IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

NO MÁS BARRERAS

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Génesis 1:1 En el principio, creó Dios los cielos y la tierra. (v.2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Día 1: Creó Dios la luz. El día y la noche.

Día 2: Separó Dios las aguas de debajo de las aguas de arriba.

Día 3: Descubrió la tierra, hizo los árboles, la hierba, las plantas.

Día 4: Hizo Dios el Sol, la Luna y las estrellas.

Día 5: Hizo Dios los animales, las aves, los monstruos marinos.

Día 6: (Gn 1:26-28) Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Y señoree… varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios.

Dios creó lo que conocemos como el Huerto del Edén. La palabra Edén viene de la raíz hebrea edná que significa: placer, deleite, delicadeza, delicia. Y a su vez, viene de la palabra hebrea Beit Edén que significa Casa del placer.

 

Dios creó aquel lugar para que fuese un lugar de protección, de delicia, de placer, de deleite.

Pero ¿qué era lo que hacía que ese sitio fuese un lugar de delicia? ¿Eran los animales, el jardín, el aire puro, la naturaleza?

Salmo 16:11 Me mostrarás la senda de la vida;  En tu presencia hay plenitud de gozo;

 Delicias a tu diestra para siempre.

NTV: Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre.

Lo que hacía que el Edén fuese un lugar de delicia, era la presencia de Dios manifiesta, palpable, cercana y disponible para que el hombre y la mujer pudieran disfrutarla.

Ese era el propósito de Dios al crear la familia, habitar en medio de ellos, con ellos, ser parte de la familia como un integrante más, no como un invitado.

En su Palabra encontramos una gran cantidad de cosas que la familia podría vivir si tuviera la presencia de Dios morando entre ellos: paz, gozo, alegría, protección, sanidad, seguridad, provisión, dirección, armonía, vida eterna, comunión, etc., etc.

En su diseño de la familia, Dios planeó estar en medio, activo, morando y participando.

PERO… en Génesis 3 vemos la historia más triste de toda la historia de la humanidad. El día en el que el hombre y la mujer decidieron sacar a Dios de en medio de su familia.

Génesis 3:24  Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Por primera vez, había una barrera que impedía que el hombre pudiera tener acceso a la presencia de Dios. Una barrera manifestada en espada de fuego, pero levantada previamente por el hombre a causa de su pecado.

A partir de ahí, Dios comienza su plan de redención y restitución. Su diseño, había quedado dañado y había que restaurarlo.

Siempre ha sido el deseo de Dios bendecir a las familias

Éxodo 19:6  Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes,  y gente santa.  Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Dios deseaba restituir el sacerdocio en el hogar.

Éxodo 33:16  ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

Apartados: (distinguir) Reconocer a una persona o una cosa entre varias por alguna característica o señal distinta.

NTV: Pues tu presencia con nosotros es la que nos separa

KADOSH: Eso es lo que nos distingue a nosotros, a mí y a tu pueblo, de todos los otros pueblos de la tierra.

La presencia de Dios dentro de la familia es lo que hace que seamos diferentes, distinguidos, reconocidos. Separados, pero no con el propósito de vivir aparte o distantes, sino como Dios le dijo a Abraham:

Génesis 12:2 Te bendeciré… y serás de bendición.

Génesis 12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Génesis 28:14todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

 

Este es el plan de Dios para ti, para mí, para cada familia, ser bendecidos y ser de bendición.

Pero esto no puede ocurrir mientras la espada siga encendida, mientras exista una barrera que nos impida tener a Dios en medio de nuestra familia. Separación que ocurrió por causa del pecado.

El hombre y la mujer engañados por la serpiente, por el diablo, creyeron que podrían vivir con la misma armonía, con la misma paz, con el mismo deleite, pero sin Dios. Las familias, los padres, los hijos, con sus actitudes, con palabras hirientes, han apartado a Dios de en medio del hogar y el desastre es evidente.

Entre nulidades, separaciones y divorcios se rompieron en España 133.643  parejas durante 2014, un 6,9% más que en 2013.

Es tiempo de que las familias comiencen a tomar decisiones, comiencen a ser (como decía Moisés) distinguidas, diferentes, bendecidas para bendecir. Es tiempo de tomar decisiones como Josué: Josué 24:15 …elige hoy mismo a quién servirás… Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al SEÑOR.

2ª Samuel 6:10-12 Por lo tanto, David decidió no trasladar el arca de Dios a la Ciudad de David, sino que la llevó a la casa de Obed-edom, en Gat. (11) El arca del SEÑOR permaneció en la casa de Obed-edom por tres meses, y el SEÑOR bendijo a Obed-edom y a los de su casa. (12) Entonces le dijeron al rey David: «El SEÑOR ha bendecido a los de la casa de Obed-edom y a todo lo que tiene a causa del arca de Dios». Luego David fue y llevó el arca de Dios de la casa de Obed-edom a la Ciudad de David con gran celebración.

Esta fue una clara evidencia de que cuando dejamos a Dios vivir en nuestro hogar, cuando le damos lugar,  Él bendice y prospera.

La espada encendida impedía que el hombre, la mujer, las familias pudieran tener acceso a la presencia de Dios. Pero este no era su propósito, su plan. Dios desea habitar en tu casa, que le des lugar, que lo hagas parte de tu familia, de tus conversaciones con tus hijos, que haya lugar en tu hogar para Dios y su presencia. Este era y es el deseo de Dios. Dios deseaba quitar esta espada encendida y lo hizo por medio de Cristo:

Efesios 2:13  Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Cada vez que Cristo entraba en una casa, ocurría un milagro, algo sobrenatural sucedía, vidas eran transformadas.

  • Fue en un hogar que la suegra de Pedro fue sanada.
  • Fue en un hogar donde Cristo entró que la vida volvió sobre la hija de Jairo.
  • Fue en un hogar que la niña siro fenicia fue liberada de un espíritu inmundo.
  • Fue en un hogar que la mujer del vaso de alabastro fue perdonada.
  • Fue en un hogar que un paralítico fue sanado.
  • Fue en un hogar que la vida de un publicano fue transformada.

Hechos 2:43-47 nos muestra que cuando la presencia de Dios comenzó a entrar en los hogares, las familias cristianas comenzaron a tener favor con todo el pueblo y el Señor comenzó a salvar a los perdidos. Se cumplió la petición de Moisés: Éxodo 33:16  ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

Cristo quitó la espada de fuego que nos impedía acceder a la presencia de Dios. Derribó las barreras que impedían que Dios entrara y formara parte de nuestro hogar… pero ahora ha sido el ser humano el que ha levantado barreras: así como Adán y Eva le abrieron la puerta de su hogar a un invitado que los separó de Dios, así muchas familias están abriendo puertas al mismo invitado (Satanás) a través de la televisión, programas o películas que no agradan a Dios, malas conversaciones, chisme, actitudes deshonestas, etc.

CONCLUSIÓN

De parte de Dios hablo a las familias: Es tiempo de derribar barreras. No más barreras.

Obed-Edom te diría ¿Qué barreras tienes que quitar para darle lugar a Dios en tu familia, en tu hogar?

Josué te diría: ¿Qué decisiones tienes que tomar para hacer a Dios parte de tu hogar?

Abraham te diría: ¿Qué hay que cambiar en tu familia para que comiences a ser bendecido y de bendición?

Moisés te diría: ¿Cuánto tiempo más vas a esperar para comenzar a ser sacerdote en tu hogar?

¿Cuántas familias hoy como Josué se comprometen a servir al Señor? Como Obed-Edom, ¿Cuántas familias se comprometen a hacer espacio para la presencia de Dios en su hogar? Como las familias de la primera Iglesia ¿Cuántas familias hoy se comprometen a hacer de su hogar un lugar de alabanza y adoración a Dios donde Él se mueva, bendiga y use para bendecir?

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