IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

LA GENERACIÓN DE JONÁS

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INTRODUCCIÓN

Mat 11:12-17  “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga. Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros, diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.”

 (Al decir “generación” me estoy refiriendo no sólo a los jóvenes, sino a todos los que nos ha tocado vivir en este tiempo.) Repetidamente se ha comparado a esta generación con la generación que va a conquistar España o las Naciones.

Se ha profetizado sobre esta generación diciendo que vería el Gran Avivamiento, que prepararía el camino al Señor para su segunda venida.

 ¿A qué compararé esta generación? Preguntaba Jesús, nos pregunta Jesús.

¿Será la generación de conquistadores?

¿Será la generación del avivamiento?

 ¿A qué compararé esta generación? Si nuestro proceder va a ser como hasta ahora, sólo hay una respuesta para esta pregunta de Jesús: “Somos la generación de Jonás”.

 ¿Quién era Jonás?

Jonás (Paloma), un profeta de Israel llamado por Dios para advertir a Nínive de la destrucción que se avecinaba sobre ellos si no se arrepentían. Era la capital de Asiria. El profeta Nahúm la califica como “ciudad sanguinaria”. Además de esto, eran los enemigos de Israel. Fue Asiria quien Dios utilizó para llevar al destierro a Israel, destierro del cual nunca volvieron.

 Todo esto aclara la razón por la cual Jonás se rehusaba a obedecer el mandato de Dios..

 ¿A qué compararé esta generación? Preguntaba Jesús. A la generación de Jonás respondo yo. Porque como en los tiempos de Jonás vemos tres características similares en nuestra generación:

 I. UN JUICIO CERCANO

 Jonás 1:1-2 “El SEÑOR le dio el siguiente mensaje a Jonás, hijo de Amitai: «Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive. Pronuncia mi juicio contra ella, porque he visto qué perversa es su gente»”

 La mayoría de las versiones lo traduce como: «Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia.»

 La Biblia no describe mucho a qué  clase de maldad se refiere o cuáles eran los pecados que cometían. Nahúm 3:1 habla de una ciudad sanguinaria. Llena de mentira y de pillaje (corrupción, sobornos, etc.)

Pero lo cierto es que la maldad de Nínive fue suficiente para que Dios pronunciara su juicio contra ella.

 De la misma manera, como dice Hechos 17:31 “Dios ha fijado un día para juzgar al mundo con justicia…” y en ese mundo está España, está Cuenca, están tus amigos, tus padres, tus hermanos, tus hijos, tu esposo o esposa.

 Como en los días de Jonás, hay un juicio cercano sobre cada ciudadano de esta ciudad, d este país.

 Jonás 3:4 “El día que Jonás entró en la ciudad, proclamó a la multitud: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida».”

 Fueron 40 días los que Dios entregó a Nínive antes de que fuese destruida. La Biblia habla de un día fijado para ese juicio y nadie podría decir cuántos días falta para que esto ocurra. Pero lo cierto es que para muchos serán tan sólo 40 días, para otros menos, para otros un mes, un año, 10 años, no lo sabemos, pero sí sabemos lo que dice Hebreos 9:27  “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”

 – Sabemos que todos van a pasar por la muerte antes o después y que deberán presentarse delante de un Dios Justo.

– Sabemos que todo aquel que muere sin haberse arrepentido de sus pecados y sin aceptar a Cristo como Salvador, de ninguna manera puede entrar en el cielo.

 Como en los días de Jonás, la maldad de cada persona ha llegado ante Dios. No hay ningún pecado que vaya a ser pasado por alto. Como en los días de Jonás, hay un juicio cercano sobre cada persona de esta ciudad, y de este país.

 La segunda característica similar a los tiempos de Jonás, es el “mandato”.

 II. UN MANDATO DE DIOS

 En Jonás 1:2 vemos el mandato dado a Jonás: “Levántate, ve y pregona”.

Pregonar: mediante la idea de acosar a una persona que uno se encuentra.

 El profeta Jonás había recibido un mensaje de Dios, una Palabra, un mandato de levantarse, ir y pregonar. El mandato era claro. Ponte en movimiento, ve a la ciudad, y comienza a acosar a cada uno que te encuentres. Háblales del juicio que viene, adviérteles, pregónalo uno a uno, en las calles, en las plazas, hasta que todos sepan.

 Como en los días de Jonás, la Iglesia de Cristo ha recibido un MANDATO directamente de Dios. La Gran Comisión de Jesús. El Mandamiento de “Ir y predicar el Evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

 Todos hemos entendido que es un Mandamiento personal (según han respondido en la encuesta).

 Como en los días de Jonás, Jesús está diciéndonos: “Levántate, ve y pregona”. Levántate, ve y predica, anuncia, proclama, a cada criatura, cada persona.

 – Debemos pregonar que un juicio viene, del cual es imposible de escapar.

– Debemos pregonar que no sabremos en qué momento seremos llamados a presentarnos delante de Dios.

– Debemos pregonar que nuestro pecado sí ha llegado hasta Dios, y sí va a tener sus consecuencias.

 – Dios advirtió a Adán y Eva antes de juzgarlos por su pecado

– Envió a Noe (2 P. 2:5) como pregonero antes de juzgar a la tierra por su pecado

– Envió a los ángeles a pregonar la destrucción de Sodoma y Gomorra antes de que viniera el juicio.

– Envió a los profetas como pregoneros antes de juzgar a los reyes de Israel

Ahora, como en los tiempos de Jonás, Dios nos está dando un Mandato: Levántate, ve y pregona.

 A veces estamos queriendo escuchar una Palabra de Dios que nos dirija, que nos oriente, que nos confirme. Todos queremos escuchar esa profecía a nuestro favor que nos levanta. Pero la Palabra de Dios ya ha sido pronunciada: “Vino palabra de Jehová a Jonás (tu nombre)hijo de Amitai, diciendo: Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, (Cuenca, tus vecinos, amigos, familia) y pregona.”

 Y la tercera característica como similar a los tiempos de Jonás es:

 III. UN PROFETA INDIFERENTE

 Jonás 1:1 “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: (2)  Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. (3)  Y Jonás se levantó…   para huir de la presencia de Jehová…”

Otras versiones: Se fue en dirección contraria para huir del Señor;

 El Juicio era claro, el Mandato era claro, pero el profeta indiferente.

 ¿A qué compararé esta generación? Preguntaba Jesús, nos pregunta Jesús.

¿Será la generación de conquistadores?

¿Será la generación del avivamiento?

¿Seremos comparados a la generación de Jonás?

 Nínive estaba expuesta al juicio inminente de Dios por causa de su propio pecado de la misma manera que lo está esta ciudad y cada una de las personas que nos rodean y no han aceptado a Cristo.

 Jonás recibió un mensaje claro de Dios, un mandato inconfundible, directo. Un mandato que no requería interpretaciones, sólo obediencia. “Levántate, Ve y Pregona.”

 Pero la generación de Jonás se levanta para desobedecer, para ir en dirección opuesta a lo que Dios está demandando. La generación de Jonás busca huir del llamado de Dios. Busca esquivar la orden.

 Jonás 1:5-6 “Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.”

 ¿A qué compararé esta generación? Preguntaba Jesús, nos pregunta Jesús.

 ¿Seremos comparados a la generación de Jonás? Una generación que duerme mientras las personas luchan por sobrevivir.

La generación de Jonás no ha logrado captar el mensaje de la sociedad. Un mensaje que grita: ¡¡Levántate, despierta, clama a tu Dios, quizá él tendrá compasión de nosotros y no pereceremos!!

 CONCLUSIÓN

¿A qué compararé esta generación? Preguntaba Jesús, nos pregunta Jesús.

Seremos la generación que nosotros decidamos ser. Si queremos ser la generación de la conquista, del avivamiento, tendremos que asumir el papel que nos toca, aceptar el llamado de Dios, dejar de luchar con Dios y abandonar nuestro propio ego.

 El llamado de Dios es claro y directo: “Levántate, ve y pregona”

 Eclesiastés 12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos y vengan los años en que digas: «No encuentro en ellos placer alguno»;”

Eclesiastés 12:2 Acuérdate de él antes de que la luz del sol, de la luna y de las estrellas se vuelva tenue a tus ojos viejos, y las nubes negras oscurezcan para siempre tu cielo. (3) Acuérdate de él antes de que tus piernas —de tu casa— empiecen a temblar, y tus hombros —guerreros fuertes— se encorven. Acuérdate de él antes de que tus dientes —pocos sirvientes que te quedan— dejen de moler, y tus pupilas —que miran por las ventanas— ya no vean con claridad. (4) Acuérdate de él antes de que la puerta de las oportunidades de la vida se cierre y disminuya el sonido de la actividad diaria. Ahora te levantas con el primer canto de los pájaros, pero un día todos esos trinos apenas serán perceptibles. (5) Acuérdate de él antes de que tengas miedo de caerte y te preocupes de los peligros de la calle; antes de que el cabello se te ponga blanco como un almendro en flor y arrastres los pies sin energía como un saltamontes moribundo, y la alcaparra ya no estimule el deseo sexual. Acuérdate de él antes de que te falte poco para llegar a la tumba —hogar eterno— donde los que lamentan tu muerte llorarán en tu entierro. (6) Sí, acuérdate de tu Creador ahora que eres joven, antes de que se rompa el cordón de plata de la vida y se quiebre la vasija de oro. No esperes hasta que la jarra de agua se haga pedazos contra la fuente y la polea se rompa en el pozo. (7) Pues ese día el polvo volverá a la tierra, y el espíritu regresará a Dios, que fue quien lo dio.

 Si no hacemos que la gente se acuerde de Dios mientras tenga tiempo. Si no escuchan ahora de nuestra parte las palabras ¡¡Acuérdate de Dios mientras haya tiempo!!

 Entonces escucharán esas mismas palabras un día, pero será demasiado tiempo, como le sucedió al rico: Lucas 16:24-25  Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

 Dios nos está llamando esta mañana a que decidamos que tipo de generación queremos ser. La generación de Jonás, que ha recibido el llamado, el mandato pero que huye de su presencia, lucha por no obedecer, se resiste a “Levantarse, ir y pregonar”.

 O la generación que decide romper con el ego, con la vergüenza, con el miedo. La generación que no se echa a dormir, que no se sienta a esperar el juicio de Dios, sino que se Levanta, sale y predica el Evangelio de Gracia, de Salvación, de arrepentimiento. La Generación que responde al llamado de Dios. La generación de la conquista, del avivamiento.

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