IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

SI ERES SAL, ENTONCES SAL AHÍ FUERA

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Mateo 5:13  Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

  1. VOSOTROS: ¿Quiénes? ¿A quién se está dirigiendo Jesús?
  • El versículo 1 nos habla de una multitud en la que podrían haber creyentes y no creyentes.
  • Pero también el versículo 1 nos dice que allí, junto a aquella multitud, estaban sus discípulos. (aprendices, alumnos) aquellos que le siguen con el propósito de ser como Él. Esto marca una diferencia, no habla de cualquier persona. Esto reduce el círculo. Jesús dice: “Vosotros, los que sois mis discípulos, los que estáis aprendiendo de mí, los que me seguís con el propósito de ser como yo, para vosotros son estas palabras.”
  • Pero los versículos 3 al 11 nos hablan de las bienaventuranzas, o mejor dicho de los bienaventurados.

Vosotros, los que sois bienaventurados, los que sois pobres en espíritu, los que lloráis por la injusticia del pecado, los que sois mansos, los que tenéis hambre y sed de justicia, los que sois misericordiosos, los que sois limpios de corazón, los que sois pacificadores. Para vosotros es esta palabra. Jesús está hablando a esta clase de personas. No habla al mundo en general, no habla a cualquiera que dice ser creyente, está hablando a personas que han adquirido un compromiso serio con Jesús, con ser como Él, con seguir sus pasos.

El versículo 10 y 11 habla de personas que están dispuestas a sufrir persecución por causa de la verdad, personas cuyo compromiso con Cristo es tan serio, que no les importa ser vituperados, perseguidos o que digan de ellos toda clase de mal mintiendo.

Mateo 5:13 Cuando Jesús dice vosotros se está refiriendo a este tipo de personas: Discípulos, seguidores de Cristo hasta el final, personas que han hecho un compromiso con el Evangelio, personas que se han comprometido a seguir a Jesús y obedecerle hasta el final, cueste lo que cueste.

 2. SOIS: Ser tiene que ver con la propia naturaleza. Es diferente decir “estoy que soy”. Pero aquí Jesús está afirmando nuestra identidad. Puedes usar un objeto, una cuchara para muchas cosas, pero es una cuchara. Cuando Jesús dice: “vosotros sois” está afirmando nuestra identidad, nuestra naturaleza, está afirmando el propósito para el cual fuimos creados.

Jesús está hablando a la Iglesia, está hablando a personas que han decidido voluntariamente seguirle, personas que han hecho un compromiso con Cristo, con su Palabra.

Jesús está hablando a personas que deberían haber entendido que se espera de ellos, deberían haber entendido que significa ser cristianos o discípulos de Jesús. Otra cosa es que no lo estemos llevando a cabo, pero ser, somos, y por lo tanto se espera de nosotros que nos comportemos conforme a lo que somos.

Ef. 4:1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados

 3. LA SAL DE LA TIERRA

Vosotros sois la sal de la tierra.

  • Si decidiste creer en Jesús, eres la sal de la tierra.
  • Si decidiste ser discípulo de Jesús, eres la sal de la tierra.
  • Si estás siguiendo a Jesús con el propósito de ser como Él, eso te convierte en sal de esta tierra. No se si lo estás llevando a cabo, pero lo eres, eres sal. No se si entendiste lo que significa ser discípulo de Jesús, seguidor de Él, pero se espera de ti que seas sal de la tierra.

 ¿Qué propiedades tiene la sal? ¿Qué efectos produce cuando se usa?

 La sal da sabor, la sal conserva, la sal produce sed, la sal es un generador del apetito y estimula la ingesta de alimentos.

 Al decirnos Jesús, que nosotros, sus discípulos, sus seguidores, los que hemos hecho un compromiso serio con Él, somos la sal de la tierra,  lo que realmente está diciendo es:

 SABOR: Vosotros tenéis la responsabilidad de dar sabor a esta tierra. Marcáis la diferencia. Hacéis que una cosa insípida, poco apetecible recobre valor, recobre importancia, tenga atracción.

Muchas personas han perdido el sabor de la vida, o por la vida. Han dejado de disfrutar de esta vida por la falta de valores, de ética, de amor, de respeto, etc., y se espera de la Iglesia, de los cristianos, de los que dicen ser discípulos de Jesús, que marquen la diferencia, que hagan que esas personas piensen diferente. Se espera de nosotros que tengamos ese efecto sobre la sociedad, porque somos la sal de esta tierra.

 CONSERVA: Si Jesús dice de nosotros que somos la sal de la tierra, lo que está queriendo decir es que tenemos la responsabilidad conservar, de evitar que la corrupción continúe. Es normal que la carne por sí sola se corrompa, pero no es normal que la sal deje de hacer su función.

 Leonard Ravenhill decía: Así como va la Iglesia va el mundo.  Y tenía razón pues es la Iglesia la que tiene no sólo la responsabilidad, sino la capacidad de conservar, de evitar que el pecado se extienda.

  • Jesús no se refirió a ningún grupo político como sal de la tierra.
  • Jesús no dijo a los fariseos (religiosos) que ellos eran la sal de la tierra.
  • No habló a ninguna ONG, ni a ninguna asociación, ni a ningún grupo social, no fue a ellos a quienes llamó la Sal de la tierra, fue a la iglesia, a los cristianos, a sus discípulos. Pero todas estas asociaciones, ONGs, grupos políticos, etc., están haciendo esta función, porque la verdadera sal no está ejerciendo su función.

 PRODUCE SED: Cuando Jesús dice de nosotros que somos la sal de la tierra, está esperando que tengamos la capacidad de hacer que las personas deseen a Jesús, que es el Agua de Vida. ¿Produce tu vida en la gente deseos de conocer a Jesús? ¿Tu manera de hablar, de pensar de actuar hace que la gente quiera conocer a Jesús?

 GENERA APETITO: Tenemos a toda una sociedad que ha perdido el apetito por las cosas de Dios, por escuchar la Palabra de Dios, pero cuando Jesús se dirige a nosotros como la sal de la tierra está esperando que produzcamos en la gente, hambre por Dios.

La sal, da sabor, conserva, produce un cambio, genera una diferencia, marca la diferencia, la sal debería provocar un efecto positivo en la sociedad, porque esa es su razón de ser, su propósito.

 A veces nos preguntamos cuál es el propósito de Dios para mi. Y encontramos un montón de creyentes luchando por puestos en la iglesia, por ser predicadores, apóstoles o por tener un nombre o título. Todo porque no han entendido que su principal razón de ser es ser sal en la tierra, dar sabor, conservar de la corrupción, marcar una diferencia positiva, han perdido su propósito en la tierra y quieren encontrarlo en los títulos, en los nombres, en las posiciones.

 ¿Nos es poco ser llamados hijos de Dios (Juan 1:12)? ¿Nos es poco ser llamados amigos (Jn 15:15) de Jesús? ¿Nos es poco ser llamados sal y luz (Mt 5:13-14) de este mundo? ¿Nos es poco ser llamados Templo del Espíritu Santo (1 Co 3:16; 6:19)? ¿Nos es poco ser llamados herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro 8:17)?

 Mateo 5:13 Vosotros, mis seguidores, mis discípulos, aquellos que me seguís con el propósito de ser como Yo, vosotros que estáis dispuestos a sufrir, a llorar, a ser vituperados por mi causa, vosotros, sois la sal de la tierra.

 Mateo 25:31-46 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, (32) y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. (33) Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. (34) Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (35) Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; (36) estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. (37) Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? (38) ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? (39) ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? (40) Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. (41) Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. (42) Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; (43) fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. (44) Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? (45) Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. (46) E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

 Jesús está esperando que la Sal se comporte como tal, que haga su función. Sino fueses sal, no se esperaría de ti tal efecto, pero somos sal y se espera de nosotros que nos comportemos como tal.

La manera práctica de ser sal, de marcar la diferencia, de vivir el cristianismo no es encerrarse en un templo y tratar de no contaminarse con el mundo hasta que Cristo venga.

La manera práctica de ser sal es permitir a Dios que coja el salero, y lo sacuda sobre la tierra, es salir del salero, es salir de la religiosidad con el propósito de afectar positivamente.

La sal de la tierra tiene que tener contacto con la tierra, y con tierra nos referimos a sus moradores, a la gente, a los vecinos, familiar, amigos y enemigos.

La manera práctica de ser sal está descrita en este pasaje de Mateo 25: Se espera de la sal, que de de comer al que tiene hambre, se espera de la sal que de beber al que tiene sed, se espera de la sal que recoja al forastero, se espera de la sal que vista al desnudo, se espera de la sal que visite al enfermo y se espera de la sal que vaya al prisionero.

¿Qué pretendía Jesús de nosotros al llamarnos sus discípulos? ¿Qué esperaba de Jesús de aquellos que decidían seguir sus pasos? ¿Cuál fue el propósito de Jesús al llamarnos sal de esta tierra?

¿Esperaba Jesús que demostrásemos ser cristianos ayunando, orando más que nadie, o no faltando a una sola reunión? El profeta Isaías 58 nos da la respuesta.

Lo que espero de vosotros al llamaros Sal de esta tierra es:

  • que pongan en libertad a los que están encarcelados injustamente
  • que alivien la carga de los que trabajan para ustedes
  • que dejen en libertad a los oprimidos (ya sea por la enfermedad, por la economía, por la tristeza o el pecado)
  • que suelten las cadenas que atan a la gente
  • que compartan su comida con los hambrientos
  • que den refugio a los que no tienen hogar
  • que den ropa al que la necesite
  • que no se escondan de sus parientes cuando precisen ayuda

Vosotros sois la sal de la tierra, y esto es lo que espero que hagáis.

Lo que buscáis orando sin cesar, ayunando, haciendo vigilias, lo que buscáis en vuestros cultos de avivamiento a puerta cerrada, lo encontraréis cuando comencéis a dejar de centraros en vosotros mismos y pongáis la mirada en el propósito por el cual os he escogido.

Is. 58:8-9 Entonces su salvación llegará como el amanecer, sus heridas sanarán con rapidez, su justicia los guiará hacia adelante y atrás los protegerá la gloria del Señor. Entonces cuando ustedes llamen, el Señor les responderá, “si, aquí estoy”, les contestará enseguida.

V.10-12) Alimenten a los hambrientos y ayuden a los que están en apuros. Entonces su luz resplandecerá desde la oscuridad, y la oscuridad que los rodea será tan radiante como el mediodía. El Señor los guiará continuamente, les dará agua cuando tengan sed y restaurará sus fuerzas. Serán como un huerto bien regado, como un manantial que nunca se seca. Reconstruirán las ruinas desoladas de sus ciudades. Entonces serán conocidos como reconstructores de muros y restauradores de casas (o de hogares si prefiere llamarlo así).

Es interesante que todas estas cosas las buscamos a través de mucha oración, mucho ayuno, mucho estudio y mucho congregarnos. Y Dios nos está diciendo que todo esto será el resultado de vivir una vida enfocada fuera y no dentro. Y cuando Jesús dice en Mt 5:13  que somos la sal de la tierra,  está diciendo que la verdadera espiritualidad tiene que ver con una vida centrada en los intereses de los demás y no en los nuestros. Y que no hay mayor catalizador del poder de Dios que una vida entregada al servicio práctico del Evangelio.

CONCLUSIÓN

Mi conclusión es que:

  • Que la falta de respuestas a nuestras oraciones no es por no orar lo suficiente.
  • La falta de poder de Dios no es debido a la falta de ayuno.
  • El hecho de que la gente no se de cuenta de que somos diferentes no es debido a la ropa que llevamos o la cantidad de cultos que tengamos.
  • Si afectamos o no a nuestra sociedad, no tiene que ver con nuestra religiosidad, con cuantos versículos me sé de memoria o cuantos años llevo siendo cristiano.

Lo que se espera de nosotros es que seamos sal en esta tierra, en esta sociedad, en mi barrio, en mi ciudad, en mi colegio o en mi trabajo o en mi familia.

Pero si la Sal pierde su sabor, si la Sal deja de ser útil, si la Sal deja de cumplir su propósito, Jesús nos pregunta, a nosotros, a sus discípulos, a la Sal de esta tierra ¿Para qué sirve? No sirve más para nada.

El Señor está demandando una respuesta a la Sal ¿Vas a hacer tu función? ¿O vas a perder tu propósito?

Isaías 58 fue escrito hace unos 2700 años aprox., y nos indica que aquel tiempo había gente:

  • Que estaba encarcelada injustamente (espiritualmente hablando)
  • Gente cargada y trabajada
  • Gente oprimida
  • Gente atada a cadenas.
  • Gente hambrienta
  • Gente sin hogar
  • Gente sin ropa
  • Y gente necesitada de ayuda.

Y la demanda hacia su pueblo era que atendiera esta necesidad.

Mateo 25 fue escrito alrededor de 2000 años aprox., y nos indica a pesar del pasar del tiempo seguía habiendo:

  • Gente con hambre
  • Gente con sed
  • Gente forastera sin hogar
  • Gente desnuda sin ropa
  • Gente enferma
  • Y gente encarcelada

Y la demanda hacia los cristianos seguía siendo que atendiera esta necesidad.

2000 años después sigue habiendo personas con hambre, con sed, con falta de ropa, personas oprimidas, personas sin hogar, necesitadas de ayuda, de compasión, personas encarceladas u oprimidas.

Y la demanda hacia su Iglesia, sigue siendo la misma. Vosotros sois la Sal de la tierra y espero de vosotros que respondáis a esta necesidad.

Gracias a las asociaciones, a las ONGs, a los gobiernos y a toda la gente que se dedica a suplir las necesidades de los demás, pero el llamado a ser Sal de esta tierra, fue exclusivamente para ti y para mí.

¿Cuántos se comprometen delante de Dios a responder a la necesidad? No tienes otra opción, o eres Sal o no lo eres. O cumplimos nuestro propósito, o dejamos de tener propósito.

Santiago 2:14 Nuestra fe debe dar como resultado, acciones.

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