IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

NECESITAS NACER DE NUEVO (Rafa Boix)

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Juan 3:1-8

  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2  Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5  Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

 ¿Quién era Nicodemo?

ALGUIEN IDENTIFICADO CON UNA RELIGIÓN

Nicodemo: (gr. Nikódmos, “victorioso o victorioso del pueblo”.

Juan 3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

El fariseo Nicodemo fue miembro del Sanedrín, y varón destacado entre los judíos. Su historia se narra en Juan. Nicodemo solicitó una entrevista con Jesús. Se sintió confuso cuando Jesús le dijo que debía nacer de nuevo; tomó el nuevo nacimiento al pie de la letra y no en sentido espiritual. Jesús le explicó el significado (Juan 3:5-8). Aunque su encuentro con Jesús parece haber sido estéril, Nicodemo al parecer alzó la voz en la fiesta de los tabernáculos para defender a Jesús, cuando el Sanedrín lo acusaba (Juan 7:50-52). Cuando Jesús murió, Nicodemo proveyó para Cristo “mirra y áloe” (Juan 19:-39). Quizá por ello lo hayan tildado de seguidor de Cristo; de ser así, llegó finalmente a ser cristiano “nacido de nuevo”.

Fariseo: De los tres partidos prominentes dentro del judaísmo en los tiempos de Jesús (los fariseos, los saduceos y los esenios), los fariseos fueron, por mucho, los más influyentes. La palabra fariseo, que en su forma semítica significa los separados o separatistas.

También eran conocidos como chasidim, que significa amados por Dios, o leales a Dios. Según Josefo, en su momento de mayor popularidad había más de 6.000 fariseos.

Ellos formalizaron la religión de los escribas y la pusieron en práctica. Por esta razón, el NT menciona juntos a los fariseos y los escribas 19 veces, todas en los Evangelios (p. ej., Mat_5:20; Mat_15:1; Mat_23:2, Mat_23:13-14, Mat_23:15, Mat_23:23, Mat_23:25, Mat_23:27, Mat_23:29; Lc_11:39, Lc_11:42-43, Lc_11:44, Lc_11:53). Los fariseos eran los líderes religiosos de los judíos, no los políticos prácticos (como los saduceos que eran más liberales).

Las doctrinas de los fariseos incluían la predestinación, la inmortalidad del alma y la creencia en la vida espiritual, enseñanzas que los saduceos negaban (Act_23:6-9). Creían en una recompensa final por las buenas obras y que las almas de los malvados eran retenidas por siempre debajo de la tierra, mientras que los virtuosos resucitaban e incluso migraban a otros cuerpos.

Nicodemo era extremadamente religioso, fariseo, alguien que conservaba cuidadosamente la Ley de Dios. Como Pablo quien explicó sobre su propio testimonio: Fui circuncidado cuando tenía ocho días de vida. Soy un ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un verdadero hebreo como no ha habido otro! Fui miembro de los fariseos, quienes exigen la obediencia más estricta a la ley judía. Filipenses 3:5

 Ninguno de nosotros podríamos considerarnos tan religiosos como lo era Nicodemo. Aún si así lo fuéramos, Jesús advierte: Mat 5:20 »Les advierto: a menos que su justicia supere a la de los maestros de la ley religiosa y a la de los fariseos, nunca entrarán en el reino del cielo.

Pero la religión de Nicodemo no le sirvió en absoluto para ir al cielo ya siendo tan religioso como era, Jesús le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo (Juan 3:3 y 7).

¿Te consideras una persona religiosa? ¿Alguien que trata de poner en práctica la Palabra de Dios? ¿Alguien a quien le importa todo lo que tiene que ver con Dios? Las palabras para ti son las mismas que para Nicodemo: Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo.

¿Quién era Nicodemo?

ALGUIEN CON MUCHO CONOCIMIENTO BÍBLICO

Juan 3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

Era un líder o principal entre los judíos: primero (en rango o poder):- principal, príncipe, soberano, gobernante, hombre principal, magistrado, autoridad.

Es la misma palabra usada para describir a Jairo en Mt 9:18

El Sanedrín constaba de 71 miembros: el sumo sacerdote y 70 hombres prominentes de la nación. El Sanedrín se atribuía funciones que los tribunales menores judíos no poseían. Como tales, eran los únicos que podrían juzgar al rey, ampliar los límites del Templo y de Jerusalén, y eran aquellos que resolvían toda pregunta relacionada con la interpretación de la ley.

Se sabe que en el Gran Sanedrín existían tres partidos. Los saduceos, los fariseos y los zelotes.

De acuerdo con la Misná, el Sanedrín era único tribunal con autoridad para atender asuntos de importancia nacional, tratar con jueces que cuestionaban sus decisiones y juzgar a falsos profetas. Así pues, Jesús y Esteban comparecieron ante el Sanedrín acusados de blasfemar (Mr 14:64; Hch 6:11). Pedro y Juan de subvertir el orden social (Hch 4:15-17) y Pablo de profanar el templo (Hch 23:1; 24:6).

El Sanedrín como hemos dicho, estaba compuesto por personas de la talla de Gamaliel, (Hch 5:34; 22:3). Eran Maestros de la Ley, Intérpretes, Rabinos, gente con un gran conocimiento bíblico.

Pero para alguien con tal conocimiento bíblico como el de Nicodemo, las palabras de Jesús fueron: Os es necesario nacer de nuevo (Juan 3:7).

¿Conoces la Biblia? ¿Las has leído, estudiado? ¿De qué sirve todo tu conocimiento si no te lleva a un nuevo nacimiento? Después explicaremos de qué trata nacer de nuevo.

Si posees mucho conocimiento bíblico pero no has nacido de nuevo, no entrarás en el Reino de los Cielos.

¿Quién era Nicodemo?

  • ALGUIEN CON VISIÓN ESPIRITUAL

Juan 3:2  Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

Decimos que tenía visión espiritual porque supo reconocer que Jesús era más que un simple hombre, más que un simple maestro.

Rabí: Nicodemo, como hemos dicho era un principal entre los judíos, miembro del Sanedrín, pero que al dirigirse a Jesús le llama Rabí: Jefe espiritual de la comunidad judía que tiene entre sus funciones interpretar las Sagradas Escrituras, instruir a los jóvenes, predicar sermones, celebrar bodas, etc.

Sabemos que has venido de Dios: Este sabemos en lugar de “se”, podría indicar dos cosas: 1) Que Nicodemo no era el único miembro del Sanedrín o de los fariseos que creían que Cristo venía de Dios. 2) Podría hablar en representación del pueblo judío o de los judíos que sí creían en Cristo.

Pero lo cierto es que Nicodemo confesó creer en Jesús como alguien especial, alguien enviado por Dios.

Hay mucha gente aquí y fuera de aquí que como Nicodemo, creen en Jesús como alguien especial, alguien que ha venido de Dios o enviado por Dios. Pero esto, no te hace nacer de nuevo, te lleva al cielo, sino, Jesús no le hubiera dicho: Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo.

Sabemos: ver (literalmente o figurativamente); por implicación conocer, saber:- percibir, reconocer, comprender, entender.

Según esta descripción de lo que significa aquí Sabemos, es como si Nicodemo estuviera diciendo: Hemos visto que has venido de Dios, lo hemos percibido, conocemos que vienes de Dios, incluso llegamos a comprenderlo o entenderlo.

Porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Había visto las señales, había escuchado lo que la gente decía sobre Jesús, sobre sus milagros. Nicodemo no era cualquier fariseo religioso, era alguien que tenía cierta visión espiritual. Alguien que podía llegar a entender que Jesús, era alguien especial, alguien enviado por Dios.

Pero con todo su conocimiento bíblico, con toda su religiosidad y aún con todo su entendimiento de que Jesús había venido de Dios, Nicodemo necesitó escuchar las palabras: Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo.

Hay personas aquí, que como Nicodemo, tienen la suficiente visión espiritual para entender, saber que Jesús es el Hijo de Dios, enviado por Dios, pero aún así necesitan escuchar las mismas palabras que Nicodemo: Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo.

Han sabido, han conocido, han comprendido, les ha sido abierto el entendimiento, pero sus vidas, sus obras, la falta de fruto o crecimiento indica, que nunca han nacido de nuevo. La visión espiritual no garantiza que hayas nacido de nuevo.

¿Quién era Nicodemo?

ALGUIEN CON HAMBRE POR DIOS Y POR LA VERDAD

  Juan 3:1-2 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2  Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

¿Por qué sabemos que Nicodemo tenía hambre por Dios y por la Verdad? Porque vino a Jesús de noche. Había cierto peligro de que los demás fariseos le vieran hablando con Jesús. Su reputación, su carrera, su prestigio y aún el futuro de su familia y sus hijos corrían peligro si lo encontraban conversando con Jesús y confesando su reconocimiento de que venía de Dios.

Sólo alguien con verdadero hambre de Dios es capaz de cometer tal temeridad, de arriesgarse de esa manera. Por eso vino de noche, pero vino a Jesús buscando una cita con Él, buscando respuestas, dirección, claridad.

Pero aún con toda su hambre, con toda su valentía demostrada viniendo a Jesús, Nicodemo necesitó escuchar las palabras: Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo.

¿Tienes hambre de Dios? ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar por satisfacer esa hambre por la Verdad de Dios? ¿Qué peligros estás dispuesto a correr por conocer más de Jesús? Ni siquiera toda esta hambre te garantiza el hecho de que hayas nacido de nuevo.

Hay personas que demuestran una sincera hambre por Dios, por Jesús, por su Palabra, que llegan a emocionarse, que saben orar, saben recitar la Biblia pues tienen conocimiento bíblico. Tienen la suficiente visión espiritual para distinguir ciertas cosas espirituales, pero sus vidas demuestran que aún no han nacido de nuevo.

CONCLUSIÓN

¿Qué es nacer de nuevo? Es lo que llamamos Regeneración:

La regeneración o nuevo nacimiento es el cambio de naturaleza producido por el Espíritu Santo en el hombre, al que le comunica una vida nueva. La justificación cambia la situación del hombre ante Dios: es declarado justo, y no más considerado como pecador; la regeneración transforma su ser moral y espiritual. Lo primero es necesario a causa de su culpabilidad; lo segundo, a causa de su corrupción. El hombre natural está muerto en sus delitos y pecados (Ef. 2:1). No puede recibir ni conocer las cosas del Espíritu de Dios (1 Co. 2:14). No puede ni ver el Reino de Dios ni entrar en él (Jn. 3:3, 5). Para ello, es necesario que nazca de nuevo, no ya de la carne, sino de Dios (Jn. 3:6-8).

Juan insiste en el hecho de que «todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios» (1 Jn. 5:1); aún más, ya no es un hijo del diablo, sino de Dios (1 Jn. 3:8-10); habiendo pasado de muerte a vida, puede amar a sus hermanos (1 Jn. 3:14; 4:7). El Señor crea en él un hombre nuevo (Ef. 4:22-24; Col. 3:9-10); hace de él una nueva criatura (2 Co. 5:17), comunicándole una nueva naturaleza. El creyente resucita así espiritualmente con Cristo, que vive en Él por el Espíritu, permitiéndole vivir para Su gloria (Ro. 6:4-11; 8:9; Gá. 5:16, 22-25).

Los factores de la regeneración, tales como son dados en las Escrituras, son los siguientes: (a) La Palabra viva y permanente de Dios actúa en muchos como una semilla de vida (1 P. 1:23; cfr. Ro. 10:17). (b) La obra milagrosa del Espíritu Santo nos resucita espiritualmente (Tit. 3:5; Jn. 3:5-8). (c) Habiendo recibido la Palabra de Dios y aceptado la obra de convicción del Espíritu Santo, la fe es puesta de corazón en Jesucristo. A partir de ahí, «tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24). (Diccionario Vila)

El Nuevo Nacimiento es descrito en 2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Lo contrario a esto sería: Si alguno no está en Cristo (no ha nacido de nuevo) no es una nueva criatura; las cosas viejas no han pasado sino que continúan manifestándose; nada ha sido hecho nuevo.

Demasiadas personas llenan las iglesias denominándose cristianos por haber hecho una confesión de fe en Cristo similar a la que hizo Nicodemo. Se denominan cristianos por poseer cierta cultura evangélica o religiosa como la podría tener Nicodemo. Se denominan cristianos por poseer cierto conocimiento bíblico. Saben que Jesús es el Hijo de Dios, saben que ha sido enviado por Dios, saben que murió en la cruz, que resucitó, pero todo ese conocimiento no ha producido un nuevo nacimiento, un impacto tal fuerte como para transformar sus vidas.

Muchos que se denominan cristianos tienen cierta visión espiritual, hambre por las cosas de Dios, pero sus vidas demuestran continuamente que nada ha ocurrido con su espíritu. Necesitan Nacer de Nuevo.

El Nuevo Nacimiento no es algo que se consigue con conocimiento bíblico, ni con asistencia a una iglesia, ni cantando o recitando versículos. No se nace de nuevo por orar bien ni por creer en Jesús de una manera intelectual. El Nuevo Nacimiento es algo que ocurre cuando el Espíritu Santo te convence de pecado, te hace sentir culpable de juicio, de pecado y de justicia. Te hace entender que estás perdido sin Cristo, condenado, apartado de Dios sin posibilidad humana de salvarte.

Es entonces cuando la angustia por tus pecados y por la sensación de estar condenado y apartado de Dios te hace clamar a Jesús como la única Esperanza, el Único Salvador rogándole que te salve. Y entonces como resultado de esa salvación, viene la Paz.

Pero una continua practica del pecado, de obras que pertenecen a la carne según Gá 5:17, de un continuo pensar y vivir en las cosas de la carne como dice Ro 8 no puede sino garantizar que aún no han nacido de nuevo, no hay cambios, no hay fruto, no hay crecimiento. Lo intentan, lo desean, se esfuerzan en ello, pero según Pablo en Romanos 8:7 los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.

¿Has nacido de nuevo? Mateo 3:8 Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios.

Flp 1:27 Sobre todo, deben vivir como ciudadanos del cielo, comportándose de un modo digno de la Buena Noticia acerca de Cristo.

Efe 4:1 Por lo tanto, yo, prisionero por servir al Señor, les suplico que lleven una vida digna del llamado que han recibido de Dios

 Romanos 13:11-14 Esto es aún más urgente, porque ustedes saben que es muy tarde; el tiempo se acaba. Despierten, porque nuestra salvación ahora está más cerca que cuando recién creímos. 12 La noche ya casi llega a su fin; el día de la salvación amanecerá pronto. Por eso, dejen de lado sus actos oscuros como si se quitaran ropa sucia, y pónganse la armadura resplandeciente de la vida recta. 13 Ya que nosotros pertenecemos al día, vivamos con decencia a la vista de todos. No participen en la oscuridad de las fiestas desenfrenadas y las borracheras, ni vivan en promiscuidad sexual e inmoralidad, ni se metan en peleas, ni tengan envidia. 14 Más bien, vístanse con la presencia del Señor Jesucristo. Y no se permitan pensar en formas de complacer los malos deseos.

No me digas cuanto conocimiento tienes de Cristo, de Dios o de la Biblia, la pregunta es ¿Has nacido de nuevo? ¿En qué se demuestra?

No me muestres tu religión, tu devoción, tu manera de orar o cuantos versos sabes de memoria, ¿has nacido de nuevo? ¿Eres una nueva persona? ¿Vives como alguien que ha entendido que estaba condenado y Cristo le salvó? ¿Vives para Cristo? ¿Demuestran tus palabras, tus hechos, el fruto en tu vida que has sido transformado, que has nacido de nuevo, que estás en Cristo y eres una nueva criatura, que las cosas viejas pasaron para ti? Si no es así, estas son las palabra de Jesús:

 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.   No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. Juan 3:3, 5-7

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