IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

LO QUE MAS ODIO

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HISTORIA:

“LO QUE MÁS ODIO”

Verano de 1994: el mundo fue testigo de la matanza y genocidio más atroz desde la II Guerra Mundial. Los Tutsis mataron cerca de un millón de Hutus en menos de un mes en el país de Ruanda. Entre los pocos supervivientes estaba Alex, que con 6 años fue escondido por sus padres en la cómoda del salón. Por el hueco de la llave pudo ver como degollaron a sus hermanos, violaron a su madre, la pegaron un tiro y obligaban al padre a mirar antes de destrozarlo a golpes. Alex vio todo y recordó para siempre los rostros de los que masacraron a su familia y a su vil capitán.
En 2001, con 12 años, Alex recibió una cajita de Operación Niño de la Navidad. Era normal, no tenía ningún detalle especial excepto que era para él. Alex ni siquiera recordaba haber recibido jamás un regalo en su orfanato. Y con la cajita también aceptó a Jesús en su vida. En 2009 Alex se incorporó formalmente al equipo de voluntarios que distribuía las cajitas por toda Ruanda. Para él había sido lo que había cambiado su vida y quería alcanzar a tantos niños compatriotas como podía. Pero un día su fe se vio probada.
Llegaron a un pueblo más, uno normal, entre río y selva. Pero lo interesante era que el poblado estaba enteramente en manos de los Tutsis. Y ahí estaba, 12 años más viejo pero con la misma cara, el capitán que con su patrulla había destrozado su familia. La rabia le cegó y fue andando hacia él con la intención de matarle con sus propias manos. Ya era más mayor y él estaba en plenitud de fuerzas. No le importaban las consecuencias, el testimonio ni nada, solo quería venganza. El hombre lo vio venir y alzó las manos para rendirse. No lo conocía, pero estaba seguro que era alguien de su pasado que venía a por él. Las siguientes palabras que pronunció le salvaron la vida y también evitaron que Alex pasase a ser un asesino.
“No sé quien eres ni qué te hice. Pero seguro que fue algo terrible. Si has venido a vengarte, no me voy a defender. He conocido a Dios y sé que voy a pasar la eternidad en el cielo con Él. Hazme lo que quieras, soy dueño de mis consecuencias y las pagaré gustosamente si me dejas pedirte perdón por el mal que te hice”.
Alex sintió que algo en Él se desgarraba. Todas sus ganas de venganza se desvanecieron. Ahí estaba el asesino de toda su familia dispuesto a morir por lo que había hecho sin defenderse. No pudo con tantas emociones contradictorias y se echó a llorar. Nadie en el pueblo ni el equipo de ONN sabía lo que estaba pasando. Lentamente Alex se levantó del suelo y dijo en voz alta. “Mataste a toda mi familia y solo yo sobreviví porque estaba oculto. Pero si Cristo ha podido perdonarte yo también voy a hacerlo” y ante el estupor de todo el pueblo, se acercó al ex capitán y le dio un abrazo y le dijo “Te perdono. ¿Dónde están tus hijos? Tengo unos regalitos para ellos”.
Hoy en día Alex es parte de nuestro equipo de ONN en EE.UU para todo el sur de África y siempre está sonriendo. El poder de una sola cajita. ¿Y si hubiera sido la tuya?

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