IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

LA IMPORTANCCIA DEL ENTENDIMIENTO EN EL CREYENTE Y EN LA SALVACIÓN (Rafa Boix)

Deja un comentario

LA IMPORTANCIA DEL ENTENDIMIENTO EN EL CREYENTE Y EN LA SALVACIÓN

INTRODUCCIÓN

John Wesley wrote of his experience in Georgia, “I went to America to convert the Indians; John Wesley escribió sobre su experiencia en Georgia: “Fui a América para convertir a los indios; but, oh, who shall convert me?” Pero, oh, ¿quién me convertirá?

A principios del siglo XVIII, un grupo de estudiantes de la Universidad de Oxford organizaron un club cuyos miembros “se comprometían a llevar una vida santa y sobria, a recibir la comunión una vez por semana, a cumplir fielmente sus devociones privadas, a pasar tres horas reunidos cada tarde, estudiando las Escrituras y otros libros religiosos, y a visitar las cárceles regularmente”.

Entre los miembros de este grupo se encontraban los hermanos Wesley, Juan (1703-1791) y Carlos (1707-1788), y George Whitfield (1714-1770). Muy pronto este grupo fue conocido como el “Club Santo”, y sus miembros señalados burlonamente como “metodistas” por su forma metódica de vivir.

De este grupo, sólo Juan era un sacerdote ordenado de la iglesia anglicana, de manera que pronto vino a ser el líder del grupo. En 1735 muere Samuel, el padre de los Wesley, por lo que Juan se prepara para sucederle como ministro.

Pero entonces, el Conde de Oglethorpe hace un llamado para reclutar misioneros que llevaran el evangelio a la recién fundada colonia de Georgia, en América, y Susana Wesley, madre de Juan y Carlos, anima a sus dos hijos a responder al llamado. Ambos se embarcan en octubre de ese año.

En ese viaje ocurrió un incidente que marcó la vida de Juan. Una fuerte tormenta azotó la nave, y Juan, que era capellán del barco, mostró más preocupación por su propia vida que por las almas de aquellos a quienes debía ministrar. Providencialmente, en ese mismo barco iba un grupo de moravos (de convicciones pietistas) que mostraron en todo momento una asombrosa ecuanimidad que causó una profunda impresión en Juan Wesley. Pasada la tormenta, los moravos le explicaron que por causa de su fe no le tenían miedo a la muerte. Eso le produjo a Juan una seria duda de su estado espiritual delante de Dios, a pesar de que hasta ese momento se consideraba un buen cristiano. Al llegar a la colonia, los dos hermanos se dedicaron intensamente a su labor. El más dotado era Juan, quien podía predicar en alemán, en francés y en italiano, aparte del inglés. Sin embargo, a pesar de sus conocimientos, Juan le pidió consejos a uno de los líderes moravos, Gottlieb Spangenberg, en lo tocante a su labor como pastor y como misionero a los indios. Juan dejó constancia de esta conversación en su diario: “Mi hermano—, me dijo, —primero debo hacerte dos preguntas. ¿Tienes el testimonio dentro de ti? ¿Le da testimonio el Espíritu de Dios a tu espíritu, de que eres hijo de Dios? Yo me mostré sorprendido, y no sabía cómo contestarle. Él se dio cuenta de ello, y me preguntó: —¿Conoces a Jesucristo?—Sé que es el Salvador del mundo. —Cierto— me contestó, —pero, ¿sabes que te ha salvado a ti?—Tengo la esperanza de que murió por salvarme. —Pero, ¿lo sabes?—Si, lo sé.

Después, en su diario, el joven sacerdote añadió las palabras: “Pero me temo que lo que dije no fueron sino palabras vacías”. Una vez asentados en Georgia, fundaron una pequeña sociedad similar a la que tenían en Oxford. Pero Juan carecía de tacto y trató de establecer en la iglesia reglas muy estrictas, por lo que su labor no tuvo mucho éxito en Georgia. Un año después Carlos se enfermó y dejó la colonia para regresar a Inglaterra.

El 1 de febrero de 1738 Juan regresó también en medio de una difícil situación. Al regresar a Inglaterra, Juan no estaba seguro del camino que debía tomar, pero mantuvo sus relaciones con los hermanos moravos. Después de varias conversaciones con uno de ellos, Wesley llegó a la conclusión de que no poseía fe salvadora y que debía dejar de predicar. Pero el 24 de mayo de 1738, tuvo una experiencia que cambió por completo el curso de su vida: “Por la noche fui de muy mala gana a una sociedad en la calle Aldersgate, donde alguien leía el prefacio de Lutero a la Epístola a los Romanos. Cuando faltaba como un cuarto para las nueve, mientras él describía el cambio que Dios obra en el corazón mediante la fe en Cristo, sentí en mi corazón un ardor extraño. Sentí que confiaba en Cristo, y solamente en él, para mi salvación, y me fue dada la certeza de que él había quitado mis pecados, los míos, y me había salvado de la ley del pecado y la muerte”. A partir de ese momento, Wesley no volvió a dudar de su salvación, por lo que podía dedicarse por entero a procurar la salvación de otros.

A través de este mensaje quisiera que reflexionemos en dos pensamientos:

–          Aquellas personas que nacieron de nuevo, que fueron salvadas por Cristo pero por alguna razón se han estancado y han dejado de crecer.

–          Aquellas personas que practican una religión, que creen haber sido salvadas, pero en realidad nada ha ocurrido, no se ha producido el nuevo nacimiento, la vida nueva.

 EL CREYENTE NACIDO DE NUEVO

Para introducir este punto quisiera hablar sobre la vida de Job. Bien podríamos tomar este ejemplo para hablar de personas que en realidad, a pesar de ser religiosas, no han nacido de nuevo, no han sido salvadas. Pero en esta ocasión, quisiera utilizar el ejemplo de Job para hacer reflexionar a los creyentes en Cristo.

EL EJEMPLO DE JOB

Se dice que vivió en la época de los patriarcas aún antes de que Moisés libertara al pueblo de Egipto.  Es mencionado por el profeta Ezequiel en 14:14,20 junto a Noé y Daniel; y por Santiago en 5:11.

Lo que sí sabemos de Job es lo que la misma Biblia nos indica:

Job 1:1-5 Nos dice que Job era de Uz, una región al norte de la Arabia Desértica, hacia el Éufrates.

Es descrito por la Biblia como un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Tenía siete hijos y tres hijas. Su patrimonio constaba de miles de animales y muchísimos criados. La Biblia describe a Job como el más grande de los orientales. Es descrito, además de perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal, como alguien que intercedía constantemente por sus hijos por si acaso hubieran pecado. Job madrugaba para ofrecer holocaustos, uno por cada hijo.

Job 1:8 nos relata la conversación entre Dios y Satanás, y la manera en cómo Dios presenta a Job: Su siervo Job, no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Job 2:3 nos vuelve a dar otra imagen de la manera en como Dios veía a Job: No hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que a pesar de haber perdido en un solo día, en 24 horas, a todos sus criados, a todas sus ovejas y sus pastores, a todos sus camellos y sus cuidadores, a todos sus hijos, aún mantiene su integridad.

Cuando veo la vida de Job no puedo evitar sentirme mal, mi conciencia me acusa, porque me doy cuenta de que no le llego ni a la suela de sus zapatos. Su integridad, su justicia, su devoción, su intercesión, su entrega, su temor de Dios, su santidad.

Pero por otro lado, la vida de Job también me hace temblar, recapacitar y me hace examinarme cuando leo sus propias palabras al final de su prueba:

¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Job 42:3

NTV: Soy yo y hablaba de cosas sobre las que no sabía nada, cosas demasiado maravillosas para mí.  

NVI: Reconozco que he hablado de cosas que no alcanzo a comprender, de cosas demasiado maravillosas que me son desconocidas.  

Jerusalén: Sí, hablé sin pensar de maravillas que me superan y que ignoro.

DHH: Yo estaba hablando de cosas que no entiendo, cosas tan maravillosas que no las puedo comprender.

Al inicio del libro vemos a un Job temeroso de Dios, apartado del mal, perfecto, recto, inigualable con cualquier otro hombre en la tierra, íntegro a pesar de las mayores y más duras pruebas.

Pero al finalizar su prueba, Job 42:3 en diferentes versiones me habla de ignorancia, de desconocimiento, de falta de entendimiento, de un conocimiento de Dios intelectual, teórico, superficial, de falta de comprensión de las verdades de Dios.

Esto me hace temblar, recapacitar y me hace examinarme a mí y examinar a la Iglesia del siglo XXI y pensar que ESTAMOS REPRESENTANDO A LA GENERACIÓN DE JOB.

Job 42:5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

¿Qué nos está diciendo Job aquí? Que a pesar de ser considerado un hombre justo, temeroso de Dios, apartado del mal, inigualable, destacable, tenía un conocimiento intelectual de Dios, un conocimiento enseñado, pero no experimentado.

V.6) Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza. Nos está diciendo que se retracta, se echa a un lado, se considera vil, en poco. Que todo su conocimiento de Dios no era más que palabras enseñadas y recitadas, una religión adquirida, aprendida por medio de ritos y ceremonias.

Me arrepiento en polvo y ceniza. Era una práctica común en el pueblo de Israel en situaciones de desastre, de pérdida, de arrepentimiento, de duelo. Tamar, hija de David, se cubrió con ceniza cuando fue deshonrada por su hermano Amnon (2ª Samuel 29:13).

Mardoqueo se cubrió de cilicio y ceniza y así anduvo por la ciudad al enterarse del edicto de muerte que había sobre su pueblo (Ester 4:1).

Job está señalándonos que con toda su religión, su propia justicia y su vano conocimiento de Dios se sentía como una virgen que había sido deshonrada y por lo tanto había perdido su propósito, o como un pueblo que había sido tomado tan en poco que sólo valía para ser eliminado.

LA GENERACIÓN DE JOB

La falta de Pasión por Dios, por su Palabra, por los pecadores, la falta de Crecimiento, la falta de compromiso con Dios y su obra, en la mayoría de las ocasiones puede deberse a NO haber entendido la Palabra de Dios, a un conocimiento intelectual de Dios, superficial, un conocimiento de oídas como Job, una falta de comprensión de las verdades de Dios, de cosas tan maravillosas que no logramos comprender y que por lo tanto no podemos experimentar logrando así que crezcamos.

La falta de entender

¿Realmente hemos entendido el Sacrificio de Cristo en la Cruz? ¿Realmente hemos entendido lo que significan las palabras de Pedro cuando dice que el Justo murió por los injustos a fin de llevarnos antes Dios? (1 P 3:18) ¿Realmente nuestra vida sería la misma si hubiéramos entendido lo que significa haber sido salvados de una eternidad en el infierno o que el amor de Cristo le llevó no sólo a salvarnos sino a buscarnos cuando lo único que estábamos haciendo era ofendiéndole y dándole la espalda? (Ro 5:8).

–          Si nuestro conocimiento de Dios y su Palabra no está provocando que nuestra vida sea más semejante a la de Cristo no estamos creciendo.

–          Si todo nuestro conocimiento evangélico no provoca pasión por Dios, por su Palabra, por su Obra, por las Almas, algo no anda bien.

–          Si decimos haber experimentado a Dios, pero se nos hace difícil sentir amor por otros creyentes o aún por los pecadores  algo no está bien.

–          Si manifestamos que conocemos a Dios y su Palabra pero el congregarte se torna pesado o aburrido para ti, ¡¡Cuidado!! Algo no estás entendiendo.

Quizás nos denominamos creyentes, evangélicos, pero lo estamos siendo a la manera de Job, creyentes cuyo conocimiento de Dios es intelectual, teórico, de oídas y  con una falta de entendimiento de lo que realmente significa conocerle.

Las semillas que cayeron en la buena tierra representan a los que de verdad oyen y entienden la palabra de Dios, ¡y producen una cosecha treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado!  Mateo 13:23

El entender la Palabra de Dios da como resultado fruto abundante, crecimiento, pero por lo contrario:

Las semillas que cayeron en el camino representan a los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden. Mateo 13:19

Una Iglesia que como Job conoce a Dios de oídas, de manera intelectual, superficial. Ha aprendido como adorar, como alabar, como interceder, como hacer sacrificios. Aprendió lo que es la santidad, el ayuno, la oración. Puede repetir de memoria las Escrituras. Una Iglesia que ha oído sobre cualquier cosa escrita en la Biblia. Que ha estudiado sobre los dones, sobre el bautismo en el Espíritu, una Iglesia que tiene a su alcance todos los más adelantados recursos para estudiar la Biblia y escuchar todo tipo de predicaciones o estudios a través de programas, televisión, radio o internet.

Pero al mismo tiempo, una Iglesia que como dice Isaías “este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.” Isaías 29:13

¿De qué sirve todo nuestro conocimiento si no nos está acercando a Dios? ¿De qué sirve todos nuestros actos religiosos sino están ocasionando que nos parezcamos más a Cristo? Dios no necesita nuestras alabanzas, nuestras canciones, nuestras ofrendas, ni ningún acto de caridad. Dios no necesita nuestras oraciones ni ningún tipo de sacrificio.

Como Job, durante mucho tiempo hemos hablado, recitado, practicado COSAS QUE NO HEMOS LLEGADO A ENTENDER, COSAS DEMASIADAS MARAVILLOSAS QUE EN REALIDAD NO HEMOS LLEGADO A COMPRENDER Y QUE POR LO TANTO NOS HAN LLEVADO A TENER UN CONOCIMIENTO DE DIOS DE OÍDAS, PERO NO EXPERIMENTAL, un conocimiento que no da fruto, resultados ni crecimiento.

Como Pablo expresaba a los Filipenses  “Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos.” Filp 3:10 (NTV)

Es por esa razón que expresaba en Ef 3:14-19

Cuando pienso en todo esto, caigo de rodillas y elevo una oración al Padre, 15 el Creador de todo lo que existe en el cielo y en la tierra. 16 Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. 17 Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes. 18 Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es su amor.  19 Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios.

No todo lo relacionado con Dios lo vamos a entender, por supuesto, pero estamos hablando de esa revelación que viene como fruto de una búsqueda intensa y anhelante. Dios quiere revelarse a nuestras vidas, pero el que busca haya y al que llama se le abre (Mat 7:8), pero el peligro está para aquellos creyentes que se han conformado con una religión, con ritos evangélicos, con un conocimiento intelectual, teológico, superficial de Dios.

Sabes que Dios te salvó porque aquel día, cuando ocurrió sentiste el peso por tus pecados, la convicción de pecado, de que eras un pecador separado de Dios, condenado. Sentiste la lejanía de Dios, de su presencia. Pero luego también sentiste como Cristo te perdonaba, te limpiaba, te cambiaba y te hacía una nueva persona.

Pero te quedaste allí, te estancaste y no has entendido como decía Pablo en Ef 2:7 las abundantes riquezas de su gracia, o en Ef 1:18 las abundantes riquezas de su herencia.

Pero la falta de fruto, de crecimiento, de pasión, de amor por Dios, por las almas, por las Escrituras. El desinterés por congregarse, por estar con el resto del cuerpo, puede ser el fruto de algo peor, en tal caso, no me gustaría estar en tu lugar.

EL CREYENTE QUE NO HA NACIDO DE NUEVO

¿Puede una persona vivir, practicar una religión aún evangélica sin llegar a ser salvado? ¿Podemos llegar a aprender toda una serie de ritos evangélicos, teológicos sin que se haya producido en nosotros el milagro de la Salvación? ¿Podemos ver en las Iglesias evangélicas personas que levantan sus manos, que adoran, que cantan, que sirven y aún que salen a predicar pero que realmente no han nacido de nuevo?

La vida de John Wesley es un ejemplo de ello, pero para no basar este mensaje solamente en la experiencia de un hombre, veremos otros ejemplos en la Biblia.

La Biblia dice que la falta de entender las verdades de Dios nos impide nacer de nuevo.

Hechos 28:25-27 Y, después de discutir entre unos y otros, se fueron con las siguientes palabras finales de Pablo: «El Espíritu Santo tenía razón cuando les dijo a sus antepasados por medio del profeta Isaías: “Ve y dile a este pueblo: Cuando oigan lo que digo, no entenderán. Cuando vean lo que hago no comprenderán.  Pues el corazón de este pueblo está endurecido, y sus oídos no pueden oír, y han cerrado los ojos; así que sus ojos no pueden ver, y sus oídos no pueden oír, y sus corazones no pueden entender, y no pueden volver a mí para que yo los sane”

¿Es posible llegar a oír el mensaje de Dios semana tras semana sin que llegue a producir el Nuevo Nacimiento? Aún más, ¿es posible llegar a ver milagros, manifestaciones poderosas de Dios sin que estas lleguen a producir en nosotros el Nuevo Nacimiento?

La Biblia así lo afirma. También lo hemos visto en la vida de John Wesley.

Lucas 16:27  »Él respondió: “Entonces te ruego, padre, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, 28  para que advierta a mis cinco hermanos y no vengan ellos también a este lugar de tormento.” 29  Pero Abraham le contestó: “Ya tienen a Moisés y a los profetas; ¡que les hagan caso a ellos!” 30 “No les harán caso, padre Abraham —replicó el rico—; en cambio, si se les presentara uno de entre los muertos, entonces sí se arrepentirían.” 31  Abraham le dijo: “Si no les hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se levante de entre los muertos.” »

Aún viendo y oyendo no creerán a menos que entiendan las Escrituras.

Mateo 28:2  Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. 3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 

Mateo 28:11 Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. 12 Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. 

Aún viendo muertos resucitar o escuchar la voz de ángeles, o ver al mismo Jesús resucitar no será suficiente para que se produzca un nuevo nacimiento. Necesitamos entender como dice Mt 13 para que la semilla de fruto.

Porque de lo contrario, cuando no logramos entender, cuando no se produce esa revelación de Dios al corazón, el diablo quita la semilla y esta no da fruto (hablando aquí de salvación).

Hechos 8:30-31 Felipe se acercó corriendo y oyó que el hombre leía al profeta Isaías. Felipe le preguntó: —¿Entiendes lo que estás leyendo?  El hombre contestó: —¿Y cómo puedo entenderlo, a menos que alguien me explique? Y le rogó a Felipe que subiera al carruaje y se sentara junto a él.  

El etíope venía leyendo, estaba interesado, estaba siendo movido por Dios a un interés por Él, por su Palabra y por la salvación de su alma, pero era incapaz de salvarse a sí mismo aun teniendo deseos. Su problema o el obstáculo era la falta de entendimiento. Fue cuando Felipe le explicó las Escrituras que entendió y se produjo en nuevo nacimiento.

En Juan 3 podemos ver el mismo ejemplo en la vida de Nicodemo. Un ejemplo conocimiento, de sabiduría, de experiencias religiosas, pero teóricas. Un maestro de Israel, conocedor de la ley, los profetas y el resto de escrituras, pero que por una falta de entender no podía nacer de nuevo.

Y es que 1ª Corintios 2:14 nos dice que el hombre natural, el que no tiene el Espíritu, no puede entender las verdades de Dios, para él son locura, está velado.

Lo mismo le ocurría al pueblo de Israel mientras eran dirigidos por Moisés tal y como nos expresa Pablo en 2 Co 3:14  Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.

Y es que Satanás sabe muy bien que sin entendimiento es muy difícil que se produzca salvación y por esta razón ha cegado el entendimiento de los incrédulos 2 Co 4:4

Esta puede ser la razón de porque muchas personas, han aprendido una religión, unos ritos, unas practicas evangélicas, pero no han llegado a entender verdaderamente lo que significa que somos pecadores, que estábamos condenados, que Cristo es Dios y murió por nosotros para salvarnos. Practican la religión, levantan sus manos e intentan vivir de acuerdo a la voluntad de Dios pero no pueden. Algo en ellos es más fuerte y siempre los arrastra hacia el pecado y la destrucción tal y como manifiesta Romanos 8:7-9

CONCLUSIÓN

Hay creyentes que nacieron de nuevo, que tuvieron un encuentro con Cristo que cambió sus vidas, pero dejaron de crecer, se estancaron en su conocimiento de Dios. Adoptaron ciertas prácticas evangélicas o incluso bíblicas, pero conocen a Dios de oídas, por lo que otros le han enseñado y esto puede llevar a una mala enseñanza, al error.

Necesitan comenzar una búsqueda de Dios intensa, clamar al cielo por una revelación de su gracia. Necesitan decirle a Cristo como Pablo: Quiero conocerte y experimentarte.

Dios quiere hacerte entender tal como expresa Pablo en Ef 1:16-20 Los recuerdo constantemente en mis oraciones  y le pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios. 18 Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó —es decir, su pueblo santo—, quienes son su rica y gloriosa herencia. 19 También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder 20  que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales.  

Pero también puede haber personas aquí que han adoptado una religión, una costumbre, que han pasado de una religión a otra sin llegar a entender lo que significa ser pecador, separado de Cristo, condenado por la eternidad. No han entendido el amor de Dios, las promesas, su Palabra y por lo tanto no se han convertido a Cristo de verdad y esa es la razón por la cual no dan fruto, no crecen, no aman, continúan sintiendo resentimiento, celos, envidias, falta de gozo, de libertad. Como Nicodemo, como el etíope, están en la búsqueda de Dios, pero aún no lo han encontrado, han encontrado la religión, pero no a Cristo. Conocen a Dios de oídas, por lo que se les han enseñado, pero no han tenido un encuentro con la Cruz, con el Cristo de la Cruz, con el Resucitado. Dios quiere darte vida abundante, quiere perdonar tus pecados, quiere que le conozcas a Él. Si ese es tu caso ¿Estás preparado para encontrarte con Jesús?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s