IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

AQUÍ ESTÁS SEGURO. Rafa Boix

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​INTRODUCCIÓN

Definición de refugio: Lugar que sirve para protegerse de un peligro. Protección o amparo que una persona encuentra en otra o en algo librándola de un peligro.

Génesis 4:9  Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

Guarda: Persona que tiene a su cargo la conservación de algo.

Palabra hebrea: shamár: Cercar alrededor, proteger, cuidar. Tiene que ver con conservar, considerar, cuidar, custodiar, encargarse de alguien, interesarse, mantener, meditar, mirar, observar, pastorear, preservar, velar, vigilar.

¿Tenía Caín la responsabilidad de cuidar, interesarse, pastorear a su hermano?

¿Tenemos nosotros esa responsabilidad los unos con los otros?

En el mundo tendremos aflicción… dijo Jesús (Jn 16:33). Pero ¿Y en la Iglesia? ¿Estamos seguros en la Iglesia? 

¿Hay algún lugar donde estar seguro?

I. LA HISTORIA

El asilo en sagrado (del griego σῦλος, Sylos, “seguro”) era una ley medieval por la cual cualquier perseguido por la justicia podía acogerse a la protección de iglesias y monasterios. Se basaba en el concepto jurídico de que cualquier oprimido por las leyes de su país podía ser protegido por otra autoridad, fuese civil o religiosa, y derivaba de la antigua costumbre de la hospitalidad.

Había tres motivos que lo justificaban:

la clemencia para con quien requiere protección;

la enmienda de los delincuentes por medio de penitencias públicas;

la reverencia debida a los templos.

Agustín de Hipona expuso las dos primeras, y la tercera y más pragmática, que advertía que la detención en el interior de un templo podía causar daños a éste, era opinión defendida, entre otros, por Isidoro de Sevilla.

Muchos pueblos antiguos, como los egipcios o los griegos, reconocían un «derecho de asilo» en los templos, la protección, hasta cierto punto, de los delincuentes o acusados de delitos frente a la acción legal. Este principio fue adoptado más tarde por la iglesia cristiana, desarrollándose diversas normas y regulaciones para acogerse a la protección.

Francisco de Quevedo menciona la antigua costumbre de acogerse a sagrado en su Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos cuando narra la huida de su protagonista: El alguacil puso la justicia en sus pies y apeló por la calle arriba dando voces. No lo pudimos seguir, por haber cargado delantero. Y, al fin, nos acogimos a la Iglesia Mayor, donde nos amparamos del rigor de la justicia. Quevedo, lo mismo que Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca o Shakespeare, se refiere a la antigua tradición de conceder asilo dentro de un templo. Espacio que se consideraba inviolable, a todos aquellos que fuesen perseguidos por las autoridades civiles; de modo que, en la lucha de poderes entre lo divino y lo humano, la justicia sagrada amparaba a quienes traspasaran el umbral de un recinto eclesiástico frente a la acción de la justicia profana.

Cuando alguien se acogía a lo sagrado entrando en una Iglesia, podía escuchar las  palabras “AQUÍ, ESTÁS SEGURO”.

II. LA BIBLIA

Esta práctica aunque se recoge en culturas antiguas como la Egipcia o la Griega, en realidad tuvo su inicio en la Biblia. 

No eran templos, pero si ciudades que fueron escogidas por Dios gobernadas por los levitas a las cuales se les llamaría Ciudades de Refugio.

A. CIUDADES DE REFUGIO

Números 35:6 »Seis de las ciudades que entreguen a los levitas serán ciudades de refugio, adonde una persona que haya matado a alguien por accidente pueda huir y ponerse a salvo. 

Números 35:11 designen ciudades de refugio adonde una persona pueda huir si ha matado a alguien por accidente. (Deut. 4:41-43; Deut. 19:1-13; Jos 20:2; 1ª Cr 6:57).

Las ciudades eran: Cedes en Galilea en el monte de Neftalí; Siquem en el monte de Efraín; Quiriat-arb (Hebrón) en el monte de Judá; Beser en el desierto en la llanura de la tribu de Rubén; Ramot en Galaad de la tribu de Gad y Golán en Basán de la tribu de Manasés. 

Algunos (según Matthew Henry) ven una significación en los nombres de estas ciudades en una aplicación a Cristo nuestro Refugio. 

– Cedes significa santo, y nuestro Refugio es el santo Jesús. 

– Siquem, un hombro, y el principado sobre su hombro. 

– Hebrón, comunión, y los creyentes están llamados a la comunión de Cristo Jesús nuestro Señor. 

– Beser, una fortaleza, porque Él es plaza fuerte para todo el que confía en Él. 

– Ramot, alto o exaltado, pues Dios le ha exaltado con su diestra. 

– Golán, gozo o exultación, porque todos los santos son justificados en Él y se gloriarán en Él

Cuando alguien entraba en una Ciudad de Refugio, podía escuchar las  palabras “AQUÍ, ESTÁS SEGURO”.

B. EL TEMPLO COMO UN LUGAR DE REFUGIO

Además de las ciudades de refugio, el Templo en alguna ocasión también sirvió como un lugar donde refugiarse cuando alguien era perseguido por la justicia.

1ª Reyes 1:5-7 Por ese tiempo, Adonías, hijo de David, cuya madre era Haguit, comenzó a jactarse diciendo: «Voy a proclamarme rey». Así que consiguió carros de guerra con sus conductores y reclutó cincuenta hombres para que corrieran delante de él. (6) Ahora bien, su padre, el rey David, jamás lo había disciplinado, ni siquiera le preguntaba: «¿Por qué haces esto o aquello?». Adonías había nacido después de Absalón y era muy apuesto. (7) Adonías se apoyó en Joab, hijo de Sarvia, y en el sacerdote Abiatar, y ellos aceptaron ayudarlo a llegar a ser rey.

1ª Reyes 1:50-51 Adonías tuvo miedo de Salomón, por lo que corrió a la carpa sagrada y se agarró de los cuernos del altar. (51) Pronto llegó a Salomón la noticia de que Adonías, por temor, se había agarrado de los cuernos del altar y rogaba: «¡Que el rey Salomón jure hoy que no me matará!».

1ª Reyes 2:28 Joab no se había unido anteriormente a la rebelión de Absalón, pero sí se había sumado a la rebelión de Adonías. Así que, al enterarse de la muerte de Adonías, corrió a la carpa sagrada del SEÑOR y se agarró de los cuernos del altar.

Cuando alguien entraba en el Templo y se agarraba a los Cuernos del Altar, podía escuchar las  palabras “AQUÍ, ESTÁS SEGURO”.

III. LA IGLESIA

Hace mucho tiempo que abolió el derecho a Acogerse a lo Sagrado y tampoco vivimos en los tiempos del Antiguo Testamento donde existían las ciudades de Refugio. Pero de alguna manera (espiritualmente hablando), la Iglesia debería ser un lugar de Refugio, un lugar donde cualquier persona que entrara pudiera escuchar las palabras: AQUÍ ESTÁS SEGURO.

Cristo nuestro refugio: La Biblia dice que todos hemos pecado (Ro. 3:23); y que ese pecado nos ha sentenciado a una muerte física, espiritual y emocional (Ro. 6:23).

Todos hemos escapado de la Justicia de Dios que nos sentenciaba a la muerte por haber pecado y hemos venido a Refugiarnos en Cristo, quien ha sido como esa ciudad de Refugio, ese Lugar Sagrado donde estamos seguros, donde el pecado ya no nos alcanza porque por su Sangre hemos sido declarados limpios, justificados y perdonados.

El mundo nos ha maltratado, el pecado, la sociedad y aún el mismo diablo, pero al venir a Cristo, estamos seguros, refugiados de cualquier condenación o culpabilidad.

La Iglesia: Cristo instituyó la Iglesia para que fuese un lugar de Refugio, un lugar de seguridad, de crecimiento, de comunión, de unidad. Un lugar donde cualquier persona pudiera sentirse amada, aceptada, cuidada, segura.

– En la Sociedad: Aún dentro de los círculos sociales de amigos, peñas, clubs, es fácil ser herido, maltratado, abusado por aquellos que no tienen el amor de Dios derramado en sus corazones (Ro 5:5). Muchos círculos de la sociedad podrían considerarse hoy dia como lugares no seguros.

– En las Escuelas hay una gran preocupación por el Bullying donde niños han llegado a la desesperación y al suicidio por el continuo acoso escolar. La Escuela, en muchos casos, no es un lugar seguro.

– En la mayoría de Hogares se ha desatado una guerra entre los miembros de la familia. Maridos que maltratan a sus mujeres verbal y físicamente. Hijos que maltratan a sus padres. El Hogar, en muchos casos, no es un lugar seguro.

– En muchas Ciudades ya no es seguro caminar a ciertas horas del día o de la noche porque uno se expone a salir herido, robado o incluso muerto.

¡¡PERO ESTO NO DEBERÍA OCURRIR EN LA IGLESIA!! Bastante tenemos con haber huido del pecado y haber sido librados del mismo diablo, para que además vengamos a la Iglesia y seamos heridos, maltratados, juzgados o criticados.

La Iglesia debería ser un lugar seguro de toda crítica, de todo juicio y de todo aquello que encontramos en una sociedad que no tiene el amor de Dios. Y si usted no está dispuesto a ser alguien que en lugar de maldecir bendice, que en lugar separar, une, que en lugar de juzgar y criticar, o escuchar la crítica, vela y corta con ese pecado, ¿qué está haciendo en Manantial de Vida? ¡¡Váyase!! Busque una Iglesia donde se permita esto, porque aquí, no lo vamos a permitir.

El apóstol Pablo, hablando a los Efesios y hablando de la Iglesia dice:

Efesios 4:1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, (2) con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, (3) solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; (4) un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; (5) un Señor, una fe, un bautismo, (6) un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 

Solícito: del griego spoudázo: que significa hacer el esfuerzo, ser pronto, ferviente, diligente. ¿Diligente en qué?

Guardar: del griego terós: hacer vigilia; guardar de pérdida, del daño, mantener el ojo sobre algo a fin de que no se dañe. Implica conservar, custodiar, reservar.

Todos y cada uno de nosotros debemos (por mandato bíblico) esforzarnos en guardar a nuestro hermano, su integridad, su testimonio, su vida, la comunión que hay con él o ella. Debemos ser diligentes en esto, prontos, fervientes en  ser guardas los unos de los otros. Guardas de la unidad, de la comunión a fin de evitar que nadie sea dañado dentro de la Iglesia o por alguien de la Iglesia. 

Que cualquier persona en Manantial de Vida pueda sentirse que AQUÍ ESTÁ SEGURO.

Gálatas 5:13 Pues ustedes, mis hermanos, han sido llamados a vivir en libertad. Pero no usen esa libertad para satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. Al contrario, usen la libertad para servirse unos a otros por amor. (14) Pues toda la ley puede resumirse en un solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

¿Te gustaría que te juzgaran? Pues no lo hagas. ¿Te gustaría que hablaran de ti a tus espaldas? Pues no lo hagas. ¿Te gustaría que te defendieran cuando alguien habla mal de ti? Pues hazlo tú también. Sé un Guarda de tu hermano. Hagamos de Manantial de Vida un Lugar de Refugio, un lugar seguro.

(15) Pero, si están siempre mordiéndose y devorándose unos a otros, ¡tengan cuidado! Corren peligro de destruirse unos a otros. (16) Por eso les digo: dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa. (17) La naturaleza pecaminosa desea hacer el mal, que es precisamente lo contrario de lo que quiere el Espíritu. Y el Espíritu nos da deseos que se oponen a lo que desea la naturaleza pecaminosa. Estas dos fuerzas luchan constantemente entre sí, entonces ustedes no son libres para llevar a cabo sus buenas intenciones.

¿Tan difícil es entender que hay cosas que están mal¿ ¿Qué Dios no aprueba? ¿Tan difícil es dejarse llevar por el Espíritu Santo? ¿O es que no lo tiene?

Romanos 12:9 No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. (10) Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente.

El apóstol Pablo nos habla de aquellos que fingen ser cristianos, pero que no lo son y los describe como personas, fanfarronas, orgullosas, que se burlan de Dios, desobedientes a los padres y malagradecidos. Que no consideran nada sagrado. No aman, no perdonan, calumnian a otros y no tienen control propio. Traicionan a sus amigos, son imprudentes, llenos de soberbia y aman al placer más que a Dios. Actúan como religiosos, pero rechazan la eficacia de la gracia y la convicción del Espíritu Santo. Dice Pablo ¡¡Aléjate de esa clase de individuos!!

Se meten en las casas de otros para ganarse la confianza, se oponen a la verdad. Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron. (2ª Timoteo 3:1-14)
CONCLUSIÓN

Hagamos de Manantial de Vida un lugar seguro, un lugar de refugio. Seamos solícitos, diligentes, fervientes en guardar, en cuidar, vigilar el bien de nuestro hermano/a, en cuidar la unidad del Cuerpo.

En el Antiguo Testamento, eran los Levitas quienes cuidaban o aseguraban la vida de quienes se refugiaban en las ciudades de refugio. Dios hizo de cada uno de nosotros Levitas, Sacerdotes, miembros los unos de los otros, de un mismo cuerpo para cuidarnos, protegernos, amarnos. No sólo no haciendo, sino también deshaciendo e impidiendo cualquier mal contra mi hermano/a, contra la Iglesia, el liderazgo, los pastores.

¿Habrá alguien que se compromete a ser un Guarda de la Unidad? ¿Guarda el uno del otro?

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