IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

NO CLAUDIQUÉIS MÁS (Rafa Boix)

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Claudicar: Ceder, rendirse o renunciar, generalmente a causa de una presión externa. Dejar de mantener una convicción o una norma de conducta personal.
El verbo claudicar que significa vacilar y perder fuerza frente a un contrario y acabar cediendo ante él, viene del latín claudicare (propiamente cojear, vacilar, decaer y perder fuerza o firmeza). Se deriva del adjetivo Claudus (cojo, vacilante al andar).

Acab: Séptimo rey de Israel, que sucedió a su padre Omri en el año 918 a.C. y reinó veintidós años. 1 Reyes 16:31 dice que anduvo en los pecados de Jeroboam.

El pecado de Jeroboam: Tras dividirse el Reino, Roboam reinó en Jerusalén y Jeroboam en Israel. Jeroboam puso un becerro de oro en Bet-el y otro en Dan para que el pueblo no fuese a Jerusalén a Adorar por miedo de que el pueblo se fuese con Roboam. Además proclamó que esos becerros puestos en lugares altos eran el dios que sacó a Israel de Egipto (1 R 12:26).

Acab, para empeorar el asunto, se casó con Jezabel, hija de Ed-Baal, rey de Tiro, mujer ambiciosa e idólatra, por cuya influencia fue introducido en Israel el culto de Baal y Astoret. Acab erigió en Samaria un templo a Baal, persiguió a los profetas de Dios, y se dice en la Biblia que hizo más para provocar al Señor a ira que todos los reyes anteriores a él. A causa de esta apostasía Dios castigó a Israel con tres años de sequía y hambre, hasta que el profeta Elías desafió y eliminó a los profetas de Baal en el monte Carmelo.
En este contexto Israel adoraba a los becerros de oro puestos por Jeroboam, a Baal y a Astoret, además de seguir adorando a Dios y es cuando Elías decide convocar al pueblo, y a los profetas de Baal en el monte Carmelo tal como dice 1 Reyes 18:20-21
Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
NTV: «¿Hasta cuándo seguirán indecisos, titubeando entre dos opiniones? Si el SEÑOR es Dios, ¡síganlo! Pero si Baal es el verdadero Dios, ¡entonces síganlo a él!». Sin embargo, la gente se mantenía en absoluto silencio.
Kadosh: ¿Hasta cuándo saltarán ustedes de un lado al otro?
Septuaginta: ¿Hasta cuándo vosotros cojearéis de ambas rodillas?

I. CLAUDICAR
Claudicar: Ceder, rendirse o renunciar, generalmente a causa de una presión externa. Dejar de mantener una convicción o una norma de conducta personal.
Titubear, saltar de un lado al otro, cojear, vacilar, es lo que el pueblo de Israel estaba haciendo en tiempos de Elías.
Como en los tiempos de Elías, hoy el pueblo de Dios está claudicando entre dos pensamientos.
Habían conocido a Dios, le habían servido, le adoraban, pero ahora, sin dejar del todo a Dios, comenzaron a adorar otros dioses.
El pueblo de Dios está claudicando, cediendo ante las presiones externas del mundo. Venimos a la Iglesia a adorar a Cristo pero claudicamos¸ cojeamos cuando no queremos abandonar nuestros pecados.
Lucas 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.
Claudicamos, cojeamos, vacilamos, cuando queremos poner nuestra mano en el arado, cuando queremos venir a adorar a Cristo, pero miramos hacia atrás, hacia nuestro Egipto como el pueblo de Israel, hacia nuestra Sodoma, como la mujer de Lot.
¿Hasta cuándo claudicaréis? Decía Elías al pueblo.

– Lucas 9:23-26 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. 24 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. 25 Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? 26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.
Claudicamos, cojeamos, titubeamos cuando queremos seguir a Cristo y adorarle pero no estamos dispuestos a tomar nuestra cruz. Claudicamos, vacilamos, cedemos, estamos perdiendo, cuando queremos salvar nuestra propia vida, cuando queremos ganar el mundo, el favor de la gente, nos estamos destruyendo a nosotros mismos.
¿Hasta cuándo claudicaréis?

1Jn 2:15-17 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Claudicamos, titubeamos, cojeamos en nuestra relación con Cristo cuando queremos adorarle pero al mismo tiempo amamos al mundo, a las cosas que hay en el mundo, las cosas que el mundo ofrece (NTV). Cuando nos encariñamos del mundo (La Palabra).

Claudicar, ceder, titubear, cojear, saltar de un lado al otro, sobre un pie y luego sobre el otro. ¿Hasta cuándo hermanos? ¿Hasta cuándo claudicaréis?

Claudicar no agrada a Dios. Claudicar es dejarse vencer por la pereza, por las presiones, por el mundo, su corriente, por el pecado. Claudicar es cojear, es no decidirse por Cristo. Usted dice que decidió seguir a Cristo, pero lo niega con sus hechos cuando decide no orar, no estudiar la Palabra, no congregarse.
Claudicar es ser Tibios como la Iglesia de Laodicea lo cual provoca el rechazo de Dios (Ap 3:17). Cristo le ama, y está a la puerta tocando esperando que usted se decida por abrir, pero se mantiene claudicando, indeciso, sin tomar ninguna decisión. Corriendo el riesgo de que Jesús un día deje de tocar la puerta.
Claudicar, es ceder ante el sueño, el desánimo o la indiferencia como les pasó a los discípulos mientras Jesús oraba en el Huerto de Getsemaní (Mt 26:40).
Claudicar es tomar la actitud de Pedro el cual quería seguir a Jesús pero al mismo tiempo calentarse en el fuego con quienes lo crucificaban (Mt 26:58).
¿Hasta cuándo claudicaremos hermanos?

Claudicar es querer la bendición de Dios pero también el plato de lentejas como le pasó a Esaú (Gn 25:34).

Lucas 16:13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.
Claudicar es querer servir a Cristo pero sin dejar de servir a otros señores.
Cuando quieres servir a Dios y al mundo, cuando quieres servir a Cristo y servirte a ti mismo, acabas aborreciendo a uno u a otro. La pregunta es ¿a quién acabarás aborreciendo? ¿Terminarás aborreciendo a Dios? ¿Vas a menospreciar a Cristo por tus propios deleites?
Juan 12:25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

Claudicamos cuando el Evangelio de Cristo se nos presenta difícil o duro como ocurrió en Juan 6:35-58 cuando habló sobre la necesidad de comer su carne y beber su sangre.
Algunos comienzan a argumentar que la Palabra es dura, difícil de oír o soportar. Otros comienzan a claudicar volviendo atrás y dejando de andar con Jesús. Y es cuando escuchamos las palabras de Jesús (v. 67) ¿Queréis acaso iros también vosotros?
Claudicar es tomar la actitud de Sansón el cual fue llamado por Dios a la consagración, al apartarse del pecado y convertirse en un libertador pero claudicó, cedió ante las mujeres, los deleites y ante su propia voluntad, hasta que se dio cuenta de que Dios lo había abandonado (Jc 13 al 16).
¿Hasta cuándo claudicaréis? Preguntaba Elías.

Claudicar es Titubear, saltar de un lado al otro, cojear, pero cuidado porque Hebreos 12:12-17 dice: Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; 16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.
Claudicamos cuando nuestro sentir se aleja al que hubo en Cristo como dice Filp 2:5.
– Cristo no se aferró al ser igual a Dios, pero nosotros nos aferramos a nuestros derechos por encima de la voluntad de Dios ¿No es eso claudicar?
– Cristo se despojó a sí mismo, pero nosotros no estamos dispuestos a invertir un poco de tiempo en oración, en el estudio de su Palabra, en servirle. ¿No es esto claudicar?
– Cristo tomó forma de siervo y nosotros titubeamos, claudicamos, cojeamos cuando hay necesidad de obreros ¿No es esto claudicar hermanos?
– Cristo se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte ¿Y tanto nos cuesta a nosotros comprometernos con Él, con su obra, su Iglesia? ¿No es esto claudicar? ¿Es esto tener el mismo sentir que hubo en Cristo?
¿Hasta cuándo claudicaréis? Preguntaba Elías.

II. HASTA CUÁNDO
¿Hasta cuándo? Usa una palabra hebrea: Extender. Algo que se está extendiendo en el tiempo. Por mucho tiempo muchos han permanecido en la indecisión, en el titubeo. Por mucho tiempo muchos han estado cojeando, probando venir a Cristo pero al mismo tiempo fornicando con el mundo. Si usted y yo somos la Novia de Cristo, coquetear con el mundo no es otra cosa que fornicar. Por eso Dios pregunta ¿Hasta cuándo?
Es la misma pregunta que Dios hizo a Faraón: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva (Ex 10:3).
Fue la misma pregunta que Dios hizo a su pueblo en el Desierto: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? (Ex. 16:28).
Fue la misma pregunta de Josué al Pueblo: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres? (Jos 18:3).
Fue la misma pregunta que hizo Salomón en Pro 6:9 Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
Fue la misma pregunta que hacía Jesús a los apóstoles cuando un hombre vino quejándose y diciendo: Lo traje a tus discípulos, pero no pudieron hacer nada. <<Lo traje a la iglesia pero nada pudieron hacer>>. Al regresar Jesús del monte de la Transfiguración no halló a sus discípulos liberando a un muchacho del diablo sino que los halló discutiendo con los religiosos sobre doctrinas y por eso Jesús preguntó: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo (Mc 9:19).
¿Hasta cuándo? ¿Cuánto tiempo más va a durar vuestra indecisión? ¿Cuándo vais a dejar de claudicar, de estar cojeando, coqueteando con el mundo, sirviendo a dos señores, dejando de servirme a mí por serviros a vosotros mismos?

1 Reyes 18:21 ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?
Pensamientos: ser dividido de mente.
El pueblo de Israel por mucho tiempo estuvo claudicando entre dos pensamientos. Tenían la mente y el corazón divididos. Querían servir a Dios pero no querían dejar de servir a Baal y a Astoret.
Pero no era nuevo, en muchas otras ocasiones hubo esta división en el corazón de su pueblo:
Adán y Eva claudicaron entre lo que Dios les había ordenado y lo que la Serpiente les decía. La división en sus pensamientos comenzó cuando se detuvieron a observar lo que Dios aborrecía: Caer en el desastre viene en tres fases tal y como encontramos en Gn 3:6 dice que la mujer
1. Vio el árbol, palabra que indica observar detenidamente.
2. Codició, palabra que significa en el hebreo deleitarse.
3. Tomó. Cuando nos detenemos a observar lo que Dios aborrece se convierte un deleite para nuestra carne y entonces estamos perdidos.
Este proceso de muerte que hizo que el corazón de Adán y Eva se dividieran lo vemos una y otra vez:
Acán: Josué 7:21 dice que Vio un manto babilónico muy bueno, plata y oro; Codició y por último Tomó. Y vino el desastre, para 30 personas y para su propia familia.
David: 2 S 11:2-3 dice que David Vio a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. La Codició ya que procuró saber más de ella. Y aunque supo que estaba casada, ya fue demasiado tarde, su corazón ya estaba dividido así que la Tomó. Y vino el desastre.
David Wilkerson en su libro Exhorta a la Iglesia dice:
Algunos cristianos dejan al enemigo sembrar pensamientos inicuos en sus mentes y luego dejan que los pensamientos persistan sin hacer nada con ellos y sin darse cuenta del peligro que estos representan. Satanás siembra el pensamiento y está decidido a mantenerlo vivo, protegiéndolo hasta que concibe y se transforma en una serpiente crecida.
La mujer de Lot claudicó entre la obediencia a Dios y la tierra de Sodoma y la historia no terminó bien.
Saúl claudicaba ente los sacrificios y la obediencia hasta que fue desechado.
Judas claudicaba entre seguir a Cristo o a su codicioso corazón y sabemos cómo acabó.
Ananías y Safira claudicaban entre Honrar a Cristo y los bienes materiales…
Aún Pedro tenía el corazón y la mente dividida cuando comía con los gentiles pero delante de los judíos se comportaba diferente. Hasta que Pablo dice literalmente: le resistí cara a cara, porque era de condenar (Gal 2:11)

Por esta razón y por amor a nosotros, Dios nos pregunta hoy ¿Hasta cuándo claudicaréis entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Es tiempo de tomar una decisión.

III. DECIDE HOY
Juan 3:16-21 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
– La Verdad es que Dios nos ama, de tal manera…
– La Verdad es que Dios no quiere que nadie sea condenado.
– Pero también la Verdad es que la condenación consiste en lo siguiente: los hombres amaron más las tinieblas que la luz.
Este versículo sería estupendo si no incluyera la palabra “más”. Porque no dice que la condenación es amar las tinieblas, (lo cual por supuesto que trae condenación) sino que dice: amaron más las tinieblas que la luz.

Como el pueblo de Israel en tiempos de Elías, como Adán y Eva, como la mujer de Lot, como Sansón, Saúl y aún el propio Acán, corremos el riesgo de ser desechados.
Tal y como Cristo advertía a la Iglesia de Laodicea: Estoy llamando a tu puerta, estoy queriendo entrar, te estoy llamando a tomar la firme decisión de dejar de ser tibio, lo cual indica estar en dos pensamientos (entre frio y caliente), pero si tomas una decisión, tendré que vomitar (es un acto involuntario provocado, no el deseo de Dios).
Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.
Josué 24:15 es otra llamada a tomar una decisión: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
Éxodo 32:26 fue un llamado a tomar una decisión: se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.
Mateo 12:30 »El que no está conmigo, a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra.
Stg 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad (tener mucho cariño) del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

CONCLUSIÓN
¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
Apo 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Cristo está llamando hoy a tu puerta ¿cuántos están escuchando su voz? ¿Cuántos van a abrir? ¿Cuántos van a dejar de claudicar, de estar indecisos entre abrir o mantener la puerta cerrada, entre el mundo y Cristo, entre un pie y el otro, entre dos pensamientos?
¿Seguiremos dejando que Cristo pregunte “Hasta Cuándo”?
Heb 4:6-13 Así que, el descanso de Dios está disponible para que la gente entre, pero los primeros en oír esta buena noticia no entraron, porque desobedecieron a Dios. 7 Entonces Dios fijó otro tiempo para entrar en su descanso, y ese tiempo es hoy. Lo anunció mucho más tarde por medio de David en las palabras que ya se han citado: «Cuando oigan hoy su voz no endurezcan el corazón». 8 Ahora bien, si Josué hubiera logrado darles ese descanso, Dios no habría hablado de otro día de descanso aún por venir. 9 Así que todavía hay un descanso especial en espera para el pueblo de Dios. 10 Pues todos los que han entrado en el descanso de Dios han descansado de su trabajo, tal como Dios descansó del suyo después de crear el mundo. 11 Entonces, hagamos todo lo posible por entrar en ese descanso. Pero, si desobedecemos a Dios, como lo hizo el pueblo de Israel, caeremos. 12 Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. 13 No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos; y es a él a quien rendimos cuentas.

 

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