IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

EL MENSAJE: EL FALSO EVANGELIO

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3. El falso evangelio moderno presenta un motivo equivocado por el cual uno debe llegar a Cristo.
A. Se ofrece a Cristo como una “mejora de vida”. Según el tratado de este famoso evangelista, si usted está triste y vacío, con problemas en su matrimonio, llegue a Cristo y Él lo arreglará todo para que usted esté feliz. Pero, ¿qué hay de las personas que no están tristes, que no sienten un vacío adentro y que no tienen problemas en su matrimonio? ¿Qué hay de las personas que ya están felices? Según este tratado y el evangelio moderno, Cristo no es para ellos. Él no les puede ofrecer nada a ellos.
B. La verdadera necesidad del hombre no es la felicidad, sino la justicia. No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; mas la justicia librará de muerte. [Prov 11.4] Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. [Rom 1.16-18]
C. Cristo no murió en la cruz para conseguirnos la felicidad (¡qué mentira más repugnante!). ¡Murió para justificarnos! ¡Murió por nuestros pecados!
4. Además de un motivo equivocado, el falso evangelio moderno promete resultados que simplemente no son la verdad—no son bíblicos.
A. Según el tratado (y el falso evangelio que contiene), si alguien invita a Cristo a entrar en su corazón, estará feliz, realizado y sin problemas—¡tendrá una fiesta en su corazón!
B. La Biblia dice que el que quiere vivir piadosamente (según la voluntad de Dios) en este mundo, padecerá persecución. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. [2Tim 3.12]
i. Dios nos prometió las tribulaciones en la vida cristiana.
Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. [Hech 14.22]
ii. Estamos “puestos” aquí en la tierra para esto: Tribulaciones. A fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. [1Tes 3.3]
iii. Sin tribulaciones, no crecemos porque Dios nos “refina” como oro: en un horno de fuego. Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. [2Cor 4.8-10]
iv. Dios mete a Sus hijos en la tribulación (¡en problemas, dificultades y necesidades!) para que haya más fruto de gloria en nosotros. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. [2Cor 4.17-18]
C. Obviamente dentro de la persecución el cristiano puede experimentar un gozo profundo en su corazón porque es salvo, tiene a Cristo y por lo tanto la vida eterna. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. [Gal 5.22-23]
D. Sin embargo, la verdad es que Cristo nos ofrece una cruz, no una “fiesta en el corazón”. Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. [Luc 9.23]
E. Nos avisa que seguirle puede causar problemas familiares (aunque, por supuesto, la voluntad de Dios es solucionarlos). Cristo causa división entre los que se someten a Su señorío y los que no. ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. [Luc 12.51-53]

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