IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

¿PARA QUÉ ESTOY AQUÍ? Rafa Boix

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proposito

INTRODUCCIÓN

Los tres enemigos:

1. El diablo: La Biblia dice en Efesios 2 que antes de creer y recibir a Cristo, seguíamos la corriente del príncipe de este mundo (el diablo). Sin saberlo, estábamos siendo dominados por él a través de la desobediencia a Dios, de los deseos malos en nuestra mente, a través de la mentira, engañados. Éramos, según Pablo, hijos de ira, sin libertad propia, sino esclavos de nuestra mente, de las mentiras y del pecado.

Nos presentaron a Cristo y el Espíritu Santo nos convenció de nuestro mal camino y voluntariamente decidimos seguir a Cristo y servirle cada día de nuestra vida dejando de practicar la vida de pecado en la que antes vivíamos. Fuimos reconciliados con Dios, lo cual significa que dejamos de estar enemistados con Él. Pasamos de ser enemigos de Dios a ser sus hijos amados.

En ese preciso momento en el que nos hicimos amigos de Dios, siervos suyos, hijos amados de nuestro Padre, nos constituimos enemigos del diablo.

La Biblia lo describe como nuestro adversario (1 P. 5:8). El propósito de todo enemigo es acabar con su adversario: nosotros. El viene a matar, hurtar y destruir (Juan 10:10).

2. El mundo: Además de tener a alguien continuamente a nuestro alrededor intentando destruirnos, Pablo mismo declaró que el que quisiera vivir piadosamente (refiriéndose a vivir de acuerdo a la Palabra de Dios) sufriría persecución (2 Ti. 3:12)

Jesús mismo dijo que nuestro propios enemigos serían los de nuestra casa (Mt. 10:36). Dijo que nos enviaba como ovejas en medio de lobos (Mt. 10:16) y que en el mundo sufriríamos aflicción (Jn 16:33).

3. Nuestra carne: Por si todo esto fuera poco, tenemos un enemigo quizás más peligroso que cualquiera de los dos anteriores por el hecho de que trabaja desde dentro de nosotros: Nuestra carne. Pablo lo describió como el pecado que mora en mí (Ro. 7:20). Santiago hacía referencia a este enemigo describiéndolo como nuestra propia concupiscencia (Sgo 1:14) que es nuestra naturaleza caída, nuestra carne, la manera de pensar errónea, que sólo puede alcanzar victoria sobre nosotros si la alimentamos.

Teniendo en cuenta toda esta lucha espiritual desde dentro y desde fuera que nos obliga a mantenernos continuamente velando y orando para no caer en tentación (Mt. 26:41 Jesús), me pregunto: ¡¡¿PARA QUÉ ESTAMOS AQUÍ?!!

Todas estas luchas hacen que muchos piensen ERRÓNEAMENTE que el propósito del creyente es perseverar hasta el final para ser salvos (Mr 13:13) y sí, son palabras de Jesús, y sí, debemos perseverar hasta el final, y luchar (1ª Co 9:25), y cuidar nuestra salvación con temor y temblor (Filp 2:12), y guardar todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo irreprensible para cuando Jesús venga (1 Ts 5:23). Pero ¿Es este el verdadero y único propósito por el cual Dios nos mantiene aún en la tierra? ¿Para resistir? ¿Para aguantar hasta que Él venga? ¿Para probar si somos fieles? ¿Para probar hasta donde aguantamos?

DEFINITIVAMENTE Y ROTUNDAMENTE  ¡¡NO!!

¡¡Estás aquí para un propósito mayor!!

* Juan 15:16  No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

NTV: Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos, así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.

I. DIOS TE ESCOGIÓ

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”

El hecho de que hoy estés aquí en Manantial de Vida, esta mañana, es porque Dios te escogió. Tiene un propósito especial contigo.

* Jeremías 1:5  Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

* Salmo 22:10  Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

* Isaías 43:10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.

* 1 Juan 4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

No creo en la predestinación como doctrina, pero sí creo que Dios no quiere que nadie se pierda, sino que todos sean salvos (2 P. 3:9) y por lo tanto, Dios en su misericordia, se acercó a nosotros, nos amó, se nos reveló para que lo conociéramos a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados (Ef 2:1 y 5:8). La Biblia dice que fue Él quién nos CREÓ. Fue Él quien nos FORMÓ. Fue Él quien nos REDIMIÓ. Fue Él quien nos PUSO NOMBRE. Y fue Él quién nos dijo: MÍO ERES TÚ.

¡¡¿PARA QUÉ ESTOY AQUÍ?!!

Tenemos que entender que el hecho de que estemos aquí aún después de ser salvos, es porque Dios nos escogió para un plan mayor. (Dile a tu hermano) ¡¡Dios tiene planes contigo!!

II. PARA QUE LLEVES FRUTO

y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca

* NTV: Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos,

* NVI: No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure.

A. NOS HA COLOCADO:

Cristo nos ha puesto (aquí en la tierra) para que vayamos. Nos ha hecho el encargo de ir. Nos ha comisionado para que vayamos.

La palabra “poner” viene de un término que significa “colocar”. Cristo nos ha colocado, no sólo en este mundo, en este país y en esta ciudad, sino que aún, te ha colocado en el lugar donde vives, en el lugar donde trabajas o estudias. No eres producto de una casualidad, sino de un propósito de Dios diseñado específicamente para ti.

B. PARA QUE VAYAMOS:

¿PARA QUÉ ESTOY AQUÍ? En la tierra, en España, en Cuenca… Dios te ha colocado estratégicamente… para IR.

¿A qué se refiere con que vayamos? Creo que todos los sabemos porque es parte de la Visión que hemos adoptado: IR

El propósito por el cual seguimos aquí en la tierra aún después de ser salvos, no es solamente para resistir al diablo o a las tentaciones sino que Dios nos ha colocado estratégicamente en el país y en la ciudad en la que estamos, Dios nos ha colocado en el lugar donde vivimos y en el lugar donde trabajamos o estudiamos para que vayamos y les prediquemos de Cristo, les demos testimonio, les contemos la Buena Noticia de Salvación.

¿PARA QUÉ ESTOY AQUÍ?

“Estás aquí porque Dios te ha puesto para que vayas y prediques”

C. PARA QUE LLEVEMOS FRUTO:

“y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca”

“produzcan frutos duraderos”

¿Es el propósito de un atleta resistir la carrera o ganarla? ¿Es el propósito de un luchador resistir los golpes o ganar la lucha?

El apóstol Pablo tenía bien claro su meta:

1. Filipenses 3:12-14 “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

2. 1 Corintios 9:22  “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.”

Jesús tenía bien claro su meta en esta tierra, y aunque también tuvo que resistir las tentaciones y las acechanzas del diablo así como la de los religiosos, no dejó que estas cosas opacaran la verdadera meta de porqué estaba aquí:

Juan 17:4 “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.”

Jesús trató de agradar a Dios, de permanecer puro, santo en toda su manera de vivir (1 P. 1:15) pero también trató de acabar la obra que recibió, la comisión, el propósito de porqué fue colocado en esta tierra:

Juan 17:6-8 “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.”

¿PARA QUÉ ESTOY AQUÍ? En Cuenca, España, en mi lugar de trabajo o estudio, en el vecindario donde me ha tocado vivir…

“Estás aquí porque Dios te ha colocado estratégicamente para que vayas y prediques, para que lleves fruto.”

¿Fruto? ¿A qué se refiere? ¿Qué clase de fruto? No está hablando del Fruto del Espíritu Santo que es producto de una correcta comunión con Dios, sino que está hablando de:

“karpós = descendencia” espiritualmente hablando.

Dios te ha colocado y te mantiene para que vayas y prediques. Para que según las palabras de Jesús en Juan 17:4-8 “manifiestes su Nombre a las personas que te rodean; para que guarden Su Palabra; para que Conozcan que todo lo que tienes procede de Dios; para que les des las Palabras que Él te ha dado; para que Conozcan que eres un instrumento de Dios y crean en Él.

D. Y VUESTRO FRUTO PERMANEZCA

“y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca”

“produzcan frutos duraderos”

¿A qué se refiere esto? Es parte de la Gran Comisión. Cristo no sólo nos mandó que fuésemos y prediquemos. Mateo 28:18:20 Nos manda no sólo IR, sino también HACED, y esto se consigue ENSEÑÁNDOLES QUE GUARDEN TODO LO QUE NOS HA MANDADO.

Está hablando de DISCIPULAR.

La única manera de asegurar que el fruto permanezca es a través de un DISCIPULADO EFICAZ basado en los principios de la Palabra de Dios.

Cuando Jesús nos pide que vayamos y que llevemos fruto y que nuestro fruto permanezca, algunos lo ven como una promesa “que nuestro fruto va a permanecer”,  pero no es una promesa sino un mandato. Jesús nos manda no sólo que vayamos, que prediquemos, sino que nos aseguremos de que ese fruto permanece. Juan 17:4-8 “han guardado, han recibido, han conocido, han creído”.

¿Aún te preguntas? ¿PARA QUÉ ESTOY AQUÍ? Estás aquí para un propósito mayor que sólo permanecer. Estás aquí para que VAYAS, para que DES FRUTO y para que te asegures de que ese fruto PERMANECE a través de un correcto DISCIPULADO.

¿Has sido discipulado? ¿Estás siendo discipulado? ¿Estás discipulando a alguien? ¿Estás yendo?

CONCLUSIÓN

Dios cuenta contigo. Te colocó estrategicamente en el lugar donde estás, pensando en ti, en que tú podías hacerlo, en que tú serías capacitado.  Dios preparó las buenas obras de antemano, las oportunidades para que le dieses a conocer. Preparo a las personas que se encontrarían contigo.

El propósito de Dios para tu vida ahí donde estás es que VAYAS, DES FRUTO, Y HAGAS QUE ESE FRUTO PERMANEZCA.

El Señor te pregunta esta mañana ¿Estás dispuesto a ser enviado? No te conformes con Ir ¿Estás dispuesto a ser usado para discipular a otros?

Cuando entendemos que este es el propósito de Dios para nuestras vidas, todo comienza a funcionar correctamente y como prueba de ello, Jesús termina este mandato sellándolo con una promesa:

“para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” Juan 15:16

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