IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

MEFI-BOSET: FIGURA DE LA GRACIA (Raquel Gonzalez)

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MEFI-BOSET: FIGURA DE LA GRACIA

 INTRODUCCIÓN:

1ª Sa.15:10-11;26 – 1ª Sa. 28:17-19 – 1ª Sa. 31:2-6

Dios levantó a Saul como Rey sobre Israel, pero Saul decidió desobedecer a Dios y su desobediencia le apartó del favor de Dios, le despojó del reino a él y a toda su descendencia.

La desobediencia de Saul afectó a todas sus generaciones, lo cual es figura de lo que encontramos en  Rom 5:17 “Pues el pecado de un solo hombre, Adán, hizo que la muerte reinara sobre muchos”

En los textos que hemos leído encontramos que la muerte le llegó a Saul y a todos los de su casa, pero si seguimos la historia encontraremos una figura tremenda del poder de la gracia de Dios operando en la vida de uno que nos representa a todos nosotros: MEFI-BOSET

I.- DESPOJADO DEL REINO.

A) De príncipe a huérfano y lisiado

(2Sa 4:4)  Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.

Era costumbre en aquellos tiempos, que cuando en batalla un rey era muerto, se pasaba a la búsqueda y muerte de todos sus descendientes varones. Esto se hacía para que ninguno de los descendientes pudiera algún día alzarse, reclamar y pelear por el trono.

Así que con la muerte de Saul (su abuelo), sólo había una sentencia sobre Mefi-boset: la muerte.

Por ello la nodriza siendo consciente de la situación, queriendo proteger al niño, emprende con él la huida y durante esta el niño se le cae y queda lisiado de ambos pies.

En un solo día Mefi-boset pierde a su padre Jonathan, a sus tíos, a su abuelo…, quedando así huérfano, y además sufre un trauma físico que especialmente en su contexto, le marcaría con mucha dureza para el resto de sus días. Pueden imaginarse el daño tanto físico como emocional, que sufrió este niño? Seguramente Mefi-Boset creció con una auto-estima no por los suelos, sino enterrada bajo el suelo!!

De repente toda su situación cambia, lo que para ese niño significaba tener un futuro glorioso (ser el nieto de Saul), se convierte para él en una verdadera cárcel de desesperanza, dolor, frustración y ruina.

Ro. 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

¡¡Eso es lo que causa el pecado!!, desdicha, dolor, enfermedad, ruina y hasta la muerte. El pecado pasó a toda la humanidad, separándonos del rey, robándonos el reino, trayendo la desesperanza, la condenación eterna, la enfermedad, el dolor, la ruina…

Igual que la consecuencia del pecado de Saul dañó gravemente a Mefi-boset, por la consecuencia del pecado de Adán nosotros hemos sido gravemente dañados.

B) Del palacio a Lodebar

(2Sa 9:4)  —¿Dónde está? —preguntó el rey. —En Lodebar —le contestó Siba—, en la casa de Maquir, hijo de Amiel.

Vemos aquí, que Mefi-boset no fue dañado sólo en su persona, en su alma, sino también en su posición. Pasó de tener la posición de heredero del reino y vivir en el palacio, a la posición de un despojado, fugitivo de la muerte, separado del rey y del reino.

Lodebar tiene un doble significado: * sin pasto * sin palabra (incomunicado)

Lodebar era una tierra árida, sin fruto, un lugar apartado. Para Mefi-Boset, Lodebar era la tierra del “nunca jamás”. Sí, el “nunca jamás” a sus sueños, ilusiones y anhelos. Era la tierra de la desdicha y de sus frustraciones, viendo como los demás podían ir de una ciudad a otra sin miedo de ser capturados y ejecutados, pero él no. Lodebar era realmente una cárcel de la cual no tenía escapatoria.

De la misma manera, a causa del pecado nosotros fuimos despojados del reino y echados fuera de nuestra posición como herederos.

Lodebar para nosotros, simboliza nuestro lugar de esclavitud, la prisión del pecado, la cual nos impide vivir con esperanza, nos ha incomunicado con Dios (el rey) y nos ha adentrado en una espiral de vergüenza y dolor.

Para algunos, más específicamente Lodebar, es la prisión de la ansiedad y el dolor derivada de traumas en sus vidas (maltrato, violación, desprecio, la falta de afecto de los padres, el dolor de la pérdida por la muerte de un ser querido… etc..)

Para otros Lodebar, es la prisión de sus propias malas decisiones, una vida de vicios, falta de perdón, resentemiento, amargura… etc..

TODOS AL IGUAL QUE MEFI-BOSET TENEMOS UN LODEBAR, ¿cuál es el tuyo?

II.- UN PACTO DE AMOR LE LLAMA ANTE EL REY.

(1Sa 20:41-42)  En cuanto se fue el niño, David salió de su escondite cerca del montón de piedras* y se inclinó ante Jonatán tres veces, rostro en tierra. Mientras se abrazaban y se despedían, los dos lloraban, especialmente David.

Finalmente, Jonatán le dijo a David: «Ve en paz, porque nos hemos jurado lealtad el uno al otro en el nombre del SEÑOR. Él es testigo del vínculo que hay entre nosotros y nuestros hijos para siempre». Después David se fue, y Jonatán regresó a la ciudad.*

(1Sa 24:20-22)  Y ahora, como yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable, júrame, pues, ahora por Jehová, que no destruirás mi descendencia después de mí, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre. Entonces David juró a Saul.

Encontramos en las escrituras que había una profunda amistad entre David y Jonathan, se amaban más que como amigos, como hermanos. Este amor les llevó a hacer un pacto  de lealtad no sólo entre ellos sino también hacia sus descendientes. Este pacto que entre lágrimas David hizo con Jonathan, fue el que le llevó a Jurarle a Saul que no tocaría su descendencia, y fue el que le llevó (cuando ya Dios lo había puesto en el trono) a acordarse de la casa de Saul cuando él estaba en palacio.

(2Sa 9:1-5)  Cierto día, David preguntó: «¿Hay alguien de la familia de Saúl que aún siga con vida, alguien a quien pueda mostrarle bondad por amor a Jonatán?».

Entonces mandó llamar a Siba, un hombre que había sido uno de los siervos de Saúl. —¿Eres tú Siba? —le preguntó el rey. —Sí, señor, lo soy —contestó Siba.

Enseguida el rey le preguntó: —¿Hay alguien de la familia de Saúl que todavía viva? De ser así, quisiera mostrarle la bondad de Dios. Siba le contestó: —Sí, uno de los hijos de Jonatán sigue con vida. Está lisiado de ambos pies.

 —¿Dónde está? —preguntó el rey. —En Lodebar —le contestó Siba—, en la casa de Maquir, hijo de Amiel. Entonces David mandó a buscarlo y lo sacó de la casa de Maquir.

Un pacto de amor por la profunda amistad con Jonathan, hizo que el rey mandara a llamar a Mefi-boset y lo trajeran ante él. La incomunicación con el Rey se rompió gracias a ese pacto de amor.

DE LA MISMA MANERA, recordemos que Abraham en las escrituras es llamado amigo de Dios. Y Dios hizo un pacto con Abraham, que en sus generaciones serían benditas todas las familias de la tierra. Veámoslo:

(Gén 22:17-18)  ciertamente te bendeciré. Multiplicaré tu descendencia* hasta que sea incontable, como las estrellas del cielo y la arena a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos; y mediante tu descendencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas.

(Gén 15:5-6)  Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.  Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

* Aquí encontramos una figura también de lo que sería con nosotros “justificados pues por la fe”, la fe en la promesa: Cristo.

Pero sigamos:

 (Gén 15:7-8)  Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?

* En otras palabras, Abraham le pregunta a Dios ¿y cómo se que cumplirás esto?

(Gén 15:9-12)  Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

 Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves. Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.Mas a la caída del sol le sobrecogió un sueño a Abram.

(Gén 15:17-18)  Después de que el sol se puso y cayó la oscuridad, Abram vio un horno humeante y una antorcha ardiente que pasaban entre las mitades de los animales muertos.  Entonces el SEÑOR hizo un pacto con Abram aquel día y dijo: «Yo he entregado esta tierra a tus descendientes.

A la pregunta de Abraham, Dios le manda a preparar un rito de alianza. En la antigüedad se practicaba un rito que tenía lugar cuando se concertaba una alianza o un pacto solemne, el cual no se podía rebocar. Los animales sacrificados se partían por la mitad (v. 10), y los contratantes pasaban entre las dos mitades pronunciando un juramento o pacto. Los animales partidos por la mitad eran, a su vez, el símbolo de la suerte que ellos mismos correrían si faltaban al compromiso contraído.

Pero Dios hizo caer un sueño profundo sobre Abraham, para que este no se paseara por los animales sacrificados, y cuando Abraham despertó, vio como Dios se paseaba en ese pasillo de la alianza en forma de un fuego ardiente.

Dios lo hizo así, para que Abraham comprendiera que la promesa que le daba estaba basada en un pacto de amor, no de condición. Le estaba diciendo: no se trata de ti Abraham, el pacto está basado en mi, en quien Yo soy, y lo que Yo he decidido. No es un pacto condicional, es un pacto de amor. Este pacto no está basado en dos partes, con unas leyes que tu tengas que cumplir, porque tú jamás lo podrías cumplir.

Ese mismo pacto de amor que Dios hace a Abraham, se cumple en nosotros por medio de Cristo.

(Gál 3:5-8)  Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley? ¡Por supuesto que no! Es porque creen el mensaje que oyeron acerca de Cristo.

Del mismo modo, «Abraham le creyó a Dios, y Dios lo consideró justo debido a su fe».  Así que los verdaderos hijos de Abraham son los que ponen su fe en Dios.

Es más, las Escrituras previeron este tiempo en el que Dios declararía justos a los gentiles por causa de su fe. Dios anunció esa Buena Noticia a Abraham hace tiempo, cuando le dijo: «Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti».

(Gál 3:14)  Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido.

(Gál 3:29)  Y, ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenece a ustedes.

Abraham nunca podría haber cumplido la ley, por eso Dios se paseó solo por el pasillo del pacto. Porque sólo él podría cumplir la ley, Cristo. En Cristo se cumplió la ley y nuestra fe puesta en el, nos convierte en herederos de la promesa de Abraham.

ESTE ES EL MARAVILLOSO PACTO DE AMOR DE DIOS:  SU GRACIA

Y AL IGUAL QUE CON MEFI-BOSET, LA GRACIA (ESE PACTO DE AMOR) NOS  HA DADO LA OPORTUNIDAD DE SER LLAMADOS POR EL REY.

III.- LA GRACIA (BONDAD) DEL REY LE RESTITUYE.

(2Sa 9:6-13)  Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.

 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.

Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?

Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.

Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.

 Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.

Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.

Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.

La bondad de David restituyó a Mefi-Boset:

– Como persona al tratarle como a un príncipe, cuando este se veía como un perro

– En su posición al adoptarlo como hijo (se sentaba a la mesa del rey como uno de sus hijos…) y devolverle la herencia del reino (entregándole todas las tierras y propiedades de la casa de Saul.

– En sus generaciones (su hijo Micaía pasó de vivir el despojo y la vergüenza a vivir las bendiciones de la promesa de David a su padre Mefi-Boset)

CONCLUSIÓN:

De la misma manera que a Mefi-Boset, la gracia del Rey nos ha restituido como personas (al librarnos del pecado y sus consecuencias), en nuestra posición al hacernos herederos y extendiendo la promesa a nuestras generaciones.

Mefi-Boset seguía lisiado de los pies mientras se sentaba a la mesa del Rey. Eso es lo que hace la gracia. Al igual que Mefi-Boset, Dios nos ha otorgado un lugar sentados juntamente con Cristo (a la mesa del Rey) aun a pesar de que continuemos con nuestras debilidades y limitaciones. Es decir nuestra posición no depende de nosotros. Aun a pesar de nuestras debilidades, de que seguimos fallando, de que no somos merecedores… ENTIENDANLO: no nos lo podemos ganar, NO TENEMOS NINGUNA MONEDA DE CAMBIO PARA CON DIOS.

SOMOS RESTITUIDOS POR SU ABSOLUTA GRACIA.

(Efe 2:4-6)  Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)

Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús.

(Rom 8:15;17)  Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos.* Ahora lo llamamos «Abba, Padre».Y, como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios.

…. Y TODO ESTO NOS LO HA DADO UN PACTO DE AMOR.

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