IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

NO BASTA CON SER RESPONSABLE

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No basta con ser responsable
por Juan Vereecken

No basta con ser responsable. Cuando haces lo que te piden eres responsable, pero no es hacer lo que te piden lo que marca la diferencia, sino hacer lo que no te piden, porque cualquiera puede cumplir. Si no te conformas con cumplir con la norma y decides ir más allá, si decides hacer tuya la visión de la organización para la que trabajas, adquieres un rasgo distinto, ya no eres solamente un empleado que lleva a cabo sus tareas, sino alguien que aporta con entusiasmo para alcanzar el mayor éxito de la organización. ¡Todos quieren a alguien así en sus equipos! No estoy buscando gente que sea únicamente responsable para que colabore conmigo en las diferentes organizaciones que lidero; estoy buscando a aquellos que tengan la misma visión, o que estén dispuestos a adueñarse de ella con la misma pasión. Las personas agudas siempre dan más. Oigo a muchos decir que están buscando individuos responsables para sus organizaciones. Si lo estás haciendo, ellos te van a ayudar a llegar solamente a un cierto nivel. No debes andar a la caza únicamente de personas cumplidoras porque la responsabilidad sola, les llevará a un cierto grado. Es más, a veces ser responsable de acuerdo a lo que pensamos hoy en día, en términos reales significa ser desleal y más adelante te voy a explicar por qué. Quiero estar rodeado de quienes se adueñen de la visión o del trabajo que hagan, no de los que sólo cumplen con lo que se les pide, porque eso no es agudeza. La agudeza tiene que ver con hacer lo que no se te pide. Adueñarse de la visión te lleva a hacer lo que sea con tal de que las cosas funcionen. ¡Lo que sea! En cambio los cumplidores no tienen esa actitud de «lo que sea», tienen la actitud de «voy a cumplir con mis responsabilidades y haré lo que me pidan». En nuestros conceptos de hoy en día eso es ser alguien responsable. Yo no quiero estar rodeado de los que «cumplan con sus responsabilidades» porque eso pondría toda la presión sobre mí. Tendría que estar cuidando, revisando y pidiendo cuentas. Por eso tenemos supervisores y toda una estructura burocrática en las empresas y a veces en las iglesias y en los gobiernos. ¿Por qué? Porque las personas no se adueñan de la visión, sino simplemente cumplen con sus tareas. Cuando uno se limita a ser responsable, alguien más tiene que calificarlo. Alguien tiene que ver su trabajo y repasar cada área que tiene bajo su cuidado. En cambio, cuando eres dueño de algo, yo te aseguro que haces lo que sea para que las cosas funcionen, y eso es lo que hace a la gente aguda. A mí me gusta platicar con los que se expresan de la siguiente manera cuando hablan de su trabajo: «mi visión», «mi empresa», «mi iglesia». Nada me enfada más que oírles decir: «tu visión», «estamos contigo en tu visión». Cuando oigo a alguien expresarse así, yo lo corrijo cada vez que lo dice. Lo mismo cuando me dicen: «Me encanta tu iglesia». Entiendo lo que quieren decir, pero eso lleva a tener una mentalidad equivocada. No es mi iglesia, sino nuestra iglesia, y la persona que no se adueñe de la visión será una de las tantas que lleguen el día de reunión a sentarse a escuchar una enseñanza y despedirse hasta la próxima semana. Lo mismo sucede con los que trabajan en una empresa. Llegan, marcan su tarjeta y cumplen con su horario, hacen su trabajo y luego se van. Hay una gran diferencia entre ser responsable y adueñarse de algo. Cuando uno se adueña de algo, la organización o la empresa deja de ser de alguien más y se convierte en mi empresa o mi organización. Pensando en los que asisten a nuestra iglesia, yo podría mencionar quiénes son los que la han hecho suya; y no porque lo digan sino porque se ve que es su visión y su iglesia. Eso es lo que hace a una persona aguda: tener la mentalidad de «lo que sea», lo que tenga que hacer. Si eso significa desvelarse toda la noche, levantarse a las cinco de la mañana, ensayar muchas veces… ¡lo que sea! ¿Por qué? Porque es mío. Esta es la diferencia entre quien dice: «mi organización, mi iglesia, mi visión» y el que dice: «tu organización, tu iglesia y tu visión». He oído a varios líderes decir que les encanta cuando una persona llega y les dice: «Mi esposa y yo estamos contigo para apoyarte en tu visión», y se ponen muy contentos de oírlo. Mi manera de pensar es distinta. Creo que eso no es suficiente. Cuando esta visión se convierte en la tuya, ya estamos en el mismo canal. Entonces ya no necesito estar viendo con cada uno qué va a hacer y qué no va a hacer. Cuando la gente se adueña de algo, ya no tienes que estar animándola ni empujándola. Ser solamente leal a la visión de otro no te va a hacer una persona aguda. Es muy fácil darse cuenta cuando alguien ve como suyo propio lo que está haciendo.

Tomado del libro Agudeza © 2011 por John M. Vereecken Publicado por Editorial Vida. ISBN:978-0-8297-6160-3 Usado con permiso de Editorial Vida.

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