IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

POR ESO HAY QUE SALIR DE LA IMAGEN QUE YO TENGO DE DIOS 3ª PARTE

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III.             Los yo soy de Dios. Dios se revela a sí mismo, apuntalando su deidad

En la base de todos los atributos adscritos al Dios en las Escrituras se encuentras dos grandes verdades que forman los pilares centrales de todo el pensamiento cristiano. El primero de estos es la soberanía total, final e indisoluble de Dios. La soberanía de Dios es el ejercicio de su autoridad de pleno derecho, Su omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia son los instrumentos de su soberanía.

El segundo de estos grandes pilares es la santidad de Dios, así como la soberanía es el gran término que incluye a todos los atributos del poder de Dios, la santidad abarca todos los atributos morales adscritos a Dios en la Biblia. En primer lugar, la santidad define a Dios como fuente de todo lo que es bueno, verdadero, hermoso, amoroso, justo, recto y misericordioso. En otras palabras, la santidad establece que Dios no solo es el poseedor de todos estos distintivos sino que también es la fuente absoluta de ellos. Al final, Dios no se define tanto a Dios por estos atributos morales como por la forma en la que el despliega su carácter en la Biblia.

Los atributos de Dios revelan su poder y su carácter. El Dios de la Biblia es omnisciente y omnipotente, y también es fiel, bueno, paciente, amoroso, misericordioso, lleno de gracia, majestuoso y justo. Jesucristo tiene como centro la realidad revelada. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Esta es la realidad expresada coherentemente en la verdad de la unidad inseparable de la persona de Cristo

 –          Un Dios que escucha, habla y actúa, caminó con Enoc, habló con Noé, con Abraham y se compromete con su descendencia, el que dice:  “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob” (Ex 3, 6).  vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

–          El que dijo a Job “¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia.” (Job 38:4)

–          YO SOY (cf. Jn 13, 19), hemos de recordar que este nombre define a Dios no solamente en cuanto Absoluto (Existencia en sí del Ser por Sí mismo)

–          El que dijo a Pilato: Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37).

–          Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas (Jn 10, 11).

–          Yo soy vuestro Dios (Ez 34, 31).

–          Yo soy el que soy (Ex 3, 14), se presentó también como el Dios de la Alianza, como el Creador y, a la vez, el Redentor

–           EMANUEL, Dios con nosotros. Jesús es Dios entre nosotros. En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Referencias bíblicas: Isaías 7:14; 8:8-10 (Mateo 1:23).

–          ADONAI, El Señor, Mi gran Señor. nuestra autoridad plena. Referencias bíblicas: Salmo 8; Isaías 40: 3-5, Ezequiel 16:8; Habacuc 3:19.

–          EL, El fuerte. Él es más poderoso. Referencias bíblicas: Éxodo 15:2; Números 23:22, Deuteronomio 7:9 (Marcos 15:34).

–          EL ELOHE ISRAEL, Dios el Dios de Israel. Referencias bíblicas: Génesis 33:20; Éxodo 5:1, Salmo 68:8; Salmo 106:48

–          EL EYÓN, El Dios Altísimo. Él es el Dios soberano en quien podemos colocar nuestra confianza. El Elyón tiene supremacía sobre. Referencias bíblicas: Génesis 14:17-22; Salmo 78:35; Daniel 4:34 (Hechos 16:17)

–          ELOHIM, El Creador Todopoderoso. Referencias bíblicas: Génesis 1:1-3; Deuteronomio 10:17, Salmo 68 (Marcos 13:19).

–          EL OLAM, El Dios Eterno. Él es el Principio y Fin, el que lleva a cabo sus propósitos a través de los tiempos. Referencias bíblicas: Génesis 21:33; Salmo 90:1,2, Isaías 40:28 (Romanos1:20).

–          EL-ROI, El Dios que me ve. No existe ninguna circunstancia de nuestra vida que escape de su conocimiento y cuidado. Referencias bíblicas: Génesis 16:11-14; Salmo 139-7-12.

–          EL-SHADDAI: El todo suficiente, El Dios Todopoderoso. Referencias bíblicas: Génesis 17:1-3; 48:3; 49:25, 35:11, Salmo 90:2.

–          Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de  mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Is 43: 25.

–           Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. Is 44: 6

–           Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos. Mc 12: 26-27

–          Él está sentado sobre el círculo de la tierra…el extiende los cielos como una cortina, los despliega como una  tienda para morar. El convierte en nada a los poderosos, y  a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana…. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la  grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. Is. 40: 22-27

–          El que dijo: No temas Abraham; yo soy tu escudo, y  tu galardón Gen 15: 1,2

–          Yo soy el Dios Todopoderoso Gen. 17

–          Yo soy el Dios omnipotente Gen 35: 10

–          Yo soy el que soy Gen 3: 14

–          Yo soy santo Lev 11: 44

–          Yo soy tu parte y tu heredad Num 18: 20

–          Yo soy tu salvación

–          Yo soy la inteligencia; mío es el poder. Por mí reinan los reyes, Y los príncipes determinan justicia. Por mí dominan los príncipes,… Las riquezas y la honra están conmigo Prov 7: 15, 16

–          Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles Cantares 2

–          Yo soy tu socorro dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. Is 41: 14

–          Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios Is 44: 3

–          Yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre Is 45.3

–          Yo, yo soy vuestro consolador Is 51: 12

–          Yo soy el Cristo Mt 24: 6

–          Le dijo a la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. Jn 4: 25 25

–          Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el  que en mí cree, no tendrá sed jamás. Jn 6: 35

–          Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará  en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida Jn 8: 12

–          Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí Jn 8: 18, 19

–          Yo soy la resurrección y  la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá Jn 11: 25

–          Yo soy el camino,  y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais Jn 14: 6-7

–          Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador Jn 15: 2

–          Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo:  Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.  Jn 18: 4-7

 Dejemos que el Cirujano intervenga nuestros ojos, opere en ellos y con su instrumental desarraigue las cataratas de nuestros ojos, esos velos que se forman en ellos y dificultan la visión. Como hizo con Nicodemo.

Nicodemo, , un principal entre los fariseos. Me lo imagino caminando por las calles, la gente apartándose para dejarle paso, con su vestimenta especial, con las  pequeñas envolturas de cuero que contenían tiras de pergamino con ciertos pasajes de la Escritura – una de ellas atada al brazo izquierdo y la otra a la frente – y también llevando su manto de oración. Y la gente quizá diría: “Allí va Nicodemo, principal entre los judíos. ¡Qué hombre más destacado!. Un hombre que fue de noche a buscar a Jesús de noche, un hombre que había construido un dios con los materiales de la religión y la tradición, un hombre que fue derribando ese dios que había esculpido dando lugar al Dios verdadero, dejando entrar sus palabras en su corazón y en todo su ser: es necesario nacer de nuevo. Un hombre que fue de noche para que…no lo vieran y que después a este mismo Jesús,  lo defiende en público y que podemos leerlo en Juan 7: 50-53, de la noche a defenderlo en público delante de otros, incluidos los fariseos y volvemos a verlo ¿Dónde? En la cruz, recogiendo su cuerpo: Vino también Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como treinta kilos. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según la costumbre judía de sepultar. Juan 19: 39-42. Ese proceso me conmueve, desde lo oscuro de la noche portando un dios religioso, a portar al Cristo clavado en el madero y ungirlo.

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