IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

14 SEÑALES DE DESCUIDO DE TU ALMA

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Según Douglas Rumford, hay catorce señales de que tu alma está siendo descuidada:

  1. Una depresión leve

Esto es un descenso del ánimo continuado, frustración, ningún deseo por hacer nada, falta de motivación, preocupación por otras cosas sin gran importancia.

2. Ocupado pero aburrido

Está usted haciendo muchas cosas, pero sin motivación, sin encontrar satisfacción en ello. La pasión se ha convertido en carga, en afán. No disfruta de lo que hace para el Señor.

3. Pérdida de control de la rutina de la vida (trabajo en desorden)

Todo se acumula, trabajos, tareas por hacer. Citas con personas sin atender. No logra tener su devocional o leer la Palabra por no hallar el tiempo.

4. Pérdida de receptividad hacia otros (apatía)

No siente deseo de quedar con nadie, menos para escucharles o atenderles. Siente un deseo de aislarse de todos y de todo.

5. Renuncia a responsabilidad y liderazgo

La pasión que sentía por servir al Señor se ha esfumado. El cargo se convirtió en una carga pesada. No hay motivación, ilusión y los problemas personales, el trabajo, la familia y la apatía toman todo su tiempo. Como resultado acaba renunciando a su responsabilidad o a su liderazgo. Se siente culpable por un tiempo, pero al final, no se está tan mal no haciendo nada y se acostumbra. No hay compromiso con Dios, con la Iglesia ni con el Cuerpo. ¡¡Cuidado!! Esto es un síntoma muy peligroso de muerte espiritual.

6. Preocupación por proyectos de menos importancia

Los pequeños proyectos de poca importancia le causan gran preocupación. No es capaz de ver las soluciones o la manera de hacer las cosas y se agobia fácilmente. El trabajo o el servicio a Dios se convierte en una rutina porque no se siente motivado para emprender nada nuevo.

7. Inquietud y descontento

Siente una inquietud en su alma que no sabe por qué. Una sensación de incomodidad, como si algo tuviera pendiente. Una falta de paz, de armonía. Un descontento por todo, nada le satisface, todo le incomoda y es más fácil para usted ver las cosas malas que las buenas.

8. Resurgimiento de hábitos no saludables (disminución del impulso de control y de la resistencia a la tentación)

La pereza, la ociosidad, palabras o malos hábitos que había vencido comienzan a volver a tomar lugar en su vida. La tentación es más fuerte, o usted más débil. Pérdida del control o del dominio propio.

9. Culpa y vergüenza

Siente una sensación de culpa por estar fallando. Una vergüenza en su alma por lo que hace o siente. Miedo a que los demás se den cuenta. No puede hacer nada para Dios por un sentimiento de indignidad.

10. Un corazón duro (pérdida de sensibilidad espiritual y dureza)

Antes sentía compasión hacia los hermanos, las necesidades, la gente perdida, pero hace tiempo que ya no. Le cuesta orar por los demás y en cambio casi toda su oración gira en torno a su propio estado espiritual.

11. Aumento de irritabilidad o insensibilidad hacia otros

Está a la defensiva. Cualquier comentario le ofende. Siente que todos están hablando de usted o que lo que se dice tiene que ver contigo.

12. Usted se conforma, no se transforma

Ha caído tantas veces. Lo ha intentado tantas veces sin resultado que ha dejado de luchar. Se rindió, se conformó, pero no está siendo transformado. No hay cambios positivos. Hay un descontento, pero con conformidad.

13. Pérdida de la urgencia en nuestras oraciones

Antes oraba y clamaba por cualquier petición. Ponía pasión, urgencia, clamor. Ahora a penas ora y menos con pasión. Le es fácil olvidar por qué tenía que orar o por quién. Su oración es sencilla, sin motivación, conformista.

14. Usted se siente bien por su progreso espiritual

Se mira a sí mismo y se conforma con ideas o aparentes progresos. No es capaz de ver su problema, su necesidad, lo que otros ven en usted. Cree que está madurando o avanzando, pero en realidad está estancado, conformado. Continuamente se compara con otros creyentes que están en peor situación para así sentir que ha progresado o que no está tan mal.

Si puedes sentirte identificado en alguna o varias de estas señales, no lo deje pasar más, hable con alguien, con un consejero, con su pastor, exprese su preocupación, busque dirección y comience a dar pasos tomando las decisiones necesarias para solucionar el problema. Su alma está gritando dentro de usted por ayuda.

Por el contrario, existen unas cualidades que indican una buena salud de su alma:

  1. Una experiencia continua de gracia
  2. Una sensación de expectación que está arraigada en la fe
  3. La habilidad de responder a la vida desde la perspectiva de Dios
  4. La resistencia (la habilidad de recuperarse de la desgracia a ajustarse al cambio)
  5. La compasión
  6. El celo (la energía santa)
  7. La integridad
  8. La gratitud

 

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