IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

NO ME AVERGÜENZO (Rafa Boix)

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imagesRomanos 1:16-18 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. (17)  Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. (18)  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;”

 Vergüenza: Sinónimos: timidez, rubor, sofoco, sonrojo, corte, bochorno, retraimiento, modestia, embarazo, apocamiento

Lo que Pablo está diciendo es: No soy tímido cuando se trata del Evangelio; No me ruborizo cuando hablo del Evangelio; no me sofoco, no me sonrojo, no me da corte anunciar el Evangelio. No es un bochorno para mí, no me retraigo, no me siento apocado a la hora de hablar el Evangelio.

Pablo está escribiendo a los cristianos en Roma quienes tenían serios problemas para anunciar abiertamente el Evangelio por causa de la persecución.

Está animando a los cristianos en Roma y a todos nosotros, que no nos avergoncemos del Evangelio por varias razones:

1ª Razón: Porque se trata del Evangelio: “Buena Noticia”.  Como dijo Jesús en Lucas 4:18 “Las Buenas Nuevas” o en el verso 19 “el año agradable”. Es de hecho, la mejor noticia que puedas dar.

¿Cuál es esa buena noticia?

MALA NOTICIA

Déjame primero decirte la mala noticia:

Había una mala noticia: Que por causa del pecado, como dice Romanos 3:23  “Todos estábamos separados de Dios, y por lo tanto muertos espiritualmente (Romanos 6:23).

Nuestros esfuerzos por acercarnos a Dios no son suficientes, nuestras buenas obras no sirven para agradar a Dios, no hay nada, absolutamente nada que podamos hacer para alcanzar la salvación.

BUENA NOTICIA

Pero la Buena Noticia de la que habla Pablo, y de la cual es imposible que podamos avergonzarnos es:

1ª Timoteo 1:15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

 Gálatas 4:4-5  cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley. (5) Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos.

 Hay muchas cosas de las cuales podríamos y deberíamos avergonzarnos, si las habláramos:

  • La crítica, el chisme, chistes obscenos, palabras deshonestas, etc.

Pero lo que Pablo está diciéndonos, lo que el Señor está diciéndote hoy es: ¿Cómo puedes avergonzarte de hablar el Evangelio, de hablar de la Buena Noticia?

2ª Timoteo 1:8  Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor…”

Por tanto, debido a ¿Debido a qué? A lo que dice el verso anterior (7) “Porque Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

No me avergüenzo del Evangelio (dile al que está a tu lado) No te avergüences del Evangelio.

La 2ª Razón por la que Pablo no se avergüenza del Evangelio es: “Porque es poder de Dios”.

 El Evangelio no sólo es una Buena Noticia, sino que además es Poder de Dios.

 PODER: Eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, etc.

Es la misma palabra o el mismo poder que Jesús prometió que recibiríamos con el Bautismo del Espíritu Santo (Hechos 1:8)

Lo que Pablo está diciendo es: “No me avergüenzo del Evangelio porque es la Buena Noticia de que Dios envió a Jesús a morir por los pecadores para salvarlos, y porque el Evangelio es eficaz, es capaz, es milagroso, es poderoso, es impetuosos, maravilloso.”

 ¿Puede alguien avergonzarse de tener algo así? Imagina que llevas algo en tu mano escondido que no quieres mostrar porque te da vergüenza. Y la gente te pregunta ¿Qué es? ¿Qué tienes ahí? ¿Sería lógico avergonzarse de poseer algo que es Poderoso, maravilloso, eficaz, capaz de hacer milagros? ¿No deberíamos más bien estar orgullosos de poseer algo así? ¿No sería lógico que quisiéramos mostrarlo a todo el mundo? ¡¡¡Mira lo que tengo!!! ¿Quieres verlo? ¿Quiere que te lo muestre?

 Ahora, ¿cuál es el propósito de ese poder? ¿Cuál es el propósito del Evangelio?

SALVACIÓN: de la palabra gr. Soteria: Rescate, seguridad. También salud, salvación, salvar, liberar o dar libertad.

ATADURAS: La gente busca diferentes maneras de ser libre de sus ataduras, espirituales o emocionales: Los vicios, la depresión, la mentira, etc., Pero tú tienes algo que no sólo es eficaz para liberarlos, no sólo es capaz de darles libertar, sino que además, es lo único que puede hacerles libres. ¿Te vas a avergonzar de tener algo así?

Pero la Salvación que Dios ofrece va mucho más allá. Es Vida Eterna, es Perdón de Pecados, es tener la seguridad de que cuando mueras estarás con Dios para siempre.

El Evangelio del que habla Pablo, es la Buena Noticia de que Dios nos ama tanto que envió a Cristo Jesús, su Hijo, a morir por nosotros para que creyendo en Él no sólo seamos libres de las trampas del pecado, sino también para que tengamos vida Eterna.

¿Puede alguien avergonzar de algo así?

DE DIOS: Es poder de Dios para salvación. La gente trata de liberarse a sí misma, trata de ser feliz por sí misma, y trata de ganarse la salvación o la entrada al cielo por sí misma, pero Pablo dice que ese poder que nos libera y que no salva, viene de Dios.

Estas son dos buenas razones para no avergonzarse del Evangelio ¿No crees?

  1. Es una Buena Noticia, la mejor noticia que se ha tenido jamás. La noticia que la gente está esperando escuchar, lo que la gente busca y no haya.
  2. Es poder de Dios. Es Dios manifestándose a favor del ser humano. Es Dios revelándose. Es Dios hablando al ser humano. Es Dios queriendo tener contacto, comunión con el ser humano. Es Poder de Dios para salvar, sanar y liberar.

 A TODO AQUEL QUE CREE

Pablo no se avergonzaba de ser poseedor de algo así ¿Cómo puede alguien avergonzarse de tener algo así? Algo tan maravilloso, algo poderoso, algo tan eficaz, algo que ha cambiado la vida de cientos de millones de personas en todo el mundo y que sigue cambiando vidas cada día.

Pero algo así ¿Tendrá un precio? ¿Hay algún precio, algún requisito? ¿Alguna condición?

Pues sí, la hay: CREER: Es encomendarse a alguien, es fiarse de alguien, de su palabra, de lo que te dice. Es guardar lo que te dan, es confiar en lo que se te está diciendo o se te está entregando.

 Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha entregado a su único Hijo, para que todo aquel que en Él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

 

Juan 1:12 “A todos los que creyeron en Él y le recibieron les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios.”

 No se trata de creer sin más, sino de creer con la intención de recibir, de practicar, de confiar, de obedecer, de poner en práctica lo que estoy creyendo o recibiendo.

V.17) “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe”

 Aquí vemos algunas palabras más:

 LA JUSTICIA Del latín (iustitia) Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus intregrantes. Es el conjunto de pautas y criterios que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas.

 En el lenguaje común, el término justicia arrastra consigo la intuición de que «las personas deben recibir el trato que se merecen» y, en este sentido, conserva aún todo su vigor la definición de Ulpiano: «Dar a cada uno lo suyo».

La Justicia no es el dar o repartir cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quién le pertenece esa cosa por derecho. La Justicia es ética, equidad y honestidad. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que le corresponde.

 La justicia se representa con una mujer que lleva los ojos vendados, una balanza en una mano y una espada en la otra.

  • Los ojos vendados pretenden destacar que la justicia no mira a las personas, sino los hechos, es decir, que la justicia es igual para todos.
  • La balanza representa el juicio que determinará poniendo a cada lado de la balanza los argumentos y pruebas de cada lado.
  • La espada expresa que la justicia castigará con mano dura a los culpables.

 

La Justicia de los hombres no es equitativa, no es igual para todos. No está con los ojos vendados.

Pero aquí estamos hablando de la Justicia de Dios en relación a cómo el hombre obtiene la salvación. ¿A quién salva Dios? ¿A quién va a llevar al cielo? ¿Quién merece ir al cielo? ¿Son las personas buenas las que van al cielo? ¿Qué tan bueno hay que ser para ir al cielo? Porque lo que para ti puede ser bueno, para mí puede que no lo sea.

Es aquí donde entra la Justicia de Dios.

 V.17) “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe”

La Justicia de Dios se revela, se manifiesta o se aplica en base a la fe o por la fe.

  • Pensar que vamos a ir al cielo solamente porque Dios es bueno y nos ama, hace a Dios injusto. Supongamos que cometo un asesinato y la víctima es un hijo tuyo. Me llevan ante el juez, pero resulta que el juez es mi padre, y como me ama, me deja libre. ¿Qué tipo de juez sería para ti? Injusto

La justicia de Dios demanda juicio, equidad, que cada uno tenga lo que se merece.

La ley de los hombres establece una pena o infracción para cada caso delito en particular. Desde pagar una cantidad de dinero, a la cárcel o a la muerte según sea el país.

Pero la ley de Dios establece una misma pena o infracción para todos los que practican el pecado. No importa cuál pecado sea, el pecado por más pequeño que sea, es infringir la Ley de Dios y requiere un castigo, una infracción.

Romanos 6:23 dice que “la Paga, la Infracción, la Pena por pecar, por practicar el pecado es la muerte.”

Nadie puede decir que no ha pecado, que no ha infringido la Ley de Dios (Los 10 Mandamientos) por lo tanto, todos estamos expuestos a la Infracción. Todos estamos declarados Culpables ante Dios y todos debemos pagar la misma multa: La Muerte.

Usted y yo, debemos morir por nuestros pecados según la Justicia de Dios. Usted pecó, debe pagar. Yo pequé, debo pagar. Condenación Eterna, separado de Dios para siempre.

Dios es Bueno, pero también es Justo. Nos ama, pero debe aplicar Justicia. Y su justicia no se basa en nuestra regla de medir, en qué es bueno y que no lo es. Sino en su Ley, en los Diez Mandamientos. Quien los ha cumplido todos y quien no.

¿Cumplió usted los 10 Mandamientos? ¿Infringió alguno de ellos? Mentiras, envidias, odio hacia alguien (matar), mirar a alguna mujer u hombre con codicia (adulterio), deshonrar a tus padres, amar a algo o alguien más que a Dios (idolatría), etc.

¡¡Culpable!! Son las palabras que oirá. Condenado a morir eternamente, separado de Dios. No hay manera de escapar de Dios. Dios todo lo ve, aún lo más oculto.

Romanos 1:17 “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”

 Si usted estuviera delante del Juez de todo la tierra, delante de Dios para ser juzgado sabiendo que ha pecado, que falló, que no cumplió su Ley. Sabiendo que unos instantes será lanzado al lago de fuego y azufre donde será atormentado día y noche por los siglos de los siglos. Y si en ese momento alguien le dijera que hay una manera de vivir, de escapar de la Justicia de Dios. ¿Le interesaría? ¿Lo escucharía? ¿Le daría un momento de su tiempo para prestar atención?

  • Esto es la Buena Noticia de la que estábamos hablando, el Evangelio. Que Dios, un Dios Justo, que tiene que juzgarnos y que sabe que no hay ninguna esperanza para nosotros. Que sabe que somos culpables y por lo tanto debe declarar sentencia de muerte.
  • Pero ese Dios que no quiere muramos, no quiere paguemos por nuestros pecados, no quiere que vayamos al infierno…
  • Decide coger todos nuestros pecados, todas nuestras mentiras, todo nuestro odio, todo nuestro adulterio, las cosas más horribles que hayas podido hacer, todas las veces que hemos incumplido su ley, y decide ponerlo todo a nombre de su propio Hijo. Para poder perdonarnos a nosotros, tiene que juzgarlo a Él.
  • Si nosotros hemos de quedar libres, alguien tiene que pagar nuestra sentencia y decide que esa persona sea su Hijo.

CONCLUSIÓN

 El justo por la fe vivirá. ¿Quién es el justo? ¿Quién es el justo? Tu y yo. Pero yo no soy justo, soy culpable, he pecado.

Pero si decides confiar en que Alguien pagó por ti, si decides creer que alguien pagó por ti, y si decides aceptar que alguien pague por ti. Vivirás.

La persona vivirá si pone su fe en la Justicia que Dios aplicó sobre Jesús.

 ¿Puede alguien avergonzarse de Jesús habiendo pagado por nosotros? ¿Puede alguien avergonzarse de Dios, de su Palabra o del Evangelio habiéndonos demostrado tal amor?

 La pregunta es: ¿Has aceptado ya a Jesús? ¿Has puesto tu fe en Él? ¿O piensas presentarte ante Dios y pagar por tus propios pecados? ¿Vas a dejar que sea Jesús quién pague por ti? ¿Quieres creer en Jesús hoy y aceptarle?

Y tú cristiano, ¿vas a avergonzarte del Evangelio? ¿O decidirás contarlo a todo el mundo?

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