas idólatras y sus embriagueces, clamando ahora a Dios con una importunidad tal para ser acogidos por su querido Hijo!».

Al cabo de un año, había 130 personas en esa creciente asamblea de creyentes. Brainerd escribía el 19 de junio de 1746: «Hoy se completa un año desde la primera vez que prediqué a estos indios de Nueva Jersey. ¡Qué cosas tan asombrosas ha hecho Dios en este período de tiempo para esta pobre gente! ¡Qué cambio tan sorprendente aparece en su carácter y su conducta!».¿Cuál era la clave del éxito de Brainerd con los indios? El amor. Si el amor es conocido por el sacrificio, entonces Brainerd amó. Pero si también es conocido por la compasión entonces Brainerd se esforzó en amar aún más. A veces él se fundió en amor. «Siento compasión por las almas, y lamento no tener aún más. Siento mucho más bondad, mansedumbre, ternura y amor hacia toda la humanidad, que nunca …». «Sentí mucha dulzura y ternura en la oración, mi alma entera parecía amar a mis peores enemigos, y me fue permitido orar por aquéllos que son extraños y enemigos a Dios con un gran suavidad y fervor …». «Sentí el calor que viene de Dios después de mi oración, sobre todo en la mañana, mientras iba cabalgando. Por la tarde, pude ayudar llorando a Dios por esos pobres indios; y después que me acosté, mi corazón continuó yendo a Dios por ellos. ¡Oh, bendito sea Dios que puedo orar!».

Brainerd murió el 9 de octubre de 1747. Fue una corta vida, pero cuán fructífera: sólo veintinueve años; ocho de ellos como creyente, y sólo cuatro como misionero.

Ahora, ¿por qué la vida de Brainerd ha tenido tal impacto? Una razón obvia es que Jonathan Edwards tomó su Diario y lo publicó como ‘La vida de Brainerd’ en 1749. Pero, ¿por qué este libro nunca ha dejado de imprimirse? ¿Por qué John Wesley dijo: «Todo predicador debe leer cuidadosamente ‘La vida de Brainerd’»? ¿Por qué William Carey y Edwards consideraron ‘La Vida de Brainerd’ como un texto sagrado? Gideon Hawley, otro misionero, habló por muchos cuando escribió sobre sus esfuerzos como misionero en 1753: «Necesito grandemente algo más que humano para sostenerme. Leo mi Biblia y ‘La vida de Brainerd’, los únicos libros que traje conmigo, y de ellos obtengo mi apoyo». ¿Por qué ha tenido esta vida semejante impacto? La respuesta es que la vida de Brainerd es un testimonio real, poderoso de la verdad de que Dios puede y usa hombres débiles, enfermos, desalentados, abatidos, solitarios; santos que se esfuerzan, que claman a él día y noche, para lograr cosas asombrosas para su gloria.

Murió a los cuatro años de irse de misionero, desgastado por el hambre, la enfermedad y la pasión con la que oraba durante oras y oras.
¡Una vida tan joven, y tan hermosamente sacrificada en honor del Maestro!
Lo que David Brainerd escribió a su hermano, Israel, es para todos los cristianos de cualquier época un desafío: «Digo, ahora que estoy muriendo, que ni por todo lo que hay en el mundo habría yo vivido mi vida de otra manera».

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