IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

UN ANHELO QUE TRANSFORMA (Pastora Raquel)

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UN ANHELO QUE TRANSFORMA

Texto principal:  Santiago 4:5 “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?”

¿Por qué los cristianos se debilitan y pierden la fe? ¿Por qué en algún tiempo eran fuertes frente a determinadas debilidades o pecados y ahora están débiles? ¿Por qué, creyentes que tenían fuerza e ímpetu, que tenían fuego para orar, ahora no lo tienen? Personas que habían sido liberadas del poder de la droga, del alcohol u otros vicios, vuelven a reincidir en ello?¿Cristianos que se desvivían por ir a la iglesia y aprender de las escrituras ahora pierden el deseo para congregarse? ¿Cristianos que en un tiempo se sentían en una familia, unidos al cuerpo  y ahora se sienten separados?

¿Pueda ser que la respuesta a estas preguntas esté relacionada con la falta de comunión (relación) con el Espíritu Santo?

RECUERDA: el anhelo que nos transforma es la unión del Anhelo del Espíritu de Dios a nuestro anhelo por Él.

I.- EL ANHELO DEL ESPÍRITU DE DIOS HACIA NOSOTROS.

Démonos cuenta que en este texto donde habla de la forma en la que el Espíritu Santo nos anhela CELOSAMENTE, se encuentra en un contexto en el que habla acerca de un vivir del creyente en la carne, en el pecado, en las murmuraciones, pleitos, disensiones, en amistad con el mundo, etc…

Por ello es que habla de un anhelo CELOSO, es el celo Santo de Dios que no quiere que tengamos comunión con el pecado sino con Él, que es Santo.

Esto que encontramos en este texto del Nuevo Testamento, es algo muy común que encontramos a lo largo del Antiguo Testamento. El celo vivo de Dios por su pueblo Israel, quien a pesar de haber conocido a un Dios vivo que los ama y los aparta para Él, no deja de tener “amores” con los dioses y pueblos paganos, dejando así de guardar la ley de Dios y entregándose a sus deseos y pasiones.

Deu_31:16  Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él;

Jer_3:9  Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.

Eze_23:5  Y Ahora cometió fornicación aun estando en mi poder; y se enamoró de sus amantes los asirios, vecinos suyos.

AHORA,  fijaos cuán grande el amor de nuestro Dios por su pueblo:

Jer 3:1  Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová.

 

Dios nos ama y nos anhela de una manera que jamás podremos llegar a comprender, encontramos en de Cantar de los cantares, que todo el libro muestra el amor del esposo hacia su amada, cómo la anhela Él a ella y cómo ella sale al encuentro del amado. Toda una ilustración o figura del amor entre Dios (el esposo) y la iglesia (la amada)

TODA LA ESCRITURA ES UN CÁNTICO DE AMOR A NOSOTROS, LA IGLESIA.

Su amor revelado a nosotros, es la encarnación de Dios, la persona de Jesucristo, quien se dio a nosotros y por nosotros para hacernos libres del pecado, por puro amor, por pura gracia.

Y el amor extendido, la gracia extendida de Dios hacia nosotros ha sido dejarnos al Espíritu Santo de Dios para que haga de nosotros su morada. Pues esto trae a nuestro alcance la presencia de Dios morando en nuestro ser. Rompe la cortina para que tengamos acceso continuo al lugar santísimo, es decir: al tener al Espíritu (la unción de Dios) habitando en nosotros, podemos tener comunión (relación) con un Dios Santo.

El poder en la vida cristiana tiene que ver con la relación que una persona tiene con Dios. Y Él se relaciona con nosotros a través de su Espíritu Santo, quien muchas veces es ignorado, pero el que hace la obra de Dios en nosotros y en la tierra, es el Espíritu Santo.

Jesús les dijo a sus discípulos:

Jua_16:7  Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros;

¿Crees que los discípulos pudieron entender esto? ¿Qué mejor que Jesús con ellos?

¿Por qué era mejor que nos dejara al Espíritu Santo?

En Juan 14:16 dice: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador”, al decir Jesús “otro Consolador” está hablando de una persona no de una cosa. Puesto que él (Jesús) es el primer Consolador, estaba hablando de quien lo iba a sustituir para continuar con su labor, tal como él lo había hecho con sus discípulos. Y Jesús sabía que aun más allá, pues el Espíritu Santo no sólo les acompañaría y les enseñaría sino que habitaría dentro de ellos y su poder actuaría desde el interior hacia afuera.

II.- LA PERSONA Y OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo es una persona que forma parte de la trinidad de Dios, es la persona de Dios que actúa en nosotros con el poder de Dios, poder en nosotros y sobre nosotros. Pero recuerda que Él no es poder, Él es persona que derrama su Poder en y sobre nosotros. Es una persona porque posee las características de la personalidad. En otras palabras, posee intelecto, emociones y voluntad. Una fuerza ó un poder ó un ente etéreo ó una manifestación insustancial no tiene intelecto, ni emociones ni voluntad; pero la Biblia nos habla de que el Espíritu Santo sí tiene estas tres características de la personalidad.

Intelecto.
En 1 Corintios 2:10-11 dice: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu”; cuando Pablo está hablando de “nos las reveló” se refiere a principios, palabras, conocimiento; y una fuerza no revela conocimiento. En el versículo 6 dice: “Sin embargo, hablamos sabiduría”; y ¿esta sabiduría de dónde?, la sabiduría que Dios da, y ¿quién nos da esa sabiduría?, versículo 10: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo más profundo de Dios” “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”. Aquí hay una directa comparación del Espíritu Santo con el del hombre, en el sentido de que hay esa habilidad de conocimiento. ¿El hombre puede adquirir conocimiento? -Sí; exactamente así el Espíritu Santo.

Emociones.
En Efesios 4:30 dice: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”, otra versión dice: “no entristezcan”, ¿se puede entristecer a una fuerza? -No, no se puede entristecer a una fuerza. Una fuerza desaparece, una fuerza actúa, empuja, pero no se entristece. Además una fuerza cesa, pero jamás se entristece.

En Romanos 15:30 habla del gozo del Espíritu; y en Santiago 4:5 habla de que el Espíritu Santo es celoso, es celoso cuando te ve a tí compartiendo con el mundo.

Voluntad.

En Gálatas 5:17 habla de que nosotros nos sometamos a la voluntad del Espíritu Santo, dice: “la carne es contra el Espíritu, el Espíritu es contra la carne, y estos se oponen entre sí, para que no hagáis la que quisiereis”, y luego dice versículo 25: “andemos por el Espíritu”, es decir, bajo la dirección del Espíritu Santo de Dios.

 

ÉL OBRA

El Espíritu Santo habla, en Hechos 13:2 dice: “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”, por cierto, aquí está otra vez la voluntad del Espíritu. El Espíritu Santo llama al ministerio. Muchas veces decimos: “Dios me llamó”, pero realmente la persona encargada de eso es el Espíritu Santo.

Hemos visto anteriormente en el texto de 1ª Cor. 2:10-11 que el Espíritu Santo nos revela a Dios, aun lo profundo de Dios. También hemos visto que Él nos da sabiduría, la sabiduría que procede de Dios.
El Espíritu Santo es quien nos enseña, en Juan 14:26 dice: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y (él) os recordará todo lo que yo os he dicho”. Nos enseña y nos recuerda, ¿quién?, el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo glorifica siempre a Jesús: Jua_16:14  El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

El Espíritu Santo guía, en Romanos 8:14 dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”.

También la Palabra habla que el Espíritu indica qué hacer, el Espíritu da órdenes específicas. En Hechos 8:29 dice: “Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro”. Esto indica cosas que hacer.

El Espíritu Santo ayuda: Romanos 8:26 dice: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

Nos convence del pecado y nos constriñe para que nos alejemos del pecado:  Juan_16:8  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Él espíritu Santo produce en nosotros el carácter de Cristo, el cual lo encontramos en el fruto del Espíritu (Gal. 5:22)

TREMENDA LA PERSONA Y LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO. Y TENIENDO ALGO TAN GRANDE Y PODEROSO EN NUESTRO INTERIOR, ¿CUÁL ES NUESTRA RESPUESTA?

III.- NECESITAMOS ANHELO, COMUNIÓN CON EL ESPÍRITU DE DIOS.

La Biblia dice en 2 Corintios 13:14 “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”.

Notemos que dice “la comunión del Espíritu Santo”. En la experiencia de los creyentes sabemos que el Espíritu Santo es una persona, que habla, nos guía, nos ayuda, nos indica qué orar, nos redarguye de pecado, nos llama a hacer la obra, etc., es una persona y deberíamos practicar más esta relación. Usted puede tener comunión, hay que hacer una diferencia, usted ora al Padre, en el nombre del Hijo, en la guía, poder y sabiduría del Espíritu Santo, pero usted también puede hablar con el Espíritu Santo, la Biblia dice que Él busca adoradores en espíritu y en verdad, seremos mejores adoradores en la medida que tengamos comunión con el Espíritu Santo.

Lo que sucede es que lo que nos transforma y nos mantiene llenos de la vida de Dios, no es el anhelo que el Espíritu Santo pueda tener de nosotros, porque Él siempre nos anhela. Es que ese anhelo que Él nos tiene despierta en nosotros un anhelo por Él, y esta unión es la que desata la comunión, la cual produce la  transformación.

Hay cosas en la Biblia que tienen muchísimo valor pero que nosotros, al no entenderlas tanto, no valoramos ni anhelamos tenerlas. Muchos creyentes están esperando que Dios haga algo en sus vidas y no saben o no entienden que es Dios quien está esperando que la persona dé pasos hacia Él y haga algo para mejorar su relación con Él.

Hay un celo y es el de Dios, éste es un celo santo, no es como el que nosotros conocemos. El celo de los hombres es destructivo, pero no el del Espíritu Santo. HERMANOS, EL ESPÍRITU QUE ÉL HA HECHO MORAR EN NOSOTROS NOS ANHELA CELOSAMENTE!!!!! PERO ¿Y NOSOTROS A ÉL?

¿CÓMO ESTÁ TU ANHELO POR EL ESPÍRITU SANTO? Él está dentro de ti, no le dejes a un lado, no le contristes. Piensa en Él, habla con Él, pregúntale a Él, escúchale, obedécele, ámale.

¿Cuál es nuestro anhelo por Dios? ¿Está enfocado de la manera correcta? ¡Muchos quieren sentir la presencia de Dios pero no saben ni para qué la quieren! Otros piensan que si Dios los llena van a sentir una cosquillita o un calorcito ¡y se terminó! ¡Ya están conformes con eso! Si no sabemos bien qué es la unción, o mejor dicho quién es la unción y para qué es, difícilmente vamos a tener un enfoque correcto. NECESITAMOS CONOCER LA PERSONA DEL ESPÍRITU SANTO, DEBEMOS DESEAR CONOCER Y PROSEGUIR EN CONOCERLE.

Aun cuando hablamos del Poder del Espíritu de Dios, a veces tampoco tenemos el enfoque correcto.

Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mi por cuanto…me ha enviado”. La unción de Dios tiene un propósito y éste es, revestir al creyente de su poder y su gracia para vivir la vida cristiana y para hacer sus obras. El objetivo de la unción de Dios no es que sientas una cosquillita o calorcito sino recubrirte, revestirte y equiparte para que tengas una vida de poder y enviarte.

Ahora bien, aunque su propósito es capacitarnos para… y en esto entra nuestro servicio a Dios. Recuerda que este servicio debe de nacer de una relación. Ahí quienes tienen anhelo para servir pero es un anhelo mal enfocado. Anhelan el Espíritu, la unción y el poder para que se vea que el “Éspíritu me usa”. Algunos quieren tener la unción de Dios, la presencia del Espíritu Santo para  “tocar a otras personas que caigan reventadas al piso por la unción poderosa!”. Cuidado El Espíritu y su poder no son una moneda de cambio, ni medallas que ponernos en el pecho, pero aun más allá, lo más importante que Dios quiere, es transformarte a ti. Lo más importante que quiere la unción, no es que tú transformes a otras personas sino que ésta te transforme a ti. No nos damos cuenta que al primero que Dios anhela es a nosotros. “Yo no estoy bien pero quiero impactar, no estoy bien pero quiero poder. “¡Dame poder Dios mío! Yo quiero que se vea en mí, tu gloria”. “¡Para que se vea en ti mi gloria, dice el Señor, primero te tengo que transformar a ti!” ¡Tienes que tener anhelos de ser transformado por Dios! Cuando tú le dices: “Tócame Señor”, debes entender bien qué es lo que le estás pidiendo porque Él piensa en un tipo de toque y tú piensas en otro. ¡Dios te quiere matar! Él quiere destruir toda carnalidad en ti. Cristo dijo que lo que es nacido de la carne, carne es y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Claro que Dios quiere usarte y quiere que seas un canal para alcanzar y tocar a otras personas, pero…. No te preocupes eso viene de forma natural cuando tienes una verdadera relación con Él. Él te anhela a ti y Él sabe cuan poderosa puede llegar a ser tu comunión con Él. Pero Él no quiere comunión contigo por el poder sino simplemente porque te anhela…. Y si nosotros encontraramos el deleite de estar con Él, de conocerle más y más, te puedo asegurar, que eso es lo más poderoso que puedes encontrar, que te va a transformar y que seguro va a desatar el poder de Dios en tu vida y a través de ella. El Espíritu Santo en ti, no es simplemente “Poder”, es Dios mismo habitando en ti. Se nos escapa, hermanos… se nos escapa. Sólo con detenerte a pensarlo un poco… ¿no despierta eso en ti un anhelo por … uff  quiero, necesito conocerle más!!?

CONCLUSIÓN

En los tiempos en los que nos encontramos, aun más necesitamos depender completamente de la persona del Espíritu Santo, pero ¿cómo conseguiremos depender de Él sin comunión con Él? Esto es imposible

LA COMUNIÓN, RELACIÓN CON EL ESPÍRITU SANTO NOS ES IMPRESCINDIBLE SI QUEREMOS LLEGAR A LA META. Y MÁS QUE ESO, ES UN TESORO TAN GRANDE, TAN PRECIOSO, TAN HERMOSO, TAN VALIOSO!!! Y ADEMAS ES… TRANSFORMADOR

EL ANHELO POR EL ESPÍRITU SANTO… UN ANHELO QUE TRANSFORMA.

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