IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

MISERABLE DE MI ¿QUIEN ME LIBRARÁ? (2ª Parte)

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734471_10200803032258814_766440091_n Pastor Rafa Boix P.

II. DIFICULTADES CON EL PECADO

Capítulo 7

1ª Parte: Del propósito de la Ley. Nos fue dada para que entendamos que somos  pecadores. Para que entendamos que no somos buenos. Que no somos suficientes. Que no podemos alcanzar la salvación haciendo buenas obras, porque las malas obras siempre pesarán más que las buenas. De hecho, no seremos juzgados por las cosas buenas, sino por las malas.

Cuando no sabías nada de Dios, ni de la Biblia no te sentías mal de hacer lo malo porque pensabas que no era malo. Al conocer a Dios y su Palabra comienzas a darte cuenta de que muchas actitudes, palabras, acciones están mal, no agradan a Dios y son consideradas como pecado. La actitud que tomamos es:

  • Enfadarnos con Dios, con su Palabra por hacernos sentir mal, y alejarnos lo cual produce muerte.
  • O entender el propósito de porqué Dios nos dice que hay cosas que están mal. Como leer la Biblia me hace sentir culpable, dejo de leerla. Como venir a la Iglesia me hace sentirme mal por mi pecado, dejo de venir. Como me siento mal de orar por mi pecado, dejo de orar.

Imagínese un día soleado en la playa, usted acaba de zambullirse en el agua y de pronto descubre un cartel en la orilla que dice: “Prohibido nadar. Hay tiburones”. Su día se arruina. ¿Es por culpa del cartel? ¿Se molesta con la persona que lo puso? La Ley es como ese cartel. Es esencial y la agradecemos, pero no nos libra de los tiburones.

2ª Parte: De por qué nos atrae el pecado. Lo que el diablo hizo en el Edén con Eva fue hacer que apartara su vista de de la libertad que Dios le había dado para decidir hacer lo bueno y poner su mirada en la restricción que Dios le había puesto.

El pecado nos atrae cuando ponemos el pensamiento en lo que Dios nos prohíbe por ser malo. En lugar de ver las advertencias de Dios como un acto de amor de querer guardarnos del mal, vemos una lista de mandatos y somos tentados a revelarnos.

3ª Parte: Por qué no podemos vencer el pecado: Pablo expresa algo en lo cual todos nos sentimos identificados: Ro 7:15-19 “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.”

 Y Pablo menciona tres lecciones que él aprendió que nos pueden servir:

  1. El conocimiento no es la respuesta (7:9) Pablo se sentía bien mientras no conocía la Palabra y lo que esta demandaba de él. Pero cuando conoció la Palabra, supo que estaba condenado.
  2. La autodeterminación no es la respuesta. (El luchar con tus fuerzas no da resultado) (7:15) cuanto más intentaba luchar contra el pecado con sus propias fuerzas más se hundía.
  3. Con ser cristiano no se logra desarraigar los pecados en nuestra vida. (22-25) Pablo amaba la Palabra de Dios y amaba a Dios con todo su corazón. Pero se daba cuenta de que había dentro de él una lucha que le hacía pecar. Amamos a Dios, queremos agradarle, queremos servirle, queremos hacer lo correcto, pero ¿por qué no podemos? Que mal me siento, ¿Cómo puedo ser libre de esto?

(Mañana enviaremos la tercera y última parte de este sermón)

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