IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

TE HARÉ ENTENDER (Rafa Boix)

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Introducción

¿Se imagina que pudiéramos asomarnos por una ventana y ver el mundo entero de la misma manera que lo ve Dios? Que pudiéramos ver las acciones de los hombres, sus pensamientos. Que pudiéramos ver la Iglesia, lo que hace, como se comporta, como vive, como actúa.

¿Qué es lo que veríamos?

En dos ocasiones Dios le preguntó a Jeremías:

Jeremías 1:13  La palabra del Señor vino a mí por segunda vez, y me dijo: “¿Qué es lo que ves?” (NVI)

Jeremías 24:3  Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? (RV60)

Yo no he tenido una visión generalizada de la Iglesia y posiblemente si pudiera tener esa visión, vería tanto a cristianos que viven una religión sin vida y sin poder como a cristianos que viven la vida cristiana de una manera íntegra, real y poderosa.

Y aunque Dios no me ha dado una visión del estado de la Iglesia en general, sí que me ha dado ojos para ver y un espíritu para discernir.

Si el Señor me preguntara como a Jeremías, ¿qué ves tú, Rafa?

Yo respondería lo siguiente:

He contemplado a los creyentes allí donde he ido y he visto a creyentes que viven la vida cristiana real, viva y poderosa, pero esto no me preocupa. Lo que si me preocupa es la otra parte de lo que he visto. Me he encontrado con que son muchísimos más los creyentes que viven una vida cristiana muerta, sin poder para cambiar, para transformar, para sanar, para liberar. Cristianos que a pesar de haber “conocido a Cristo”, sus vidas no han sido transformadas, ni tampoco pueden transformar a otros.

Veo el estado de la Iglesia en general allí donde voy, y hermanos, me siento preocupado. Creyentes que confiesan con sus bocas que hace años decidieron seguir a Cristo, pero sus hechos, comportamientos, actitudes demuestran que Cristo abandonó la casa hace tiempo o está arrinconado en algún lugar oscuro de nuestro corazón.

Me he preguntado por qué ocurre esto, le he preguntado al Señor ¿Cómo es esto posible? Y esto es lo que escuché: “Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.” Job 42:3

Lo que oí después de preguntarle al Señor porqué ocurría esto en la mayoría de creyentes fue: Ellos hablan de cosas que conocen, que han aprendido, que se les ha enseñado, pero que nunca han entendido. Cosas demasiado maravillosas que nunca han comprendido.

Por eso Dios hoy te dice: “Te haré entender…” (Salmo 32:8) Dios quiere que entiendas, es necesario que entiendas cual era tu destino antes de conocer a Cristo; de que te salvó Cristo;  cuál es la esperanza que tenemos ahora; quien es el Espíritu Santo, Dios, Cristo; quién eres tú en Cristo; qué puede y quiere hacer Dios a través de ti; cual es tu misión en esta vida, etc. “Te haré entender…”

I. NECESITAMOS ENTENDER

Hechos 8:30  Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?

El Etíope volvía de Jerusalén en su carro. Había ido a ofrecer sus sacrificios, a cumplir con sus ritos, (había ido al culto del domingo en la mañana) como cualquier otro religioso.

El Etíope volvía leyendo su Biblia como haríamos cualquiera de nosotros al salir del culto. La leía, pero no la podía entender ¿Cuántos leen la Biblia y no la entienden? ¿Cuántos han dejado de leerla porque no la entienden?

Veo en el Etíope una representación de la Iglesia actual. Una Iglesia que lee, pero que no entiende y por eso Dios tiene que susurrar a nuestro oído ¿Entiendes lo que lees?

La Biblia no tiene ningún poder para ti a menos que la entiendas.

Mateo 13:18  Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: (19) Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. (20) Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; (21  pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. (22) El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. (23) Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

2 Corintios 4:4 el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

(NTV: Satanás, quien es el dios de este mundo, ha cegado la mente de los que no creen. Son incapaces de ver la gloriosa luz de la Buena Noticia. No entienden este mensaje acerca de la gloria de Cristo, quien es la imagen exacta de Dios.)

El diablo está interesado en que la Iglesia no entienda la Palabra de Dios para así arrebatarle las promesas, la transformación, el fruto, y todo lo que Cristo ganó para ti y para mí.

Efesios 1:7-8 Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados. (8) Él desbordó su bondad sobre nosotros junto con toda la sabiduría y el entendimiento.

Dios te dio la capacidad de entender, pero el diablo aprovechándose de los pecados que cometemos, cegó nuestro entendimiento para que nuestras vidas sean infructuosas.

Efesios 1:15-23 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, (16) no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, (17) para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (para que lo conozcan mejor NVI) (para que crezcan en el conocimiento de Dios NTV) (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, (19) y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; (22) y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, (23) la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

 “Dios te quiere hacer entender”

 Efesios 3:14  Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, (15) de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, (16) para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; (17) para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, (18) seáis plenamente capaces de comprender (tomar anhelantemente, i.e. apoderarse, poseer,) con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, (19) y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. (20) Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

            “Dios te quiere hacer entender”

 Jeremías 9:23  Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. (24) Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

“Dios te quiere hacer entender”

Romanos 12:2  No os conforméis a este siglo, sino transformaos (gr metamorfóo) por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Somos transformados en la medida que comenzamos a entender la Palabra de Dios, sus promesas, su gracia, su amor, su Espíritu.

Metamorfosis: Transformación que experimentan determinados animales en su desarrollo biológico y que afecta no solo a su forma sino también a sus funciones y su modo de vida. Es un cambio irreversible.

La razón por la que la mayor parte de los cristianos no han sido transformados en su encuentro con Cristo o al leer la Palabra o tras haber escuchado miles de predicaciones y estudios a lo largo de los años, es porque “no han entendido lo que leen o escuchan”.

“Dios te quiere hacer entender”

Porque cuando entiendas lo que lees, cuando entiendas lo que escuchas y cuando entiendas lo que ya sabes, tu vida va a ser transformada e irás de gloria en gloria.

2 Corintios 3:16-18 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. (17) Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (18) Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

 II. COMO LLEGAMOS A ENTENDER

– Hemos visto como por una ventana, que la mayoría de las personas que dicen haber conocido a Cristo no crecen, no son transformadas de gloria en gloria.

– Hemos visto que esto es el resultado de una falta de entendimiento de las verdades de Dios.

– Hemos visto que Satanás está interesado en que no entendamos para así mantenernos sin fruto, frustrados, desanimados, inactivos.

– Hemos visto que la voluntad de Dios es que entendamos para que ocurra la transformación.

La pregunta es ¿Cómo llegamos a entender? ¿Cómo ocurre ese momento donde la Palabra, la Gracia, el amor de Dios, la presencia del Espíritu Santo, sus planes para nosotros nos son revelados?

Hay dos ingredientes necesarios para experimentar una revelación de Dios y de su Palabra y seamos transformados:

A. EL PROCESO DEL QUEBRANTAMIENTO

Job 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Job 1:2-5 Y le nacieron siete hijos y tres hijas. (3) Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. (4) E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. (5) Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

Además de ser considerado hombre perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal, era muy rico. Tenía una buena reputación; era un buen padre que intercedía por sus hijos uno por uno cada día.

Pero era un hombre que conocía a Dios de oídas, de una manera religiosa. Sabía ofrecer sacrificios. Sabía lo que estaba bien o mal. Le habían enseñado que tipo de sacrificios le agradaban a Dios. Pero no conocía a Dios como Dios quería ser conocido.

Los 42 capítulos del libro de Job se centran en el largo proceso de quebrantamiento por el que Job tuvo que pasar para al final del proceso declarar las palabras:

Job 42:1-6 Respondió Job a Jehová, y dijo: (2) Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. (3) ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. (4) Oye, te ruego, y hablaré;  Te preguntaré, y tú me enseñarás. (5)  De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. (6) Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.

Se han escrito muchos libros sobre Job para intentar aclarar porque Dios le hizo pasar por este proceso, porque permitió a Satanás tocarle hasta ese punto.

El propósito es claro: Para Dios es mucho más importante que le conozcas de una manera real y verdadera que todo lo que puedas obtener en esta tierra. Dios dice: “Te haré entender…” (Salmo 32:8) pero para ello es necesario, como dice Pablo en Hechos 14:22 que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Es necesario el proceso de quebrantamiento para hacerte entender, y para ello Dios usará las pruebas, la familia, el mundo, las circunstancias que más nos aterran, los amigos y hasta el mismo diablo para que al fín puedas decir: “Hablaba lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí, que no comprendía… De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven.”

 Moisés: Por el mismo proceso pasó Moisés para poder llegar escuchar las palabras Yo Soy el que Soy  y poder  entender que no se trataba de él, de su preparación, de sus talentos o de su propio nombre sino tener una verdadera revelación de quién es el que nos llama, el que nos capacita y el que nos envía.

Jacob: Podríamos hablar del proceso de Jacob que lo llevó a una revelación de Dios en Bet-el y a un encuentro con el Señor que lo transformó.

José: Podríamos hablar de José y de como Dios permitió una serie de sucesos horribles en su vida para que llegara a entender que él era el libertador de su pueblo.

El proceso del quebrantamiento es necesario para tener una verdadera revelación de Dios que nos transforme y nos haga crecer y dar fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno.

Pero este proceso ha hecho a muchos creyentes naufragar en su fe. Muchos creyentes que han pasado por este proceso de quebrantamiento han terminado amargados, desilusionados, frustrados, resentidos con Dios y con la Iglesia ¿          Por qué? Porque en este proceso se han olvidado del segundo ingrediente para experimentar una revelación transformadora:

B. UNA ESTRECHA RELACIÓN CON EL ESPÍRITU SANTO

 1 Corintios 2:8 Ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió, porque de haberla entendido no habrían crucificado al Señor de la gloria. (9) Sin embargo, como está escrito: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.” (10) Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. (11) En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. (12) Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.

 La principal función del Espíritu Santo para con la gente no creyente es convencerles de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8); pero la principal función del Espíritu Santo para con los creyentes es, hacerles entender lo que por su gracia Cristo nos ha concedido.

Juan 14:26 Jesús nos dice que el Espíritu Santo nos enseñará todas las cosas, nos recordará las palabras de Jesús.

El proceso del quebrantamiento es necesario para una revelación transformadora que te hará crecer y dar fruto. Es el proceso que quizás no sabías, pero estás viviendo, porque Dios “te quiere hacer entender”.  Pero ese proceso es imposible pasarlo sin una estrecha relación con el Espíritu Santo.

CONCLUSIÓN

Hoy puedes escoger continuar siendo un creyente que de una manera intelectual conoce a Dios, su Palabra, lo que has oído o leído, lo que te han enseñado pero que no te está haciendo crecer. No estás siendo transformado cada vez que lees o escuchas su Palabra. No eres capaz de liberarte de ese pecado, de esas cadenas, de esa manera de pensar y mucho menos ser usado para liberar a otros.

O puedes decidir ser un creyente que le dice a Dios: Señor hazme entender, haz lo que tengas que hacer para que pueda conocerte, usa a quien tengas que usar y remueve lo que tengas que remover.

No quiero conocerte de oídas, quiero que mis ojos te vean. No quiero hablar y repetir una y otra vez lo que no logro entender ni comprender. Acepto el trato, el proceso pero decido hacerlo agarrado, asido del Espíritu Santo en una relación diaria con Él.

 

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