IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

¿A QUIÉN ESTÁS MIRANDO? Rafa Boix

Deja un comentario

Puestos-los-ojos-en-Jesús

INTRODUCCIÓN

En estas últimas semanas estamos escuchando una Palabra de Dios que nos está retando. Dios nos está revelando su Gracia, su Poder, su Autoridad, el lugar donde nos ha puesto… (Testimonios de esto?)

¿Qué pasa en nuestra mente cuando escuchamos todo esto? ¿Cuál es la razón por la que nos cuesta tanto creer? ¿Acaso no es verdad todo lo que estamos diciendo? ¿Ha cambiado Dios? ¿Entonces, cual es la razón por la cual no logramos vivirlo, ponerlo en práctica? ¿Por qué todo esto parece quedarse en bonitas palabras? ¿Cuál es la razón por la cual no logramos pasar la barrera de la incredulidad?

 ¿Estás mirándote a ti? ¿Estás mirando tu vida? ¿Estás mirando tus fallos, debilidades?

¿Conoces las 3 D?

– Si miras las circunstancias te desanimas

– Si miras a las personas te desilusionas

– Si te miras a ti mismo te decepcionas

 ¿A quién estás mirando? ¿Sobre quién o qué están tus ojos?

 LOS HEROES DE LA FE

Hebreos 11 nos presenta una lista de personas, hombres y mujeres que hicieron grandes hazañas, vivieron vidas espectaculares y que aunque la Biblia no los llama así, son considerados como los HÉROES DE LA FE.

 A menudo escuchamos y leemos sobre ellos y son pintados tan santos, obedientes, íntegros que al compararnos con ellos, con lo que hicieron, como vivieron, nos sentimos tan indignos de ser usados por el Señor… ¡¡no hemos entendido la Gracia!!?

Queremos creer que si no vivimos como ellos o hacemos algo que ellos hicieron, no merecemos nada de Dios.

¡¡¿A quién estás mirando? ¿Sobre quién o qué están tus ojos?!!

¿Qué es un héroe?

Una persona se convierte en héroe cuando realiza una hazaña extraordinaria y digna de elogio e imitación para la cultura de su lugar y tiempo, particularmente cuando para ello sacrifica o arriesga valerosamente su vida, mostrando con ello gran valor y virtudes que se estiman dignas de imitación.

 SUS HAZAÑAS Y FLAQUEZAS

Noé: Destacó por su fe para hacer el Arca durante 100 años. Destacó por ser justo. Pero también lo encontramos desnudo y borracho.

Abraham: Nos llama la atención su fe, el que fuese llamado amigo de Dios. Escogido por Dios para cumplir la Promesa. Obediente. Pero también dudó al acostarse con su criada. Mintió por salvar su vida.

– Jacob: Luchó con Dios y ganó. Llamado Israel. Pero era un usurpador, un mentiroso.

– Moisés: El que abre los mares. El que habla con Dios cara a cara. El más manso de la tierra. El que vio descender maná del cielo, salir agua de la roca, era tartamudo, temeroso, se sentía incapaz de hacer lo que Dios le pedía.

– Gedeón: El libertador. El Juez de Israel. Dios lo encontró escondido y acobardado.

– Sansón: El hombre consagrado. El que mató un león con sus manos y mil hombres con una quijada de asno. Rompió todas las leyes de su voto nazareo.

– David: El salmista, quien mataba leones, osos y gigantes, el hombre conforme al corazón de Dios. La debilidad lo llevó a adulterar y matar a un hombre.

– Elías: el profeta del fuego lo vemos escondido en la cueva, deprimido y melancólico. Sgo 5:17 dice “Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio. Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos.”

 Ninguno de ellos fue perfecto. Tenían debilidades como las nuestras. Sintieron miedo, soledad, inseguridad. Pero la Biblia dice de ellos:

Hebreos 11:33-34 “por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad (NTV: Su debilidad se convirtió en fortaleza)

 Pensamos y meditamos en sus hazañas y nos preguntamos si alguna vez llegaremos a ser como ellos. Fijamos nuestra mirada en sus hazañas, en sus justicias.

 ¿Por qué? Porque al no entender la Gracia, aún seguimos necesitando creer que si no hacemos algo digno de admirar, no merecemos el título que se nos ha entregado.

 ¿Y qué hemos hecho nosotros? ¿Cuál ha sido nuestro mayor esfuerzo por el Señor? ¿Cuál es nuestra justicia? ¿Puede nuestra justicia, nuestras obras o hazañas darnos un lugar entre los héroes?

 Juan el Bautista: dudó de Jesús cuando estaba en la cárcel.  Mateo 11:11 »Les digo la verdad, de todos los que han vivido, nadie es superior a Juan el Bautista. Sin embargo, hasta la persona más insignificante en el reino del cielo es superior a él.

 ¿Estamos poniendo nuestros ojos en lo que hicieron? ¿En sus justicias, sus obras o en la Justicia  y la obra de Cristo? Estamos acostumbrados a que tenemos que hacer algo para ganarnos el favor de Dios.

 Isaías 64:6 Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros. Cuando mostramos nuestros actos de justicia, no son más que trapos sucios. Como las hojas del otoño, nos marchitamos y caemos, y nuestros pecados nos arrasan como el viento.

 Aunque hiciéramos todo lo que ellos y mucho más, seguiríamos siendo injustos.

 Rom 3:22-27 Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere. (23) Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. (24) Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. (25) Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado, (26) porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen en Jesús. (27) ¿Podemos, entonces, jactarnos de haber hecho algo para que Dios nos acepte? No, porque nuestra libertad de culpa y cargo no se basa en la obediencia a la ley. Está basada en la fe.

 ¿De verdad crees que si hicieras algo como ellos serías más digno?

Rom 9:30 ¿Qué significa todo esto? Aunque los gentiles no trataban de seguir las normas de Dios, fueron declarados justos a los ojos de Dios. Y eso sucedió por medio de la fe. (31) Pero los hijos de Israel, que se esforzaron tanto en cumplir la ley para llegar a ser justos ante Dios, nunca lo lograron. (32) ¿Por qué no? Porque trataban de hacerse justos ante Dios por cumplir la ley en lugar de confiar en él. Tropezaron con la gran piedra en su camino.

 Jeremías 17:5 Esto dice el SEÑOR: «Malditos son los que ponen su confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza humana y apartan el corazón del SEÑOR.

 Ellos eran débiles hombres y mujeres como tú y como yo. Pero de nosotros y no de ellos se escribió esto:

Rom 5:1 Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.

(2) Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.

 ¿A quién estás mirando? ¿Sobre quién o qué están tus ojos? No mires la justicia de los hombres. No mires tu propia justicia. Mira a Cristo, su Justicia y su Obra.

 LOS APÓSTOLES

 SUS HAZAÑAS

Pedro: Sanó al cojo de la puerta del Templo (Hch 3); resucitó a Dorcas (Hch 9); su sombra sanaba a los enfermos (Hch 5:15)

Juan, el apóstol del amor.

Jacobo, Andrés, Santiago, Felipe, Bartolomé, Tomás, Leví, Simón y Judas.

Todos hicieron grandes milagros, sanaron a los enfermos, y liberaron a los endemoniados.

 Lucas 10:17 Cuando los setenta y dos discípulos regresaron, le informaron llenos de alegría: —¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre! (18) —Sí —les dijo —. Vi a Satanás caer del cielo como un rayo. (19) Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño. (20) Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan; alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo.

 SUS FLAQUEZAS

  • Pedro se hunde en el mar cuando quitó sus ojos de Jesús. (Video)
  • Pedro se hunde en su debilidad por quitar los ojos de Jesús. (Video)

 Pedro acabó abandonando a Jesús. Volvió a su vieja vida de pescador porque no se sentía digno de seguir a Jesús.

Juan 21:15 Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? —Sí, Señor —contestó Pedro—, tú sabes que te quiero. —Entonces, alimenta a mis corderos —le dijo Jesús. (16) Jesús repitió la pregunta: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas? —Sí, Señor —dijo Pedro—, tú sabes que te quiero. —Entonces, cuida de mis ovejas —dijo Jesús. (17) Le preguntó por tercera vez: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: «¿Me quieres?». Le contestó: —Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: —Entonces, alimenta a mis ovejas.

 Pedro no fue escogido por sus obras, o por su justicia. Fue escogido por Jesús porque así le plació.

¿A quién estás mirando? ¿Sobre quién o qué están tus ojos? No mires la justicia de los hombres. No mires tu propia justicia. Mira a Cristo, su Justicia y su Obra.

 Pedro confió en el mismo, en su propia justicia y le falló.

 Hch 3:1-6 Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración. Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna.  Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: –¡Míranos! El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo. –No tengo plata ni oro –declaró Pedro–, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!

 III. PABLO

SUS HAZAÑAS

1ª Co 2:4 Y mi mensaje y mi predicación fueron muy sencillos. En lugar de usar discursos ingeniosos y persuasivos, confié solamente en el poder del Espíritu Santo.

Pablo vivió una vida en el poder del Espíritu Santo. La palabra PODER aparece 44 veces en sus escritos.

Enfermos eran sanados, muertos resucitados, endemoniados liberados, miles conocían a Jesús.

SUS FLAQUEZAS

¿Cómo logró Pablo hacer todas esas cosas? ¿Fue por quién era, por su justicia, sus obras?

2ª Co 11:21-30 ¡Me da vergüenza decir que nosotros fuimos demasiado «débiles» para hacer lo mismo! Pero sea lo que sea de lo que ellos se atrevan a jactarse —otra vez hablo como un necio —yo también me atrevo a jactarme de lo mismo. (22) ¿Son ellos hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? También lo soy yo. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. (23) ¿Son siervos de Cristo? Sé que sueno como un loco, ¡pero yo lo he servido mucho más! He trabajado con más esfuerzo, me han encarcelado más seguido, fui azotado innumerables veces y enfrenté la muerte en repetidas ocasiones. (24) En cinco ocasiones distintas, los líderes judíos me dieron treinta y nueve latigazos.

(25) Tres veces me azotaron con varas. Una vez fui apedreado. Tres veces sufrí naufragios. Una vez pasé toda una noche y el día siguiente a la deriva en el mar. (26) He estado en muchos viajes muy largos. Enfrenté peligros de ríos y de ladrones. Enfrenté peligros de parte de mi propio pueblo, los judíos, y también de los gentiles. Enfrenté peligros en ciudades, en desiertos y en mares. Y enfrenté peligros de hombres que afirman ser creyentes, pero no lo son. (27) He trabajado con esfuerzo y por largas horas y soporté muchas noches sin dormir. He tenido hambre y sed, y a menudo me he quedado sin nada que comer. He temblado de frío, sin tener ropa suficiente para mantenerme abrigado. (28) Y, además de todo eso, a diario llevo la carga de mi preocupación por todas las iglesias. (29) ¿Quién está débil sin que yo no sienta esa misma debilidad? ¿Quién se ha dejado llevar por mal camino y sin que yo no arda de enojo? (30) Si debo jactarme, preferiría jactarme de las cosas que muestran lo débil que soy.

Pablo sigue contando de su experiencia en el cielo, de las revelaciones que recibe de Dios directamente. ¿Fue eso lo que le llevó a una vida de poder?

2ª Co 12:7 Así que, para impedir que me volviera orgulloso, se me dio una espina en mi carne, un mensajero de Satanás para atormentarme e impedir que me volviera orgulloso. (8) En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. (9) Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.

Pablo sabía lo que tenía y sabía quién era, no por su propia justicia ni por nada de lo qué pudiera hacer.

1ª Co 15:10 Sin embargo, lo que ahora soy, todo se debe a que Dios derramó su favor especial sobre mí, y no sin resultados. Pues he trabajado mucho más que cualquiera de los otros apóstoles; pero no fui yo sino Dios quien obraba a través de mí por su gracia.

CONCLUSIÓN

¿Qué pasa en nuestra mente cuando escuchamos todo esto? ¿Cuál es la razón por la que nos cuesta tanto creer? ¿Acaso no es verdad todo lo que estamos diciendo? ¿Ha cambiado Dios? ¿Entonces, cual es la razón por la cual no logramos vivirlo, ponerlo en práctica? ¿Por qué todo esto parece quedarse en bonitas palabras? ¿Cuál es la razón por la cual no logramos pasar la barrera de la incredulidad?

¿Estaremos fijándonos demasiado en quienes somos? ¿En nuestros errores? ¿Debilidades?

¿A quién estás mirando? ¿Sobre quién o qué están tus ojos? No mires la justicia de los hombres. No mires tu propia justicia. Mira a Cristo, su Justicia y su Obra.

Hebreos 12:1-3

Teniendo en cuenta a todas estas personas, y lo que hicieron, y como vivieron…

– Despojémonos del peso / del lastre que nos estorba

– Quietemos, despojemos de nosotros el pecado que nos persigue / que nos hace tropezar.

– Corramos la carrera que Dios nos ha puesto por delante con paciencia, con perseverancia.

– Puestos los ojos en Jesús / fijando la mirada en Jesús. No en los Héroes de la fe, no en los apóstoles, no en nosotros mismos. No en nuestras victorias o derrotas. En Jesús.

– El campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.

1ª Co 2:9  Sin embargo, como está escrito: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.” (10)  Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. (11)  En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. (12) Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s