IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

ERES HEREDERO

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Testamento

INTRODUCCIÓN

Efe 1:15-17-23  Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

 Hay tres cosas que Dios quiere que sepamos:

  1. Cuál es la Esperanza a que Él nos ha llamado
  2. Cuál es la riqueza de la gloria de su herencia
  3. Cuál es la supereminente grandeza de su poder para con nosotros.

 2ª Corintios 2:11 dice que no ignoramos las maquinaciones del enemigo. Y sus maquinaciones siempre son las mismas.

2ª Corintios 4:4 el diablo ciega el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del Evangelio.

Mateo 13:19 cuando uno no entiende la Palabra de Dios sembrada, viene el enemigo y roba la semilla del corazón.

Según Romanos 12:2 nuestra transformación ocurre en la medida que vamos renovando nuestro entendimiento. Somos transformados cuando entendemos las promesas de Dios, su Palabra, su Verdad.

El etíope estaba leyendo la Palabra de Dios, las promesas, pero necesitó que Felipe le preguntara ¿Entiendes lo que lees?

El propósito de Dios es que llegues a entender (1) Cuál es tu Esperanza; (2) Cuál es tu Herencia; (3) Cuál es la Grandeza del Poder de Dios para contigo.

La semana pasada estuvimos hablando de cuál es nuestra Esperanza, pero si el Espíritu Santo no te lo revela, no te abre el entendimiento, seguirás poniendo tus ojos y tu esperanza en este mundo.

De la misma manera como Pablo, oro para que Dios abra nuestro entendimiento, nos de espíritu de revelación y podamos conocer, saber, entender las siguientes dos verdades que podrían cambiar nuestra manera de vivir en esta tierra:

LAS RIQUEZAS DE LA GLORIA DE SU HERENCIA

V.18) “y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,”

QUE ES UNA HERENCIA

Definición: La herencia es un acto jurídico que consiste en el traspaso de bienes, derechos u obligaciones de una persona que muere a otras, generalmente familiares.

La Real Academia Española define a la herencia como:

1- Derecho de heredar. 2- Conjunto de bienes, derechos y obligaciones que, al morir alguien, son transmisibles a sus herederos o a sus legatarios.

Tal como nos señalan, cuando una persona muere tiene el derecho de dejar todo lo que poseía en vida, en manos de las personas que desee o estime conveniente. Estos son los llamados herederos, que en Derecho, son las personas físicas o jurídicas con el derecho de recibir parte de una herencia.

Una herencia es cualquier cosa que una persona desee traspasar a otra. Mientras exista algo que la persona que va a morir desee dar a otra, eso es una herencia. 

Los herederos pueden ser los que estén incluidos en un testamento o los que la Ley considere si no existe dicho testamento. Ellos tienen la posibilidad de aceptar o renunciar a una herencia. 

“Dios quiere que sepas cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,”

LA HERENCIA DE DIOS BAJO EL ANTIGUO PACTO (TESTAMENTO)

– El propósito de Dios siempre ha sido restituir la comunión que tenía con nosotros antes del que el hombre pecara. Hacer de su pueblo una nación de gente santa y que tuviera acceso libre a su presencia.

Aquí en la tierra y finalmente para siempre en la Nueva Jerusalén.

Génesis 12:1-3 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. (2)Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. …¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!”

Éxodo 19:6 “Ustedes serán mi reino de sacerdotes, mi nación santa”

Esta era la promesa hecha a Abraham. La Herencia que Dios quería darle y que también era para todos nosotros. Que seas de bendición a cada familia. Que tengas la facultad y la autoridad para ministrar, bendecir a todas las familias de Cuenca.

Pero había algo que nos impedía ese acceso, nos impedía tener esa relación con Dios, esa intimidad. Algo que nos impedía que cada uno de nosotros disfrutara de esa herencia, de ese privilegio de ser santos y sacerdotes. El PECADO el cual causa separación y muerte espiritual.

Sólo la muerte de un cordero permitía la entrada una vez al año al sumo sacerdote a la presencia de Dios (El Lugar Santísimo).

Pero Dios siempre ha tenido el deseo de que disfrutáramos de su Herencia. Su PRESENCIA, su FAVOR, sus BENDICIONES, su PROMESA: Ser de bendición a todas las familias de Cuenca. Y por esa razón estableció un Pacto que comenzó con Abraham y se culminó con Moisés. Es lo que llamamos el ANTIGUO TESTAMENTO basado en la Ley (los 10 Mandamientos) y en toda una clase de ritos y sacrificios.

Hebreos 9:1-10 “Ese primer pacto entre Dios e Israel incluía ordenanzas para la adoración y un lugar de culto aquí, en la tierra. (2) Ese tabernáculo estaba formado por dos salas. En la primera sala había un candelabro, una mesa y los panes consagrados sobre ella. Esta sala se llamaba Lugar Santo. (3) Luego había una cortina detrás de la cual se encontraba la segunda sala, llamada Lugar Santísimo. (4) En esa sala había un altar de oro para el incienso y un cofre de madera conocido como el arca del pacto, el cual estaba totalmente cubierto de oro. Dentro del arca había un recipiente de oro que contenía el maná, la vara de Aarón a la que le habían salido hojas y las tablas del pacto que eran de piedra. (5) Por encima del arca estaban los querubines de la gloria divina, cuyas alas se extendían sobre la tapa del arca, es decir, el lugar de la expiación. Pero ahora no podemos explicar estas cosas en detalle. (6) Cuando estos elementos estaban en su lugar, los sacerdotes entraban con regularidad en la primera sala, durante el cumplimiento de sus deberes religiosos. (7) Pero sólo el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo y lo hacía una sola vez al año. Y siempre ofrecía sangre por sus propios pecados y por los pecados que el pueblo cometía por ignorancia. (8) Mediante esas ordenanzas, el Espíritu Santo daba a entender que la entrada al Lugar Santísimo no estaba abierta a todos en tanto siguiera en pie el tabernáculo y el sistema que representaba. (9) Esta es una ilustración que apunta al tiempo presente. Pues las ofrendas y los sacrificios que ofrecen los sacerdotes no pueden limpiar la conciencia de las personas que los traen. (10) Pues ese sistema antiguo sólo consiste en alimentos, bebidas y diversas ceremonias de purificación, es decir, ordenanzas externas que permanecieron vigentes sólo hasta que se estableció un sistema mejor.”

La Biblia está dividida en dos partes: ANTIGUO TESTAMENTO y NUEVO TESTAMENTO ¿Por qué cree que se le llama Testamento? Porque era la Voluntad de Dios escrita hacia su pueblo y hacia nosotros.

Pero la Biblia dice que el hombre no podía ser justificado por las obras de la Ley (Gal 2:16). Entonces ¿Para qué se nos dio la Ley?

Gálatas 3:17-19 Lo que trato de decir es lo siguiente: el acuerdo que Dios hizo con Abraham no podía anularse cuatrocientos treinta años más tarde —cuando Dios le dio la ley a Moisés—, porque Dios estaría rompiendo su promesa. (18) Pues, si fuera posible recibir la herencia por cumplir la ley, entonces esa herencia ya no sería el resultado de aceptar la promesa de Dios. Pero Dios, por su gracia, se la concedió a Abraham mediante una promesa. (19) Entonces, ¿para qué se entregó la ley? Fue añadida a la promesa para mostrarle a la gente sus pecados. Pero la intención era que la ley durara sólo hasta la llegada del Hijo prometido….

Este Testamento basado en la Ley no quitaba el pecado, la separación entre nosotros y Dios. Todo lo contrario. La Ley traía a luz el pecado (Ro. 3:20) La Ley se introdujo para que el pecado abundase (Ro. 5:20) y por lo tanto no cumplía con el propósito: TENER ACCESO LIBRE A SU PRESENCIA, A SUS PROMESAS. El Antiguo Pacto o Testamento basado en la Ley no podía hacer que recibiéramos la Herencia de Dios, sus promesas, la Promesa hecha a Abraham de ser una Nación Santa que bendijera a toda familia.

LA HERENCIA DE DIOS BAJO EL NUEVO PACTO (TESTAMENTO)

¿Por qué es tan importante que Cristo viniera? Y no sólo que viniera, sino que muriera.

Si Cristo no hubiera venido aún estaríamos bajo el Antiguo Testamento basado en la Ley el cual no nos permitía recibir nuestra Herencia.

Definición de Testamento: Su definición general se refiere a un instrumento legal que expresa la voluntad del legítimo propietario o testador, para que una o varias personas determinadas, adquieran el derecho de su propiedad después de su fallecimiento, éstos serán los legítimos herederos de su bien. Jurídicamente se refiere al acto por el cual una persona dispone de todos sus bienes o parte de ellos para ser distribuidos después de su muerte

¿Cuál era la voluntad de Dios para con nosotros? ¿Qué Testamento o herencia quería Dios dejarnos?

Dios quería cumplir en nosotros la promesa de Abraham y que más tarde le reveló a Moisés: HACER DE NOSOTROS UNA NACIÓN SANTA, QUE TODOS FUÉSEMOS SACERDOTES con todo lo que eso implica: Entrada libre a su presencia. Conocerle, escucharle, tener comunión con Él, y poder bendecir a todas las familias de Cuenca.

Pero bajo el Antiguo Pacto o Testamento ocurría lo que dice:

Hebreos 9:6-7 Cuando estos elementos estaban en su lugar, los sacerdotes entraban con regularidad en la primera sala, durante el cumplimiento de sus deberes religiosos. Pero sólo el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo y lo hacía una sola vez al año. Y siempre ofrecía sangre por sus propios pecados y por los pecados que el pueblo cometía por ignorancia.

Hebreos 9:11-16 Entonces Cristo ahora ha llegado a ser el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido. Él entró en ese tabernáculo superior y más perfecto que está en el cielo, el cual no fue hecho por manos humanas ni forma parte del mundo creado. (12) Con su propia sangre —no con la sangre de cabras ni de becerros —entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna. Bajo el sistema antiguo, la sangre de cabras y toros y las cenizas de una ternera podían limpiar el cuerpo de las personas que estaban ceremonialmente impuras. (14) Imagínense cuánto más la sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados. (15) Por eso él es el mediador de un nuevo pacto entre Dios y la gente, para que todos los que son llamados puedan recibir la herencia eterna que Dios les ha prometido. Pues Cristo murió para librarlos del castigo por los pecados que habían cometido bajo ese primer pacto. (16) Ahora bien, cuando alguien deja un testamento, es necesario comprobar que la persona que lo hizo ha muerto. (17) El testamento sólo entra en vigencia después de la muerte de la persona. Mientras viva el que lo hizo, el testamento no puede entrar en vigencia.

Esa es la razón por la que Cristo debía morir, para dejarnos un Nuevo Testamento, un Nuevo Certificado Legal, un Nuevo Pacto que expresa su Voluntad hacia nosotros para que adquiramos el derecho de su Propiedad, lo que Él ganó, es traspasado a nuestra cuenta en ese Nuevo Testamento.

Cristo fue el cumplimiento de la promesa hecha a Abraham.

Génesis 22:18  En tu simiente (hijo) serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Gálatas 3:16  Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente (hijo). No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

“Dios quiere que sepas cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”

Definición de Herencia: Al heredero la ley le suele atribuir diversas facultades, entre ellas: Aceptar o renunciar a la herencia. Sólo al producirse la aceptación, el llamado a la herencia se convierte en heredero.

Es por esa razón que el Evangelio de Juan 1:12 dice Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.”

Se necesita creer en lo que Jesús hizo y aceptarlo si es que queremos recibir esa herencia.

Romanos 10:3-6 y 9-10 Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas con él. Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante él tratando de cumplir la ley. (4) Pero Cristo ya cumplió el propósito por el cual se entregó la ley. Como resultado, a todos los que creen en él se les declara justos a los ojos de Dios. (5) Pues Moisés escribe que la ley exige obediencia a todos sus mandatos para que una persona llegue a ser justa ante Dios. (6) Pero el modo de la fe para hacernos justos ante Dios dice… (v.9) Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. (10) Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por confesarlo con tu boca que eres salvo.

Romanos 8:15-17  Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!” (16) El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. (17) Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.

CONCLUSIÓN

Gálatas 3:29 Y, ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenece a ustedes.

Gálatas 4:1-7 Piénsenlo de la siguiente manera: si un padre muere y deja una herencia a sus hijos pequeños, esos niños no están en mejor situación que los esclavos hasta que se hagan mayores de edad, a pesar de que en verdad son dueños de todas las posesiones de su padre. (2) Tienen que obedecer a sus tutores hasta que cumplan la edad establecida por su padre. (3) Eso mismo sucedía con nosotros antes de que viniera Cristo. Éramos como niños; éramos esclavos de los principios espirituales básicos de este mundo. (4) Pero, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley. (5) Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos. (6) Y, debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre». (7) Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios. Y, como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.

¿Entiendes cuál es la herencia de Dios para ti?

“Dios quiere que sepas cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”

Génesis 12:1-3 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. (2)Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. …¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!”

Una tierra prometida.

– Ser una nación grande

– Ser bendecido/a

– Ser de bendición a todos, a todas las familias de la tierra, comenzando por Cuenca.

Éxodo 19:6 “Ustedes serán mi reino de sacerdotes, mi nación santa”

Dios tiene una herencia para ti. Ha dejado un Testamento escrito en su Palabra. Que seas su hijo/a, que disfrutes de todo lo que Él tiene para ti. Que seas bendecido/a y que a la vez puedas bendecir a otros. Una herencia aquí en la tierra y también en los cielos.

Pero la herencia tiene que ser aceptada o rechazada: Juan 1:12 “Y a todos los que creyeron en Él y lo aceptaron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.

 

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