IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

¿QUE VES? Dara Rodríguez

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Propósito: Alentar a la iglesia por medio de las promesas

INTRODUCION

En ocasiones es fácil desviar la mirada, olvidarnos de las promesas de Dios, olvidarnos de su gran amor y misericordia. Perdemos el norte, la identidad en Cristo. Nos es sembrada la Palabra, la recibimos con gozo pero nos es arrebatada. Semejantes al pueblo de Israel, un pueblo olvidadizo subestimando el poder de Dios. Necesitando continuamente señales y evidencias visibles para reconocer que él es Dios.

En cada uno de los libros de la Biblia Dios se presenta a sí mismo como el Dios poderoso. Lo vemos cuanto contiende con Job y Jehová comienza a tener un dialogo de preguntas para enseñarle a Job quien es el que tiene el poder. Lo vemos con Moisés cuando ante su inseguridad y duda Jehová le dice yo soy el (Yo Soy) y con esa respuesta es más que suficiente para ver que verdaderamente él es Dios.

En el libro de Isaías encontramos muchísimas profecías en las que su contenido son promesas. Promesas de Dios para su pueblo. Vemos el trato de Dios con Israel a pesar de su conducta. Un Dios que apuesta por su pueblo, que olvida sus pecados y rebeliones. Un Dios que busca y desea saciarles en la sequedad.

Es curioso que Isaías es el libro que más nos habla sobre los desiertos, las tierras áridas, secas, los valles desérticos. Juntamente a estas palabras Dios siempre añade, yo haré, yo abriré, hace mención de aguas, ríos, caminos abiertos.

Estaremos leyendo el capítulo 43 de Isaías y resaltando algunos pasajes. Aunque nos centraremos especialmente en los versículos 18 y 19.

Isa 43:18  No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.

Isa 43:19  He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. RV

Isa 43:19 Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía. NTV

Estos pasajes eran promesas de Dios para su pueblo Israel. Promesas que son también para nosotros hoy. Promesas que se cumplen en Cristo y por Cristo.

Olvida lo pasado. (v18)

El ser humano contamos por naturaleza con el raciocinio. Nuestra mente, que nos permite recordar, aprender, entender, etc. Era totalmente natural que el pueblo de Israel se acordase de las cosas pasadas, de lo ya vivido. Que recordasen incluso con añoro lo que dejaron atrás. El hombre ha sido creado para vivir diferentes etapas en su vida por eso hoy podemos hablar de un pasado, un presente y un fututo. Dios decidió sacar a Israel de Egipto, de la esclavitud para llevarlos a un lugar fructuoso donde hallarían paz y descanso. Es decir los saco de un pasado oscuro y esclavo, para llevarlos a vivir un presente y un futuro en libertad y en refrigerio.

Pongámonos por un momento en la situación de Israel. Por años vivieron siendo esclavos de los egipcios. Ya se habían acostumbrado a su manera esclava de vivir. Un día Dios decide enviar a su siervo Moisés para librarlos. Sus vidas cambian, toman una dirección diferente. Van camino por el desierto esperando llegar a un lugar de refrigerio. Sus mentes desean estabilidad, tranquilidad y paz pero no pueden evitar recordar lo pasado.

A veces nosotros cometemos el mismo error, como decíamos al principio se nos olvidan las promesas, se nos olvida que Dios dijo que nos llevaría a un lugar diferente. Ponemos nuestros ojos en nosotros mismos, no vemos más allá de las circunstancias. Alimentamos nuestra mente recordando lo pasado, los “supuestos” beneficios que recibíamos en la esclavitud. AÑORAMOS EGIPTO.

Nos hemos olvidado que fue Dios quien decidió y habló para movernos de nuestro pasado a un mejor presente y mejor fututo.

Nos hemos olvidado que fue Dios quien dio a su hijo para llevarnos de las tinieblas a su luz admirable. Para hacernos libres del pecado. Fue Dios quien decidió sacarnos de la muerte para darnos su vida.

Seguimos recordando lo que hemos pasado y vivido. Seguimos preguntándonos:

¿Por qué no pudo ser? ¿Por qué tuvo que ser así? ¿Por qué a mí?

Tener nuestra mente en el pasado alargará nuestro tiempo en el desierto. Necesitar evidencias continuas para poder creer en Dios no se llama FE. Se llama egoísmo, incredulidad. Haber recibido lo que hemos recibido de Dios y no valorar ni retener se llama cisternas rotas.

APLICACIÓN: Por esta causa Dios les dice, no traigáis a memoria las cosas pasadas. Es más aquello que hice por vosotros (v17) no es comparado con lo que haré ahora.

El desierto (v19)

Los procesos y las pruebas son dolorosos. El tiempo en el desierto es pesado, cansado y fatigado. Ansiamos salir, que todo cambie, nos desesperamos y somos enturbiados por nuestros propios pensamientos. Nuestra fe parece decaer, somos zarandeados, florece nuestra debilidad y es probada nuestra identidad en Cristo.

El enemigo juega un papel importante en esta etapa desértica. Sabe cuál es nuestra situación y con su astucia trabaja para derrotarnos. Para que nuestro cuerpo se quede en el desierto, para que la promesa de nuestro Dios muera también en el desierto. Por eso lo primero que trata de robarnos es nuestra identidad.

Identidad en Cristo

El pueblo de Israel se olvidaba continuamente del poder de su Dios. Por eso necesitaban evidencias continuas y seguían siendo de dura cerviz. Obviamente nosotros pasaremos por el desierto porque ahí somos pulidos y lo más importante es que sepamos cual es nuestra identidad. Es fácil que en tiempos difíciles y de debilidad nos preguntemos, dudemos, seamos confundidos, no veamos claridad etc.

Lo primero que el enemigo tratara será hacernos dudar de nuestro Dios. He visto creyentes de años en la iglesia pasar por diferentes desiertos y justo en esos momentos preguntarse ¿Será verdad que hay Dios? ¿Y si lo que creo es mentira? ¿Y si estoy perdiendo mí tiempo? ¿Y si todo lo que estoy pasando es vano?

Recordemos que también Cristo pasó por un desierto. Ese fue el momento clave que el enemigo aprovechó para ir a hacerle dudar. El diablo probo suerte para ver si funcionaban sus astutas preguntas. Lo que no sabía es Cristo si andaba identificado. En el momento que Satanás comenzó a retarle, Cristo le contestaba con un ESCRITO ESTÁ.

Ese debe ser nuestro mejor ejemplo, su Palabra debe ser nuestra arma más poderosa.

Cuando el enemigo venga a hacernos dudar debemos recordar quien  nos llamó, sus promesas, lo que hemos experimentado en él y con él.

EJEMPLO: Por mi propia experiencia puedo decir que he pasado por desiertos. Que en ellos he sido zarandeada, probada, confundida y he llegado a dudar de Dios. También mi mente me recordaba las cosas pasadas por lo que mi desierto se alargaba. Me veía debil incapaz e insegura pero Dios en su misericordia siempre me recordaba que aun en el desierto el seguía trabajando. Que él seguía en su trono, seguía siendo fiel a su gloria a su poder, por amor de su nombre. Que su gracia seguía a mi favor, Que el bien y la misericordia aun me perseguían. Que olvidaba mis pecados y que estaba por mí. En el desierto he conocido su GRACIA, porque sin merecer nada él seguía trabajando. Su brazo no se había cortado.

APLICACIÓN: Recordemos sus promesas, si nosotros somos débiles él se hace fuerte. Si fallamos el sigue siendo fiel. No se trata de nosotros, se trata de él. Así nuestra identidad siempre estará firme. En el desierto recuerda esas dos preguntas:

¿Quién eres? ¿Qué haces?

  • Hare cosa nueva (v19)

En medio del desierto de Israel Dios siempre hablaba a su pueblo. En esta ocasión él les dice que hará algo nuevo. Algo que ya ha comenzado, pues es en el desierto donde comienza todo.  Jehová le pregunta a su pueblo ¿No lo ves? ¿No vemos que Dios sigue en su trono? ¿Qué ves? ¿Ves un comienzo? ¿Ves que algo está sucediendo? Parece irónica esta pregunta de Dios que siempre aparece en los momentos más turbios.

Dios siempre reta y prueba a sus hijos haciéndoles esta misma pregunta en los momentos más difíciles. Dios quiere que seamos capaces de ver aun cuando hay neblina. Dios quiere que seamos capaces de creer sus promesas aun cuando hay silencio y todo parece invisible. Por eso en esta mañana el Señor nos pregunta ¿Qué ves? ¿Somos capaces de ver un comienzo en el desierto? O tal vez tenemos nuestros ojos en Egipto, tal vez aun arrastramos las costumbres de Egipto: La incredulidad, la necedad..

Sin ir muy lejos sabemos el tiempo que le tocó vivir a Jeremias, vivió en una época triste en la historia del pueblo hebreo. Durante esta época, el pueblo del reino del sur, o Judá, fue llevado por Nabucodonosor a la cautividad en Babilonia. Y Jehová se anticipa y le pregunta a Jeremias ¿Qué ves? Esta pregunta Dios se la hizo en el momento de su llamamiento. Jeremias recibió un llamado bastante duro. Hablar de parte de Jehová en medio de la desobediencia del pueblo. Seguramente Jeremias veía todo turbio, angosto, costoso e incluso trató de negar ese llamado. Pero desde su llamamiento, desde el principio Dios le hace una pregunta para asegurarle como se dará todo y como debe mantenerse identificado en medio del caos del pueblo.

No es una pregunta cualquiera. También se la hizo al profeta Amos a Zacarías para enseñarles lo que estaba por acontecer. Cuando Dios pregunta ¿Qué ves? Deberíamos ver algo diferente a lo que los demás ven.  Algo que una persona común no podría ver. En aquellos tiempos ellos no eran personas comunes, eran personas llamadas por Dios por lo que tenían una visión diferente. Dios al preguntarnos pretende enseñarnos a estar identificados. Pretende que le conozcamos, pretende que confiemos. Si sabemos quién somos y sabemos quién es Dios seguramente seamos capaces de hoy ver un comienzo en el desierto. Veremos ese algo nuevo que Dios ya ha comenzado. Dios se anticipa en nuestro desierto para decirnos que algo nuevo él está haciendo.

En la versión RV expresa: Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Otra vez, nos enseña que ya en otras ocasiones lo ha hecho. En este caso con Israel lo hizo al abrir el mar y sumergir a Egipto bajo las aguas. ¡¡No dudemos!! Si Dios lo hizo una vez él puede volver a hacerlo. Jehová no les dijo (tal vez yo abra camino en el desierto) tampoco les puso condiciones para el tener que hacerlo. Simplemente en su soberanía, decide hacerlo y prometerlo así. En el versículo 20 encontramos porque Dios decide hacerlo así. Para que beba mi pueblo, mi escogido. No porque lo merezcamos, porque su pueblo aun tenia añoranza por Egipto ¿Lo merecían? Simplemente Dios vio que su pueblo estaba sediento. No podría dejarlos en sequedad porque él es fiel por amor de su nombre. El cumple lo que dice, y si dijo que eras suyo él tiene que dar de beber a lo suyo. Isa 43:10  Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.

Abrirá caminos y ríos en la soledad. En la NTV lo expresa así:

Crearé ríos en la tierra árida y baldía. De la nada, cuando parece imposible. Donde no hay Dios puede poner. El creará, surcara un camino y desbordara sus ríos.

APLICACIÓN: En medio del desierto escucharemos ¿Qué ves? Dios nos retara a ver algo diferente. Él se anticipara para que caminemos sobre lo que él ya nos dijo. Si él dijo que otra vez lo hará es que él lo hará. Caminemos agarrados a sus promesas.

Cuando Jesús les dijo a sus discípulos PASEMOS AL OTRO LADO en el momento de la tormenta pensaron que perecían, se les olvido que Jesús les dijo PASEMOS.

CONCLUSION

En el desierto es fácil mirar atrás. No miremos atrás, no añoremos Egipto, olvidemos las cosas pasadas. Ignoremos las acusaciones del enemigo. A Judá la llamaron desechada en sus tiempos pasados pero Jehová se acordó de ella. Lo que hayamos sido no importa, que seamos débiles no importa, que no lo merezcamos no importa, que nos cuesta ver no importa. Guardemos silencio veamos que él es Dios, veamos que es por su gracia. Busquémoslo en sollozo en el desierto y esperemos que el haga. Dios no espera otra cosa ni anhela ni desea otra cosa más que le busquemos con desespero. El no dejara a lo suyo por amor de su nombre.

Recordemos esa Palabra que el Señor le dio a nuestra pastora Raquel para la iglesia. En los momentos de desierto, en los momentos difíciles, será vuestra VICTORIA.

¿Qué ves?

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