IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)


Deja un comentario

NO TE ES LÍCITO (Rafa Boix)

No te es lícito

Fue la voz de un profeta, pero no de cualquier profeta. Fue el último profeta del Antiguo Testamento. Fue la voz de uno que clama en el desierto, de uno que clama contra los religiosos, de uno que clama contra las autoridades corruptas como eran los soldados. De uno que pide frutos como muestra de un arrepentimiento. Fue la voz dirigida a un rey adúltero. Una voz acallada por una sentencia. Tuvieron que cortarle la cabeza para que callara.  “No te es lícito tenerla.” Era la voz de Juan contra el rey Herodes. 

Este estaba pasando por Jerusalén mientras unos le aplaudían, otros simplemente lo miraban, otros de lejos lo saludaban. Los religiosos le sonreían, el profeta lo denunciaba. Esta es la diferencia. El profeta no ve como ve la gente, el profeta ve como ve Dios. 

Oh, que Dios levante profetas en este tiempo, pero no profetas de cualquier clase, hombres y mujeres comprometidos con Dios, con su Palabra. Profetas como Juan el Bautista que puedan clamar en alta voz: ¡¡No te es lícito!! Sí, este es el clamor que este mundo necesita, en medio de una sociedad donde todo vale. Aún dentro de la misma iglesia, que se pueda oír la voz de los profetas declarando de parte de Dios: ¡¡No te es lícito!! Calvin George, ministro de Dios en Rio Grande, Puerto Rico exclamaba lo siguiente: “Que Dios nos ayude a predicar apropiadamente con fervor contra el pecado, para que más cristianos sepan cómo conducirse sin mancha en medio de este mundo, y para que más y más almas perdidas se arrepientan y sean añadidas al reino de nuestro Señor Jesucristo.” 

El problema en nuestras iglesias dice Calvin George, “no es que hay demasiados que intentan ir a extremos en su deseo de ser santo. Nuestras iglesias están inundadas con impiedad. Las bancas y los púlpitos están llenos de los que intentan ver cuán cerca pueden estar del mundo y esperar que todavía sean visto como cristianos.”    Y es por esa razón que necesitamos voces como la de Juan el Bautista, voces no amigas de este mundo y de sus parámetros de popularidad. Esta no es la voz de la religiosidad, pues esta clama de manera diferente. Dice la Biblia en Mateo 12:1-2  “En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo;  y sus discípulos tuvieron hambre,  y comenzaron a arrancar espigas y a comer.  Viéndolo los fariseos,  le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.” Esta es la voz de los religiosos, denunciando cosas sin sentido y dando lugar a pecados. No es lícito, diría un religioso, tocar ciertos instrumentos en la alabanza, pero no importa si el que la dirige está fornicando. No es lícito levantar las manos o hablar en lenguas demasiado alto, pero que importa si el que participa de la mesa del Señor comete adulterio. Y continuando con el pasaje anterior, dice el Evangelio de Mateo: “Pasando de allí,  vino a la sinagoga de ellos.  Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano;  y preguntaron a Jesús,  para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?  El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros,  que tenga una oveja,  y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo,  no le eche mano,  y la levante?  Pues  ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?  Por consiguiente,  es lícito hacer el bien en los días de reposo. (Mateo 12:10-12) La religión siempre levantará su voz cuando es incomodada o amenazada. Como en los días de Jesús, tenemos un montón de religiosos dispuestos a quejarse cuando algo sale de sus parámetros. Pero no se quejan por la falta de santidad, no amigo mío. Esto es labor del profeta, de hombres y mujeres íntegros a los cuales no se les puede comprar. La religión cuestionará el poder de Dios, preguntará cada vez que Dios haga algo. Pondrá en tela de juicio a los que se levanten a favor de Dios y de su Palabra, pero no denunciará al que peca si es un buen dador. A la religión no le importan los pecados ocultos, le interesa los resultados extravagantes. La religión saluda al rey, el profeta lo denuncia. Como en los días de Acab, los religiosos agradarán al oído, los profetas verdaderos honrarán a Dios (1ª R. 22:13-14) 

Anuncios