IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

LA IMPORTANCIA DE LA CONVIVENCIA EN EL EVANGELISMO (Lilly Goodman)

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La importancia de la convivencia en el evangelismo
por Lilly Goodman

La realidad es que gran parte de mi familia vive y vivió apasionada por compartir el evangelio, y ellos nos pasaron esa preciosa herencia. Mi abuelo paterno, por ejemplo, era un europeo que emigró a Republica Dominicana, y allí dedicó gran parte de su vida a evangelizar a la gente en el campo.

Era un hombre de raza inglesa, muy inteligente y culto. Y hablaba más de tres idiomas, lo cual le permitió evangelizar en diferentes culturas, incluida una comunidad de haitianos que fueron alcanzados en su propio idioma a través de mi abuelo.

El crecer en ese ambiente donde compartir el mensaje con otros era una tarea tan importante y seria despertó en mí el deseo de hacer lo mismo. Con tan solo ocho añitos, y escuchando a mi padre leer ese pasaje, yo pensé: «¡Wow, qué maravilloso es Dios! ¡Voy a servirle por el resto de mi vida! ¡Quiero que todas las personas del mundo lo conozcan, y le entreguen sus corazones!»

Pasó el tiempo, pero mi anhelo no cambió. Desde el año 2001 viajo a diferentes países compartiendo el mensaje a través de la música, con alegría y pasión. Mi amor por Cristo y su reino es lo que me motiva y me sostiene. ¡Y es que deseo tanto que las personas tengan un encuentro con Dios, que desarrollen una relación personal con él, y que vivan en la plenitud de sus promesas!

Todos los seguidores de Jesús tenemos la encomienda de ir por el mundo predicándole a la gente. ¡Pero la buena noticia es que no es necesario grabar un disco, o esperar a conseguir una visa y salir de misionero a un país lejano! Puedes empezar hoy mismo por tú mundo (tu escuela, tu círculo de amigos, tus vecinos, tu ciudad, tu país…) Puedes repartir literatura cristiana en las calles, cantar con un grupo de jóvenes en una esquina de tu ciudad, hablarles de tu vida cristiana a tus compañeros de clase… ¡Todas esas fueron parte de las misiones que yo realicé durante mi adolescencia!

Algo lindo del evangelio de Jesucristo es que nos acerca. Las doctrinas y religiones tienden a dividir, pero el mensaje puro de verdad, de amor, de compasión, de esperanza y de restauración, nos une. ¡No hay manera más eficaz de contagiar a alguien que por medio de la convivencia! Jesús no vivió ajeno a su entorno. De hecho, Él estuvo bien pendiente de las necesidades de los que lo rodeaban, en especial de aquellos que quizás los religiosos de aquel tiempo no creían dignos.

En mi último año de bachillerato yo era la única cristiana en todo el colegio. Me llamaban «la hermana». Cuando alguien gritaba «Hola hermana, ¿como está?», todos sabían que yo había llegado. ¡Me hice bastante popular con ese sobrenombre! Algunos de los alumnos que peor se comportaban a veces me decían: «Hermana, ore por mí», «Ore por mí porque quiero dejar de hacer tal cosa», o simplemente: «Yo quiero eso que usted tiene». (¡Sí, me decían «usted», como si fuera una anciana, ja ja!).

El día en que mi curso se graduó, me llamaron al frente para recibir un certificado como estudiante excelente, y todos mis compañeros se pusieron a gritar «¡La hermana, la hermana, la hermana!». ¡Todavía me provoca risa el pensar en ese momento! También, en una de las clases de música mi profesor descubrió que yo sabía cantar, y entonces me encargaron cerrar la graduación con la canción «We Are The World» junto al coro del colegio.

¡Fue una experiencia muy bonita! Luego, ya estando en la universidad, grabe mi primer disco, y mis antiguos amigos del colegio estuvieron felices y locos por escucharlo. Hoy varios de esos alumnos conocen al Se nor, y algunos maestros también. ¡Incluso la dueña y directora del colegio, quien tiene todos mis discos firmados! No puedo decirte que fui yo quien los llevó a Cristo, pero sé que mientras conviví con ellos les di un buen testimonio de lo que significa ser cristiano.

Por todo esto es que hoy quiero animarte a ti a buscar más de Dios, a enamorarte de su palabra, y a aprovechar cualquier oportunidad que tengas para compartir de su gran amor. ¡Vamos! ¡Alguien necesita encontrarse con Jesús hoy, y tú puedes ser el puente que lo dirija hacia Él!

Tomado del libro No Me Avergüenzo por © Editorial Vida 2014 . ISBN (9780829765854). Usado con permiso de Editorial Vida.

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