IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

LA VERDADERA GLORIA DE DIOS (Pastor Rafa Boix)

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Juan 14:12-13 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

I. LAS OBRAS QUE JESÚS HACE

 De cierto, de cierto os digo: Esta es una manera de enfatizar lo que se está a punto de decir. Es una manera de asegurar que lo que se dice es cierto, es importante y es seguro. Es una palabra que viene del hebreo: amén, amén. Y significa firme, confiable, digno de confianza, así sea.

La versión NVI lo expresa así: “ciertamente les aseguro”; la versión NTV dice: “les digo la verdad.”

Jesús está queriendo llamar la atención de sus discípulos con estas palabras. Está queriendo que sepamos que lo que está a punto de decir es importante, es seguro, es verdadero y que podemos confiar en que ocurrirá. De cierto, de cierto os digo.

 El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también

Esta frase es una promesa poderosa de Jesús: “El que en mí cree…” Podríamos hablar de:

“El que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn 6:35);

“Al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23)

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Jn 3:36)

“El que en mí cree… de su interior correrán ríos de agua viva” (Jn 7:38)

“El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (Jn 11:25)

“El que cree en Jesús, vence al mundo” (1 Jn 5:5)

Creer en Jesús marca la diferencia en cualquier situación. Creer en Jesús siempre acaba en esperanza, en milagros, en bendición, en expectativa.

Pero no es de esto de lo que quiero hablar en este día.

Jesús nos está diciendo “el que en mí cree (¿Crees en Jesús?) las obras que yo hago…

Podríamos hablar de cada uno de los milagros que Jesús hizo y sigue haciendo:

De como Jesús sanó a los leprosos (Mt 8:1-4; Lc 18:35-43) al siervo de un centurión (Mt 8:5-13); a los paralíticos (Mt 9:1-8); a la mujer de flujo de sangre (Mt 9:20-22); a los ciegos (Mt 9:27-34; Mr 8:22-26; Mr 10:46-52); a personas con fiebres (Mt 8:1-13); a personas con miembros inhabilitados (Mt 12:9-14). “Las obras que yo hago”.

Podríamos hablar de:

Como Jesús liberó a los endemoniados (Mt 12:22-37; 17:14-21; Jn 5:1-18; Mt 8:28)

– Como Jesús resucitó a los muertos (Mt 9:18-26; Lc 7:11-17; Jn 11:1-44). “Las obras que yo hago”.

Podríamos hablar sobre:

– Cómo Jesús hizo milagros sobre las tempestades (Mt 8:23-27); multiplicando la comida (Mt 14:13-21; 15:32-39); andando sobre las aguas (Mt 14:22-33); Cómo hace que de los peces salga dinero (Mt 17:24); que las higueras se sequen por su palabra (Mt 21:18-22); que los peces salten a las redes hasta llenarlas (Lc 5:1-11); que el agua se convierta en vino (Jn 2:1-11). “Las obras que yo hago”.

Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿Cuál era el propósito de que Jesús hiciera todo esto?

II. LAS OBRAS QUE NOSOTROS PODEMOS HACER

 A. ÉL TAMBIÉN LAS HARÁ

Jesús nos está diciendo, nos está asegurando, nos está dando su palabra. De cierto, de cierto os digo, amén y amén, les aseguro, les digo la verdad… que “el que en mí cree (¿Crees en Jesús?) las obras que yo hago… él las hará también.

Podríamos hablar aquí de que si crees en Jesús, puedes sanar leprosos, ciegos, mancos, cojos, paralíticos, mudos, liberar endemoniados, resucitar muertos, hacer milagros impresionantes sobre la naturaleza, la provisión o los recursos.

Mateo 17:20 “y nada os será imposible”.

 “Las obras que yo hago… él las hará también.”

Podríamos decir en base a este texto, que los demonios se nos sujetarían al vernos o escucharnos hablar. Podríamos enseñar con este texto que Dios nos escogió para hacer milagros, maravillas, prodigios. Podríamos hablar sobre los dones, sobre el poder ilimitado de Dios manifestado a través de nosotros. “De cierto, de cierto os digo, que el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también.”

 Pero no vamos a hablar este día de esto. Este no era el énfasis de Jesús y no es el énfasis de este mensaje en este día.

La pregunta que este día debemos hacernos es ¿Cuál sería el propósito de que hiciéramos todo esto?

 B. Y AÚN MAYORES

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Sin ninguna duda las palabras de Jesús son ciertas, seguras. Son una promesa, son para nosotros. Son para este tiempo y son para todo aquel que en Él cree.

Sin ninguna duda, Jesús nos promete no sólo que podemos llegar a hacer todo lo que Jesús hizo, sino que aún nos asegura, nos afirma que lo que nosotros podemos llegar a hacer será aún mayor que lo que Él hizo. Mayores milagros, mayores prodigios, mayores maravillas.

En la vida del profeta Elías se registran 7 milagros. En la vida de su discípulo Eliseo, 14 milagros.

Jesús prometió que los milagros que nosotros, los que creemos en Él, haríamos, serían mayores (palabra griega mega).

Podríamos hablar de todo esto y mucho más, de cómo nuestra fe en Jesús es capaz de mover montañas, sacudir el infierno, hacer correr a los paralíticos, sanar con nuestra propia sombra (Hch 5:15); sacudir edificios (Hch 4:30; 16:26). Ser mordidos por víboras y salir inmunes (Hch 28:3-5). Hacer descender al Espíritu Santo sobre multitudes para convencerlos de pecado o bautizarlos con poder (Hch 2:37; 10:44)

¡¡Cuánto se ha predicado y enseñado sobre este versículo!!

Pero no vamos a hablar de todo esto en este día ni es el propósito principal de este texto.

La pregunta que este día debemos hacernos es ¿Cuál sería el propósito de que  llegásemos a hacer mayores cosas que Jesús?

III. LO QUE JESÚS PUEDE HACER POR NOSOTROS

 “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”

De cierto, de cierto os digo… que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”.

 Este texto nos habla del poder de la oración, de la fe, de la seguridad de las promesas. ¿¡¡Cuántas veces hemos citado este texto en oración reclamando al Padre alguna de sus promesas!!? ¡¡Padre, Jesús dijo que…!!

Jesús nos asegura con firmeza, con veracidad, nos da su palabra, no sólo que haremos las obras que Él hace, que haremos mayores obras y milagros que Él, sino además que podemos pedir cualquier cosa en su nombre, y Él lo hará.

Podríamos decir en base a este texto que todas nuestras necesidades quedarán cubiertas, que siempre que oramos Dios nos oye. Que el deseo de Dios es darnos cuanto pidamos. ¡¡Pero no es el énfasis de este mensaje en este día!!

 “Todo lo que pidiereis…” NTV: Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre; NVI: Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre… Yo lo haré.

Podríamos decir que Dios proveerá todo lo que nos falta conforme a sus riquezas en gloria (Filp 4:19). Con este texto podríamos comenzar a llamar a las cosas que nos son, como si ya fuesen (Ro 4:17). Podríamos pedir más del Espíritu Santo y tendríamos la seguridad de que nos será concedido (Lc 11:13); Podríamos pedir sabiduría y nos sería dada (Sgo 1:5); podríamos pedir una mejor casa, un mejor auto, un mejor trabajo, una buena esposa o para no parecer tan materiales, podríamos pedir un avivamiento, la salvación de nuestra familia, de una ciudad, los dones del Espíritu Santo, un derramamiento, sanidades, milagros, prodigios, un mejor local, etc. “Porque todo lo que pidiéremos al Padre en su nombre, Él lo hará”

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”

Tremenda promesa, tremenda palabra y cuánto se ha predicado y enseñado sobre esto, pero, yo no quiero hablar de esto en este día. Mi pregunta es:

¿Cuál sería el propósito de hacer las obras de Jesús? ¿Cuál sería el propósito de hacer cosas mayores que Jesús? ¿Cuál sería el propósito de conseguir todo lo que pidiéramos en oración?

 IV. PARA LA GLORIA DE DIOS

 Juan 14:12-13 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

 El verdadero propósito de Jesús en esta tierra fue darle gloria al Padre en todo lo que hiciera.

Jesús vivió de manera que el Padre recibiera gloria.

Hizo los milagros que hizo, para que el Padre recibiera gloria.

Sanó a los enfermos, liberó a los endemoniados, resucitó a los muertos para que el Padre recibiera gloria por todo ello.

Jesús estableció su Reino en esta tierra para que el Padre recibiera gloria por parte del Hijo y por parte de todos aquellos que llegarían a ser sus hijos.

Dios creó al ser humano para que este le glorificara:

Isaías 43:21  Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.

Éxodo 20:2  Yo soy Jehová tu Dios…

Éxodo 8:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva (abad: adorar, rendir culto 2ª Cr 33:3;  ministrar Num 3:8; 4:24; honrar Jos 23:16).

Éxodo 14:18  y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.

Deuteronomio 6:13  A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás,

1ª Crónicas 16:24  Cantad entre las gentes su gloria, Y en todos los pueblos sus maravillas.

1ª Crónicas 16:28  Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová gloria y poder.

Salmo 19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios.

Salmo 29:1-2 Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre;

Sal 66:2-3  Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!

Isaías 42:8  Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Es cierto, Jesús lo prometió, lo aseguró y así será que el que en Él cree, hará milagros, maravillas, prodigios tal como Jesús lo hizo. Es cierto que el que en Jesús cree, hará cosas mayores a las que Jesús mismo hizo. Es cierto que podemos tener la seguridad de que todo lo que pidamos al Padre en el Nombre de Jesús, Él lo hará… pero todo esto tiene como fin, como propósito: “que el Padre sea glorificado en el Hijo”.

 Si perdemos de vista este propósito, podríamos pertenecer al grupo de personas que en su nombre hicieron muchos milagros, profetizaron y echaron fuera demonios, pero que nunca llegaron a ser conocidos por Dios porque no le dieron gloria con sus vidas (Mt 7:21-23)

 Hoy se exalta mucho la figura del creyente, de la autoridad que Dios le ha dado, de que estamos sentados en lugares celestiales, de que todo lo podemos en Cristo, de que somos reyes y sacerdotes, cabeza y no cola, etc. ¡¡Pero cuidado con tocar su gloria!! ¡¡Cuidado con atribuirnos un poco de gloria!! ¡¡O cuidado con pensar que somos el centro de todo, cuidado con pensar que las señales nos tienen que seguir y eso sea todo lo que anhelemos!! Nuestro mayor anhelo deber ser: DARLE GLORIA A DIOS

Mat 5:16  Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos

 Romanos 15:7-9  Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.  Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito…

1ª Pedro 2:11-12  Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

 Lucas 17:17-18 Jesús preguntó: «¿No sané a diez hombres? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Ninguno volvió para darle gloria a Dios excepto este extranjero?».

 Juan 12:28 Padre, glorifica tu nombre». Entonces habló una voz del cielo: «Ya he glorificado mi nombre y lo haré otra vez».

 Juan 17:4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

 Jesús se aseguró que aún el en mismo momento de su muerte, la gente diera gloria a Dios: Lucas 23:47  Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

CONCLUSIÓN

¿En qué está centrada tu vida? ¿En ti, en tus necesidades, en obtener todo lo que puedas de Dios? ¿En intentar cumplir tus sueños o que Dios cumpla tus sueños? El humanismo ha tratado de poner al hombre como centro de la existencia, pero el único centro es Dios.

Hch 17:28 Pues en él vivimos, nos movemos y existimos.

Aunque hicieras todos los milagros del mundo, vieras todas las maravillas, fueses usado para hacer prodigios mayores que los que Jesús hizo, aunque todas tus oraciones fuesen contestadas, si no estás dándole gloria a Dios por todo lo que Él te da, y por todo lo que Él te quita, y por todo lo que Él permite en tu vida, entonces estás fallando en el propósito de Dios para tu vida.

 Job 1:21 y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo estaré cuando me vaya. El SEÑOR me dio lo que tenía y el SEÑOR me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del SEÑOR!».

Juan 11:4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios.

 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

…para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

…para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

 2ª Co 1:20  porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

 ¿Estás dándole gloria a Dios, en tu vida, con tus palabras, con tus hechos, en tu familia, en tu trabajo, en tu ministerio

Juan 7:18  El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia

1ª Co 10:31  En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios

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