IGLESIA MANANTIAL DE VIDA CUENCA

Benditas serán en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3)

EL AMOR DE CRISTO (Rafa Boix)

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INTRODUCCIÓN

Hoy deseo hablarles de una necesidad que requiere ser provista “urgentemente”.

Urgente: Que necesita ser realizado o solucionado con rapidez o lo antes posible.

Es la mayor necesidad de los matrimonios. La mayor necesidad en las familias, en los padres, en los hijos, en los hermanos y como no, la mayor necesidad en la Iglesia.

Si esta necesidad no es entendida, atendida, corregida, provista de manera urgente e inmediata, corremos el riesgo de sufrir graves daños en nuestros matrimonios, en la relación con nuestros hijos, hermanos. Corremos el riesgo de perder nuestro propósito como hijos de Dios, como Familias, como Iglesia y como personas.

Esta necesidad urgente, inmediata, debería ser el motivo que nos llevara a Orar, Clamar, Detenernos en nuestros caminos y Reflexionar, Considerar e incluso Ayunar.

Me atrevo a decir, que  es tan urgente y el peligro de no atenderlo es tan terrible que nada más debería ocupar nuestra mente y corazón hasta que esto estuviera resuelto.

No suplir esta necesidad podría llevarnos a perderlo todo absolutamente y a ser los más dignos de conmiseración.

Es tan importante que movió al mismo Dios a tomar la más difícil y costosa decisión, movió a Cristo a tomar y aceptar la más difícil y dura misión, movió a los apóstoles a entregar sus vidas, a doblar sus rodillas y está moviendo a miles de personas a entregar si fuese necesario sus propias vidas por Cristo.

Quiero hablarles del AMOR, pero no cualquier amor, sino del AMOR DE DIOS.

LA URGENTE NECESIDAD

  • Matrimonios que se rompen en pedazos dejando un sinfín de heridas en el hombre y la mujer y mucho más profundas en los hijos.
  • La cada vez mayor separación que se ocasiona entre los hijos y sus padres.
  • Los sentimientos de odio, ira, rebeldía, amargura, soledad que están devastando las familias, las relaciones entre hermanos, entre cónyuges.
  • La falta de pasión, de devoción, de entrega en los creyentes. Creyentes divididos por doctrinas y aún peor por cuestiones carnales y pecaminosas como la ira, el rencor, los pleitos, las envidias, el chisme.
  • Creyentes que no pueden superar ni deshacerse de hábitos pecaminosos, cadenas, yugos que esclavizan, que oprimen, que roban las esperanzas, el gozo.
  • Pecados que no pueden ser abandonados y que están afectando a las relaciones entre hermanos, entre hijos, entre matrimonios.
  • La falta de obreros que con pasión salgan a predicar el Evangelio ocasionando que el pecado crezca, el estado de la sociedad cada vez sea peor y el diablo extienda su reino por haber perdido la Sal su sabor y la Luz, su capacidad de alumbrar.
  • El estado apático, tibio y de indiferencia de la Iglesia que está ocasionando que el único legado que dejemos a la siguiente generación sea un legado de religión muerta, vacía y sin ningún poder para transformar los corazones y la sociedad.

A todo esto se añade la persecución de los que apasionadamente siguen a Cristo y le sirven; la caída de los valores éticos en la sociedad, en la política, en las familias, en los jóvenes, en las escuelas y universidades y aún en la propia iglesia de Cristo.

La búsqueda del placer, del sentirnos desarrollados o que nuestras necesidades sean satisfechas como si todo girara en torno a esto haciéndonos olvidar que la tierra no durará para siempre y que después de la muerte existe una eternidad con o sin Cristo.

Ante todo este panorama del que sin duda nos quedamos cortos a la hora de describirlo, sólo debería haber en nuestra mente una palabra: ¡¡AVIVAMIENTO!!

Pero no un Avivamiento como algunos buscan, de fuego, manifestaciones, moveres extraños o incluso milagros. No es este el tipo de avivamiento que será capaz de levantar a la Iglesia de su estado, salvar a los pecadores y transformar nuestra  agonizante sociedad.

Avivamiento = Un bautismo del amor de Dios, una renovación de ese amor, un volver al primer amor. Es lograr amar a Dios como Cristo nos indicó que debiéramos hacerlo en Mt 22:37 con todo nuestro corazón, toda nuestra alma, toda nuestra mente. Y como fruto de ello, es lograr amar a nuestro prójimo como a nosotros mismo.

La falta de este amor primeramente hacia Dios, me atrevo a decir que es la razón y la causa del estado deprimente y lamentable de la Iglesia en general.

Es por la falta del amor de Dios en nuestros corazones que se levantan la mayoría de conflictos en nuestros hogares, en nuestros matrimonios, entre padres e hijos, entre hermanos y en la propia Iglesia. Y como expresaba Leonard Ravenhill y otros tantos lo han ratificado, así como va la Iglesia va el mundo. La sociedad no es otra cosa que el reflejo de la Iglesia, el resultado de  una Iglesia que como Cristo dijo a los Efesios, han perdido su primer amor (Ap 2:4).

Es el cumplimiento de las palabras de Cristo en Mt 24:12 que por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Muchos de nosotros debiéramos ser sinceros y transparentes hoy delante del Espíritu Santo y reconocer que el Amor de Dios en nosotros se ha enfriado. Ya no sentimos la pasión de servirle, de adorarle, de pasar tiempo escudriñando su Palabra y mucho menos de estar con los hermanos congregándonos.

El enfriamiento del amor es la principal causa de conflicto en el Matrimonio. Con el paso del tiempo el amor se va apagando, enfriando y puedes ir a psicólogos, o leer todos libros del mundo, pero lo que necesitas es el amor de Cristo.

La falta de amor o el amor apagándose provoca conflicto, dolor, heridas en los matrimonios, en los hogares. El esposo que no hace nada en casa y la mujer lo hace todo ¿No es esto falta de amor? Los hijos que no mueven un dedo, no se responsabilizan de nada o sólo piensan en divertirse y que les sirvan ¿Dónde está el amor de Cristo ahí?

¡¡Necesitamos urgentemente un derramamiento del amor de Cristo en nuestros corazones!!

Escuchemos las palabras de Cristo a la Iglesia en Éfeso en Ap 2:1-5

Este texto me alarma. Porque como los Efesios, Cristo conoce. Conoce nuestras obras, nuestro arduo trabajo y paciencia. Nuestra indignación ante la falsedad de cristianos y ministerios emergentes. Como los Efesios, muchos como yo, hemos sufrido sirviendo a Dios habiendo tenido paciencia. Muchos de nosotros hemos trabajado arduamente, y lo hemos hecho por amor de su nombre. Pero todo esto no satisface el corazón de Dios porque de alguna manera, como el hermano del hijo Pródigo, hemos querido demostrar a Cristo que le amamos sirviéndole, sufriendo por Él sin desmayar. Pero a pesar de hacer todas estas cosas, Cristo dice: Has dejado tu primer amor.

Una cosa es amar la obra y otra amar al Dios de la obra. Una cosa es amar servir a Dios o servirle con amor y otra es amar a Dios con un amor renovado, apasionado que nos llevará sin duda a servirle.

Imagino que algunos hemos caído en el error de los Efesios por haber leído las palabras de Cristo cuando dijo: Si me amáis, guardad mis mandamientos (Juan 14:15).

Y hemos querido demostrar nuestro amor hacia Cristo guardando sus mandamientos. Pero es al revés.

  • Si amamos a Cristo desinteresadamente, esto nos llevará a guardar sus mandamientos.
  • Si el amor de Cristo está en nosotros, difícilmente andaremos en el chisme, en la crítica, en la queja.
  • Si el amor de Cristo estuviera en nosotros es imposible que surgieran los pleitos, las envidias, las malas intenciones.

Estoy convencido que es por una falta del amor de Dios en nosotros que fácilmente nos mordemos los unos a otros ya sea en el hogar o en la Iglesia.

Como con los Efesios, Cristo conoce nuestras obras y nuestro arduo trabajo, aún por amor a su nombre, pero también conoce que hemos dejado nuestro primer amor (enviar lejos, abandonar). Pero también Cristo dijo en Juan 5:42  Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.

  • Si tener el amor de Dios en nuestros corazones se demostrara sirviéndole, haciendo cosas o aún entregando nuestra vida, los TJ, Mormones, Católicos o aún Musulmanes demostrarían tener más amor de Dios que nosotros.

Estoy convencido que es la falta de amor de Dios en nuestros corazones lo que provoca que no tengamos interés en los que se pierden porque de otra manera expresaríamos como Pablo: Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; (Ro 9:3).

Todo este escenario de desolación en los corazones, en los hogares, en la sociedad y aún en la propia Iglesia de Cristo merece y urge que hoy Dios nos hable un Mensaje como el de hoy: ¡¡NECESITAMOS SER BAUTIZADOS CON EL AMOR DE CRISTO!! ¡¡AVIVADOS!! ¡¡APASIONADOS CON EL AMOR QUE VIENE DEL CIELO!!

Con qué razón Jesús reprochó a los fariseos diciéndoles: Lc 11:42 ¡Qué aflicción les espera, fariseos! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas, pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes.

¿PODEMOS AMAR CON EL AMOR DE CRISTO?

Cristo nos capacitó…

Algunos se excusan en la vida que han llevado o como fueron tratados en su niñez. Yo soy un ejemplo de ello. La falta de amor en el hogar, de expresarlo, demostrarlo o aún lo contrario, el maltrato pueden ocasionar serias heridas en el alma, pero de eso se trata, de que no amamos con nuestro amor. No damos lo que no hemos recibido, pero ¡¡¿has recibido el amor de Cristo?!! ¿Puedo yo amar y expresar el amor aunque no lo hayan hecho conmigo?

Jn 17:26  Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. 

El Nombre de Dios era innombrable.

* Génesis 32:29 Jacob preguntó el nombre a Dios. “Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre?”

* Éxodo 6:3 “Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.”

* Levítico 24 nos muestra que todo aquel que blasfemara contra el Nombre de Dios sería apedreado hasta morir.

* Jueces 13:17-18  “Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?”

“Dios no le entregaba su Nombre a cualquiera, ni a Abraham, ni a Isaac, ni a Jacob”

Pero lo primero que hace Jesús es darnos su Nombre y además dice que nos dio a conocer el Nombre de Dios y aún nos lo dará a conocer más con un único propósito: Que el amor con que Dios amó y ama a Cristo esté en nosotros.

¡¡Si tienes el amor de Cristo en tu corazón, deberías poder amar a Dios, a tu esposa/o a tus hijos, a la Iglesia y a tu prójimo!!

Rom 5:5  y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Lo que está diciendo es que en el momento en el que recibiste a Cristo, el Espíritu Santo vino sobre ti y para habitar en ti derramando el amor de Cristo en tu vida como Ríos de Agua viva como dice en Jn 7:37.

Gál 5:22  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Como fruto de tener a Cristo y el amor de Cristo derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo deberíamos tener y manifestar ese amor, un amor que se manifiesta por medio del gozo de la salvación y del gozarnos con los que se gozan; un amor manifestado por medio de la paz con Dios, la paz en los Hogares, en la Iglesia y la paz en medio de las dificultades porque como dice Juan en 1Jn 4:18  En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 

El amor de Cristo en nuestros corazones debería manifestarse por medio de la paciencia del marido hacia la mujer y viceversa, de los hijos hacia los padres. Manifestarse por medio de la benignidad, de la bondad, de la fe, la mansedumbre y la templanza. Todas estas cosas no estarán en nuestra vida sin el amor de Cristo avivado.

Por lo contrario lo que se manifestaría en nosotros en lugar del amor de Cristo serían las obras de la carne y como dice Pablo a los Romanos (8:9) Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 

2Ti 1:7  Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 

Dios te capacitó, te dio la capacidad de amar, te dio un espíritu de amor para que puedas amar. No tenemos razón para no amar, ni excusa a no ser que no tengamos el Espíritu Santo. Pero quizás necesitas ser avivado, renovado en el amor de Cristo.

Si hemos sido capacitados por Cristo, por el Espíritu Santo. Si al recibir a Cristo el amor de Dios fue derramado en nuestros corazones. Si el fruto de que tenemos a Cristo debería ser el amor pero por lo contrario me cuesta amar, expresar amor en mi familia o fuera de ella ¡¡SÓLO PUEDE SER POR DOS COSAS!!

  • Realmente no has nacido de nuevo y el amor de Cristo no está en ti. En ese caso jamás podrás amar de esta manera y necesitas urgentemente arrepentirte de tus pecados que son los que te separan de Cristo.
  • O quizás has abandonado, descuidado el amor de Cristo. No estás amando a Cristo con todo tu corazón, con toda tu alma y fuerzas y por lo tanto es imposible que ames a los demás más que a ti mismo. ¡¡necesitas urgentemente ser bautizado con el amor de Cristo!! Que el amor sea avivado en ti.

 LA EVIDENCIA DEL AMOR DE CRISTO EN NOSOTROS

  • Juan 13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. 

No sólo seríamos discípulos de Jesús, sino que se notaría. Se notará en el Hogar, en el trato con tu esposa, con tu esposo, con tus hijos, con tus padres, con tus vecinos. Una familia que se ama en el amor de Cristo destacará como el relámpago en la noche ante la desastrosa situación que enfrenta la sociedad hoy.

Una Iglesia compuesta por multitud de personas de diferentes países, contextos y personalidades sólo podrá ser testigo a un mundo en tinieblas si se aman con el amor de Cristo.

  • Juan 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 

El amor de Cristo debería ser manifestado en nosotros y a través de nosotros poniendo nuestra vida en favor de nuestros matrimonios, de nuestros hijos, de nuestros hermanos, de la Iglesia y aún de aquellos que no han nacido de nuevo.

1Jn 3:16  En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 

Fueron las palabras de Tertuliano en el siglo II al ver como los seguidores de Jesús daban su vida unos por otros: ¡Mirad como se aman!

 Rom 12:9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. 

Si tuviéramos el amor de Cristo, no tendríamos que fingir nada. Aborreceríamos lo que Dios aborrecer y amaríamos lo que Dios ama.

  • Rom 12:10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. 

Nuestro amor fraternal sería una realidad manifestándose en la manera en la que nos honramos, en la que honramos a nuestros cónyuges, a nuestros hijos o a nuestros padres. Y aún, claro que sí, como die Pablo, a los que nos presiden, sean pastores o líderes.

  • Efe 5:2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Andaríamos en el amor de Cristo tal como Cristo nos amó. Nos entregaríamos por los demás sin pensarlo produciendo un grato olor a Dios.

  • 1 Corintios 13:1-8 Sólo el amor de Cristo nos llevará a sufrir unos por otros; a ser benignos unos con otros; a no ser envidiosos; a no jactarnos ni pretender ser mejores que otros; a no envanecernos; a no hacer nada indebido ni buscar lo nuestro propio, a no vivir egoístamente.

Sólo por medio del amor de Cristo dejaremos de irritarnos, de guardar rencor, de gozarnos de las injusticias. Solo con el amor de Cristo nos gozaremos en la verdad, todo lo sufriremos, todo lo creeremos, todo lo soportaremos y todo lo esperaremos.

Lo que necesitas en tu matrimonio, en la relación con tus hijos o padres, es el amor de Cristo, un avivamiento del amor de Cristo, un bautismo de ese amor. Es el amor de Cristo lo que dará sentido a tu vida, a tu familia, matrimonio, aún lo que hará que seas algo para Dios. Pero sin ese amor seremos comparados a un hierro vacío que sólo hace ruido.

¡¡NECESITAMOS SER BAUTIZADOS CON EL AMOR DE CRISTO!! ¡¡AVIVADOS!! ¡¡APASIONADOS CON EL AMOR QUE VIENE DEL CIELO!!

Esto sería notable en tu hogar, en tu matrimonio, en tus hijos, en tu relación con tus padres o hermanos, como no, en la Iglesia, en tu vecindario y en Cuenca.

No puedes decir que amas o tienes el amor de Cristo si somos jactanciosos, si miramos por nosotros mismos, si no estamos dispuestos a colaborar en casa, a mover un dedo esperando que los demás lo hagan todo.

  • Gál 5:13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 

Es por el amor de Cristo que buscaremos servirnos unos a otros ya sea en el hogar, en la iglesia o en la calle. Necesitas el amor de Cristo.

  • Efe 4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.

Es por el amor de Cristo que nos soportaremos con humildad, mansedumbre o paciencia. Quita el amor y no habrá humildad, ni paciencia ni mansedumbre.

  • 1 P 4:8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.

Es por el amor que nos cubriremos nuestras faltas en lugar de esparcirlas por todas partes con el chisme o la murmuración.

Es por el amor que nos edificaremos mutuamente sin envanecernos (1 Co 8:1)

Es por eso que la Biblia nos manda hacerlo todo con amor (1 Co 16:14)

Es por el amor de Cristo que estaremos cimentados y arraigados (Ef 3:17)

Es el amor el que nos llevará a crecer en Cristo y a estar bien concertados, unidos y a edificarnos mutuamente (Ef 4:15-16)

Es por el amor de Cristo que seremos sinceros, irreprensibles para cuando Cristo venga, y daremos frutos de justicia para gloria de Dios (Filp 1:9-11)

Es por el amor de Cristo que podremos amar a nuestros enemigos (cuanto más a nuestros hermanos, familias, etc). El amor de Cristo nos llevará a bendecir aún a quienes nos maldicen. A hacer bien a quienes nos aborrecen. A orar por quienes nos ultrajan o persiguen. Es por ese amor que seremos llamados hijos de nuestro Padre que está en los cielos. Seremos reconocidos o diferenciados de aquellos que no tienen a Cristo (Mt 5:44-46)

Es tan importante que la Biblia nos exhorta a permanecer en ese amor continuamente como dice Jn 15:9-10; 1 Jn 4:16

Es tan importante que debemos vestirnos de amor (Col 3:14)

Decir que amamos a Dios pero no amar a nuestros hermanos, sería ser unos mentirosos. Demostraría que en realidad no amamos a Dios y el amor de Dios no está en nosotros (1 Jn 4:20-21)

El amor es la evidencia de conocer a Dios y haber nacido de nuevo (1 Jn 4:7-8)

Tener el amor de Dios demostraría o haría que viviéramos por Él (1 Jn 4:9)

Nos haría tener confianza en el día del juicio (1 Jn 4:17)

Viviríamos sin temor (1 Jn 4:18)

Fue por amor que Jesús dijo: Perdónalos porque no saben lo que hacen.

Fue por amor que Jesús dijo: No se haga mi voluntad, sino la tuya.

Fue por amor que Dios decidió enviar a Cristo.

 CONCLUSIÓN

Si Ro 8:38 nos dice que nada nos podrá separar del amor de Dios, ni la muerte, ni la vida, ni ángeles o demonios, ni que vendrá o lo que vivimos, ni lo alto o profundo.

Si Cantares 8:7 dice que las muchas aguas no podrán apagar el amor,
Ni lo ahogarán los ríos.

Al ver nuestras propias actitudes en los hogares, en la Iglesia y en la calle me pregunto ¿Qué ha sucedido con el amor entonces? ¿Será que nunca lo hemos recibido? ¿Será que necesitamos un avivamiento de ese amor?

Lo que sí es que necesitamos el amor de Cristo sea que lo recibas por primera vez o necesites renovarlo. No podemos dejar que se apague, que se enfríe nuestro amor por Dios porque entontes veremos como el amor hacia nuestros esposos/as, hijos, hermanos o hacia el prójimo se verá afectado lamentablemente.

Necesitamos urgentemente pedirle a Cristo que nos bautice con su amor lo cual edificará nuestros hogares, nuestras relaciones, matrimonios, la iglesia y como no, la sociedad. ¿Cuántos quiere pedirle al Espíritu Santo que derrame su amor sobre ellos?

 

 

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