IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

JESÚS, MÁS QUE SUFICIENTE (Rafa Boix)

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INTRODUCCIÓN
Minnie y George Lacy se enfrentaron con algunas preguntas: <<¿Jesús es todo lo que necesitamos? ¿Nuestra relación con Cristo es suficiente para sostenernos? ¿Él alcanzará para ayudarnos a querer seguir viviendo? ¿Le importa lo que nos pasa?>>.
Estas palabras (preguntas) podrían no tener mucha importancia si hubieran salido de otras personas, pero no era el caso de Minnie y George Lacy.
En 1904, siendo misioneros, la hija menor de los Lacy se enfermó. Al poco tiempo, sus otros cinco hijos murieron de escarlatina en un mismo año. En cartas enviadas a la organización misionera, George escribió sobre su profunda soledad y tristeza: A veces, nos parece que no podemos soportar más. Sin embargo, más tarde, agregó:  El Señor está con nosotros y nos ayuda de una manera maravillosa.
En el momento más oscuro de su vida, descubrieron que Jesús estaba cerca y que era suficiente para consolarlos.
La historia de Helen en el genocidio turco hacia los armenios 1915-1921
– El asesinato cruel de su padre por no negar a Cristo.
– El asesinato de su hermano de ocho años (Haroutune): Se lo llevaron lejos y lo colocaron en una casa con muchos otros jóvenes y hombres armenios. Arrojaron queroseno en el edificio y sellaron las puertas y ventanas con tablas y clavos. Luego le prendieron fuego a la casa.
Madres y hermanas observaban mientras las llamas ardían con furia, y se oían gritos desde el interior de la casa. Soldados turcos vigilaban la propiedad y se burlaban de las indefensas espectadoras. “¿Su Dios no tiene suficiente poder para hacer que una nube de lluvia venga a apagar este pequeño fuego que hemos encendido? ¿Qué tan poderoso es su Dios si no puede apagar un fuego pequeño? Quizá no tiene poder. O si lo tiene, no le deben importar mucho ustedes. ¿Por qué no apaga el fuego? ¿Cómo puede un Dios de amor permitir que todos estos hijos mueran? Aquí están todas ustedes, orando a su Dios. ¿Por qué no oye sus oraciones?
A pesar de estos horrendos acontecimientos, Anna, la madre de Helen permaneció como una roca de fe, aceptó estos acontecimientos horrendos y continuó orando y alabando a Dios.
Helen sin embargo, cerró su corazón a Dios a los 12 años durante los próximos 80 años de su vida. Sus últimas palabras antes de morir a los 92 años: Lamento no haber hecho las paces con Dios antes.
¿Cómo es posible que una persona pueda pasar por acontecimientos de este tipo y continué su vida perseverando en su fe, alabando y sirviendo a Dios?
Romanos 8:31-39

¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? (32) Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás? (33) ¿Quién se atreve a acusarnos a nosotros, a quienes Dios ha elegido para sí? Nadie, porque Dios mismo nos puso en la relación correcta con él. (34) Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros. (35) ¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte? (36) (Como dicen las Escrituras: «Por tu causa nos matan cada día; nos tratan como a ovejas en el matadero»*). (37) Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó. (38) Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios,* ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. (39) Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.

I. EN TODAS ESTAS COSAS…
Minney, George, Anna, Helen fueron personas que pasaron por estas cosas. Por la angustia, por la pérdida, por el dolor, por la persecución, por el abandono, por la soledad, por la impotencia, el rechazo.
Ellos mejor que nadie podrían testificarnos de lo que se siente al pasar por estas situaciones.
Pero ¿y el apóstol Pablo? ¿Tienen algún valor las palabras de Pablo para nosotros?
• Primeramente creemos en estas palabras porque son Palabra de Dios, para los cristianos del primer siglo, para los cristianos de todas las épocas y para nosotros hoy.
• Segundo creemos en estas palabras porque no fueron meras habladurías. Pablo no era un charlatán. No era un simple filósofo que hablaba desde la seguridad o la comodidad. Pablo experimentó ESTAS COSAS y por eso hablaba con autoridad.
El versículo 35 menciona algunas de ellas: Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada
2ª Corintios 11:24-29 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?

Pablo sabía a qué se refería cuando hablaba de ESTAS COSAS…
¿Y tú? ¿Por dónde estás pasando? ¿Cuáles son ESTAS COSAS que te preocupan, que te afligen, que roban la paz, el gozo y la tranquilidad? ¿Qué cosas mayores que las que vivió Pablo, Minney y George (que perdieron a sus seis hijos), o mayores que las de Anna (asesinaron a su marido delante de ella y quemaron a su hijo sin poder hacer nada)?
Quizás no hayas pasado por experiencias similares y ojalá que nunca, pero todos pasamos por experiencias que hacen peligrar nuestra fe, la esperanza y el gozo.
– Fallecen nuestros seres queridos
– Nos enfermamos
– Nuestras oraciones parecen no recibir contestación
– El peso de la vida
– Los silencios de Dios, etc.

¿Cuál es la respuesta común de las personas ante tales acontecimientos?
– Vidas abrumadas – Preguntas como ¿Dónde estaba Dios cuando…?
– Frustradas – ¿Se interesa en realidad Dios por alguno de nosotros?
– Deprimidas – ¿Cómo puede Dios permitir que esto suceda?
– Personas se refugian en los vicios, alcohol, drogas.
– Matrimonios rotos por el divorcio, la separación
– Corazones arraigados en el odio, el rencor, la tristeza

¿Cuál es la diferencia para un cristiano? ¿Estamos los creyentes exentos de estos acontecimientos? Claro que no.
Hermanos, estamos en el mundo. Con todo lo que eso conlleva. Vivimos en un mundo imperfecto, lleno de pecado y expuestos a situaciones difíciles.
Jesús lo dijo: “En el mundo tendréis aflicción;”(Juan 16:33)
La Biblia no nos asegura que no pasaremos por el fuego, o por las aguas, o por el viento y la tempestad. Pasaremos y de hecho muchos de ustedes están pasando por ahí en este mismo momento.

Mateo 7:24-28 Nos habla de dos clases de personas. El creyente y el no creyente. Los dos experimentaron las mismas aflicciones, lluvias, vientos, ríos, tempestades.
– Minney y George estaban sirviendo al Señor como misioneros cuando ESTAS COSAS les llegaron.
– Anna y Helen vivieron ESTAS COSAS por no negar su fe en Cristo.
– Pablo experimentó ESTAS COSAS por amor a Cristo.
– Cristo experimentó ESTAS COSAS por amor a nosotros.

Mientras vivamos en este mundo, pasaremos por situaciones difíciles, conflictivas, que pondrán en peligro nuestras vidas. Que probarán nuestra fe y nuestra paciencia.
Bienvenido al mundo real. A mi mundo.
Pero ¿cómo pudo ser la respuesta de estas personas tan diferente? ¿Cómo pudieron pasar por tan grandes pruebas conservando el gozo, la esperanza y la fe?

Este es a mi modo de ver, el milagro de los milagros.

¿Y nosotros? ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué opciones tenemos? ¿Qué posibilidades tenemos de resistir? ¿Se puede salir de la prueba victorioso? ¿Triunfantes? ¿O es normal que ante la menor prueba o dificultad vayamos con la cabeza agachada y experimentando la derrota? Dios tiene una palabra para ti hoy:

Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas… las que ellos pasaron, las que tú estás pasando, las que pasarás en adelante…

II. SOMOS MÁS QUE VENCEDORES
¿Qué es un vencedor?
– Vencer es derrotar o rendir al enemigo o a la circunstancia.
– Aventajar o superar.
– Dominar.
– Conseguir uno lo que desea
– Persona que resulta ganadora en una competición o lucha.

Pero vencer, según este versículo es de mediocres. Cualquiera puede vencer. Aún el anticristo dice que salió venciendo y para vencer (Apo. 6:2)

Dios no te llamó a vencer tus circunstancias. Dios no te llamó para que tuvieras victoria sobre las aflicciones. Dios no quiere que sencillamente seas un vencedor.
Dile al que está a tu lado: “No eres un vencedor o vencedora.”

El apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo llama a los verdaderos hijos de Dios: “Más que vencedores.” Esa es tu verdadera naturaleza.

– Las personas que observaban a Minney, a George cuando perdieron a sus seis hijos se preguntarían ¿Cómo es posible? ¿Cuál es el secreto de su fortaleza?
– Los Turcos que mataron al marido de Anna y asesinaron a su hijo quemándolo mientras se burlaban de su Dios, al ver la fe de ella se preguntarían ¿Cómo es posible que siga creyendo, confiando en Dios?

Este es el secreto, la respuesta de ellos: Tenían una Palabra grabada en sus corazones, en sus mentes: MÁS QUE VENCEDORES.

Isaías 40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero eso no tiene que ver contigo. Tú tienes una naturaleza superior morando dentro de ti.
Isaías 40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Pro 24:16 Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse;
Pro 18:10 Torre fuerte es el nombre del Señor; A él correrá el justo, y será levantado.

Pero EN ESTAS COSAS no somos MAS QUE VENCEDORES por el testimonio de ellos o por lo que Pablo experimentó. Esto nos anima a seguir creyendo, pero el que yo pase por la prueba, por la aflicción, por la enfermedad, por la pérdida, por la persecución y aún así sea MÁS QUE VENCEDOR es por la sencilla razón de que esto es Palabra de Dios para mí y para ti.

No se por dónde has pasado, por donde estás pasando o por donde pasarás en un futuro. No se lo que sucederá mañana con mi economía, con mi familia o con mi salud, pero lo que sí sé es lo que Dios me dice: ERES MÁS QUE VENCEDOR. (Díle al que está a tu lado: VENCERÁS – SALDRÁS VENCIENDO – ERES MÁS QUE VENCEDOR.

Pero, ¿Por qué? ¿Por qué esa confianza? Las personas que han pasado por la aflicción extrema y han continuado creyendo y confiando, pueden hablar con autoridad, pueden asegurar esta palabra. Pero ¿Y nosotros? ¿Cómo sabremos que VENCEREMOS? ¿Quién nos da esa seguridad? ¿Son suficientes estos testimonios para creerlo?

III. POR MEDIO DE AQUEL QUE NOS AMÓ
Yo se, yo tengo la seguridad, la certeza y la convicción de que pase lo que pase, saldré MÁS QUE VENCEDOR. Y se que tú también.
No por mí. Se quien soy cuando la prueba llega, cuando el dinero no alcanza, cuando la enfermedad no retrocede, cuando la oración parece no causar ningún efecto. Yo no se lo que pasa por tu mente, pero se lo que pasa por la mía. Yo soy humano, también le he preguntado muchas veces a Dios ¿Dónde estás? O ¿Qué estás haciendo? También he salido muchas veces de mi tiempo con Dios a solas sin una respuesta, con temores.
Pero el hecho de que en cualquier prueba yo sepa que SOY MAS QUE VENCEDOR es que precisamente esto: Que se quien soy yo, pero también se QUIEN ES EL. Se que no soy MAS QUE VENCEDOR por mi, por mis talentos, por mis habilidades, por mi carácter o por lo que mis padres me enseñaron. Soy MAS QUE VENCEDOR… POR MEDIO DE AQUEL QUE NOS AMÓ.
Hay declaraciones que una persona que no confía en Cristo no puede hacer, pero tu y yo sí..
Juan 16:33 “Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.
1Jn 5:5 ¿Y quién puede ganar esta batalla contra el mundo? Únicamente los que creen que Jesús es el Hijo de Dios.
Flp 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

1ª Juan 2:13-14 Les escribo a ustedes, los que son maduros en la fe, porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio. Les escribo a ustedes, los que son jóvenes en la fe, porque han ganado la batalla contra el maligno. (14) Les he escrito a ustedes, que son hijos de Dios, porque conocen al Padre. Les he escrito a ustedes, los que son maduros en la fe, porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, los que son jóvenes en la fe, porque son fuertes; la palabra de Dios vive en sus corazones, y han ganado la batalla contra el maligno.

1Jn 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

1ª Corintios 12:9-10 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. (10) Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
NTV («Mi gracia es todo lo que necesitas)

Estas cosas no las puede decir alguien que no confía en Cristo, vendrán pruebas, dificultades, aflicciones y esas personas caerán, de derrumbarán, pero los que hemos confiado en Cristo, somos, por medio de Él, más que vencedores.

CONCLUSIÓN
La pregunta es ¿Estás confiando en Cristo? ¿Qué lugar ocupan las preocupaciones en tu vida? Si no has entregado tu vida a Cristo nunca ¿Te gustaría hacerlo por primera vez?
Si has puesto tu confianza en Cristo, sólo hay un resultado para ti: MÁS QUE VENCEDOR
Te invito a que escribas tus luchas en un papel, y en oración declares: VENCERÉ.

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