IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

UN EVANGELIO SIN PODER NO ES EVANGELIO

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Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
1 Corintios 2:1-5 RVR1960
¿Te has parado a pensar como sería el discurso de Pablo a la inversa?

“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, fui con excelencia de palabras y de sabiduría. Pues me propuse  saber entre vosotros muchas cosas que no tienen que ver con Jesucristo, y éste crucificado.
Y estuve entre vosotros con mucha seguridad, y nada de temor y temblor; y mi palabra y mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, y sin ninguna demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe esté fundada en la sabiduría de los hombres, y no en el poder de Dios.”

Como he dicho, este sería el mensaje de Pablo a la inversa. Todos sabemos que esto no tiene nada que ver con Pablo, pero, ¿tiene que ver conmigo, contigo?

¿Está tu mensaje lleno de muchas cosas menos de Jesucristo?
¿Está lleno de “excelencia” y sabiduría? ¿Nos falta el temor de Dios, el temblor de saber si estamos dando lo que Dios quiere que damos? ¿son nuestras palabras  persuasivas y sin ningún tipo de demostración de poder? ¿Diríamos que la gente que nos escucha cada semana está aprendiendo a poner su fe en una predicación persuasiva que sólo trata de que no caigamos en el error o por el contrario les estamos enseñando a poner su fe en el poder de Dios?

Admitamoslo, se necesitará mucha honestidad para reconocer que en la mayoría de las veces, sino todas, no podemos citar las palabras del Apóstol Pablo tal cual están escritas en su carta a los Corintios.

Haríamos bien en reflexionar, sentarnos a conversar con Dios y tomar buenas decisiones.

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