IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

TE CAMBIO TU PIEDRA (Rafa Boix)

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INTRODUCCIÓN

Juan 8:1-11 (leer)

 …Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?

Mateo 5:21 Oísteis que fue dicho… v.22) Pero yo os digo

Mateo 5:27 Oísteis que fue dicho… v.28) Pero yo os digo

Mateo 5:38 Oísteis que fue dicho… v.39) Pero yo os digo

Mateo 5:43 Oísteis que fue dicho… v.44) Pero yo os digo

Alguien dijo una vez, que en el momento en que nacemos, comenzamos nuestro viaje a casa. Y a lo largo de este viaje (que es la vida) vamos a escuchar un montón de voces sugiriéndonos lo que debemos hacer en cada momento.

– El mundo te dará su propio mensaje sobre cómo dirigir tu matrimonio y qué hacer en momentos de crisis.

– El mundo te dirá como olvidar tus problemas, aunque sea por un breve momento.

– Ahí fuera encontrarás gente que te dirá que hacer cuando vayas a hacer un examen.

– Encontrarás personas que te dirán como actuar cuando alguien te ofende, te dirán que hacer para no pagar ciertos impuestos, te mostrarán como ellos actuarían y te animarán a hacerlo.

Oísteis que fue dicho. Oirás lo que dicen, Oirás el mensaje que tus amistades susurran a tus oídos; Oirás como actuar cuando alguien te falla; Oirás como pensar cuando alguien te hiere.

Pero tendrás que decidir escuchar el mensaje que esta sociedad te está gritando, o escuchar las Palabras de Jesús diciéndote: ¡¡Pero yo os digo…!!

Decide seguir el modelo de vivir que esta sociedad te propone, (Oísteis que fue dicho), hacer la voluntad de la carne, o como este viernes el Señor (por medio de Vanesa) nos animaba a seguirle a Él, hacer su voluntad. (Pero yo os digo)

Vamos a ver dos clases de piedras en dos tiempos diferentes, y qué hacer con ellas…

PIEDRAS EN TIEMPOS BÍBLICOS

 – Entre los hebreos, el condenado era, generalmente, apedreado. Se usaba en aquellos delitos que eran castigados con la pena de muerte. Entre los que merecían esta cruel pena estaban: la idolatría (Lv. 20:2; Dt. 17:2-5), la blasfemia (Lv. 24:10-16), el quebrantamiento del sábado (Nm. 15:32-36), la hechicería (Lv. 20:27), el falso ejercicio de la misión profética y el inducir al pueblo a la idolatría (Dt. 13:1-11), la apropiación de un objeto sagrado (Jb. 6:17-19; 7:1; Lv. 27:28), la desobediencia obstinada (Dt. 21:18-21) y varias clases de impureza.

– El lugar del apedreamiento o lapidación estaba en las afueras del campamento o de la ciudad (Lv. 24:14; 1 R. 21:9-13).

– El criminal era invitado a confesar su pecado (Jos. 7:19), y a continuación uno de los testigos arrojaba una piedra grande sobre el pecho del culpable, y si este golpe no era suficiente para darle muerte, intervenían los demás testigos, y si esto no era aún suficiente, entonces arremetían todos los espectadores (Dt. 17:7).

– Los ajusticiadores se quitaban la ropa para tener mayor libertad de movimiento (Hch. 7:58). A veces al ajusticiado se le arrojaba desde una altura considerable. La lapidación era a menudo un recurso al que el populacho de las distintas épocas recurría cuando no podía soportar el mensaje o los hechos de algún personaje (Éx. 8:26; 2 Cr. 24:31; Lc. 20:6; Jn. 8:59; Hch. 5:26; 14:5; 19:2; 2 Co. 11:25). El primer mártir cristiano, Esteban, murió lapidado.

Vemos que era una práctica muy habitual entre los judíos.

 En el pasaje que hemos leído (Juan 8:1-11) encontramos la siguiente situación:

Contexto anterior

Era el último día de la fiesta de los Tabernáculos. Era un ambiente de ruido, fiesta, celebración, júbilo, recordando cómo los Israelitas habían vivido en el desierto después de haber sido liberados de Egipto.

En este último y gran día, Jesús alzó la voz declarando las palabras: ¡¡Si alguno tiene sed, venga a mí y beba…!!”

– Estaban quienes creyeron en Él.

– Aquellos que dudaban y se confundían con sus palabras.

– Aquellos guardias que habían sido enviados por los religiosos para prender a Jesús. Pero que regresaron con las manos vacías maravillados al escucharle hablar.

Contexto inmediato

Debido a que era el último y gran día de la fiesta, la gente se retiró tarde a sus casas queriendo disfrutar el último momento de aquella gran noche.

Pero Jesús, en lugar de ir a casa a descansar, se fue el monte a Orar hasta la mañana siguiente que volvió al Templo donde el pueblo vino a él y sentados Jesús les enseñaba.

Mientras Jesús enseñaba a la multitud, sobre el amor, la paciencia, la bondad, la misericordia, etc… fue interrumpido por un barullo de ruido, quejas, gritos y dolor.

Los fariseos, los escribas, los religiosos traían a una mujer sorprendida en adulterio.

– El ambiente tierno, de paz, de gozo que habría en el círculo donde Jesús estaba contrastaba con el ambiente que venía con los religiosos, ira, contienda, rabia, justicia, dolor, miedo.

Traían dos cosas en sus manos: una mujer adúltera, que merecía el castigo de sus actos, y piedras lo suficiente grandes como para herir pero sin matar a la primera.

NUESTRAS PROPIAS PIEDRAS

“Palos y piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras no pueden hacerme daño.”

Realmente, esto no es verdad, ni a la luz de la psicología, ni a la luz de la Biblia. Santiago 3 lo demuestra.

– Cuéntale al mundo tus problemas matrimoniales y pondrá piedras en tus manos.

– Habla a tus amigos sobre las normas en tu casa y te darán piedras contra tus padres.

Oísteis que fue dicho… son las piedras que esta sociedad pondrá en tus manos, contra los políticos por toda la corrupción, contra tu jefe por la nómina atrasada, contra el director de tu banco por no entender tu situación, contra tu vecino cuando no te deja dormir.

Oísteis que fue dicho… son las piedras que el mundo utiliza hacia un doctor por un mal diagnóstico; hacia un esposo o una esposa cuando los problemas aprietan; son las piedras guardadas en el corazón y lanzadas con ira a personas que nos han mirado mal, nos han malentendido o nos han hecho sentir mal con razón o sin ella. Oísteis que fue dicho: Piedras.

– Teniendo en cuenta que sólo entre los meses de Enero a Marzo de este año se han roto más de 33.500 matrimonios en España, para el mundo es normal lanzar piedras de odio, rencor, iras, contiendas, celos, etc.

– Teniendo en cuenta que los casos abiertos de corrupción entre personas que nos representan (de alguna manera u otra) alcanzan los 1700 actualmente y que sólo 20 estén cumpliendo cárcel, hace que para muchos sea normal tomar piedras en sus manos.

– Teniendo en cuenta que desde Franco hasta nuestros días el dinero que se ha robado desde el gobierno alcanza la cifra de unos 150.000 millones de € hacer que muchos tomen piedras de todo tipo.

– Teniendo en cuenta que ya son más de 400.000 las familias desahuciadas que han perdido un hogar o un local en España desde 2008 hace que sea normal para muchos, lanzar piedras de odio, rencor, ira, etc.

Así podríamos hablar del incremento de la delincuencia, de los que han sido abusados de cualquier manera, del maltrato familiar, de los vacíos en nuestra ley, del incremento de impuestos, etc., y tantas otras cosas que hacen común que la gente lleve piedras en sus manos.

Al fin y al cabo, alguien que no ha entregado su vida a Cristo, no puede manifestar el fruto del Espíritu sino más bien las obras de la carne, que son: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidias, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. (Gal 5:19-21)

Y según la Biblia, cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.

Oísteis que fue dicho, son cada uno de los consejos que cada una de estas personas te daría. Piedras manifestadas en ira, envidia, dolor, resentimiento, maldiciones, etc.

Ya lo dijo Jesús: “Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos.”

Pero yo os digo: Entre ustedes será diferente. No debe ser así. (Mt. 20:25)

Ya lo dijo el Espíritu Santo por medio de Pablo: “Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios.” (2ª Ti. 3:1-5)

Oísteis que fue dicho: Piedras, piedras justificadas por la razón, por el odio, por el rencor, por el daño causado. Piedras en las manos listas para ser lanzadas y en el corazón albergando más dolor y más crueldad.

Estas son las piedras que encontramos en nuestra actualidad. Oísteis que os fue dicho.

Pero ¿y nosotros? ¿Qué de los hijos de Dios? ¿De los que han conocido a Cristo, la Verdad? ¿Qué voces debemos escuchar? La voz de Jesús diciéndote: Oísteis que os fue dicho, que en el mundo todo esto es normal…, PERO YO OS DIGO…

  ENTREGANDO NUESTRAS PIEDRAS

Mateo 5:21-24 Oísteis que fue dicho a sus antepasados: No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal. Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno. Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.”

Suelta hoy tu piedra y sé como Jesús

Mateo 5:38-48  “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos.  Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.  “Ustedes han oído que se dijo: Áma a tu prójimo  y odia a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”

Suelta hoy tu piedra y sé como Jesús

Gálatas 6:1-2  Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

Suelta hoy tu piedra y sé como Jesús

Marcos 12:29-33  Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

Te invito a soltar hoy tu piedra y ser como Jesús

1ª Jn 2:7-11  Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

1ª Jn 3:10-11 Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano. Éste es el mensaje que han oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros.

14-24 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que en ningún asesino permanece la vida eterna. En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que somos de la verdad, y nos sentiremos seguros delante de él: que aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo. Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios, y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos (Pero yo os digo) y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: (lo que Él nos dice) que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos los unos a los otros, pues así lo ha dispuesto. El que obedece sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. ¿Cómo sabemos que él permanece en nosotros? Por el Espíritu que nos dio.

Suelta hoy tu piedra y sé como Jesús

1ª Jn 4:7-8  Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

1ª Jn 4:19-21  Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.  Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Juan 13:34-35  Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 14:15 Si me aman, obedezcan mis mandamientos.

Te invito a soltar tu piedra hoy y ser como Jesús

Con piedras en sus manos y con ira, contiendas y juicio en sus corazones vinieron a Jesús: “Maestro, –le dijeron a Jesús –, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. La ley de Moisés manda apedrearla, (Oísteis que fue dicho…) ¿tú qué dices?

Pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: ¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra! Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo. Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud. Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: –¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? –Ni uno, Señor –dijo ella. –Yo tampoco –le dijo Jesús—. Vete y no peques más.

 CONCLUSIÓN

En esta mañana hay personas aquí que tienen piedras en sus manos y en su corazón. Piedras de resentimiento, quizás son de ira, contiendas, celos, pleitos, envidias, venganza, malos pensamientos, divisiones, etc…. Quizás tomaste esas piedras con razón, o quizás sin ella. Oísteis que fue dicho

Pero ya hemos oído lo que dice Jesús. ¿Qué vas a hacer?

Juan 13:34-35  Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 14:15 Si me aman, obedezcan mis mandamientos.

Te invito a soltar tu piedra hoy y ser como Jesús

Te cambio tu piedra, por el amor, el perdón, la benignidad, la misericordia, la bondad.

Ven, suelta tu piedra, y sé como Jesús.

Si aquí hay alguien a quién lanzaste piedras, ¿Por qué no dejas aquí tu piedra y vas y le pides perdón? Si la persona a quién heriste no está aquí, deja aquí tu piedra, y proponte pedirle perdón.

 

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