IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

¡¡DESPIÉRTANOS SEÑOR!! Pastor Rafa Boix

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Hageo 1:1-15

Autor: El autor de este libro se le atribuye al profeta Hageo, cuyo significado es: “Festivo”.

1:1) En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: 

Contexto histórico: El pueblo de Judá había estado cautivo en Babilonia en el 586 a.C. y Jerusalén y el Templo habían sido destruidos. Bajo el gobierno de Ciro, rey de Persia, se les permitió a los judíos regresar a Judá y reconstruir el templo.

 El contexto de esta profecía la encontramos en el libro de Esdras:

Esd 4:24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia. 

Esd 5:1-2 Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos. (2) Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban. 

Esd 6:14 Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron, por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, de Darío, y de Artajerjes rey de Persia. 

Fecha: Según 1:1 La fecha corresponde a fines de agosto del 520 a.C. El mes sexto, o mes de Elul en el calendario hebreo. El primer día se celebraba la fiesta de la luna nueva (1 S 20.5; Is 1.13-14; 66.23; Ez 46.1; Am 8.5); el profeta aprovechó la reunión del pueblo para proclamar su mensaje.

Destinatarios: Este mensaje se les predicó a los dos líderes de la nación, Zorobabel (cuyo significado es descendido de Babilonia) que era el líder político y Josué, (Salvado de Jehová) líder  religioso.

Propósito: Hageo no desperdicia tiempo; va directo al punto de su mensaje: «El pueblo está dando excusas y descuidan la casa de Dios. Pero es tiempo de poner manos a la obra y terminar la casa de Dios».

Hageo 1:2  Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. 

Esta era la razón o el propósito de porqué Dios envió al profeta Hageo. La actitud del pueblo.

Habían pasado dieciséis años desde la colocación de los cimientos y el templo aún estaba inconcluso. Pero el tiempo de comenzar a trabajar, de poner la mano en el arado, de comenzar a edificar la obra de Dios nunca llegaba, había tiempo para todo lo demás, pero no era el tiempo de servir a Dios edificando su casa.

El comentarista Mattew Henry dice sobre esto: No dijeron que no construirían un templo sino, todavía no.

Como dice Eclesiastés 3 hay tiempo para todo. Pero parece que para la obra de Dios nunca hay tiempo.

La casa de Dios en este contexto simbolizaba la vida espiritual de Israel. Los cultos, los sacrificios, las ceremonias, el sacerdocio, la enseñanza, el crecimiento, la adoración. Para el pueblo de Dios, no era el tiempo de dedicarse a estas cosas.

Han pasado alrededor de 2.500 años desde que Dios entregó este mensaje profético a su pueblo y parece que poco ha cambiado. 2.500 años después aún seguimos escuchando este argumento con otras palabras. Hoy como hace 2.500 años escuchamos al pueblo decir: No tengo tiempo para edificar la casa de Dios, no tengo tiempo para servir a Dios, a la Iglesia, a los hermanos, a la obra.

Esta actitud nos hace entender el llamado de Jesús cuando hace 2.000 años pidió que oráramos por obreros pues la míes era mucha y pocos lo obreros (Mt 9:38).

Parece que poco ha cambiado desde entonces, porque la mies sigue siendo mucha y los obreros pocos.

 No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. 

Parece que no hemos entendido la profecía de Isaías 55:6 “Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”.

O las palabras de Jesús al decir: bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. Lc 12:43

Hageo 1:3  Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

Entonces vino palabra de Jehová… esta actitud anterior de que aún no era el tiempo para Dios provocó que Dios hablara por medio de su profeta. Dios ya había entregado su Palabra, sus leyes, y había puesto sacerdotes para que guiaran al pueblo a hacer la voluntad de Dios en obediencia. Y sólo cuando esto no estaba ocurriendo, cuando el sacerdote o el pueblo o ambos no estaban andando en la voluntad de Dios, aparecía el profeta.

De igual manera, Dios ya nos ha hablado, nos ha dejado su Palabra y cada uno de nosotros sabe cuál es su voluntad. Somos una Iglesia donde se ha enseñado y se sigue enseñando sobre los dones, los ministerios, los talentos, el evangelismo, el ministerio de la enseñanza, del servicio, de la adoración, de la intercesión, las misiones y todo lo relacionado con la Gran Comisión. Sabemos, usted sabe que Sí es el tiempo de servir a Dios, es tiempo de poner la mano en el arado, es tiempo de predicar, de amar al prójimo, de discipular, de enseñar a los niños, a los jóvenes, de adorar. Jesús mismo lo dijo en Juan 4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 

Pero como en los tiempos de Hageo seguimos argumentando que no es el tiempo, o en otras palabras, que no tenemos tiempo para Dios, para discipular, para predicar, para enseñar, para servir, para visitar, llamar o consolar, en otras palabras, no tenemos tiempo para edificar la casa de Dios la cual somos nosotros, la Iglesia.

Y esto, como en los tiempos de Hageo,  provoca malestar en el corazón de Dios, tristeza que ha ocasionado que Dios envíe su palabra (no a través de un profeta) pero sí a través de mí en esta mañana. Y esto fue lo que el pueblo escuchó por boca de Hageo:

Hageo 1:4  ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?

Esto me recuerda las advertencias de Jesús cuando habló de los últimos tiempos haciendo referencia a Noé y a Lot:

Lucas 17:26  Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. (27) Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. (28) Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; (29) mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. (30) Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. 

¿Hay algo malo en comer, en casarse, en comprar, vender o plantar? Por supuesto que no, pero Jesús estaba advirtiéndonos del peligro que corremos cuando vivimos como si comer, casarse, comprar, vender o plantar fuese todo o lo único para lo que vivimos aquí en la tierra. ¿Es este todo nuestro propósito? ¿Seremos o nos comportaremos como el rico insensato?

Lucas 12:16-20 «Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas. (17)  Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? No tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”. (18) Entonces pensó: “Ya sé. Tiraré abajo mis graneros y construiré unos más grandes. Así tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes. (19) Luego me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’ ”.  (20) »Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”.

Para Dios no hay ningún problema que tengamos una casa bien artesonada como en los tiempos de Hageo. Pero lo que causa tristeza en el corazón de Dios y provocó que Dios enviara su Palabra era que vivían como si sus casas, sus trabajos, sus ocios fuese todo haciendo que se olvidaran de edificar la casa de Dios que estaba arruinada, desierta o pasando necesidad.

Aplicación: De la misma manera hermanos, Dios nos está hablando en este día (el que tenga oídos para oír que oiga lo que Dios tiene para decir). Dios no tiene problema con que te diviertas, con que trabajes, con que pienses en tu futuro o aún el futuro de tus hijos. Pero lo que sí causa problemas o tristeza en el corazón de Dios es que vivamos como si todo eso fuese el único propósito por el cual estamos aquí haciendo que la casa de Dios (que somos su Iglesia) quede desierta, necesitada, estancada la obra de Dios por falta de obreros, de gente dispuesta que como dice Pablo a los Colosenses ponen su mirada en las cosas de esta tierra y no en las de los cielos (Colosenses 3:2).

Hageo 1:5  Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.

Esta conducta según Dios nos debería llevar a meditar en nuestros caminos.

Meditar: Pensar y considerar un asunto con atención y detenimiento para estudiarlo, comprenderlo bien, formarse una opinión sobre ello o tomar una decisión

Otras versiones de la Biblia lo traducen como: Prestad atención a la situación en que os halláis; Considerad bien vuestros caminos; Piensen bien lo que están haciendo; Reflexionen. La versión Septuaginta lo expresa diciendo: Poned vuestros corazones en vuestros caminos.

Ahora, a lo que Dios nos invita a reflexionar, pensar o meditar no es tanto en lo que estamos haciendo, sino en las consecuencias a lo que esta conducta egoísta nos está llevando. Por eso dice en el siguiente versículo:

(6) Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. (7) Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

Haciendo referencia a estas consecuencias, Dios le vuelve a repetir al pueblo que mediten, que reflexionen que piensen con consideración este asunto pues lo único a lo que les está llevando es a la sequedad, a la muerte espiritual, al estancamiento, a ver los cielos cerrados pues estamos perdiendo las prioridades que fueron marcadas tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo:

Salmo 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. 

Mateo 6:33 Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.

Lucas 9:23-25 Entonces dijo a la multitud: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme.  (24) Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero, si entregas tu vida por mi causa, la salvarás.  (25) ¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero, pero te pierdes o destruyes a ti mismo?  

Además de las consecuencias personales, esta actitud egoísta está ocasionando que la Casa de Dios, su Obra, su Iglesia esté desierta, necesitada, arruinada por falta de manos en el arado (Lc 9:63).

Hageo 1:8  Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. 

Ante esta acción egoísta por parte nuestra, Dios está demandando acción, una respuesta.

Subid al monte y traed madera: El monte siempre en la Biblia ha simbolizado el lugar donde Dios se manifiesta:

–          El Monte Sinaí: El lugar donde nos encontramos con Dios y recibimos instrucciones.

–          El Monte Moriah: El lugar donde Dios nos pide que sacrifiquemos aquellas cosas que usurpan su lugar y nos impiden cumplir su propósito.

–          El Monte Carmelo: El lugar donde somos confrontados, donde el Altar de Dios debe ser reedificado, donde el sacrificio debe ser bien elegido, donde el fuego vuelve a arder sobre el altar y donde aquello que no es de Dios muere definitivamente.

–          El Monte de la Calavera o Gólgota: El lugar donde todo comienza de nuevo, donde somos perdonados, dirigidos, redimidos, liberados para llevar una vida que agrade a Dios y no a este mundo ni a nosotros mismos.

Si hemos subido a este último Monte, nos habremos encontrado con Jesús y habremos entendido que no podemos tener otro sentir que el que expresa Pablo a los Filipenses 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, (6) el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, (7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; (8) y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Jesús mismo declaró: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra (Jn 4:34).

O el sentir que hubo en Pablo al declarar: Pero mi vida no vale nada para mí a menos que la use para terminar la tarea que me asignó el Señor Jesús, la tarea de contarles a otros la Buena Noticia acerca de la maravillosa gracia de Dios. (Hch 20:24)

(y traed madera, y reedificad la casa;)

Una vez que hemos subido al Monte y hemos tenido ese encuentro con el Dios que habla, con el Dios que demanda, con el Dios que confronta y aviva, con el Dios que redime y nos recuerda que tenemos que ser como Cristo, entonces es hora de traer madera.

La madera representa los materiales con los que vamos a reedificar la Casa de Dios, su Iglesia, su Obra. Materiales que han sido entregados por Dios, dones, talentos, habilidades especiales que cada uno de nosotros tenemos que podrían edificar la Iglesia de Dios y llevarla a otro nivel.

Algunos de vosotros, al subir el Monte os encontrasteis con Dios, tuvisteis un encuentro con Él y allí Dios os dio dones. Algunos saben tocar instrumentos, otros tienen habilidades para la enseñanza, otros dones de evangelismo, para el discipulado, para la obra social, para las misiones. Pero nuestra conducta egoísta, el querer tener una casa artesonada, una vida más fácil, más placentera, a mi manera, más tiempo para mí, menos compromiso, menos consagración está ocasionando que la casa de Dios quede desierta, arruinada.

(y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.) 

Dios quiere poner su voluntad en su casa, en su Iglesia para ser glorificado. ¿Nos estamos dando cuenta de qué está ocasionando nuestra conducta egoísta? Está ocasionado que Dios no esté siendo glorificado ni en la Iglesia ni en la calle.

Si dejamos de glorificar a Dios perdemos el sentido de nuestra vida. Jesús mismo declaró que los milagros, que las obras que haríamos aún mayores que Él, que las oraciones contestadas tenían como propósito que Dios fuese glorificado (Jn 14:12-13). Jesús declaró que en esto era glorificado su Padre, en que lleváramos mucho fruto y fuésemos sus discípulos (Juan 15:8).

Hageo 1:9  Buscáis mucho, y halláis poco;

De nada sirve aquí recitar de memoria versículos como: Buscad y hallaréis (Lc 11:9), porque estamos buscando primeramente las cosas añadidas, los deleites como exclamaba Santiago al decir: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites (Sgo 4:3). Qué diferente a la actitud de Moisés cuando el autor a los Hebreos expresó: que Moisés escogió antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón  (He 11:25-26).

y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. (10) Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. (11) Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. 

Dejar de servir a Dios habiendo recibido Vida en Cristo, dones y talentos no es sino  una muestra de poco agradecimiento a Dios por su gran amor, es perder oportunidades para glorificarle, es perder el propósito por el cual Dios nos salvó y nos llamó. ¿Acaso Dios te salvó solamente para que tengas una mejor vida? ¿Para que podamos congregarnos cada domingo sin hacer nada más esperando que unos pocos lleven adelante toda la obra de Dios? No hermanos, esto no trae bendición sobre nosotros, no trae bendición sobre la Iglesia y mucho menos trae bendición sobre la ciudad.

No es tan grave el pecado sobre una ciudad de quienes no conocen a Dios como el pecado de una Iglesia que no responde al llamado de Dios.

Según el mensaje de Dios por medio de Hageo ¿Qué puede hacer que se detengan los cielos, qué puede ocasionar que deje de haber fruto, que venga la sequía espiritual? Una Iglesia, un pueblo que no responde al llamado de Dios de poner su mano en el arado, de poner sus dones, o mejor dicho, los dones que Dios nos ha dado a su disposición. El no querer servir a Dios por servir a nuestros deleites, las excusas, la falta de compromiso, de interés por Dios y su obra, la indiferencia ante la necesidad de la Iglesia y de la gente que muere sin Cristo.

Hageo 1:12  Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová. (13) Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová. (14) Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, (15) en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío. 

CONCLUSIÓN

Nuestra conducta, nuestra muestra de desinterés por la obra de Dios, por la necesidad de la Iglesia y de la Ciudad, nuestra indiferencia ha ocasionado que Dios nos hable esta palabra en este día, la pregunta es: ¿Qué espera Dios de nosotros? ¿Cómo se supone que debemos responder ante lo que Dios nos está diciendo hoy?

Primero: como dice en el verso 12 “Temamos delante de Dios”. El pueblo temió al oír estas palabras.

Segundo: Como dice en verso 13: entendamos que Dios está con nosotros. Dios sigue pacientemente esperando que respondamos a su llamado, esperando que usemos los dones que nos ha dado. Dios sigue contando contigo, conmigo, con tus talentos, con el llamado que puso en ti.

Tercero: Necesitamos despertar. Que Dios despierte nuestro espíritu como lo hizo con el pueblo.

Dios despertó el espíritu del pueblo y esto ocasionó que se pusieran a trabajar, a edificar.

Dios está esperando que subamos al Monte, pero no al Monte Sinaí, ni al Moriah, ni al Carmelo, sino al Monte Gólgota para tener un encuentro con esa Cruz y podamos adoptar el mismo sentir de Cristo. De esta manera podremos despojarnos de nosotros mismos, de nuestros derechos, de nuestra propia voluntad, de nuestro egoísmo, de nuestro yo y podremos responder al llamado de Dios.

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