IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

APTO O INCOMPETENTE

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INTRODUCCIÓN

APTO: El adjetivo apto viene del latín aptus, un viejo participio de un verbo poco usado, el verbo apio, apere, que significa ligar, atar, vincular o establecer una relación. Apto quiere decir “atado, ligado o vinculado” a una determinada función o quehacer, aquel a quien se relaciona con algo porque se observa en él una capacidad probada para ello. Es también el participio de apiscor, un verbo de la misma raíz que significa alcanzar algo y vincularse a ello: por eso apto es también la calificación que obtiene el que intenta alcanzar un grado, un conocimiento, un puesto, una vez lo ha obtenido y adquirido, y queda vinculado a él. (Vincular: unir cosas inmateriales de manera firme o duradera; relacionar fuertemente dos o más cosas o hacer que una dependa de otra)

Apto según el diccionario es: “Que sirve para una determinada actividad, función o servicio. Idóneo, hábil a propósito para hacer algo.

Sinónimos: Capaz, capacitado, idóneo, competente, eficaz, suficiente, hábil, mañoso, diestro, dispuesto, calificado, preparado, adiestrado, perito, aprobado (preséntate como obrero aprobado….)

Antónimos: El antónimo de apto es incompetente: Persona que no tiene la capacidad suficiente para hacer cierta cosa, especialmente un trabajo, o para ocupar un determinado puesto. Que se deforma plásticamente con facilidad.

Suspenso, inepto (del latín ineptus), aquel a quien se considera absolutamente desvinculado de algo, o que no puede establecer relación alguna o nexo para algo, es decir, tener estrecha relación o vínculo con una actividad o saber, por más experiencia, conocimiento o destreza, o mejores condiciones del tipo que sea para el cumplimiento de una función cualquiera.

Lucas 9:57-62 Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús: —Te seguiré a cualquier lugar que vayas. (58) Pero Jesús respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza. (59) Dijo a otro: —Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. (60) Pero Jesús le dijo: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos! Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios. (61) Otro dijo: —Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia. (62) Pero Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.

 

En este texto vemos tres clases de discípulos llamados por el Señor, y tres posibilidades de ser APTOS O INCOMPETENTES para seguir el más alto llamamiento, SERVIR AL SEÑOR.

 

  1. EL DISCÍPULO EMOCIONAL

Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús: —Te seguiré a cualquier lugar que vayas. (58) Pero Jesús respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.

Aquellos que se emocionan tras escuchar una Palabra de Dios, una canción, o tras un momento de sentir la presencia de Dios.

Mateo 13:20-22 Estos son las semillas sobre la tierra rocosa que representan a los que oyen el mensaje y de inmediato lo reciben con alegría; pero, como no tienen raíces profundas, no duran mucho. En cuanto tienen problemas o son perseguidos por creer la palabra de Dios, caen. Y también son las semillas que cayeron entre los espinos que representan a los que oyen la palabra de Dios, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones de esta vida y el atractivo de la riqueza, así que no se produce ningún fruto.

Te seguiré a cualquier lugar que vayas.

(Mateo 26:33-35) Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.   Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

 

Por la contestación que esta persona recibió, entendemos que había más emoción pasajera, o impulso momentáneo, que motivo inteligente en su discurso. La predicación de Jesús le había cautivado (¿Quién no quedaría cautivado por las palabras de Jesús?). Estaba encantado, su corazón se había llenado de gozo; su entusiasmo había sido despertado. Y en este estado mental, estaba dispuesto a ir con Jesús a cualquier lugar. Su emoción del momento le movió a comprometerse, a decírselo.

“¿De veras quieres hacerlo?”, contesta Jesús. “¿Sabes a quién te comprometes a seguir? y ¿sabes acaso a dónde te conducirá? No será a ningún hogar cómodo, ninguna almohada blanca tiene él para ti: él no tiene estas cosas para sí mismo. Las zorras tienen sus cuevas, y las aves tienen sus nidos; pero el Hijo del hombre tiene que depender del hospedaje de otros, y pedir prestada la almohada sobre la cual recline su cabeza”.

¡Qué lastimera es esta contestación! Sin embargo, Jesús no rechaza el ofrecimiento de este hombre, ni le niega la libertad de seguirle. Sólo quiere que sepa lo que está haciendo, y que calcule el costo. Quiere que pese bien la verdadera naturaleza y la firmeza de su afecto, si es de tal carácter que pueda resistir en el día de la prueba. Si así es, el hombre será bien recibido, porque Cristo no rechaza a ninguno. Pero en este caso parece demasiado evidente que el hombre no había considerado el costo. No era APTO para seguir a Jesús porque no estaba vinculado de manera firme, sólo emocionalmente.

Los discípulos emocionales, sin quererlo, se convierten en NO APTOS o INCOMPETENTES para el Reino de Dios.

  1. EL DISCÍPULO DEMASIADO OCUPADO

(59) Dijo a otro: —Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. (60) Pero Jesús le dijo: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos! Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios.

Este discípulo no ofreció seguir a Jesús voluntariamente, sino que a diferencia del primero, del emocional, recibió un llamado directo de Jesús. Un llamado a servirle, un llamado a predicar el Evangelio del Reino de Dios.

Todos aquí hemos sido llamados, (Mt 22:14) pues muchos son los llamados. Pero también hay aquí personas que han sido escogidas (y pocos los escogidos). Escogidas, llamadas por nombre, a servir al Señor. Dios te ha hablado, y su voz ha sido tan evidente en ti, que no puedes decir que no fue Dios quien te habló. Como al discípulo demasiado ocupado, Jesús pronunció tu nombre y te dijo: ¡¡Ven, sígueme!!

Este discípulo representa a los cristianos “dispuestos” pero “no disponibles”. No le dicen no al Señor. De hecho dicen, Sí Señor, cuenta conmigo. Acepto el llamado. Pero ese llamado, esa decisión, esa disposición a servir al Señor va quedando relegada a un lado por la cantidad de ocupaciones que tiene.

¡¡Cuantas veces hemos oído lo mismo!! Voy a solucionar esto o lo otro, y me decido por servir al Señor. Déjame primero que… y después….

“Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: Señor, deja que primero…”

Siempre hay algo primero antes de servir al Señor.

¿Estaba Jesús prohibiéndole enterrar a su padre?

Este texto no nos habla de que su padre hubiera muerto, pues si así fuese, Jesús no habría puesto inconveniente en que fuese. En Oriente Medio, cuando alguien fallecía, el mismo día se le daba sepultura y si su padre hubiera muerto, este discípulo no estaría hablando con Jesús, sino en el funeral de su padre.

Por otro lado había una creencia en Oriente: Creían que el espíritu de la persona fallecida quedaba cerca del cuerpo por tres días y era capaz de escuchar los lamentos de los familiares.

Si este padre hubiera muerto, primero el discípulo estaría a su lado enterrándole y después posiblemente quedaría tres días más a su lado o en luto lamentando.

Pero lo que realmente el texto quiere decir es que su padre estaba ya anciano y debilitado y que difícilmente viviría por mucho tiempo. Y el discípulo sentía el deber de estar a su lado hasta que la muerte llegara y así darle un entierro decente.

Sí, Señor, te seguiré, acepto tu llamado, pero déjame primero que espere un tiempo, quizás unos meses, un año o varios, hasta que mi padre fallezca y pueda darle sepultura.

Esto explicaría la respuesta de Jesús: Deja que los muertos entierren a sus muertos. La versión NTV lo explica mejor: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos!

Hay cosas que cualquiera puede hacer, que los que no tienen a Cristo pueden ocuparse de ello, pero predicar el Evangelio, sólo pueden hacerlo aquellos que han nacido de nuevo y han dicho al Señor.

El Señor está llamando a sus discípulos a seguirle, pero muchos están demasiado ocupados en otras cosas menos importantes, cosas que perfectamente podrías hacer sin dejar de servir al Señor. Déjame primero que… y después… el problema es que ese después, nunca llega, porque siempre encontrará algo “más importante” (Excusa) que hacer.

Por esa razón, el Señor sigue diciendo “a la verdad, la mies es mucha, y los obreros pocos”. Mt 9:37

Los discípulos demasiados ocupados, sin quererlo, se convierten en NO APTOS o INCOMPETENTES para el Reino de Dios.

III. EL DISCÍPULO QUE MIRA ATRÁS

(61) Otro dijo: —Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia. (62) Pero Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.

 

Aquí encontramos otro discípulo que había sido llamado por el Señor, escogido para seguirle y que también había respondido positivamente: Sí, Señor, te seguiré, incluso después de haber escuchado las dos primeras excusas del discípulo emocional y el demasiado ocupado.

Pero este discípulo, sin quererlo, por sus excusas, se convierte en INCOMPETENTE O NO APTO para el Reino de Dios ya que también tiene cosas que arreglar primero.

Pero primero déjame que: Dios no va a forzar a nadie a servirle ni te va a prohibir hacer según qué cosas. Dios va a respetar tus decisiones aunque vayan en contra de su voluntad y te aparten del propósito que Él tiene contigo.

No es un caso de volver atrás: Los que os habéis encontrado con el Señor sabéis que apartarse de Él acabaría en condenación. Así que esa decisión ni os lo planteáis porque sabéis que hay un día en el cual seremos juzgados y queréis entrar al cielo.

Pero este discípulo no representa a quienes vuelven atrás, sino a los que miran atrás, tal y como Jesús le dijo. Y esto hace referencia a Gn 19:26 pero la esposa de Lot miró hacia atrás mientras lo seguía y quedó convertida en una estatua de sal.”

Vemos que no es un regreso al mundo con lo que los discípulos aquí luchan, sino con el desgano de separarse del mundo. No son capaces de despedirse de aquello que ha formado parte de sus vidas por tanto tiempo, sea bueno o malo.

También hace referencia a 1ª Reyes 19:19 cuando Eliseo fue llamado por Elías a seguirle. Eliseo sí obtuvo el permiso para despedirse de su familia antes de abandonar todo para seguir el llamado. Pero lo que hizo Eliseo, demostró que él podía hacerlo sin ningún peligro de volver atrás.

Eliseo mató al buey, quemo el arado, se despidió de su familia y siguió a Elías.

Hay personas que tienen que matar sus bueyes hoy y quemar sus arados para convertirse en APTOS para seguir a Jesús.

(Personalmente, sólo hay una cosa que a mí hoy me haría mirar atrás para dejar de servir al Señor aquí como pastor, mi familia en Elche) Pero yo ya tomé mi decisión hace tiempo y le aseguro que muchas veces que hemos ido a Elche, hemos sentido la tentación o el deseo de quedarnos, pero hace tiempo que quemé mi arado y maté a mis bueyes.

En ocasiones, los abrazos o despedidas familiares son demasiado poderosos y nos impiden regresar para seguir a Cristo.

2ª Timoteo 2:15  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado (apto), como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

 

CONCLUSIÓN

APTO: significa ligar, atar, vincular o establecer una relación. APTO quiere decir “atado, ligado, vinculado”. Vincular significa: “unir de manera firme o duradera”.

Muchos son los llamados (Mt 22:14) y pocos los escogidos. Muchos serán llamados a servir al Señor como estos tres discípulos. Pero pocos serán calificados como APTOS porque están todavía vinculados a la comodidad, al afán, a las preocupaciones, a la familia, a cosas que siempre cobran una mayor importancia o un primer lugar.

Muchos serán calificados como no APTOS o INCOMPETENTES para el Reino de Dios por la tentación  o el hábito de mirar atrás de manera continuada.

Muchos son los llamados, pero no todos serán APTOS para servirle, como dice Romanos 12:11 en lo que requiere diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.

Col 3:1-4  Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

 

Dios busca personas que o tomen su arado y miren hacia adelante, o decidan quemar el arado y matar a sus bueyes. Pero ante todo, que dejen de mirar atrás. ¿Qué vas a hacer tú?

 

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