IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

¿EN QUÉ SE CONOCERÁ…?

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Introducción

  • Éxodo 33:16  ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

Aquí vemos dos preguntas muy interesantes que Moisés hace a Dios y así mismo

¿En qué se conocerá que hemos hallado gracia en tus ojos?

–          ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor?

  • ¿En qué se conocerá que yo y tu pueblo somos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

–          ¿Cómo se va a distinguir? ¿Cómo van a saber la diferencia? ¿Qué es lo que va a hacer la distinción entre nosotros y el resto de las religiones?

Moisés hace una pregunta a Dios y así mismo, y digo así mismo porque es algo que él se está preguntando. Se hace esta pregunta a sí mismo, porque él mismo da la respuesta, él mismo se responde.

Durante mucho tiempo yo me he hecho la misma pregunta que Moisés: ¿En qué va a conocer la gente que (como cristiano, predicador, evangélico…) he hallado gracia en tus ojos? Que cuento con tu favor. Que mi forma de vivir y predicar el evangelio es la correcta. ¿En qué se va a ver la diferencia entre mi, mi fe, la iglesia a la que asisto y el resto de la gente que dicen ser creyentes o religiosos o dicen tener la verdad?

Y durante el mismo tiempo que he llevado esa pregunta, también he creído que la respuesta de Moisés era la correcta:

“En que tú andes con nosotros.”

  • La pregunta de Moisés es una pregunta que golpea mi corazón, mi conciencia continuamente.
  1. Es una pregunta que muchos (que no son creyentes) se han hecho o nos han hecho: ¿Cuál es la diferencia entre vosotros y el resto? ¿Por qué creéis que sois diferentes? ¿Cómos podemos saber que vosotros tenéis la verdad?
  2. Y es una pregunta que todos nosotros y cada creyente debería hacerse.

La pregunta está bien formulada, es correcta, es lícita e interesante. Pero Moisés se adelantó a Dios al responder. Su respuesta fue: “Que tú andes con nosotros”, eso hará la diferencia Señor.

Nosotros contamos con una ventaja que Moisés no tenía, conocer los resultados de que Dios anduviera con nosotros. Moisés no pudo ver nuestro presente, nuestro ahora, lo que acontecería muchos años después. Unos 1471 años aprox., que pasó desde esta pregunta hasta que Jesucristo muriera en una cruz y resucitara.

En base a esta ventaja que tenemos de conocer el ahora, lo que sucedería si Dios anduviese con nosotros, en base a esto, puedo escuchar el corazón de Dios mientras Moisés le hace esta pregunta: “No Moisés, respuesta equivocada. Has hecho una buena pregunta, la pregunta está bien, pero no la respuesta. Moisés, te estás equivocando con la respuesta.”

La respuesta a qué va a marcar la diferencia entre vosotros y el resto de los pueblos, religiones o confesiones. La respuesta a, en qué se va a notar que tenéis mi favor, no está en que Yo ande con vosotros, Moisés. Eso, debería ser motivo suficiente para que marcara la diferencia, pero por lo visto, no lo es.

1ª Corintios 1:2 “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:”

  • I.                   A LOS SANTIFICADOS
  • 1ª Corintios 1:2  “a los santificados en Cristo Jesús…”

Santificados: “Consagrados, apartados”.

 Las palabras se traducen “cortado”, “separado”, “apartado para uso exclusivo”, “dedicado”, o “consagrado”, “considerado sagrado o santo en contraste con lo común, profano o secular”. El segundo lugar aquellos usos que se relacionan con la condición, el estado o el proceso, que en el Nuevo Testamento lleva a la idea de una transformación interior que se efectúa gradualmente, dando como resultado la pureza, la rectitud moral, y los pensamientos santos y espirituales que se expresan en una vida externa de bondad y piedad.

Cuando dice: “a los santificados…” está hablando de aquellos que han sido consagrados, dedicados, puestos a parte, apartados para un uso exclusivo. Podríamos hablar de la misma manera si nos refiriésemos a cualquier objeto que ha sido apartado para un uso exclusivo: una guitarra, un púlpito, unos ofrenderos, etc., pero al acabar la frase mencionando a Cristo Jesús, la cosa cambia.

“a los santificados en Cristo Jesús” se está refiriendo a aquellos que por medio de Jesucristo, han sido puestos aparte, han sido apartados del pecado, de la corriente de este mundo, la manera de vivir del resto de la gente, de la manera de pensar de aquellos que no creen en Dios.

1471 años aproximadamente después de que Moisés hiciera esta pregunta o propuesta a Dios, viene la respuesta por medio de Jesucristo. Al fin la oración o petición de Moisés se vería realizada y por fin se comprobaría si verdaderamente la diferencia quedaría marcada por el hecho de que Dios anduviera con su pueblo.

A los santificados en Cristo Jesús… está hablando de que por medio de Jesucristo hemos sido salvados, rescatados de nuestra vana manera de vivir. La humanidad vive en condenación por causa del pecado que vive dentro de nosotros, está separada de Dios. Pero Dios envía a Jesús a la tierra y por medio de creer en Él, la gente comienza a ser puesta aparte, es quitado el pecado de ellos, los santifica, los limpia, los consagra y les da un uso especial.

Justo en ese instante, la pregunta o petición de Moisés comienza a ser satisfecha. En el momento en que Jesús murió y resucitó y la gente comenzó a creer y recibir a Jesucristo como Señor y Salvador, en ese mismo instante, Dios Espíritu Santo desciende y viene a morar dentro del nuevo creyente cumpliéndose la petición de Moisés: “Que tú andes con nosotros.”

Ya lo dijo Jesús después de resucitar: “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:20)

La frase “a los santificados en Cristo Jesús…” nos está anunciando que por medio de creer y recibir a Jesucristo y como resultado de ello, que el Espíritu Santo venga a morar dentro de nosotros, significa que Dios, ya está andando todos los días con nosotros, cada minuto y cada segundo de nuestra vida. Y sin embargo, y a pesar de ello, la pregunta de Moisés sigue sin una contestación aparente: ¿En qué se conocerá que hemos hallado gracia en tus ojos? ¿Cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué se conocerá que yo y tu pueblo somos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? ¿Cómo se va a distinguir? ¿Cómo van a saber la diferencia? ¿Qué es lo que va a hacer la distinción entre nosotros y el resto de las religiones?”

Aún si la respuesta de Moisés le hubiera sido satisfecha, si Dios hubiera decidido andar entre ellos, aún así no habría tenido la misma connotación, ya que nosotros no sólo tenemos el privilegio de que Dios ande con nosotros, sino que además contamos con que Dios, vive en nosotros.

Por eso, en base a esto, podemos afirmar que la pregunta de Moisés fue acertada, pero no su respuesta. Por eso puedo escuchar el corazón de Dios mientras conversa con Moisés: No Moisés, esa no es la respuesta.

Me imagino a Dios hablando con Moisés en el cielo después de que este ya hubiera muerto: ¿Ves Moisés? Aquí tienes la razón por la cual pensé que tu respuesta no era acertada. Ya tienes lo que pediste, ya estoy no sólo andando, sino morando dentro de mi pueblo y aún así, generalmente, la gente no nota la diferencia, no saben que mi pueblo es especial, que cuentan con mi favor. No conocen que os he apartado, que tenéis la verdad.”

 “a los santificados en Cristo Jesús…” al pueblo que Dios ha elegido para andar con ellos, a la gente que Dios ha escogido para morar dentro de ellos por medio de Jesús y del Espíritu Santo. Pero, la pregunta sigue sin respuesta: ¿En qué se conocerá…? ¿Cómo sabrán la diferencia…?

 1ª Corintios 1:2 “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:”

  • II.                LLAMADOS A SER SANTOS

Esto es diferente a lo anterior. Una cosa es haber sido santificado, y otra es haber sido llamado a ser santo.

Ya hemos sido santificados, ya Dios está viviendo con y dentro de nosotros por medio de Jesucristo y del Espíritu Santo (Ro. 8:11) y aún así:

  1. Yo me sigo preguntando ¿En qué se conocerá…? ¿Cómo sabrán la diferencia…?
  2. La gente se sigue preguntando ¿Cómo sabemos que sois diferentes? ¿Qué no sois una religión más?
  3. Los cristianos se preguntan ¿En qué se conocerá…? ¿Cómo podemos hacer que sepan la diferencia…?

Y entonces Pablo en un sencillo saludo, nos da la respuesta correcta:

“Llamados a ser santos”

Esto nos habla de dos cosas:

  1. Del proceso en el cual todos los creyentes en Jesucristo estamos. El proceso de santificación.
  2. Del mandato de Dios a todos los creyentes: Sed santos.

El primero es una obra del Espíritu Santo, pero que depende en cierto punto, del segundo, ya que el Espíritu Santo nos santifica en base a nuestra respuesta a su llamado. Él nos demanda cosas en nuestra vida para así santificarnos, pero es nuestra parte responder afirmativamente para que se lleve a cabo este proceso de santificación.

Aunque hemos sido SANTIFICADOS por medio de creer en Jesucristo y de ser morada del Espíritu Santo, muchos aún no conocen que somos el pueblo de Dios, que somos diferentes, que hemos sido apartados, santificados, que contamos con el favor de Dios, por no responder positivamente al llamado, al mandato de Dios de SER SANTOS.

  • 1ª Pedro 1:13-16  “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”

En base a este texto, podemos decir que la respuesta de Moisés no fue acertada. Me imagino a Dios diciéndole: No Moisés, tu respuesta a tu pregunta ¿En qué se conocerá…? No está en que Yo ande con vosotros Moisés (aunque debería ser suficiente razón) sino en que vosotros, mi pueblo ande conmigo.

 Que mi pueblo que ya ha sido santificado, salvado, apartado, acepte el llamado y el reto de ser cada día más santo. Que mi pueblo demuestre con su vida que es diferente. Que mi pueblo se deje llevar por mi Presencia en ellos, por mi Espíritu Santo dentro de ellos. Que respondan sí cuando Yo les pida ciertos pecados, ciertos hábitos, costumbres. Que respondan Sí, cuando Yo les diga que deben amarse sin condición. Que respondan positivamente cuando Yo les pida que no juzguen, cuando les pida que amen a todos, creyentes y no creyentes. Cuando les pida que cambien cierta manera de hablar, de ver o de actuar.

La respuesta Moisés a ¿En qué se conocerá que sois mi pueblo y que contáis con mi favor? No se halla tanto en que Yo ande con vosotros, porque no sólo estoy andando con vosotros, sino en vosotros, sino que la respuesta está en que vosotros andéis conmigo, todos los días, cada minuto y cada segundo de vuestra vida.

La respuesta a tu pregunta, Moisés, te la dará mi Hijo Jesucristo 1471 años más tarde al decir: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35)

En vuestra manera de vivir, de actuar, de hablaros unos a otros. Sois llamados a ser santos, vivir en santidad, procurar la santidad, practicar la santidad, como dice el apóstol Pedro: “sed santos en toda vuestra manera de vivir.”

–          Dios anda con nosotros, vive en nosotros por medio del Espíritu Santo, y es declarado por Pablo a los Romanos como el Espíritu de Santidad (Ro.1:4)

–          Pablo, en palabras a la Iglesia de Corinto, nos anima diciendo que nos limpiemos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (1ª Co. 7:1)

–          Pablo, animando a los Efesios, nos habla a nosotros diciéndonos que en cuanto a nuestra pasada manera de vivir, nos despojemos de las ropas que representan al viejo hombre, que está lleno de vicios y de deseos engañosos, y que renovemos nuestra manera de pensar, y que nos vistamos con las ropas que representan al nuevo hombre que según Dios, debería andar en la justicia y en santidad de la verdad. Como resultado de esto, debemos desechar toda mentira, y hablar verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros unos de los otros. (Ef. 4:22-25)

–          También el apóstol Pablo nos está diciendo por medio de la carta a los Tesalonicenses que en la medida que crecemos y abundamos en amor unos con otros y con todos, son afirmados nuestros corazones haciéndonos irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre…” (1ª Tes. 3:12-13)

–          También nos recuerda que la voluntad de Dios para cada uno de nosotros es nuestra santificación lo cual incluye ser santos en nuestro matrimonio (1ª Tes. 4:4) Y nos vuelve a repetir que Dios no nos llamó a inmundicia, sino a santificación (v.7)

Conclusión

  • Éxodo 33:16  ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

No Moisés, no es la respuesta acertada. No es que Yo ande con vosotros, que ya lo hago. Sino en que vosotros andéis conmigo.

–          Que respondáis al llamamiento de ser santos.

–          Que andéis como escogidos como dice Pablo a los Colosenses (3:12)

–          Que andéis conmigo, creyendo que estoy con y vosotros.

–          Que me deis lugar en cada área de vuestra vida.

–          Que os dejéis llevar, moldear por el Espíritu Santo.

–          Que respondáis positivamente a mi trato, a lo que yo quiero de vosotros.

–          Que me améis más a mí que a cualquiera de vuestros pecados.

–          Que demostréis que soy lo más importante para vosotros estando dispuesto a entregarme lo que os pida.

Que viváis como santificados, y como llamados a ser santos.

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35)

–          Sean creyentes o no. Si demostráis con vuestros hechos que os amáis, si demostráis con vuestra vida, que algo ha ocurrido en vuestro interior.

 ¿Cuántos van a responder hoy afirmativamente al llamado de Dios? ¿Cuántos se comprometen de una vez por todas a hacer la diferencia? A dar una respuesta a esta sociedad. ¿Cuántos?

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