IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

LEVANTEMONOS Y PELEEMOS

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Nehemías 4:1-17 Cuando Sambalat se enteró de que estábamos reconstruyendo la muralla, se disgustó muchísimo y se burló de los judíos. (2) Ante sus compañeros y el ejército de Samaria dijo: —¿Qué están haciendo estos miserables judíos? ¿Creen que se les va a dejar que reconstruyan y que vuelvan a ofrecer sacrificios? ¿Piensan acaso terminar en un solo día? ¿Cómo creen que de esas piedras quemadas, de esos escombros, van a hacer algo nuevo? (3) Y Tobías el amonita, que estaba junto a él, añadió: —¡Hasta una zorra, si se sube a ese montón de piedras, lo echa abajo! (4) Por eso oramos: «¡Escucha, Dios nuestro, cómo se burlan de nosotros! Haz que sus ofensas recaigan sobre ellos mismos: entrégalos a sus enemigos; ¡que los lleven en cautiverio! (5)  No pases por alto su maldad ni olvides sus pecados, porque insultan a los que reconstruyen.» (6) Continuamos con la reconstrucción y levantamos la muralla hasta media altura, pues el pueblo trabajó con entusiasmo. (7) Pero cuando Sambalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los asdodeos se enteraron de que avanzaba la reconstrucción de la muralla y de que ya estábamos cerrando las brechas, se enojaron muchísimo (8) y acordaron atacar a Jerusalén y provocar disturbios en ella. (9) Oramos entonces a nuestro Dios y decidimos montar guardia día y noche para defendernos de ellos. (10) Por su parte, la gente de Judá decía: «Los cargadores desfallecen, pues son muchos los escombros; ¡no vamos a poder reconstruir esta muralla!» (11) Y nuestros enemigos maquinaban: «Les caeremos por sorpresa y los mataremos; así haremos que la obra se suspenda.» (12) Algunos de los judíos que vivían cerca de ellos venían constantemente y nos advertían: «Los van a atacar por todos lados.» (13) Así que puse a la gente por familias, con sus espadas, arcos y lanzas, detrás de las murallas, en los lugares más vulnerables y desguarnecidos. (14) Luego de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles y gobernantes, y al resto del pueblo: «¡No les tengan miedo! Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y peleen por sus hermanos, por sus hijos e hijas, y por sus esposas y sus hogares.» (15) Una vez que nuestros enemigos se dieron cuenta de que conocíamos sus intenciones y de que Dios había frustrado sus planes, todos regresamos a la muralla, cada uno a su trabajo. (16) A partir de aquel día la mitad de mi gente trabajaba en la obra, mientras la otra mitad permanecía armada con lanzas, escudos, arcos y corazas. Los jefes estaban pendientes de toda la gente de Judá. (17) Tanto los que reconstruían la muralla como los que acarreaban los materiales, no descuidaban ni la obra ni la defensa.

Nehemías 6:9 Sólo trataban de intimidarnos, creían que podrían desalentarnos y detener la obra. De modo que seguí con el trabajo más decidido que nunca.

TENEMOS UNA MISIÓN

Tenemos un objetivo, una misión: Génesis 12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Que Manantial de Vida, cada familia, cada persona, se convierta en un instrumento de bendición (salvación) para el resto de las familias de Cuenca, y de la tierra (Gn 12:3). Y para eso, primero tenemos que ser bendecidos, fortalecidos, sanados, restaurados.

Vamos en serio. Hch 2:42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. (43) Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. (44) Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; (45) y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. (46) Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, (47) alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Queremos que cada una de las personas aquí, esté en el lugar que Dios quiere que esté. Que cada familia sea bendecida y sea de bendición. Que Cristo gobierne en cada hogar aquí representado. Que tu hogar se convierta en un lugar de bendición, de salvación.

Estamos convencidos de que este es el plan de Dios para Manantial de Vida, y si tu formas parte de Manantial de Vida, entonces este el plan de Dios para ti, para tu familia, tu hogar.

Que tu hogar sea un lugar de bendición, de adoración, de crecimiento, de conexión con la gente y con Dios, un lugar de servicio a Dios, un lugar de salvación donde la gente pueda acudir para conocer a Cristo.

TENEMOS UNA LUCHA

Estamos en una batalla, guerra, lucha. Nuestra lucha es espiritual.

Efesios 6:12  Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.

Lo que Dios nos está diciendo en el libro de Nehemías son tres cosas:

El enemigo está decidido a detener esta obra.

Nuestra lucha no es contra carne ni sangre. Sino contra principados, potestades, gobernantes de las tinieblas, huestes de maldad…

Usará lo que sea y a quien sea. Las luchas vendrán de fuera… y de dentro. Usará falsas profecías para detenernos, acusarnos, desanimarnos, robarnos las fuerzas hasta conseguir que abandonemos, que huyamos que desistamos. Usará falsos testimonios para desviar nuestra atención. Para que estemos más preocupados en defendernos, en los ataques, en las preocupaciones, que en la Misión que Dios nos ha dado.

Lanzará amenazas de muerte, enfermedad, de crisis económicas, de desempleo. Intentará que los propios miembros de tu familia se levanten unos contra otros. Intentará robar la paz, la comunión, el gozo, la ilusión, la pasión, el deseo de servir a Dios. Intentará aislarte de tu familia, de tus hermanos, de la Iglesia. Pondrá en ti sentimientos de autocompasión, lanzará mentiras a tu mente de culpabilidad, de condenación para hacerte creer algo que no es verdad, para hacer que te sientas tan mal contigo mismo que no puedas hacer nada para Dios. Hará que te sientas indigno, culpable, condenado, frustrado, deprimido. Atacará tus fuerzas con insomnios, pesadillas, dolores de cabeza continuos, pesadez, pereza, desmotivación, etc. Cuando creas salir de una, hará que te encuentres con otra.

Su propósito: 4:11 Y nuestros enemigos maquinaban: «Les caeremos por sorpresa y los mataremos; así haremos que la obra se suspenda.»

Nehemías 6:9 Sólo trataban de intimidarnos, creían que podrían desalentarnos y detener la obra.

Nuestra respuesta puede ser doble:

Renunciar, desistir, abandonar como cobardes. Salir llorando, tirar la toalla, auto compadecernos. Y entonces le estaremos dando la victoria a Satanás y de nada habrá servido todo el tiempo que hemos servido a Cristo, todas las canciones que hemos cantado, todas las promesas que hemos recibido y todas las experiencias con el Señor vividas.

Pero también podemos decidir en este día lo que decidió Nehemías:

4:9 Oramos entonces a nuestro Dios y decidimos montar guardia día y noche para defendernos de ellos.

(13) Así que puse a la gente por familias, con sus espadas, arcos y lanzas, detrás de las murallas, en los lugares más vulnerables y desguarnecidos.

4:14 Luego de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles y gobernantes, y al resto del pueblo: «¡No les tengan miedo! Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y peleen por sus hermanos, por sus hijos e hijas, y por sus esposas y sus hogares

(15) Una vez que nuestros enemigos se dieron cuenta de que conocíamos sus intenciones y de que Dios había frustrado sus planes, todos regresamos a la muralla, cada uno a su trabajo. (16) A partir de aquel día la mitad de mi gente trabajaba en la obra, mientras la otra mitad permanecía armada con lanzas, escudos, arcos y corazas. Los jefes estaban pendientes de toda la gente de Judá. (17) Tanto los que reconstruían la muralla como los que acarreaban los materiales, no descuidaban ni la obra ni la defensa.

La estrategia de Dios es: Orar, Velar, reforzar las familias, afirmar a los líderes y al resto del pueblo y poner nuestra mirada no en el enemigo, no en su ataques o amenazas, sino en nuestro Dios Fuerte y Temible. Y por supuesto Pelear.

La estrategia de Dios es Pelear por nuestros hermanos, unos por otros, por nuestros hijos, por nuestras esposas y esposos, y por nuestros hogares.

No abandonar nuestros puestos, seguir trabajando y al mismo tiempo estar defendiendo.

TENEMOS UNA VICTORIA

¿Cómo va a ser nuestra lucha? ¿Cómo vamos a pelear?

Isa 30:31 Porque Asiria que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada. (32) Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos.

 Éxo 17:10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. (11) Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. (12) Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

 2Cr 20:15 Dijo: «¡Escuchen habitantes de Judá y de Jerusalén! ¡Escuche, rey Josafat! Esto dice el SEÑOR: “¡No tengan miedo! No se desalienten por este poderoso ejército, porque la batalla no es de ustedes sino de Dios. (16) Mañana, marchen contra ellos. Los encontrarán subiendo por la cuesta de Sis al extremo del valle que da al desierto de Jeruel. (17) Sin embargo, ustedes ni siquiera tendrán que luchar. Tomen sus posiciones; luego quédense quietos y observen la victoria del SEÑOR. Él está con ustedes, pueblo de Judá y de Jerusalén. No tengan miedo ni se desalienten. ¡Salgan mañana contra ellos, porque el SEÑOR está con ustedes!”». (18) Entonces el rey Josafat se inclinó rostro en tierra y todo el pueblo de Judá y de Jerusalén hizo lo mismo en adoración al SEÑOR. (19) Después los levitas de los clanes de Coat y de Coré se pusieron de pie para alabar a viva voz al SEÑOR, Dios de Israel. (20) Temprano a la mañana siguiente, el ejército de Judá salió al desierto de Tecoa. De camino, el rey Josafat se detuvo y dijo: «¡Escúchenme, habitantes de Judá y de Jerusalén! Crean en el SEÑOR su Dios y podrán permanecer firmes. Créanles a sus profetas y tendrán éxito». (21) Después de consultar con el pueblo, el rey nombró cantores que caminaran delante del ejército cantando al SEÑOR y alabándolo por su santo esplendor. Esto es lo que cantaban: «¡Den gracias al SEÑOR; su fiel amor perdura para siempre!». (22) Cuando comenzaron a cantar y a dar alabanzas, el SEÑOR hizo que los ejércitos de Amón, de Moab y del monte Seir comenzaran a luchar entre sí.

 Hch 16:23  Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. (24) El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. (25) Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. (26) Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. (27) Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. (28) Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. (29) El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; (30) y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? (31) Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (32) Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. (33) Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.

Conclusión

Levanten altares de Alabanza y Adoración en sus hogares. Reúnanse como familia y alaben al Señor cada día durante un tiempo, unos minutos, media hora lo que dispongan. Proclamen a Cristo en sus hogares como familia, reunidos.

Decidan orar unos por otros, bendecir la familia, bendecir a los hijos, a los padres, al matrimonio.

Decidan acudir a los Hogares de Oración que se han levantado.

Peleen por sus hogares, matrimonios, hijos, hermanos pero háganlo en Adoración, en Alabanza, proclamando el Nombre de Cristo sobre cada persona, proclamando el plan de Dios, sus propósitos, su salvación, su sanidad, su bendición.

Dios nos llama a: Abandonar el temor, a afirmarnos en nuestros hogares, cada uno en su puesto, en su familia, en la Iglesia. Dios nos llama a pelear codo con codo en oración, ayuno e intercesión. ¿Vas a abandonar la batalla o te vas a unir? Decídete en este momento en el Nombre de Jesús.

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